Memorias de la lucha Sandinista

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La combativa escuadra Francisco López

Manuel Antonio Téllez Martínez, “El Compita”, Juan Terencio Cortez González “Juan GPP”, Luis Tomás Maradiaga Vega “Fabio” o “El Cangrejito” y Horacio Madrigal “Ruperto”


Desde principios de 1977 los responsables de la Tendencia GPP habían orientado que se organizaran estructuras militares en las ciudades. Se les llamó Escuadras y Unidades de Combate, integradas por tres a treinta miembros que recibían entrenamiento mínimo y tenían, entre sus primeras tareas, conseguir armas a como fuera. Entonces el armamento era sumamente escaso. También debían realizar acciones de recuperación de dinero, hacer hostigamientos y ataques.

Algunas de estas unidades tenían bases importantes en las zonas del campo, o los alrededores semi-rurales de las ciudades. En el caso de Carazo, se desarrollaron importantes experiencias de este tipo tanto por la Tendencia Proletaria como la GPP, pero hay que aclarar que, a diferencia de Unidades como la General Pedro Altamirano y la Bonifacio Montoya, en el norte, que eran permanentes, éstas solo tenían a algunos de sus miembros clandestinos, los cuales vivían en casas de colaboradores, pues la mayor parte de los integrantes, por ser campesinos, vivían en sus casas, realizaban tareas productivas y se reconcentraban para prepararse y para operar, ya sea en los caminos rurales, o en las propias ciudades.

A mediados de 1978, en La Calera, Sapoá, se instaló una estructura intermedia de comunicación con Costa Rica, para recibir abastecimiento desde ese país. Ahí fueron llegando combatientes procedentes de distintos lugares, quienes trabajaban de día en La Calera y por la noche se entrenaban. Dos de ellos habían sido trasladados desde San Francisco del Carnicero, municipio cuyo nombre después del triunfo de la Revolución pasó a ser San Francisco Libre.

Ramón Cabrales: Me vinculé a San Francisco Libre por medio de compañeros del Reparto Schick que me presentaron a unos buhoneros, gente que vendía fajas y otras cosas. Así reclutamos a un campesino que vivía en Las Américas y que era nacido en San Francisco Libre, y el seudónimo de él era “Miguel”.1

Con ellos abrimos trabajo en San Francisco y encontramos respaldo para instalar ahí una escuela de entrenamiento militar. “Miguel” y un primo suyo, son los dos campesinos que reciben, junto a nosotros, la primera escuela militar en Managua. Fuimos el primer contingente de cuadros de esta etapa que envía el Frente GPP a hacer escuela de campo. Los instructores eran William Ramírez y Glauco Robelo. Los alumnos éramos Noel Escobar, Walter Mendoza, Urania Zelaya Úbeda, creo que también Cecilia Toruño, estos dos campesinos, y mi persona.2

Esa fue la primera escuela militar que hicimos en San Francisco. Acordate Mónica que vos fuiste conmigo a hacer la base y todo lo demás, luego se realizaron otras escuelas y los instructores éramos Glauco Robelo y yo. En una de ellas estuvo como alumno Julio Avilés, también Ángel Valentín Barrios, quien muere con Urania Zelaya Úbeda y los otros muchachos de la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES), en aquel septiembre trágico para nosotros3.

Volviendo al tema de Abraham Gómez y su primo, William se los lleva, y yo juraba que había sido para la montaña, pero posteriormente me enteré que ellos fueron a conformar, cerca de Sapoá, la primera escuadra de abastecimiento que tuvimos por esa zona. Ellos pasaban tiros, municiones y armas en una ruta que abrieron de Sapoá, y transitaban por el mar hasta llegar a la parte sur del municipio de Santa Teresa, en la comarca El Cacao.

En La Calera los hacían trabajar como mozos, y en la noche realizaban toda la actividad. Circunstancialmente conocí de este trabajo cuando estuve preso en 1979, porque uno de los compañeros con quienes estaba en La Aviación era de esa zona, y ya después fui atando cabos, y hablé con ellos sobre lo que habían hecho después del triunfo de la Revolución. Eran familias enteras de Santa Teresa y sus alrededores las que se habían ido involucrando y casi todos son del mismo apellido.

Mónica: El trabajo de concientización y organización lo había iniciado desde el año 1976 el Dr. William Chacón, quien había llegado al Hospital Regional de Jinotepe a realizar su internado en ese año, y se radicó con su esposa Aurora, en Santa Teresa. William traía la experiencia de trabajo sandinista en los barrios de León donde estudió su carrera y además organizaba a la gente a partir de su servicio como estudiante de Medicina por medio de dispensarios populares.

En el año 1977 William Chacón es enviado a hacer su Servicio Social al municipio donde habitaba, como parte de sus obligaciones en la carrera de Medicina. Al mismo tiempo, despliega su trabajo político hacia las comunidades rurales, en combinación con simpatizantes del FSLN que ya había identificado, como es el caso de Manuel Antonio Téllez Martínez.

Es violento el año de 1978 y , paradójicamente, la misma represión somocista acelera los procesos de integración popular. El asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro, las huelgas de los trabajadores de la salud y de estudiantes, las huelgas de hambre de las madres de los presos políticos, las tomas de iglesias, etcétera, son brutalmente reprimidas por la Guardia, y en Carazo lo hace particularmente mediante dos masacres, la del 9 de julio, en Jinotepe, y la del 12 de julio, en San Marcos.

Después de las masacres de julio, los campesinos organizados en Santa Teresa y sus alrededores, reciben un entrenamiento militar acelerado, y se inicia la organización militar. En un determinado momento algunos de los compañeros ubicados en Sapoá, son enviados a las zonas rurales de Santa Teresa y La Conquista, y se agiliza el proceso de organización de las estructuras militares que constituirán más tarde la Unidad de Combate “Francisco López”, al frente de la cual estaba Abraham Gómez, el campesino de San Francisco Libre. Abraham llega a Carazo a finales de septiembre de 1978.

Además del Dr. William Chacón, entrevistamos a los integrantes de esta Unidad de Combate para reconstruir la historia de su conformación. Todos los entrevistados se integraron al combate siendo aún adolescentes, a los 15 y 16 años de edad, y sus testimonios constituyen una reivindicación del esfuerzo realizado por estas comunidades campesinas en la lucha contra la dictadura.

Al final, los jefes de la “Chico López”, Abraham Gómez y Pedro Pablo Cruz Rodríguez, ya siendo miembros del Ministerio del Interior (MINT), desgraciadamente terminaron negando con sus actuaciones una trayectoria de lucha en la que indudablemente se destacaron por su coraje. En 1982, en estado de ebriedad, Abraham Gómez mató a un miliciano en una fiesta que se realizaba en Dulce Nombre, comunidad de Jinotepe, y el hermano del occiso le disparó a su vez, matándolo en el acto. Pedro Pablo, por su parte, intentando realizar un asalto, terminó masacrando a varias personas.

Algunos de los colaboradores de Santa Teresa consideran que ambos tenían secuelas sicológicas producto de la guerra, y que debieron ser atendidos. Después del triunfo de la Revolución, Abraham se dedicó a tomar licor y con mucha frecuencia perdía la cordura. No todas las personas están construidas mentalmente de la misma manera, y hay unas a las que las situaciones de guerra les afectan más que a otras.

En nuestras investigaciones hablamos con distintas personas que nos confirmaron que desde antes del triunfo de la Revolución, estos dos compañeros habían mostrado tendencias delictivas y falta de valores revolucionarios, pues en una ocasión, por ejemplo, cuando realizaban un operativo de recuperación, quisieron violar a unas muchachas que se encontraban ahí. Otros miembros de la Unidad impidieron que concretaran sus intenciones y se presentó una situación que casi termina a balazos.

En una ocasión ambos fueron sancionados fuertemente por orientaciones de William Ramírez. Le tocó aplicar la sanción a Noel Escobar, quien los desarmó durante un tiempo, pero no pudimos establecer con claridad las razones de ello o si Noel fue informado de estas desviaciones.

Por otro lado, es evidente que el ascenso de Abraham Gómez a la jefatura de la “Chico López”, fue vertiginoso, y él no tenía una trayectoria política, formación ideológica y en valores, que durante mucho tiempo eran materias obligadas en las filas del FSLN. Probablemente la urgencia de apretar el paso en el aspecto militar, permitió que se le diera la jefatura, tomando como factor principal la audacia que mostró a la hora de conducir las operaciones de esta estructura.


Manuel Antonio Téllez Martínez

Manuel Antonio Téllez Martínez, “El Compita”, nace el 19 de enero de 1962 en El Cacao, municipio de Santa Teresa. Es hijo de Gilberto Téllez y de Socorro Martínez Ruiz. Estudia hasta sexto grado de primaria en la Escuela “Rubén Darío”, en Santa Teresa, y al mismo tiempo realizaba labores agrícolas.

En el año 1976, con solo 14 años, conoce al médico William Chacón, a quien sus tías, Teresita Cortez y Elaisa Cortez –hija de Adilia, la colaboradora histórica conocida como “La Abuela”–, alquilan una casita en Santa Teresa, para que el médico pusiera su consultorio. El Dr. Chacón atiende gratuitamente a los campesinos y realiza trabajo de concientización. En julio de 1978, Manuel Antonio empieza a trabajar directamente con el FSLN reclutado por este médico, y se incorpora de lleno a la Escuadra “Francisco López”.

Después del triunfo de la Revolución pasa al Ejército, pero en los primeros días, en un combate contra Las Milpas,4 en el norte del país, le cayó un mortero que le afectó la columna vertebral, perdiendo el equilibrio. William Ramírez lo manda a Cuba y estuvo ocho meses en recuperación en el Hospital “Hermanos Almejeira”. Al regresar se integra al Batallón de Lucha Irregular (BLI) “Sócrates Sandino” en el que participó sin salario durante casi tres años. De ahí lo sacó Glauco Robelo para que trabajara como su escolta, y luego pasa a estudiar un curso para oficiales en la Academia “Máximo Gómez”, en Cuba. Posteriormente participa en la “Operación Danto 88”, como jefe de tropas. Después pide su baja.

Estudia en la Escuela de Cuadros “Ñico López” del Partido Comunista de Cuba, (PCC), en La Habana, y en 1989, para las elecciones, lo mandan a trabajar a San Gregorio. Actualmente está desempleado, pero vinculado a tareas del FSLN con los combatientes históricos de Santa Teresa. Es militante de la Segunda Promoción.

*

Manuel Antonio: A medida que el doctor Chacón iba dando las consultas, iba hablando sobre la problemática del país, o sea, tratando de hacer conciencia de que teníamos que organizarnos. Una vez mi tía le preguntó al doctor, – ¿Y de qué manera?, acuérdese que la Guardia le reparte caña a cualquiera. El doctor respondió: Vendrán sus métodos de cómo nos vamos a organizar.

Luego fue a dar consulta a la comunidad que en ese entonces se llamaba El Nancite Dulce, de la comarca El Cacao, donde vivía mi abuela Adilia. Ahí se hizo una casa-base para dar consultas a los niños, a los ancianos, o sea ir creando una amistad para poder hablarles de las tareas que nos tocarían posteriormente a la comunidad de El Cacao.

Después cayó a El Sol, donde el señor Ángel Cortez Delgado, y luego donde Domingo Martínez. Luego hubo un contacto en Los Gómez, donde los abuelos de Juan Terencio, doña Arcadia Rodríguez y Casimiro Cortez.

Más tarde brinca hacia El Jabillo, donde los Rodríguez y en la casa de Pedro Peña Estrada, y así sucesivamente el doctor iba dando consultas. Decía que los niños necesitaban que los vieran, que los examinaran. Pero al mismo tiempo el doctor sembraba la semilla. Así anduvimos en todas esas casas, ya con las amistades. –¡Vean, ahí está el doctor, ahí va a dar consulta!

En Santa Teresa se abren varias casas-bases: una donde Miguel Cerda Chávez, otra donde Ramón Cortez, y también estaba Arsenio Cruz. En otro barrio, donde Alfredo Cerda Chávez “Frito”, y posteriormente donde José Luis Campos “Chico Luis”.

Ya el doctor tenía todo estructurado donde él iba a dar sus consultas. Posteriormente él plantea la integración al Frente, que fue prácticamente lo más duro.

Mónica: Cuenta Manuel que el Dr. William Chacón lo recluta para el FSLN después de la masacre del 9 de julio de 1978, en Jinotepe, donde la Guardia asesina a cuatro jóvenes estudiantes, hecho que lo hizo reflexionar sobre la necesidad de integrarse a la lucha armada. Para entonces familias enteras de esas comunidades, incluyendo a los muchachos de 16 años, que era la edad de Manuel Antonio, ya habían tomado conciencia, mezclando el trabajo social con las reflexiones sobre la situación de pobreza de las comunidades y la convulsa situación del país.

Manuel: El doctor Chacón plantea entrenarnos militarmente. Ahí por donde vivía mi abuela se hace un campo de entrenamiento donde el doctor comienza a entrenar a parte de mi familia, a mi papá Gilberto Téllez, a mis tíos Víctor Téllez y Orlando Téllez, solo señores de esa edad, a Ligia Cortez Téllez, la Berta Adilia Cortez Téllez, Reinaldito, que estaba de mi edad, chavalón, y Walkiria Cortez Téllez.

Posteriormente brinca hasta los Gómez, donde ya estaban preparándose catorce hombres. Después William Ramírez nos manda a decir que viene un hombre a entrenarnos.

Rodolfo: ¿Recordás quién fue la persona que vino a darles entrenamiento?

Manuel: Fue el compañero Sabino Aguilar, le llamábamos “Litrón” porque era perro al trago. Venía de la “Pablo Úbeda” y fue bajado para fortalecer militarmente a la tropa. Estuvo entrenándonos en una escuelita que llamábamos Los Chilamates, por los árboles de chilamates que ahí había. Después él dijo que quería conocer por dónde entrar y salir de Nandaime y Rivas.

Estuvo entrenando por un tiempo a todos: a Santiago Cortez, a Pedro Peña “Peñita”, a Martín Cortez González “Benigno”, a Saturnino. Eran catorce que ya tenía preparados para la acción, pero no teníamos armas. Ese era el inicio, preparar a la gente para lanzarla a los operativos.

Después vino Carlos López Landeros “Doroteo” a hacerse cargo de la escuadra guerrillera, y detrás de él vino José Abraham Gómez “Miguel” y es cuando toma la iniciativa de agarrar el mando.

Nota de Mónica: Hemos podido determinar que inicialmente el Dr. William Chacón entrena a los primeros militantes de esa zona dándoles rudimentos de formación militar. Después pasan por Jinotepe Henry Ruiz y Sabino Aguilar. Una de las casas donde se aloja Henry es la de los padres de Eva Samqui. Eso es en los meses de mayo-junio de 1978. Él va saliendo hacia Costa Rica como delegado para las primeras pláticas con las otras tendencias del FSLN. Se considera fundamental fortalecer una ruta de comunicación y de abastecimiento con Costa Rica, y Sabino Aguilar, con experiencia en la comunicación en la montaña, realiza algunas exploraciones en este sentido. Se aprovecha la estancia de Sabino para que imparta estos primeros entrenamientos a los compañeros de las comunidades rurales de Santa Teresa.

Después de la masacre del 9 de julio, varios dirigentes estudiantiles de Jinotepe pasan al trabajo en el campo, como una forma de protección. De esa manera, Carlos López Landeros pasa a Santa Teresa a vivir en la casa de William Chacón, y es jefe del núcleo inicial de la “Chico López”, antes de que llegue Abraham Gómez. Viviendo en la casa del Dr. Chacón, se enamora de una cuñada de éste, de nombre Miriam.

***

Las primeras armas y los avatares de los registros de la Guardia5

En ese momento casi no había armas para hacer un frente de combate y es cuando me dicen que tenía que ir a traer unas armas a Las Cuatro Esquinas, en Masaya, y me voy con mi tía Elaisa Cortez “La Negra”. Hallamos el contacto porque aquel tenía las filiaciones de cómo íbamos nosotros. Lo más duro fue que, cuando ya traemos el canasto lleno, abajo venían las armas y arriba unos bananos, otras frutas y tomates, sale un cachimbeo con la Guardia en Masaya.

Nos metemos a la Iglesia San Miguel a las ocho de la mañana. Aquel combate duró dos horas, y la gente iba entrando, iba entrando, y aquello fatal, teníamos el canasto en una esquina. En una de esas viene mi tía Elaisa Cortez, me lo echa arriba, y salimos hacia donde estaba el bus, pero no nos fijamos que más adelante había como treinta guardias y nos bajan. Comienzan a revisar a todos y bueno, agarran el canasto y bam, bam agarran tomates, agarran esto y lo otro, los jodidos, y hombré, gracias al Señor que no descubren las armas.

Los guardias me querían dejar detenido porque, como éramos muy pobres, yo compraba unas zapatillas de hule, y el graduado de la suela era como de bota militar, y me hacen que levante el pie. –¡Éste es! –dicen, y pensé: ¡Hasta aquí llegué! –No, ¡dejalo, que se monte! ¡Me salvé! Bueno, a esa hora me monto, y nos venimos.

En Jinotepe nos estaba esperando José Abraham Gómez “Miguel”. Veo que el hombre está preparado para la acción, porque venían como diez guardias encima de nosotros, y a la pasada, ra,ra,ra, nos agarran bananos, pero no me bajan el canasto. ¡Otro susto! Nos montamos en un bus de nuevo para Santa Teresa. Hombré, ¡por fin llegamos!, contando la gran suerte que teníamos. Dos escopetas de mazorca y un revolver 38 era lo que traíamos.


Recuperes de armas en el prostíbulo de Chevón, en Diriamba6

Manuel: Sabíamos que en el prostíbulo de Chevón, en Diriamba, se mantenía la Guardia, y que era un buen momento para llegar, desarmarlos y vuelta para atrás. José Abraham Gómez y yo, Manuel Téllez, decidimos ir a observar, pero en la entrada de El Reloj, nos agarran y nos meten presos. No andábamos armas. A José Abraham le miraron un dedo muy fino, amarillo de tanto fumar, y lo acusan de marihuanero. Él era un hombre firme, y estaba preocupado, pensando, si torturan a este chavalo, va a decir todo. Al final, no me trataron tan mal, hubo presión fuerte, pero nos mantenernos cuatro horas, y después nos sacaron.

Al día siguiente, caemos de nuevo al lugar, pero armados. Pedro Peña, Carlos López Landeros “Doroteo” y José Abraham Gómez, entran donde Chevón. El hermano de José Abraham, a quien conocemos como “Germán”, iba manejando un microbús que habíamos “prestado”7 y se fue a dar una vuelta mientras nosotros accionábamos. Yo estoy afuera vigilando, y cuando entro a decirles que está llegando mucha gente y que veo fea la cosa, un guardia se me lanza encima, porque a los prostíbulos no podían entrar los menores de edad. Entonces Pedro Peña agarra al guardia y lo tamalea en el aire, y lo quiebra prácticamente, hay disparos.

Ahí se recupera un rifle Gárand y una subametralladora. Por los nervios, se nos hizo larga, kilométrica, la vuelta que andaba dando el microbús. Cuando mi tía Elaisa llega, ya nosotros estamos afuera, estamos identificados con pañuelos rojo y negro. Salimos. “Miguel” estaba un poco enojado, porque se había acordado que la operación sería saliendo y montándose, y eso no se pudo dar.

Cuando venimos por El Reloj, nos topamos con cuatro jeep BECAT que iban para allá. Cuando venimos por Dolores, oímos una sirena que viene pidiendo vía, entonces no tenemos más que agarrar el camino viejo, una trocha que había ahí, y de la velocidad que llevaba el hombre, hasta una llanta explotó, y no tenemos más que zumbarnos a unos cañaverales de Las Marías, de Chale Morice. La acción fue muy buena, porque no hubo daños.

Elaisa demostró una enorme capacidad, un valor “áspero”, con un gran interés en la lucha. Con ese poquito de armas comenzamos a fortalecernos, pero nos faltaban los tiros. El que compraba los tiros a la Guardia era Miguel Cerda Chávez, un colaborador histórico de Teresa, quien los cambiaba por guaro. También conseguía uniformes, incluso hasta un casco..

Los guardias llegaban a su venta. –¿Y qué deseaba mi jefe?, –les decía. –Necesito una botellita. –¿Y ya sabe qué me gusta a mí? A mí me gusta ir a tirar. El Guardia hasta le ofrecía el rifle: –Incluso si usted quiere que se lo preste, se lo presto–. Estaba dispuesto a prestarle el Gárand, el guardia flojo, porque vos sabés cómo estaba la cosa en esos momentos.


Primeras escaramuzas y preparativos para sumarse a los ataques de septiembre de 1978

Hay una denuncia, y se aparecen dos jeep con los guardias a cada lado, en columnas, y yo estaba como a dos cuadras de la casa, al lado del Cementerio de Santa Teresa.

Mi tía Elaisa Cortés había reclutado a Reinaldo Traña porque él era del movimiento estudiantil del Instituto Juan José Rodríguez, y lo había incorporado directamente a la Escuadra. Una vez que ya lo presentamos a José Abraham Gómez “Miguel”, le parece un hombre firme, con fortaleza. Este hombre nos conviene, pues.

Estábamos conversando sobre cómo podríamos efectuar un ataque a Teresa, haciendo los croquis, y en eso la Guardia nos cae, y lo que teníamos era un M-16 que acababan de llevar, un Gárand, dos escopetas, tres rifles 22 y tres pistolas, cuando la Guardia desemboca en la parte del frente. José Abraham, Pedro Peña Rodríguez y Reinaldo Traña, se fugan rápido, pero como nosotros tenemos enfermo a Carlos López Landeros, no tengo más tiempo que agarrarlo con fuerza y levantarlo, pero él no quería, se resistía, y si el hombre hubiera peleado ahí, nos morimos todos. Me echo las armas a tuto y lo llevo al hombre.

Cuando vamos como a unas tres cuadras, los guardias nos detectan y comienzan a volarnos plomo, mano, ahí el hombre como que se le inyectó Neurobión, se puso violento. Respondimos el tiroteo. Dejo escondido a “Doroteo” y por otro lado les vuelo balas a los guardias para que me sigan y dejen al hombre, y voy a salir al lado del abra, porque todo esto fue al lado del Cementerio de Santa Teresa.

A media noche lo voy a traer a “Doroteo”, estaba muriéndose el hombre, y es allí donde conozco al doctor Óscar Acevedo Porras, el chaparrito, médico de la Escuadra. Nos identificamos, y me dijo: –El hombre va a estar bien, cualquier cosa me avisan. A las tres de la mañana se vino, porque a “Doroteo” lo teníamos grave, grave.

En ese momento ya estamos un poco fortalecidos porque en Los Gómez contamos con Francisco Alfonso Cortez Rodríguez, Pedro Peña Rodríguez, Carlos López Landeros, Juan Terencio Cortez González, Santiago Cortez Delgado, Juan José Cortez y Saturnino Cortez Muñoz; en El Cerro teníamos a Ramiro Cortez y a Francisco López Rodríguez.


El primer ataque al Cuartel de Santa Teresa. Septiembre de 1978

Manuel: Cuando se quería dar el primer ataque a Santa Teresa, íbamos a ir con buenas armas, ahí fue que se une la gente de Jinotepe, Allan Zúniga “El Diablo”, los Berríos, Noel y Freddy, y la otra gente que teníamos. Queríamos hacer un ataque fuerte, de dos horas, al Comando, pero había demasiados guardias en Santa Teresa. Ese fue el primer ataque, y ahí es donde Juan Pablo Palacios González sale herido y esa noche fue curado por la enfermera Socorro Narváez, de Santa Teresa, una gran colaboradora.

Nota de Mónica: Socorro Narváez era enfermera, dirigente de los trabajadores de la salud y colaboradora. Varias veces la capturaron por sus funciones sindicales. De la última carceleada salió hasta la liberación de Jinotepe. Recuerda ese ataque a Santa Teresa y que a Juan Pablo Palacios lo curaron en el hospital, a donde ella lo ingresó con el nombre de Miguel Cortez.

***

Rodolfo: Juan Pablo Palacios González después perteneció a las Tropas Especiales “Pablo Úbeda” (TPU), del Ministerio del Interior (MINT). Cayó en Sarapiquí, más o menos en 1982, con Luis Arceyut Vega. Trabajaba en la contrainteligencia y el panguero los entregó a las tropas de la Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE). De él solo se encontró la camisa y un carné.

En este ataque a Teresa participa Martha Conrado, una compañera muy firme de Jinotepe, quien luego se asila, se integra a los Terceristas y cae en Nueva Guinea en 1979. Hija de doña Socorro Conrado y sobrina del dirigente conservador Antonio Conrado.

Quiero aclarar que después de ese ataque a Santa Teresa, las armas se embuzonan por el basurero municipal, la Ana Isabel las deja ahí y luego se va a asilar con una trenada de gente. Después, Noel Escobar le mandó a preguntar a la Ana dónde habían quedado las armas, y ella dijo que no sabía, pero se las entregó a los Terceristas.

Nota de Mónica: En La Gaceta Sandinista de septiembre, publicación de la Comisión de Información de la representación del FSLN en La Habana, Cuba, se informa que: El día 15, buscando más dispersión de las fuerzas enemigas una columna sandinista atacó el comando de Santa Teresa, el cual fue tomado por nuestros combatientes, que lograron recuperar algunas armas y cerciorarse de que habían infringido bajas al enemigo por huellas de sangre dejadas en su huida. Dicho puesto miliar de inmediato fue reforzado por una tanque y dos camiones llenos de guardias, sin embargo nuestros hermanos lograron retirarse ordenadamente y registraron sólo lesiones leves de heridas en un combatiente que ya se encuentra totalmente restablecido y en su puesto de trabajo revolucionario.

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Manuel: Desde este ataque al Comando de Santa Teresa comenzamos a agarrar fuerzas. El compañero Reynaldo Traña pasa a ser segundo jefe, porque en ese entonces a Carlos López Landeros “Doroteo”, lo trasladan. Para entonces la Escuadra estaba formada por campesinos, y dos estudiantes: Reynaldo Traña y Juan Terencio Cortez González.

Nota de Mónica: Carlos López Landeros “Doroteo”, también participa en el ataque al Cuartel de Santa Teresa, y regresa a su casa de seguridad, la vivienda del Dr. Chacón. Pero después del ataque, la Guardia reprime y captura sospechosos, y en octubre le caen a la casa del Dr. Chacón, de quien se afirmaba había participado en la acción. Para entonces “Doroteo” ya no estaba ahí, pero capturan a Chacón y lo torturan, quebrándole dos costillas y la nariz.

López Landeros se había movido para León, donde se reúne con su novia Marina, cuñada de Chacón, y deciden casarse. Como queda desconectado, se mueve a Managua y entra en contacto con las estructuras. Lo sancionan por haberse ido y casado “libreteado”. Lo mandan a trabajar desarmado a los barrios, y después, según su ex esposa Marina, estuvo un tiempo en la Embajada de Venezuela la abandonó y se integró a la lucha en los barrios orientales. No pudimos conseguir datos sobre sus actividades posteriores.

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Anécdotas sobre situaciones peligrosas

Manuel Téllez: Nos pasó otra anécdota de la que ahora nos reímos. Decidimos ir a Managua a comprar vestimenta para los compañeros. Fuimos Elaisa Cortez y yo. Cuando ya habíamos comprado botas, pantalones azulón, camisas a cuadros, gorras, en el Mercado Oriental, y ya estábamos con los seis canastos llenos y encima plátanos, bananos, tomates y todo, se aparece el Teniente Villanueva en dos jeep BECAT.

Villanueva vivía con una amiga de mi tía Elaisa, y entonces, cuando se miran, se saludan. –Idiay comadre, ¿qué anda haciendo por aquí? –Ando haciendo compras, compadre –le dice –¿Y en qué se va? –En el bus. –No se preocupe, yo la voy a ir a dejar. Y ha enganchado los canastos en los BECAT, hermanito. ¡Qué aflicción la de nosotros! A ella la monta adelante, a mí me engancha arriba de los canastos con el montón de guardias. Venimos los dos en un BECAT, nos paramos en el Comando de Jinotepe, y nos dice, –¡Espérenme que voy a ir a hacer una diligencia, los voy a ir a dejar hasta allá! Hermano, estuvimos como dos horas ahí, decíamos, ¡hoy nos van a ir a matar! Después el hombre salió y nos fue a dejar a Santa Teresa, hasta la acera de la casa. Bajó los canastos, los puso, ¡y nos vemos!

La gente que estaba adentro de la casa –José Abraham Gómez, Reynaldo Traña y Pedro Peña–, estaba preparada, porque dijeron, éstos se vendieron, pero luego miran que la Guardia se va. Dice mi tía: ¡Yo creo que hasta me oriné!, haciendo el chile, porque venía sudando demasiado de los nervios alterados que traía. Cuando llegamos, no nos aguantábamos de la risa, bueno era más que todo el susto de lo que nos había pasado.


Juan Terencio Cortez González

Juan Terencio Cortés González “Juan GPP”, nace el 15 de octubre de 1961 en Los Gómez, comarca de Santa Teresa, Carazo. Sus padres fueron Leonardo Cortez Rodríguez y Zoila Rosa González Traña. También es sobrino de Elaisa Cortés Fonseca, hija de “La Abuela”.

Estudia su primaria en el Corazón de María, en la Casa San Pablo, y después en el Instituto Juan José Rodríguez. Se incorpora a la lucha en el año 1977, como estudiante, y en 1978 lo recluta para el FSLN su primo Santiago Cortez Mena, en Los Gómez, y se incorpora de inmediato a la Unidad de Combate “Francisco López”.

Después del 19 de julio de 1979, forma parte del Ejército, y luego, de la Policía. En 1982 estudia un curso básico en Guanabacoa, Cuba, posteriormente, en 1985, recibe un Curso Superior de Oficiales y Técnico en Criminalística durante dos años y medio, en la República Democrática Alemana (RDA). Trabaja en la Policía de Jinotepe y luego de Granada, hasta que pide su baja y labora como administrador del trillo “Ricardo Morales Avilés”, de la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (ENABAS), en Los Mameyes.

En la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPONIC) terminó las carreras de Técnico Superior en Administración y luego Técnico Superior en Ingeniería Agrónoma.

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Juan: Hay que aclarar que toda acción que se realizaba de parte de la Unidad de Combate “Francisco López”, siempre partía de un punto: hacer que llegara la Guardia, provocarla para que hiciera presencia. Para eso hacíamos acciones de recuperación de armas.

Después del ataque a Teresa, nos quebraron un buzón con unas quince armas: escopetas de mazorca, escopetas cuapes, Gárand y FAL. Entonces volvimos a hacer acciones de recupere de armas.

Entramos a Las Salinas, a La Virgen y a diferentes lugares, y realizamos recuperes de armas como rifles 22, pistolas y otras. Hicimos acciones contra la Guardia, paramilitares, jueces de mesta y jefes de cañada. Todos eran enemigos que nos perseguían. También entramos a Nandaime a recuperar armas con el compañero Pedro Pablo Cruz Rodríguez “Peñita”. En el puesto de guardia, un cobrador recolectaba “los dos pesos del Coronel”.

Julio: Manuel, ¿qué pasó al final con el doctor William Chacón?

Manuel: El doctor cayó preso después del ataque al Comando de Santa Teresa, en septiembre, y lo torturaron fuertemente, estuvo bien golpeado, casi lo matan, le quebraron unas costillas, todavía él siente los malestares de los golpes fuertes que le dieron. Lo hicieron paste.

Después cayeron presos Reinaldo Traña y Saturnino Chávez “Piloto”. Es ahí donde nos agarran un buzón con armas, nos dejaron vacíos. Es lo que Juan Terencio mencionaba anteriormente. Pero siempre estábamos buscando la forma de recuperar armas, porque ya no era solo una Escuadra, sino una Unidad de Combate.

Posteriormente Juan Terencio Cortez González y el compañero Pedro Peña Rodríguez, asaltan a dos guardias en Ochomogo, los capturan y les recuperan dos armas, las cuales vinieron a fortalecer a los compañeros, quienes prácticamente estaban desarmados, porque las pistolas 22 y los rifles 22, ya iban quedando atrás, ahora queríamos FAL, Gárand, M-16, la carabina, que eran buenas armas de apoyo.


Una visita al terreno de William Ramírez

Manuel: Una vez nos citó William Ramírez a Masaya, ahí lo conocí. Llevó un Gárand desarmado. Nos dice que va a hacer una visita al terreno y que quiere ver a la gente. La gente de la escuadra se movía a investigar, a hacer los croquis, iba a ver cómo estaba el Comando, cómo estaba la información, y cómo estaba la gente que se preparaba en el campo.

Voy a mencionar a los que nos contabilizamos para esa visita: José Abraham Gómez, Francisco Alfonso Cortez, Pedro Peña Rodríguez, Juan Terencio Cortez González, Santiago Cortez Delgado, Juan José Cortez, Saturnino Cortez Muñoz, Elaisa Cortez, Ligia Téllez, Berta Adilia Cortés Téllez, Manuel Téllez, Reynaldo Traña, Ramiro Cortez Prado, Francisco López, Evenor Tercero, Martín Cortez, Pablo José Chávez y Saturnino Chávez Rodríguez. Estos eran los integrantes de la Escuadra “Chico López”.

Juan Terencio: Después se realizó la emboscada en El Cacao, donde tuvimos el choque con un conocido, el Teniente Reynaldo Villanueva, en el que derrotamos a unos veinte soldados. Ahí participamos todos los compañeros de El Jabillo y de Los Gómez, que los puede mencionar Manuel Téllez.

Manuel: Fueron José Abraham Gómez, Francisco Alfonso Cortez Rodríguez, Pedro Peña, Juan Terencio Cortez, Santiago Cortez Delgado, Juan José Cortez, Saturnino Cortez, Francisco López, Martín Cortez, Pablo José Chávez y Saturnino Chávez Rodríguez.

Esa era la gente que estaba estructurada. Pero para hacer la emboscada se agregaron Félix Cortez Chávez y Miguel Cortez.

Juan: En esta emboscada cayó Francisco López Cortez, y murió por nuestra bala en un bramadero el Teniente Reynaldo Villanueva. Este enfrentamiento lo empezamos desde las ocho y eran las doce y estábamos volándonos riata ahí. Hicimos recupere de armas, uniformes y botas, los dejamos en bolas y nos retirarnos. Después nos tiraron la aviación, para ver dónde estábamos. Nos metimos en unas quebradas, partes del río y en unos hojarascales donde la pica-pica estaba como un diablo, hasta que salimos como a las siete de la noche.

De nosotros solo fue una baja, la del compañero Francisco López, primo mío, hijo de mi tía Carmen Cortez Rodríguez. Después que nos retiramos, hubo una confusión entre los guardias, pues como nos habíamos uniformado como la GN, los refuerzos que entraron del lado de Jinotepe y del lado de Nandaime, se agarraron entre ellos y tuvieron más bajas.

Julio: En esta emboscada cae Francisco López. ¿A partir de ese momento es que ustedes le ponen el nombre de “Francisco López” a la Unidad de Combate?

Juan: El nombre ya lo tenía desde antes, porque “Miguel” nos decía que se llamaba “Francisco López” por un anciano, un colaborador que les llevaba comida que mataron en Los Chiles. “Miguel”, es decir, el difunto Abraham Gómez, estuvo en Los Chiles con Mónica Baltodano,8 y no me acuerdo quiénes más, y al caer Francisco López en la emboscada, se sigue llamando “Francisco López”, pero esta vez por mi primo y no por el anciano de Los Chiles.

Julio: ¿Por qué razón es que entra la Guardia, y ustedes pueden hacer la emboscada?

Juan: Fueron ejecutados unos paramilitares. Estábamos reconcentrados en la casa del señor Clemente Cortez. Realizamos la emboscada como a las siete de la mañana, cuando ellos venían de regreso de donde ocurrieron las ejecuciones.

Rodolfo: Reynaldo Villanueva era Teniente, Jefe de los BECAT en Carazo. La acción fue un rotundo éxito, porque le hicieron una gran cantidad de bajas a la Guardia y recuperaron armas y vestuario. Además, la Guardia mandó refuerzos de Nandaime y Jinotepe, que llegaron ya tarde, y por una confusión, se tirotearon entre ellos.

Nota de Mónica: El comunicado No. 14 del Cuartel General de la Guardia Nacional de Nicaragua, del 13 de febrero de 1979, publicado en Novedades el día 14, informa que “a la una de la mañana del día de hoy trece del corriente mes, un grupo de terroristas asesinó a los señores Alejandro y Félix Chávez. Este hecho ocurrió en El Cacao, jurisdicción de Santa Teresa, departamento de Carazo (…) al tener conocimiento el Comando Departamental G.N. de Jinotepe que estos elementos terroristas asolaban ese sector, destacó una patrulla al mando del Teniente Reynaldo Villanueva, esta fue emboscada a quinientos metros de la Escuela El Cacao, muriendo en el enfrentamiento el Teniente Villanueva y los rasos Gutiérrez D. Pedro y Vázquez S. Luis, y lesionados los rasos Bustamante Juan y García L. José. Uno de los elementos terroristas fue abatido por las patrullas, no siendo identificado”.

En La Gaceta Sandinista de marzo y abril, publicación de la Comisión de Información de la representación del FSLN en La Habana, Cuba, se recoge esta acción de la siguiente manera: La Escuadra Francisco López ajustició a los esbirros somocistas Félix y Alejandro Chávez en El Cacao, jurisdicción de Santa Teresa. Pocas horas después la misma escuadra le causó 14 bajas a la G.N. cuando se tendió una emboscada a dos vehículos militares que se movilizaban en el camino entre El Cacao y El Sol.

***

Manuel: Debemos señalar algo en que se empeñaron nuestros colaboradores de las comunidades Nancite Dulce, El Cacao y El Sol, al enfrentarse entre ellos mismos los refuerzos de la Guardia. El combate fue tan fuerte, que los guardias salían en desbandada, tirados, hechos paste, y nuestros colaboradores de las comunidades los rescataron dándoles primeros auxilios.

Cuando llegaron más refuerzos, tres o cuatro camiones, se encontraron que en cada casa había un guardia herido. Entonces los guardias estaban satisfechos con lo que la comunidad había hecho, haberles cuidado sus soldados, y por eso no hubo mucha represión.

Otra cosa importante, después de tres o cuatro horas de la emboscada, a nivel nacional la radio ya estaba tirando la información. Me vine a dar la información de cuántos guardias habían caído y de cuántas armas se habían recuperado. Se la di a la Emilia Samqui Chan, para que ella la tirara a la radio. A las siete de la noche, al final del combate, los muchachos ya estaban escuchando en la radio el logro que se había hecho. Ahí se fortalece con armas la Escuadra “Francisco López”.

Con la emboscada también probamos nuestra estructura, porque varios jueces de mesta habían sido reclutados por nosotros, pero después recibieron instrucciones de denunciar a las “bandas” del Frente Sandinista. Las instrucciones venían de la señora Raquel Peña, alcaldesa de Santa Teresa, representante del gobierno de Somoza. Ella llama a Raúl Mojica, quien era Juez de Mesta, a Basilio Martínez, que andaba con él, y a Pablo Ramón Cortez. Les indica que tienen que ponerse las pilas e informar inmediatamente si esa gente anda ahí. Pero los tres estaban en contacto con nosotros. Basilio posteriormente incorpora hasta a sus hijos, uno de ellos, Ernesto Martínez, cae en los ochenta en un combate con la Contra, siendo parte del Ejercito. Cuando llega la Guardia, ya Raúl Mojica nos había informado.

Después de la reunión, Raúl Mojica y Pablo Ramón vienen donde mi abuela Adilia a platicar del asunto. Mes a mes había una provisión para cada colaborador, siempre había la manera de llevarles algo para que los guerrilleros que tenían escondidos no aguantaran hambre: aceite, frijoles y arroz. Entonces, cuando la Guardia viene y sorprende a los jueces de mesta visitando la casa de Adrián Fonseca, ahí estaban escondidos Juan Terencio Cortez González y Roberto Ortiz Cuadra “Toño Monimbó”, quienes están limpiando las armas en ese momento.

Cuando la Guardia se presenta, Raúl Mojica, más nervioso que otra cosa, en carrera agarra de la mesa dos moños de cebolla, dos bolsas de tomate y una cabeza de plátano, que habían llevado a la casa, sale, y le pregunta la Guardia: –Y qué andás haciendo aquí? –Ando de compras hermano, que no tengo nada qué comer en la casa –les dice–. –Y ustedes, ¿qué andan haciendo? –Vamos en busca de los sandino-comunistas, –le dicen. –Hombré, yo no los he visto aquí. –Pero si tenés informaciones avisanos. –Como no hombre –les dice, –¿Y qué van a hacer para allá? vénganse aquí. –¿Y no tenés pinol ahí? –Ya les voy a hacer un tibio. Entonces, como el jodido es bien creativo, es hablantín, inmediatamente comienza a hacerles la perolada de tibio con dulce y así los hace regresar a los guardias y no pasaron por donde estaban los compañeros. Situaciones así nos pasaban, pero siempre salimos bien librados.

Juan: Se realizó también el asalto al Ingenio “Amalia”, posteriormente llamado “Javier Guerra”, que ya no existe. Ahí se recuperó una buena cantidad de dinero, el cual lo enviamos a la Dirección del Frente. Fueron más de dos millones de córdobas, todito lo entregamos.

Manuel: Después, en la segunda fase, entran los muchachos de la “Mauricio Duarte”. Como ya Jinotepe estaba caliente y algunos compañeros eran perseguidos, no hallaban lugar dónde irse a esconder, aunque algunos se asilaron. Entonces llegaron Freddy Solano Avilés, de Jinotepe, Marvin Reyes “Randolfo Cuchumbo”, Lenin Vázquez Galeano, José Tomás Maradiaga “Fabio” o “El Cangrejito” y Héctor Maradiaga. De la “Rufo Marín”, de Masaya, llegaron Roberto Ortiz Cuadra “Toño Monimbó”, Marlon Alvarado Lanzas “Dieguito”9 y Sándor Abaunza “Sammy”. También se incorporan Ernesto Morazán Cornejo “Chepito” de Estelí, Rommel Carrasquilla, y Sergio Chamorro “Chamorrón”, de Nandaime así como Julio Martínez Fonseca, Mercedes Cortez y Aquilino Cortez, de Teresa.

En el tercer momento, ya para la insurrección, se incorpora la Escuadra de los Proletarios, comandada por Eduardo López Morales e integrada por Ramón Umaña, Leonel López Carrillo, Carlos Cruz Cerda, Ernesto López y Alberto López Martínez. Esta escuadra llevaba el nombre de “Leonardo López Morales”, que cayó en La Botella, cerca del Puente El Rosario.


Luis Tomás Maradiaga Vega

Luis Tomás Maradiaga Vega “Fabio”, también conocido como “El Cangrejito”, nace el 2 de junio de 1961 en la ciudad de Somoto, Madriz. Son sus padres Tomás Maradiaga Alfaro y Juana Petrona Vega Mejía, caraceña. Se traslada a vivir a Carazo siendo muy niño.

Estudia primaria y secundaria en el Instituto Juan José Rodríguez, en Jinotepe. A principios de 1978 se integra a la Asociación de Estudiantes de Secundaria (AES). Lo recluta Wilmor Solano, hermano del compañero caído Freddy Solano Avilés, y así comienza su relación con el Frente Sandinista. Lo motiva la represión constante contra los jóvenes. “Me vi obligado a participar. Se me habló de la lucha revolucionaria y sin pensarla dos veces me integré”.

Participa en tomas de iglesias, hace pintas y con bombas de contacto realiza hostigamientos a las patrullas de la Guardia. En 1978, los procesos de integración eran mucho más dinámicos, así, pronto pasó a formar parte de la Escuadra “Mauricio Duarte”.

Después del triunfo de la Revolución, participa en la formación de la Dirección General de la Seguridad del Estado (DGSE). Fue enviado a Cuba a un curso de siete meses a la Escuela Militar “Hermanos Tamayo”. Después trabajó en Rivas, Jinotepe, Río San Juan y Corinto, hasta la derrota electoral de 1990, en que pasa a la Policía Nacional. Se retira en el 2003, después de haber trabajado veintitrés años y diez meses en el hoy Ministerio de Gobernación (MIGOB). Actualmente se dedica a actividades varias. “Ahí estamos siempre haciendo la lucha”.

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Julio: Luis Tomás, si vos eras de la “Mauricio Duarte”, ¿cómo llegás a la “Chico López”.

Luis Tomás: Dentro de la Escuadra “Mauricio Duarte” participa Wilmor Solano, quien me recluta, así como Luis Vanegas, Lenin Vázquez Galeano y Freddy Solano, entre otros.

Como Escuadra “Mauricio Duarte” realizamos varias acciones. Una de ellas fue una emboscada en un lugar conocido como Panamonte, en una casa que queda en alto. La emboscada fue muy buena, se hicieron varias bajas y recuperamos armas. Entre los que participamos recuerdo a los compañeros Jorge Zúniga, Lenin Vázquez, Freddy Solano, José Hildebrando Rodríguez, Marvin Reyes, Luis Vanegas y yo. Eso fue aproximadamente en febrero de 1979. No hubo bajas de los guerrilleros, solo guardias.

Nota de Mónica Esta acción se realiza el 15 de febrero de 1979, y fue recogida en el informe de acciones que aparece en La Gaceta Sandinista, de marzo y abril, publicación de la Comisión de Información de la representación del FSLN en La Habana, Cuba. Según este reporte, la GN sufrió cuatro bajas.

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Cuando se nos orientó a todas las fuerzas que nos asiláramos, y que estaba la Embajada de México para la gente de Carazo, había contactos que nos iban a asilar. También nos dieron la opción de quedarnos, pero en la zona rural, como parte de la Unidad de Combate “Francisco López”, entonces Freddy, Lenin Vázquez, otro compañero y yo, no aceptamos asilarnos, y nos fuimos a formar parte de la “Francisco López”.

Estábamos subordinados al compañero Noel Escobar. Él nos reunió y nos dijo que diéramos un paso al frente los que queríamos quedarnos a engrosar las filas de la guerrilla en la zona rural. Los que estuvimos de acuerdo dimos el paso al frente y posteriormente se nos envió para allá.

Fue así que llegué a la “Francisco López”, donde permanecimos un buen tiempo haciendo las acciones que Manuel ya mencionaba: recuperaciones de armas, recuperaciones económicas, emboscadas a la Guardia y acciones militares contra el Comando de Santa Teresa y el de La Conquista.


Horacio Madrigal Cruz “Ruperto”

Nace el 2 de mayo de 1962 en el Barrio Los Potrerillos, Santa Teresa. Hijo de Rafael Madrigal Peña y Adilia Cruz. En Santa Teresa estudia su primaria, luego parte de su secundaria en Jinotepe, en el Instituto Juan José Rodríguez, porque no logra bachillerarse por la lucha. A finales de 1977, cuando cursaba tercer año de secundaria, entra en contacto con los compañeros del Centro Universitario Regional de Carazo (CURC), del núcleo universitario de Jinotepe, e inicia su vinculación con los movimientos revolucionarios anti-somocistas de entonces.

Después del triunfo de la Revolución trabajó en la Policía. Fue del primer grupo del Ministerio del Interior (MINT) que va a estudiar a la Unión Soviética. Durante un año estudió en la Escuela Superior del Ministerio del Interior “Félix Dzerzhinski”, en Ucrania. Cuando regresa, René Vivas, Viceministro en ese tiempo (1981), lo manda a Occidente y ahí trabaja, primero en Inteligencia, y luego en Investigaciones Criminales, pero en el año 1983 lo sancionaron, consideró que la sanción era injusta, y se retiró de las estructuras gubernamentales.

Siguió estudiando, se bachillera, saca un curso de auxiliar de enfermería, y se dedica a trabajar por cuenta propia en esa profesión. Actualmente es el enfermero de tiempo completo del colaborador histórico Enrique YicoSánchez.

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Horacio: Los que comenzaron a captar a los estudiantes fueron “El Cabo” Sánchez y Carlos López Landeros. Entre los que nos comenzamos a organizar recuerdo a Reinaldo Traña, quien cayó preso posteriormente, era de la zona rural de Santa Teresa, y Rita Moraga, de Jinotepe. Así nos fuimos vinculando.

Los primeros movimientos fueron hacer pintas y luego se forma la Asociación de Estudiantes de Secundaria (AES) y el Movimiento de Estudiantes de Secundaria (MES). Entonces la OSN comienza a identificarnos, a señalarnos y a recoger las fotos de todos los estudiantes del año básico y del bachillerato. Ese material cae en manos de uno de apellido Solórzano, quien era el que manejaba la Seguridad en esta zona, y ese comenzó a talonearnos, a seguirnos de cerca.

Entonces me informan que entre los principales sospechosos estábamos Traña, la Rita y yo, y que había que moverse, o si no, nos iban a capturar o matar. Me dicen que hay que trasladarme y me contactan con el doctor William Chacón, en Santa Teresa, y él me moviliza hacia Rivas.

Me ubican en una calera cuyo dueño era José Rodríguez Blen, también propietario de la licorera Santa Cecilia. Ahí pasamos una escuela militar, y nos dicen que a partir de ese momento prácticamente pasamos al trabajo clandestino. El que estaba allí, lo conocí como “Miguel”, nos consiguió trabajo en la misma calera, y en la noche nos daba entrenamiento. Allí nos llegó a ver “Aureliano”, William Ramírez, quien llegó a dejar a tres compañeros de la “Rufo Marín”, de Masaya, que eran “Toño Monimbó”, otro que lo conocí como “Sammy”, y “Emilio”, quien, cuando lo mataron, supe que se llamaba Marlon Alvarado. Mi seudónimo era “Ruperto”. El entrenamiento después de la jornada de trabajo era con un palo. Comenzó a darnos arrastre, sentadillas, paso de ganso, una serie de cosas. Ahí estuve unos dos meses.

Nota de Mónica: con Glauco Robelo, jefe de la Unidad de Combate Rufo Marín aclaramos que ellos mandaron refuerzos a esta escuadra entre los que estaban “Toño Monimbó” cuyo nombre verdadero es Roberto Ortiz Cuadra, Sándor Abaunza es “Sammy”.

Después viene “Miguel”, y luego me mandan con un muchacho de Estelí que le decíamos “Chepito El Estiliano”. Llegamos al Cerro La Palmerita, zona rural de Santa Teresa. Ahí había una célula a cargo de Carlos Landero. Posteriormente William Ramírez orientó que “Miguel” terminara de dar la escuela, y parece que eso no le gustó a Landeros. Entró en inconformidad, y después de una jornada de ejercicios de todo el día, al parecer ya había conquistado a dos compañeros y se retiraron en la noche. Eran Carlos Landeros, Mario “Gemelo”, y uno que le decían “Tuta”, hermano de Marcos Cruz.

Las estructuras superiores orientaron cambiarnos de lugar, y con el apoyo de los colaboradores de la zona, nos trasladamos al Cerro Los Prado, a la parte de arriba de Los Gómez. En la cuesta había una cueva que es casi como una casa, debajo de una piedra, y allí se fue a ubicar el campamento. Los conocedores de la zona decían que era un lugar estratégico, arriba de un cerro, desde donde se dominaba toda la situación.

***

Recuperes de armas

Después se comienzan a planificar actividades más fuertes, por ejemplo, recuperes de armas, ajusticiamientos de guardias en Nandaime, en la zona de los prostíbulos, donde se mantenían con las meretrices. Los guardias llegaban los fines de semana, entonces montamos una actividad allí, y logramos recuperar dos Garand.

Allí logramos integrar a la Unidad a un compañero de Nandaime que se llamaba Rommel Carrasquilla. Posteriormente él cae en un ataque frustrado, que fue un fracaso total, a la Hacienda San Martín, de Cornelio Hüeck.


La toma del pueblo de Santa Teresa el 13 de mayo de 1979

Juan Terencio: Atacamos de nuevo el Comando de Teresa. Entramos por el lado de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR), ahí estaba William Fonseca Cruz, un telegrafista colaborador de la “Chico López”. Rodeamos todo el Comando como a las tres de la mañana. El compañero Marlon Alvarado “Dieguito”, simulaba que era una mujer panzona, y lloraba, era un artista, para que el otro señor que estaba ahí en TELCOR creyera que era una mujer a punto de parir.

Me hice al lado de la iglesia, “Toño Monimbó” venía del lado de arriba, “Miguel” venía por el otro lado. Como era la Unidad de Combate, íbamos unos ocho a diez compañeros a cada lado, íbamos rodeando cada sector, y otros andaban ejecutando a guardias que estaban durmiendo en sus casas, o sea que la Unidad cubrió toda Santa Teresa.

Nota de Mónica: Según testimonio de la enfermera Socorro Narváez, dirigente de la Federación de Trabajadores de la Salud (FETSALUD), ella estaba presa en esos días, pero escuchó en el radio la noticia del ataque al Comando, y que uno de los ajusticiados fue el somocista Orlando Guadamuz.

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Juan: Otros tocaban las campanas de la iglesia anunciando que Teresa estaba tomada. También iba a haber un retén de parte de Jinotepe, para contener a la Guardia que iban a mandar de refuerzo a Teresa.10 Cuando ya eran las cinco, casi seis de la mañana, hicimos la retirada. Nos fuimos en un camión para el lado de La Conquista, y la Guardia iba detrás, la íbamos viendo nosotros que venían, parecía que no nos quería alcanzar. Al llegar ahí a Cacalojoche11, en la bajada, que es una rampla, al compañero que manejaba, Carlos Fonseca Pérez, hombré, parece que le agarró nervios, y dejó ir el camión al río con varios compañeros.

Nos logramos tirar del camión, porque si no, nos hubiéramos desbaratado. Agarramos para arriba, como que íbamos a salir al Brasil. El Cacalojoche es lejos, pero si agarrás una cruzada que está por El Gigante12, es cerquita a pie.

Parece que la Guardia también agarró por ahí, porque, al dar la vuelta por El Brasil, idiay, ya estaba adelante. Logramos pasar, y en un pedreguero nos parapetamos y nos volamos riata con los que mirábamos de aquí y otros que venían de abajo y los que venían detrás. Ahí es donde el compañero Marlon Alvarado cae, parece que fue herido en el abdomen. Él gritaba: ¡Retírense váyanse a la verga, porque yo ya estoy arruinando! ¡Aquí voy acabarme con estos hijueputas!

Él traía bastantes tiros, y como donde estaba había una medio abertura, se empezó a rifar con los guardias que estaban de frente, y nosotros con los de los lados, y después, cuando ya no teníamos tiros, dan la retirada. Ahí es donde él dice que se queda y se rifó con ellos. A pesar que este muchacho de Masaya era súper jovencito, era un hombre duro. Ahí él se apeó a muchos guardias, sólo él ahí, y hasta la fecha está un Gárand que quedó perdido donde los guardias se iban corriendo y donde quedaron. Había guardias muertos por dondequiera. Dice la gente que a los que él pegó ahí, los montaban en los camiones como que eran tucos de madera, y a Marlon lo llevaban a rastras, y hasta la fecha no se sabe dónde está su cuerpo, lo desaparecieron, y su pobre madre quiere saber dónde quedó. Eso fue el 13 de mayo de 1979, el mismo día del ataque a Teresa, durante la retirada.

Horacio: Cuando se da esa toma de Santa Teresa no tuvimos ninguna baja, ningún herido, recuperamos un camión y nos íbamos retirando. Cuando ya estamos saliendo del pueblo, nos dicen que la Guardia viene entrando con bastante refuerzos y bien equipada.

Entonces salimos en un camión que le recuperamos a alguien que estaba en un destace de carne llevando unos cueros. Nos fuimos revueltos con los cueros de res. El muchacho que iba conduciendo el camión era un chofer inexperto. La cosa es que agarramos sobre la Carretera a La Conquista para no quemar la zona donde nosotros estábamos. Cuando vamos bajando Cacalojoche, la Guardia nos va alcanzando y nos dispara, comenzamos a tirarnos y cada quien a parapetarse, a iniciar un combate prácticamente desigual. El camión lo dejamos ir solo.

En ese encuentro un poco desordenado, cae herido Marlon Alvarado, quien era uno de los tres que habían llegado de la “Rufo Marín”. Al compañero le pegan unos balazos en la columna, y él ya no tiene movimiento, no había cómo retirarlo. Quisimos sacarlo, pero no pudimos. Heroicamente este compañero dice que nos retiremos, que le demos todas las municiones que tengamos, se parapeta detrás de un palo, y dice que él va a resistir, que él nos va a cubrir la retirada, y así fue. Él combatió hasta que se le terminaron las municiones. La Guardia lo agarró y le dio el tiro de gracia. Nos replegamos para el Cerro La Palmerita, y de ahí a donde teníamos la zona de operaciones.

Trinidad: ¿Cuántos eran?

Horacio: Íbamos unos treinta compañeros. Más tarde, los guardias encontraron en el camino a tres campesinos que venían a caballo de una vela, los agarraron y los mataron, y después dijeron que eran combatientes, pero allí el único compañero que cayó fue Marlon Alvarado.

Juan: Logramos salir al Brasil, donde está la iglesia, donde la señora Zoila Vanegas, la mamá de Noel. Ella estaba en el excusado y de todo esto la pobre hasta se enfermó. Encontramos a unos muchachos y les dijimos: ¡Métanse en unas casas! Nos contestaron: –No, nosotros andamos en nuestro guaro, a nosotros no nos va a pasar nada. Seguimos hasta que encontramos una iglesia en unos cerros, en La Palmerita, y allí estuvimos hasta que, como a las diez-once de la noche, logramos salir.

Julio: ¿Qué pasó con esos que venían y que decían que andaban en su guaro?

Juan: Cuando llegamos a reconcentrarnos a las casas de seguridad, supimos la noticia de que esos campesinos habían sido asesinados. Lo que se dijo es que le preguntaron si los conocía a la señora Vanegas, y de los nervios ella dijo que no, porque al ver a los uniformados, tipo guardias, que le pasaron a la orilla, que éramos nosotros, y luego ver a la Guardia y oír disparos, parece que no supo qué decir, no los reconoció, y allí fue cuando la Guardia los mató.

Julio: ¿Te acordás de los nombres de los asesinados por la Guardia?

Manuel: Los tengo apuntados: Marcelino Guerrero, Carmen Cortez Delgado y Armando Cortez Guido.


Participantes en el ataque

Mónica: Esta es la lista de los integrantes de la “Chico López” participantes en el ataque al Cuartel GN de Santa Teresa el 13 de mayo, que hemos construido en base a los distintos diálogos.

El jefe era José Abraham Gómez “Miguel”, el segundo jefe, Pedro Pablo Cruz Rodríguez “Peñita”, y sus integrantes: Juan Terencio Cortez González, Santiago Cortez Delgado, Saturnino Cortez Delgado, Benigno Cortez Jirón (su verdadero nombre es Juan José Cortez Jirón), Elaisa Cortez, Alberto López Martínez, Alfonso Cortez Chávez.

Manuel Téllez, Eduardo López, los sobrinos de éste, Leonel y Ernesto López, José Evenor Estrada “Evenor”, Freddy Umaña, Ramón Umaña, Carlos Fonseca López, Edgardo Fonseca, Wilfredo Cruz, William Fonseca, Ligia Cortez Téllez, Berta Adilia Cortez, Reynaldito Cortez, y los jovencitos Nadir y Walkiria, Julio Martínez, Mercedes Cortez, Aquilino Cortez y los gemelos Sebastián Aureliano y Aureliano Sebastián, además de todos los colaboradores.

De la “Mauricio Duarte”, Luis Tomás Maradiaga Vega “Fabio”, Marvin Reyes “Rondolfo” o “Cuchumbo”, Lenin Vázquez Galeano “Mauricio”, quien era el político del grupo, Horacio Madrigal, y Freddy Solano.

De la “Rufo Marín”, de Masaya: Roberto Ortiz Cuadra “Toño Monimbó”, Marlon Alvarado Lanzas “Diego”, Sándor Abaunza “Sammy”, del norte, José Ernesto Morazán Cornejo “Chepito El Estiliano”, de Nandaime, Sergio Chamorro “Chamorrón” y Wilfredo Fonseca. Y Miguel Márquez, de la guerrilla salvadoreña, quien había sido contactado por una de las tías de Manuel, y se vino a combatir a la “Chico López”.

Reynaldo Traña, quien había sido el segundo de la Escuadra, estaba preso, y sale hasta que nos tomamos Jinotepe el 5 de julio. Después del triunfo de la Revolución se metió al Ejército y llego a ser Capitán.

También participan los miembros de una escuadra de los proletarios dirigida por Eduardo López Morales e integrada por Ramón Umaña, Leonel López Carrillo, Carlos Cruz Cerda, Ernesto López y Alberto López Martínez.

Glauco Robelo dice que en Carazo también estuvieron unos compañeros que ustedes no me han mencionado, por ejemplo, Luis Acuña “Cinco Chiquito” y Enrique Luna Duarte “El Pequeño”, un hombrón de seis pies y tres pulgadas.

Manuel: Claro, Enrique Luna llegó con un señor chiquito, cuando fuimos a traer unas armas a Masaya. Me acuerdo que Glauco era un jodido con bigotitos colorados, y mandó a Enrique Luna, pero no sé por qué, lo llevaron de regreso. Pero él estuvo con “Miguel” en unas acciones en Diriamba, con cuatro o cinco compañeros, después de eso fue que William Ramírez se los llevó.

En el revés de San Martin participan los mismos del ataque a Teresa, menos Marlon Alvarado, quien había caído. Otros se suman de Nandaime, entre ellos Rommel Carrasquilla “Pedrón” y un chiquitín.


La muerte de Freddy Solano Avilés “Elías”

Juan: En la casa de Hilario Hüeck, en El Caliguate, teníamos muchas bombas de contacto. El compañero Freddy Solano las estaba elaborando cuando una se le zafó, la quiso agarrar, y ahí fue donde él perdió las manos y las canillas. La casa era de piedra y zinc, el zinc fue a parar casi hasta Teresa, desbaratadito como plumillita de cigarro, y las paredes de piedra cayeron a ambos lados. En esos momentos yo no estaba, pero ahí nomás fui a ver qué pasó, a ayudar, y logramos sacar al compañero Freddy, a quien se fue a enterrar más adentro, lo cargó el señor Rafael Figueroa13, se lo echó en el hombro, cavaron y lo enterraron. Se sacó después del triunfo de la Revolución.

Luis Tomás: Estábamos en una casita haciendo bombas de contacto, Freddy, Lenin Vázquez, Pedro Pablo Cruz Rodríguez “Peñita”, Pablo Chávez “El Zorro” y mi persona, entonces, en un momento en que ya teníamos un puño de bombas, tal vez unas cuarenta, salimos de la casa a agarrar aire, quedando adentro el compañero Freddy Solano, y luego oímos la explosión, fuimos catapultados por la onda expansiva, caímos, y cuando nos recuperamos, entramos, y el compañero todavía estaba vivo, pero tenía brotadas las vísceras, le hacía falta una mano, una pierna y la cara estaba irreconocible, pero él estaba vivo, consciente y hablaba normal.

Era imposible sacarlo de la zona porque todavía no estaba la insurrección ni nada, los hospitales estaban tomados por la Guardia. Él se estaba desangrando y pedía que le diéramos un tiro de gracia, pero nadie tuvo las agallas de hacerle eso al compañero. Así fue que cayó Freddy Solano Avilés.

Nota de Mónica: A lo largo de las entrevistas a los integrantes de la “Chico López”, ellos sostenían que Freddy Solano había muerto antes de la toma de Santa Teresa, pero su hermano Wilmor aclaró que Freddy participa en el ataque a Santa Teresa, y muere después, el 22 de mayo de 1979. Otro compañero nos hizo llegar una pequeña biografía de la que extraemos los siguientes datos.


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Freddy José Solano Avilés “Elías” (1960-1979)

Nace el 10 de febrero de 1960 en Jinotepe. Sus padres fueron Auxiliadora Avilés Monge y José A. Solano González. Estudió sus primeras letras en la Escuela de Bertha Gadea de Zúniga y sus estudios de primaria en la Escuela “General Somoza”, entre 1965 y 1971. Estudia parte de su secundaria en el Instituto Juan José Rodríguez, y luego se bachillera. Concluye estudios como Técnico en Agricultura y Zootecnia en el Instituto Agropecuario de Jinotepe en 1977.

Sus inquietudes revolucionarias se manifiestan desde la secundaria, y empieza a involucrarse en el MES. Debido a su gran capacidad política y organizativa, pronto pasa a integrarse al FER, y luego directamente a las estructuras del FSLN, participando en actividades de propaganda y agitación.

En el año 1978, a la edad de 18 años, se integra a la Escuadra “Mauricio Duarte”, que opera en las zonas urbanas. Participa en la ofensiva de septiembre de 1978 en su ciudad de Jinotepe, en el grupo que acciona en la zona central.

Otras acciones de la Escuadra “Mauricio Duarte” en las que se involucra, son:

- Asalto el Centro IRES14, para obtener mimeógrafos y otros artículos que se necesitaban para realizar propaganda política, y armas de los guardias que ahí se mantenían.

- Emboscada en Panamonte contra dos jeeps BECAT que patrullaban la ciudad.

- Asalto a la ferretería de Luis León, en Diriamba, para recuperar herramientas para reparación de armas, entre otras cosas.

- Asalto a la compañía Café El Mejor, con el objetivo de conseguir recursos económicos para la lucha.

-Hostigamientos a paramilitares, orejas y colaboradores del régimen somocista.

- Ataque al Cuartel de Santa Teresa el 13 de mayo de 1979.

Como se ha narrado, muere atrozmente cuando estalla el polvorín en el que estaba preparando bombas de contacto el 22 de mayo de 1979. Sus restos fueron trasladados a su ciudad natal una vez liberada de la Guardia, el 17 de julio de 1979.


El revés del ataque a la Hacienda San Martín, de Cornelio Hüeck

Manuel: Después del ataque del 13 de mayo, contactamos a nuevos colaboradores como Orlando García, Rafael Figueroa Fonseca, Ciriaco Cortez Delgado, su hermano Ángel Cortez Delgado, hermanos de la Carmen “Eulalia” como Antonio Cortez Delgado y también Socorro Martínez.

Se suma otro Juez de Mesta, se incorporan también los hijos de Basilio Martínez. Esto fue en la tercera etapa, en la insurreccional. La Columna crece, vamos ganando terreno en El Sol. Abraham López, Alina Morales, Román Martínez Cortez, Pedro Martínez y otros, eran colaboradores disponibles para que los compañeros llegaran donde ellos, porque eran demasiados, ya eran una Columna, no podían estar tres, cuatro o cinco hombres en una misma casa, porque pesaba mucho estar comiendo desayuno, almuerzo y cena, Entonces es cuando se comienzan a preparar los planes para el ataque a San Martín.

La primera vez que fuimos a observar cómo podía ser el ataque, vamos Pedro Cruz Rodríguez “Peñita”, Elaisa Cortez y yo, vamos a ver la situación, cómo podía ser la cosa, a identificar los flancos débiles y hacer el croquis. Sinceramente lo hallábamos difícil, porque el camino es largo y no hay mucha ventaja, porque un punto apropiado que es una loma del lado derecho, realmente está muy retirada de la casa.

No nos convence el plan, y van de nuevo, esta vez, Santiago Cortez, Ramiro Cortez, Pedro Cruz Rodríguez y Carlos Mancho. Identifican todo lo que nos puede favorecer, se hace el plan de cómo entrar, y se define que la única manera de meterse era en un bus. Pero el hecho es que el hombre15, el dueño de ahí, está preparado, la gente de los alrededores estaba con él, porque les permitía vivir en su propiedad, y en cada portón tenía un cuidador armado, y un montón de perros.

Cuando se hizo la tercera visita para hacer los planes finales de ataque a la Hacienda San Martín, se incorporan Chabelo Martínez Cortez, como colaborador, y seis compañeros de El Jabillo. Se establece que después de la exploración hay que borrar las huellas para perder la ruta por donde pasará la Columna a la hora del ataque.

William Ramírez hizo una visita al El Jabillo, y es cuando se autoriza el ataque a San Martín. Recuerdo que llega como a las siete de la noche donde mi abuela Adilia Fonseca, y posteriormente nos dirigimos a El Jabillo a reunirnos con la demás gente y plantearles que debíamos ir socándola, poner presión, atacar por varios puntos, y que se sintiera pues, porque en ese entonces los compañeros de El Naranjo estaban en un solo traqueteo con ese Comandante Bravo.16

William llegó con Noel Escobar “Óscar”. Ellos eran los principales dirigentes de la Columna. Dijo William que no era momento de la acción, que la planeáramos bien, porque en El Cerro17, un paramilitar llamado Francisco “Pancho Bimbo”, andaba señalando las casas donde vivían los combatientes y los colaboradores.

Ahí es cuando la Guardia llega a asesinar al viejito colaborador Eugenio Ruiz y a su hijo, no sé el nombre. Esa presión estaba fuerte, y teníamos dificultades para podernos mover, porque toda la gente no estaba en sus casas, andaba enmontañada, por este paramilitar, hasta que como a los cinco días se dirige hacia El Cacao y El Sol, comienza a hacer preguntas, entonces la escuadra guerrillera procede a formar un grupo de cinco, y lo ajusticia.

Después que la Guardia se retira y deja de hostigar a los colaboradores históricos en El Sol, se procede al ataque a la Hacienda San Martín. Ya teníamos tres intentos, tres planos y entonces se miró conveniente atacar. Ya cuando se iba a salir, recuerdo que era un viernes, William manda una orden de no hacerlo.

La Guardia estaba mandando más aviación y más tropas al Frente Sur, y se estaban desplazando por la zona de El Naranjo, frontera con Chacocente. Nos dice William que la aviación puede fregarnos y entonces paramos el ataque a San Martín.

Nota de Mónica: El ataque a la Hacienda San Martin coincide con el inicio de la ofensiva final por parte del Frente Sur. El 27 de mayo de 1979 comienzan a avanzar trescientos combatientes de la Columna “Francisco Gutiérrez”, del Frente Sur, buscando El Naranjo y El Ostional, donde, conforme los planes, se detienen y atrincheran. Ahí se quedaron hasta el 9 de junio, en que se vieron obligados a retroceder. Este periodo fue muy crítico porque aún no había llegado el armamento pesado que necesitaban y que posteriormente envía Fidel Castro por gestiones de los presidentes de Venezuela, Costa Rica y Panamá, Carlos Andrés Pérez, Rodrigo Carazo y Omar Torrijos, respectivamente.

***

Después se hace contacto con un escolta de Cornelio Hüeck que es el compañero Leonardo Traña Vega. Él ratifica todas las informaciones que teníamos así como el personal y el armamento que ellos tienen.

Como Cornelio Hüeck siempre llegaba a revisar su ganado en todo el terreno de la parte del muelle, se pensaba agarrarlo sobre la carretera, pero esto no fue posible porque él ya sospechaba que lo atacaríamos. Con la información que nos da Leonardo, nos damos cuenta del personal que Cornelio tenía, además, supimos el día en que Leonardo iba a salir de turno para que no se encontrara en la Hacienda a la hora de la acción. Ellos se rotaban en turnos de cinco días.

Luis Tomás: Cuando se da la acción, entramos en un bus. Era la manera de encubrirnos para que no nos viera la gente de los alrededores, la mayoría somocista. Había que pasar como diez portones para llegar a la Casa Hacienda, entonces era evidente que nos iban a detectar si llegábamos caminando. Secuestramos un bus de un señor de Nandaime y entonces entramos en el bus, pero ya eran las cinco y media de la mañana, ya estaba claro, y ellos sabían que nosotros íbamos para el lugar. Entonces comenzó la balacera.

Nos estaban esperando, estábamos en desventaja. Me tiré del bus, y cuando me tiro al camino, el bus acelera, y quedo de frente a la casa. Ellos me impactan de bala a la altura del abdomen, entonces me tiro a la orilla del camino donde hay un cerco de alambre, hay un poste, ahí me parapeté y comencé a disparar hasta cuando se nos da la orden de retirada. Me retiro arrastrándome y me pegan en la pierna izquierda otro impacto que me desprendió parte del muslo.

En eso Lenin Vázquez entró zigzagueando y me sacó a tuto, zigzagueando siempre. Yo dejé de disparar. Nos montamos en una camioneta propiedad de Cornelio que estaba en esa casa, y logramos llegar hasta El Abejonal. Suerteramente se nos queda sin combustible la camioneta, porque cuando nos hemos adentrado unos cien o doscientos metros sobre el monte, venía de Nandaime un refuerzo de la Guardia, y nos dispararon, pero parece que les dio temor perseguirnos, y siguieron su rumbo.

Veníamos heridos Sándor Abaunza “Sammy”, de Masaya, Wilfredo Fonseca, de Teresa, Julio Martínez, de El Cacao, Aquilino Cortez y Eduardo López, entre otros. Y murieron los compañeros Carlos Cruz, de El Cacao, y Rommel Carrasquilla, de Nandaime.

Rodolfo: ¿ Es cierto que varios de los heridos que hubo en la Hacienda San Martín,, fueron sacado en un tráiler con un tractor por un productor de Santa Cruz de nombre Javier Téllez?

Luis: Por lo menos no es mi caso. Me sacaron los compañeros, me dejan en El Jabillo, ahí me desmayo por la pérdida de sangre. Estando en una quebrada, me echaron monte, y encima hojas secas, y cuando me despierto por la noche del 26, pensaba que estaba muerto.

Al día siguiente llegaron el compañero Noel Escobar con el ingeniero Henry Matus Portocarrero y el doctor Óscar Acevedo Porras, y me curaron. Nos regresamos en un jeep de la Organización Internacional Regional de Sanidad Animal (OIRSA), porque el ingeniero trabajaba ahí y era buena fachada para que la Guardia no nos detuviera en el camino.

Cuando bajábamos la cuesta que le dicen Pata de Gallina, venían dos jeepones de la Guardia, y venía “Washington”, un famoso y reconocido guardia asesino en Jinotepe. Hombré, nos paró, pero como conocía al ingeniero, le preguntó qué andaba haciendo, el ingeniero le dijo que andaba dando asesoramiento a los campesinos sobre la siembra. Washington le pidió cigarrillos, y siguió su marcha, no nos registraron en ese momento, porque si lo hubieran hecho, todos los que veníamos en el jeep estuviéramos muertos. Veníamos tres heridos: Sándor Abaunza, Wilfredo Fonseca y yo, además del doctor, Noel Escobar y el ingeniero.

Julio: Entiendo que te fuiste a recuperar a casa de Adilia Fonseca, conocida como “La Abuela”.

Luis: Sí, es correcto, es que el comando nuestro era donde “La Abuela”. Estando herido ahí, llegó Salvatierra herido en una nalga. Según me contó, el compañero César Delgadillo Alí” lo había tirado accidentalmente durante la toma de Diriamba, cerca del Comando de la Guardia. Ahí estuvo en recuperación hasta que lo llegaron a traer, y no supe más de él.18

Juan: En relación a cómo fue herido Salvatierra, eso fue por la Iglesia San José, al otro lado había una chanchera y ahí estaba él, o sea, de la Curtiembre San José, para adentro. Fue cuando lo tiró César Delgadillo “Alí”. Nosotros le decíamos: No, si es el otro jefe, le decíamos. –Es la Guardia hijueputa, decía. Eso fue antes de la toma de Diriamba.

Luis Tomás: El ataque a la Hacienda San Martin fue un fracaso, un revés militar, porque llevábamos las de perder. Ellos estaban en una casa, en una loma, bien apertrechados, con buenas armas, y nosotros éramos unos veintidós compañeros con escopetas, rifles 22, la mejor arma que andábamos era un M-16, un Gárand y una carabina M-1, el resto eran armas de cacería. La desventaja era abismal. No logramos el objetivo de recuperar las armas y de ajusticiar a Cornelio.

Julio: ¿Hubo algún infiltrado que diera la información de que ustedes iban a atacarlos?

Luis: Fijate que hasta la fecha la desconocemos. Se manejan rumores de que fulano filtró información, pero no podemos culpar a nadie.


Muertos y heridos del ataque a la Hacienda San Martín

En la Hacienda San Martín mueren Rommel Carrasquilla, el jefe de la Escuadra, de Nandaime; y Carlos Cruz Martínez, de El Cacao.

Los heridos en el ataque a San Martín son: Sándor Abaunza, en el brazo, Luis Tomás Maradiaga “Fabio” o “Cangrejito”, en una pierna, Aquilino, en un pie; Roberto Ortiz, en una pierna, en el fémur, Julio Martínez, en el cuello, casi por la yugular, las costillas y la rótula, Wilfredo Cruz, Eduardo López, en una pierna y Benigno, en un dedo.


Rommel Carrasquilla19(1956-1979)

Rommel Trinidad Carrasquilla Fletes, nace el 27 de mayo de 1956. Estaba organizado en las filas del FSLN desde 1976. Trabaja un tiempo bajo la responsabilidad de Aníbal Espinales20 y luego forma parte de una célula integrada por Alfonso Monterrey “Pocho”, –quien fue asesinado en la Carretera a León– y Leonardo Chamorro “Pablo”.

Se bachillera en el Instituto Nacional Juan José Rodríguez, de Jinotepe, en 1974. Es de la misma promoción de Julio César Avilés Castillo, Horacio Rocha y Rodolfo Porras Arévalo.

Había participado en distintos operativos, incluyendo recuperación de armas, con otros miembros de la Escuadra “Chico López”. Debido a que estaba siendo chequeado por la GN, se traslada a las comarcas El Cacao y La Pintada, donde participa en otras operaciones.

Integrado a la Unidad de Combate “Chico López”, participa en el ataque a la Hacienda San Martín. Los esbirros ya estaban enterados de que la operación se realizaría, porque los atacantes fueron recibidos a balazos, resultando dos muertos y ocho heridos, una parte de los cuales pudieron ser retirados. Rommel, medía seis pies y dos pulgadas, no pudo ser cargado.

Su madre, Beatriz del Carmen Fletes, y su hermana, Nubia Carrasquilla, relataron: Fue herido en la ingle, pero como su compañero no pudo echárselo a tuto, le dijo que lo dejara, que le pusiera muchas hojas encima, y que después volviera por él. Rommel divisó una casita y fue a pedir auxilio, le dieron de comer, lo atendieron bien, pero la señora dueña de la casa avisó a la Guardia que ahí lo encontrarían.

Su madre y su hermana contaron llorando que, después de capturarlo, lo torturaron, lo montaron a la cola de un caballo, le arrancaron las uñas y fue desnucado. Cuando lo llevaron a la casa para velarlo, la Guardia rodeó el lugar y la camioneta en la que lo traían, apuntando al ataúd de Rommel, y prohibieron que lo ingresaran a la casa, por lo que no pudieron vestirlo para el entierro.

Cornelio Hüeck Salomón, fue uno de los más connotados somocistas, y parte de un régimen basado en la rapiña, los negocios sucios, la represión y los crímenes contra el pueblo. Había sido Presidente del Congreso entre 1972 y 1978, era uno de los hombres de confianza de Somoza, estaba vinculado a sus negocios, al tráfico de influencias y la matonería. Así amasó su fortuna. En una ocasión diputados del Congreso denunciaron que Cornelio Hüeck hizo negocios con unos terrenos del Volcán Masaya. Compró terrenos ejidales a la comuna de Nindirí a 25 centavos la manzana, y una semana después se los vendió al Banco Central a 400 córdobas la manzana, aprovechando que sabía que esa área se convertiría en Parque Nacional y que se realizarían inversiones turísticas. También fue vinculado al asesinado de Pedro Joaquín Chamorro©.

*

Julio: Ustedes dicen que el ataque a la casa de Cornelio Hüeck fue el 26 de mayo pero en un documento del Instituto de Estudios del Sandinismo (IES), se afirma que fue el 25 de junio. ¿Cuál es la fecha correcta?

Luis: Nosotros entramos donde Cornelio el 26 de mayo de 1979. Quienes ajustician a Cornelio son los compañeros que venían con Álvaro Diroy Méndez “Ezequiel”, quien entró por el Frente Sur. Lo ajusticia una compañera que se llama Lidia Henríquez Palacios “Tania”. El hombre ya estaba hecho reo, y fue, digamos, una cuestión espontánea de parte de ella, parte de su euforia.

Julio: Rodolfo, ¿vos conociste a “Tania”?

Rodolfo: Sí, tuve la oportunidad de conocer a la compañera “Tania”, era muy jovencita, cuando ella era miembro de la Policía Sandinista en Rivas, y yo fungía como miembro de Finanzas del Ministerio del Interior. En mis atribuciones estaba ir a pagar, y así fue que la conocí.


La toma exitosa del San Martín el 21 de junio y el fusilamiento de Cornelio Hüeck.

Nota de Mónica: La cronología del Instituto de Estudios del Sandinismo (IES) mezcla dos eventos: el fallido ataque del 26 de mayo a la Hacienda San Martin, y el nuevo ataque del 20 de junio de 1979, la captura de Cornelio Hüeck el día 22 por parte de combatientes al mando de Álvaro Diroy Méndez, “Ezequiel” y su posterior juicio popular, condena y fusilamiento el 23 de junio de ese año.

El ataque del 26 de mayo fue realizado por la Unidad de Combate “Francisco López”, y tal y como lo explican cuatro de los participantes, resultó en un revés.

El revés de la toma de San Martín el 26 de mayo y la contradictoria información del IES, nos obligaron a una investigación que nos llevó a un relato que publicó El Nuevo Diario en su edición del 23 de junio de 1980, con el título “Las últimas horas de Don Cornelio”. El autor de la crónica es el conocido periodista Ernesto Aburto. Este trabajo fue utilizado por el escritor Sergio Ramírez Mercado para su novela “Sombras nada más”.

El artículo de El Nuevo Diario narra que el ataque a la Hacienda San Martin, la captura y el juicio a Cornelio Hüeck, se dan entre el 20 y el 23 de junio. En dicho relato se afirma que este último ataque fue realizado por un grupo de guerrilleros acompañados de más de un centenar de milicianos y pueblo desarmado. Pese a que Ezequiel conminó a Cornelio a rendirse, éste contestó que Tacho le estaba mandando a la aviación.

Efectivamente hubo un ataque aéreo que no causó ninguna baja, en cambio, los disparos desde dentro de la casona produjeron varios heridos. Cornelio casi se escapa. Fue el campesino y guerrillero Dimas López Guido, quien divisó a lo lejos a un grupo de ocho que iba huyendo hacia la playa. Habían logrado coordinar que una lancha los fuera a recoger. Dimas había combatido junto a Gaspar García Laviana. En este mismo reportaje, narra detalles de la muerte del cura guerrillero.

Al observar Dimas López Guido que un grupo de hombres iba escapando, salió en su persecución con otros combatientes. En Playa Conejo tuvieron que enfrentarse a cinco guardias que estaban heridos, y que quedaron cubriéndole la retirada a Cornelio. Dimas López dejó a varios del grupo enfrentándose a estos guardias y siguió corriendo junto a dos compañeros, tras el personaje.

Cornelio ya solo iba con un sobrino de nombre Jimmy, y una empleada doméstica. Lo capturan cuando ya estaba dentro del agua, en Playa Larga. Le dispararon a la lancha que venía a recogerlo, y ésta se regresó. Aun así, el sobrino de Cornelio les hizo resistencia y disparos hasta que cayó herido con un balazo en los testículos. Cornelio levantó las manos, no disparó aunque andaba una pistola calibre 45. Así fue capturado, y días después sometido a juicio popular y luego fusilado. El juicio se realizó frente a una nutrida población de Tola y sus alrededores, en los patios de la casa cural de la iglesia donde había sido sacerdote Gaspar García Laviana.

Se juzgó a un grupo de somocistas, orejas y guardias. En el mismo resultaron algunas absoluciones importantes como la del diputado Martínez Talavera, y Carlos Argüello Guerra, más un grupo de colaboradores del somocismo. La condena de Cornelio fue unánime junto a la del oreja Pablo Hurtado, a quien se acusaba de ser responsable de denunciar a un grupo guerrillero en El Garabato, y de otro oreja, de apellido Barrios, conocido como Macho Bayo.

Un detalle curioso es que antes de ser fusilado, Macho Bayo pidió tres deseos: uno, fusilar personalmente a Cornelio Hüeck; dos, ver morir a Cornelio; y tres, recibir un beso de la joven guerrillera “Tania”, siéndole concedidos los dos últimos. El corresponsal de El Nuevo Diario en Rivas para la época en que se publicó el relato, Julio Jácamo Ledesma –quien estuvo presente en el ataque a la Hacienda, la captura y en todo el proceso del juicio–, dice que él y una guerrillera llamada “Patricia”, no quisieron presenciar las ejecuciones realizadas por un pelotón de fusilamiento.

La fecha es consistente con la ofensiva que estas fuerzas realizaron en Rivas y sus municipios en ese mes de junio, llegando a controlar la carretera hasta el Río Ochomogo, hasta que la Guardia, por breve tiempo, pudo penetrar a Belén, donde realizó una masacre terrible.

El relato aclara que la ejecución no fue una acción precipitada y eufórica de la guerrillera “Tania”. Como parte de la cultura machista, los hombres tienden a descalificar las acciones que realizamos las mujeres, señalándolas como emotivas o precipitadas, mientras que las de ellos son heroicas e inteligentes.

En relación a “Tania”, esta era una joven guerrillera muy valiente. En el relato “La Macabra Masacre de Belén”, publicado en “Memorias de la Lucha Sandinista”, Tomo III, página 216, se cuenta que el municipio de Belén fue tomado por las fuerzas sandinista el 13 de junio y que la población se insurreccionó. Las fuerzas militares se retiraron dejando alguna presencia miliciana. Un mes después, el 13 de julio, la Guardia entró a recuperar Belén, y en el combate cayeron heroicamente algunos compañeros como el beisbolista Yamil Ríos.

En esos combates se destacó la joven combatiente Lidia Henríquez, conocida como “La Negra Tania”, “Tania del Sur” o simplemente “Tania”. Un combatiente popular conocido como “Chico Bulla” relató cómo “Tania”, ya herida en un brazo, enganchada en un árbol de guayaba, siguió disparando y protegiendo la retirada de los demás combatientes. Aun así pudo sobrevivir, y actualmente vive en Pica Pica.

***

Manuel: Después del repliegue de la Hacienda San Martín hacia Santa Teresa, los compañeros que se incorporan a la insurrección en Carazo son: Haffen Fonseca, Roberto Cayetano Vega López, Antonio Jirón, Carlos Fonseca Pérez, Edgardo Fonseca, Romualdo Cortez Delgado y Ernesto Cortez Martínez.

Julio: ¿Dónde estuvieron para la insurrección final?

Juan: En la insurrección final entré a la toma de Diriamba, luego a la de Jinotepe, después pasé a Diriá y Diriomo, y ahí se dio el 17. El 19 viajamos a Managua.

Horacio: Estuve en los ataques en Diriamba, en la emboscada de Cuastoma, luego en la liberación de Jinotepe, después salimos hacia San Marcos, donde cae el compañero Moisés Muñoz “Ticay”.

A Masatepe ya había entrado la gente de Masaya. Nosotros salimos para Diriá, pero ya veníamos reforzados con gente de Managua. De San Marcos fuimos a Diriá, que era donde se había concentrado toda la Guardia. El Coronel Lola se había ido a refugiar ahí.

Trinidad: ¿A qué colaboradores recordás de las zonas donde estuviste?

Horacio: A “La Abuela”, que era la casa de seguridad o el centro de operaciones donde nosotros nos movimos; la Elaisa Cortez Fonseca, era el correo, la encargada de los mensajes, de trasladar municiones, medicinas y todo. Otra fue María Teresa Bermúdez.

De la familia Jirón, a una señora que se llama Mariana Jirón, y que de mal nombre le dicen “Chechenga”, de Santa Teresa, su hijo participó, le dicen “Frito”, era correo y llevaba todo. Doña Mariana fue casa de seguridad. Según me contaba, participó en la manifestación del 22 de enero, era opositora de mucho antes. Otra colaboradora de esa familia era Salvadora Jirón, quien fue una de las que murió cuando el asalto de Peña, que mataron a unos comerciantes21 Uno llegaba con facilidad porque ella tenía una panadería. Ahí estuvieron muchos compañeros que venían de la ciudad. En noviembre de 1982, Peña fue degradado como oficial del Ministerio del interior.

Otras mujeres del campo que recuerdo son, la Carmen Cortez, una señora de nombre Sabas, no recuerdo el apellido, los Gómez. Todos los de la familia Fonseca eran colaboradores, sabían y se daban cuenta de quiénes andábamos, dónde estábamos y dónde nos movíamos. Y en la zona de El Sol, los Moreno, los Martínez, los Cortez. Esas familias siempre nos apoyaron y siempre guardaron las medidas de seguridad.

Juan: En Santa Teresa los primeros colaboradores fueron Ramón Cortez, Miguel Cerda, Alfredo Cruz Chávez, Arsenio Cruz, Francisco Luis Campos, María Teresa Cortez, Reinaldo Cortez Téllez y su esposa Ena Téllez.

El comando principal lo constituían la señora Adilia Fonseca Rodríguez “La Abuela” mamá de la Elaisa, también Alejandro Cortez Rodríguez, Pedro Cortez Rodríguez, Santos Cortez Chávez, María Acevedo “Maruca”, Carmen Cortez Rodríguez, la mamá de Francisco López, Leonardo Cortez Rodríguez, Rosa González Traña, Arcadia Rodríguez y Casimiro Cortez.

En El Jabillo: Pedro Estrada, Reinalda Rodríguez Umaña, Aureliano Estrada, Venancio Aragón y el hermano gemelo de Aureliano Estrada, la hija de don Ramón Cortez, la Salvadora Jirón Cortez, Paulino Umaña Rodríguez, Ana María Cortez González, María de Jesús Aragón y Leonel Aragón.

En El Sol: don Domingo Martínez Ruiz, Zoila Cortez, Ángel Cortez Delgado, Ciriaco Cortez Delgado, Carmen Cortez Delgado, Socorro Martínez Ruiz, Antonio Cortez Delgado, Abraham López, Román Martínez Cortez, Basilio Martínez, Gilberto Téllez Fonseca, Adrián Fonseca, Teodora López, Indalecia Fonseca y Emperatriz Fonseca Guadamuz.

En El Caliguate: Felipe López, Antonio Fonseca, Daniel Fonseca, Teodora Cortez, Orlando Aguirre, Socorro Cortez Delgado, Fernando Fonseca Cruz, Raúl Mojica, Pedro Martínez, Plutarco Silva, Francisco Campos y su esposa la Chilo Cruz, Dominga Martínez Ruiz, Dionisio Martínez, abuelos de Manuel Téllez Martínez.

Luis: Teníamos un colaborador muy bueno que estaba colorado como somocista, que era el licenciado en Derecho Walter Portocarrero. En su casa se hicieron escuelas político-militares. Él tenía una camionetita vieja, una Datsun roja, en la que fuimos trasladados casi todos los que nos fuimos de Jinotepe a la “Chico López”. En ella hicimos asaltos y trasladamos heridos y armas. Un sinnúmero de acciones se hicieron en la camioneta del doctor Portocarrero. Por eso lo menciono en este momento en que estamos hablando de los colaboradores. Su participación fue activa y nunca nos dijo que no a ninguna solicitud que le hicimos para que colaborara con las estructuras del Frente. Él conoció a los cuadros que dirigieron la lucha en Jinotepe, por ejemplo, al compañero Noel Escobar, con quien se relacionó. Y la gente lo tenía caracterizado como somocista.

Manuel: Vamos a agregar a otras colaboradoras como Gladys Conrado, de Santa Teresa, Socorro de Narváez, el abogado Fernando Alí Mojica, Henry Matus Portocarrero, doctor Acevedo e Isabel Téllez, quien era conserje del hospital.

Luis: Doña Zenobia López, la suegra del compañero Gouseein, era enfermera, trabajaba en el hospital y sirvió de mucho apoyo, facilitándonos el material que ocupábamos para curar a los que salían heridos de los combates; y doña Isabel Téllez también, eran quienes más nos apoyaban en el hospital.

Juan Terencio: Doña Ventura Vado, de Santa Teresa, la señora de Chico Luis, Miguel Cerda, Félix Cerda Vado, Víctor Téllez, Orlando Téllez y Auxiliadora Dinarte.

La señora Auxiliadora García, doña Berta Morales ya murió –a su marido lo llamábamos “Chico Negro”, y el mecánico donde vivía “Cara de Gallo”. También estaban los cachorros que nos iban a traer, como Carlos Manuel Vado Aragón. Otros colaboradores fueron Justo Castillo Cortez, María de Jesús Aragón, Ena Portocarrero y Álvaro Portocarrero “Chimín”.

Luis: A la par de toda la gente que colaboró, están nuestras madres, porque, por ejemplo, donde doña Chilo Solano, quien era la madre de Freddy y de Wilmor, ahí hicimos clínicas militares, también hacíamos reuniones. William Ramírez estuvo con nosotros en dos ocasiones en la casa de doña Chilo, también el compañero Noel Escobar. Doña Carlota Galeano, que incluso hasta presa estuvo con todos sus hijos. Mi mamá, Juana Vega, también colaboró. Ellas sabían que nosotros andábamos en actividades y de esa manera también ellas se metían en el rollo.

Rodolfo: Doña Carlota Galeano, mamá de Lenin Vázquez Galeano, estaba presa en San Marcos junto a doña Onelia Castillo de Avilés, la mamá del General Julio Avilés, y salieron hasta que se liberó San Marcos el 6 de julio de 1979.

Nota de Mónica: Las entrevistas a estos integrantes de la Escuadra “Francisco López” fueron realizadas en distintos momentos por varios compañeros. Diversos factores, entre ellos desorden y/o impericia, el paso del tiempo, pues han transcurrido más de treinta años desde que ocurrieron aquellos acontecimientos que queríamos evocar, la emoción de los relatos, etcétera, nos dejaron un material que se nos hizo tortuoso, intrincado, difícil de procesar, porque los relatos no tenían ningún orden cronológico, mostraban contradicciones, olvidos y hasta elementos que parecían invenciones. 

Inicialmente intentamos solventar estas dificultades con cuestionarios que debían responder los entrevistados. Además, mis propias investigaciones realizadas en publicaciones de la época y los resultados de entrevistas a otros compañeros, me indicaban que las primeras entrevistas tenían importantes vacíos. Finalmente logramos realizar una reunión con todos los entrevistados, más otros compañeros que aparecen en otras entrevistas, y con ellos pudimos aproximarnos a un relato veraz de lo que fue la “Chico López”. En esta reunión pedimos que cada uno de los participantes en esta narración nos diera un mensaje de cierre.

***

Juan Terencio: Cuando iniciamos la lucha, no pensábamos en prebendas. La militancia la recibimos después que perdimos las elecciones presidenciales en 1990. Fuimos luchadores decididos y había muchos problemas como el hecho de que les daban la militancia a otros en seis meses, y nos ignoraban a los que éramos luchadores sacrificados, con familiares muertos. Ese fue el privilegio que tuvimos, que hasta que se perdió el poder, recibimos un papel, no fue el broche.

Nuestro amigo que nos apreciaba, que nos estimaba, aunque nos puteaba y nos perreábamos pero nos comprendíamos, fue William Ramírez.

Hicimos una lucha sin interés, buscando que hubiera pan para todo el mundo, no para la clase minoritaria. Y estamos siempre por la lucha para que haya paz para el pueblo y para la niñez.

Manuel Antonio Téllez: Por un lado la lucha fue muy buena, porque después de arriesgar la vida, vivimos, y no solo la arriesgamos antes de 1979, también después, que tal vez fue más duro, porque estabas peleando con un enemigo preparado. A mí me tocó la zona de Nueva Guinea, donde estuve nueve meses sin parar. Jamás olvidaré que tuvimos que enterrar treinta hombres el mismo día, y no podés decir me voy a correr. ¡Jamás! Eso es bien triste.

Cuando salí a la vida civil, después de la “Operación Danto 88” del Ejército Popular Sandinista (EPS) para derrotar a la Contra, fue porque sentía que me iba a enloquecer viendo tantos compañeros desbaratados.

¿Y qué pasa ahora? El sandinismo histórico está mal, marginado, maltratado, son cosas que realmente las sentimos, pero, ¿a quién se las vamos a decir?, si los que te pueden escuchar están con los oídos tapados, no podemos decir nada, esto es lo más duro. Yo soy militante de la segunda promoción, y al final aquí andamos, no quedamos en nada, perdí a mis dos hermanos mayores estando ellos en el Ejército, en distintas circunstancias, Juan Francisco Martínez y Laureano de Jesús Martínez.

Nosotros nos dimos cuenta que en un momento, Saúl Álvarez y el Comandante William Ramírez, eran los hombres que nos daban apoyo. Daisy Galán también, fue una mujer incondicional. Cuando mueren estas tres personas, quedamos como el gallo loco, que no hallábamos para dónde agarrar.

Horacio Madrigal: Uno tiene que buscar abrirse camino según las posibilidades que se van presentando. Eso es lo que he hecho, haciéndome enfermero. Referente al sacrificio y la lucha, digo que valió la pena, porque lo hicimos sin buscar ninguna prebenda. En esos tiempos no pensábamos en una lámina de zinc, en un pedazo de tierra, en nada específico. Nada de eso se nos pasó por la mente. Teníamos que luchar por el futuro, para los que lográramos sobrevivir.

Si yo me pusiera a contarle una serie de penalidades que pasé en mi niñez, pues sería una cosa demasiado larga. Cuando estudié, además trabajaba en la mañana a la par de mi papá, y por la tarde iba a estudiar.

La idea es que nuestros hijos no pasen por lo que nosotros pasamos, sino que, aunque con pobrezas y dificultades, que por lo menos tengan lo que nosotros no tuvimos.

Luis Tomás Maradiaga: Creo que la lucha valió la pena, porque nos quitamos un flagelo que era la dictadura somocista, la Guardia que era nefasta en todos los aspectos. Los jóvenes no teníamos sosiego, vivíamos perseguidos constantemente y con el temor de morir a manos de ellos en cualquier momento. No podíamos estudiar tranquilos, realizar nuestras actividades como jóvenes, y yo creo que sí, que en parte se logró el objetivo con el triunfo de la Revolución.






NOTAS


1  Por otras entrevistas identificamos que el nombre verdadero era Abraham Gómez y así lo confirma posteriormente Ramón Cabrales.

2 En entrevista realizada a Ramón Cabrales y que aparece en Memorias de la Lucha Sandinista, Tomo II, señala que esta escuela se realizó entre marzo y abril de 1978.

3 Hace referencia a la masacre de Monseñor Lezcano, donde caen los principales dirigentes de la AES del Regional Managua.

4 En sus inicios, la contrarrevolución realizó acciones militares bajo el nombre de Milicias Populares Antisandinistas (MILPAS), que nada tienen que ver con las Milicias Populares Antisomocistas (MILPAS) creadas a finales de 1978 por el MAP-ML para luchar militarmente contra la dictadura. En momentos de contradicciones con esta organización, varios dirigentes del FSLN pretendieron sacar partido del surgimiento de este grupo armado contrarrevolucionario y lo asociaron con los maoístas. No obstante, en un discurso pronunciado en CAPSA –donde hoy es el Registro Mercantil–, Jaime Wheelock esclareció el asunto y libró de responsabilidades al MAP. Aclaración que nos hace Guillermo Cortez Domínguez.

5 No hemos podido obtener fechas.

6 No hemos podido establecer la fecha de este evento, pero Manuel Téllez afirma que es poco después del ataque a Teresa, cuando Carlos López aún estaba en Carazo.

7 El vehículo pertenecía al esposo de Elaisa, el dirigente conservador Antonio Conrado.

8 Posteriormente aclaré a Juan Terencio que yo no estuve nunca en Los Chiles, y que conocí a Abraham en San Francisco Libre. No pudimos conseguir información sobre este otro Francisco López en honor del cual Abraham había bautizado inicialmente a la Escuadra.

9 Muere en la retirada de la toma de Santa Teresa, el 13 de mayo de 1979.

10 Esta operación se realizó en conjunto con la Tendencia Proletaria. A los Comandos de la TP les correspondió montar una emboscada de contención en la Carretera Jinotepe-Santa Teresa, pero la Guardia no llegó por ahí. Datos aportados por Pedro Aguilar Mora.

11 Río Cacalojoche.

12 Rio Gigante y Rio Cacalojoche.

13 Nos explicaron que Rafael Figueroa era el mandador de la finca donde estallaron las bombas de contacto.

14 Instituto Regional de Estudios Superiores, institución privada a la que pertenecía Fernando Luis Navas, Síndico Municipal.

15 Se refiere a Cornelio Hüeck.

16 Se refiere a los combates en el Frente Sur, a donde Somoza destacó como Jefe al Coronel Bravo.

17 Se refiere a la comunidad El Cerro La Pita.

18 Según Manuel Salvatierra, él no estuvo nunca en esa casa, y cree que es confusión del compañero.

19 Parte de estos datos fueron tomados de un reportaje de Eliette Mejía / CCOAR, publicado en la página WEB del periódico El Nandaimeño.

20 Fue responsable clandestino del FSLN en Rivas, cayó asesinado en las calles de esa ciudad a mediados de 1978.

21 Se refiere a un asalto delincuencial realizado después del triunfo de la Revolución, por un miembro del Ministerio del Interior y que se constituyó en una masacre. El responsable de ese acto fue uno de los mejores combatientes de la “Chico López”, Pedro Pablo Cruz Rodríguez conocido como Peñita, quien posteriormente fue degradado y sometido a juicio.


COMENTARIOS


© Nota de Onofre Guevara: También negoció tierras al Este de Managua; después del terremoto de 1972, cuando supo del proyecto de construir allí Villa Venezuela, se adelantó a comprarlas a precio de maíz picado, para luego vendérselas al Estado en varios millones de córdobas.



Últimos comentarios del relato
  • ALEx :

    Lo mas triste de todo esto es que muchos de los verdaderos combatientes y colaboradores quedaron en el olvido, soy fundador de Seguridad personal , preste servico con varios Comandantes de la Direccion y cuando andavamos en caravana o de visitas en ciertas ciudades los veias por las calles y sin embargo quienes se integraron por las circunstancias y emocion de aquel 19 de julio de 1979 en la cual el pueblo fue el que le entrego el poder en bandejas de plata al Frente , fueron los beneficiados.

    25 Jun, 15

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