Memorias de la lucha Sandinista

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El cohetazo que desmoralizó a la Guardia

César Delgadillo Cardenal “Alí”


César Antonio Delgadillo Cardenal nace en Managua el 12 de agosto de 1958. Sus padres son César Delgadillo Machado y Tere Cardenal Chamorro. Estudia en el jesuita Colegio Centroamérica.

Fue dirigente estudiantil y en 1976 se integra al FSLN. En 1978 participa en la insurrección de Monimbó, luego lo integran a los Comandos Revolucionarios del Pueblo (CRP) de Managua, y más tarde pasa a ser jefe militar de los CRP de Masaya (1978-1979). En junio de 1979 es trasladado a Carazo como segundo jefe militar del FSLN Proletario y como tal integra el Estado Mayor de la insurrección.

Fundador del Ejército Popular Sandinista (EPS) en 1979, llega a ser Jefe de Región Militar en Carazo y en la RAAN (Bilwi) cuando inicia la guerra contrarrevolucionaria en 1982, y luego como Jefe de la lucha irregular en Matagalpa, en la retaguardia central como Jefe de Estado Mayor, y Jefe de Estado Mayor de Zona en León-Chinandega, en Boaco-Chontales-Río San Juan.

Después de las elecciones de 1990, en el Ejército de Nicaragua fue Jefe de la Agrupación Táctica de Combate en Matagalpa, hasta que lo trasladan al Estado Mayor General en 1995 como Jefe de la Dirección de Operaciones y Planes, y finalmente, como Sub Jefe del Estado Mayor General. En 2005 pasa a retiro con el grado de General de Brigada. De entonces a la fecha, trabaja a la empresa privada en el área de riesgo y seguridad.

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Mónica: ¿De dónde te vienen tus inquietudes políticas?

César: Mi padre fue fundador del Partido Social Cristiano (PSC) y mi madre de familia conservadora, ambos anti-somocistas. Crecí en un ambiente político en el que mi padre fue encarcelado en varias ocasiones. Soy de una familia católica, con cursillistas que hacían oposición a la dictadura. Inicié mis actividades políticas en 1974, en cuarto año de secundaria en el Colegio Centroamérica, con el padre Fernando Cardenal en el Movimiento Cristiano Revolucionario (MCR). Nos tomamos el Colegio, varias iglesias y en los barrios realizamos actividades de propaganda contra la dictadura de Somoza Debayle. Luego me integro al Frente Estudiantil Revolucionario (FER) en la UNAN en 1975, y al FSLN.

Mónica: ¿Quién te recluta y qué tareas realizaste inicialmente?

César: En 1975, desde la secundaria, en mi casa imprimíamos en mimeógrafo papeletas del FSLN. Realizamos propaganda armada. Luego, en la UNAN, formamos un grupo de estudiantes de los colegios de Managua. Me incorporé al FSLN por medio de Adolfo Aguirre Stadthagen.

Primero fui dirigente estudiantil de secundaria y luego del movimiento universitario, y como dirigente público participé en actividades de movilización, propaganda y agitación política. Combatí en la primera insurrección de Monimbó y después de ésta me incorporaron a los Comandos Revolucionarios del Pueblo (CRP) en Managua. Luego me trasladaron a Masaya como Jefe Militar de los CRP y miembro del Regional, trabajando directamente con Carlos Núñez Téllez, miembro de la Dirección Nacional Conjunta del FSLN. En 1979, en Masaya, era responsable del Regional, coordinando actividades con Hilario Sánchez y Glauco Robelo.

Mónica: ¿Cómo fuiste a parar a Carazo?

César: El 4 de junio de 1979 el FSLN convocó al Movimiento Pueblo Unido (MPU) y a todos los sectores que participaban en la lucha contra la dictadura somocista, a la Huelga General en todo el país, con la cual daría inicio la insurrección general.

Para esos días me encontraba en el Regional de Masaya como Jefe Militar de las estructuras de los CRP, y por decisión del Comandante Carlos Núñez Téllez, me traslado con parte de las fuerzas militares a mi cargo al Regional de Carazo, concentrándonos en la comunidad El Arenal, cercana a Masatepe, con las fuerzas de Carazo bajo el mando de Manuel Salvatierra.

Mónica: ¿Qué recordás del desarrollo del plan de la insurrección en Diriamba?

César: En Diriamba, Jinotepe, La Concha, San Marcos, Nandasmo, Niquinohomo y otros municipios, las fuerzas del FSLN, con apoyo de la población, iniciamos las acciones político-militares para la insurrección final. El 7 de junio, unos treinta combatientes comenzamos el asalto al Cuartel de la GN en Diriamba, en combinación con acciones de contención en Jinotepe. Sin embargo, no conseguimos la toma del Cuartel, ya que la emboscada en Jinotepe no pudo evitar el avance de la Guardia hacia Diriamba.

Me correspondió dirigir el asalto al Cuartel GN, subimos al techo desde una vivienda vecina, lanzamos granadas de mano y realizamos fuego de fusilería contra la Guardia, que estaba acuartelada. El Cuartel estaba a punto de caer cuando los refuerzos de la GN con tanquetas, llegan sorpresivamente y logran desorganizar el ataque, forzando a los combatientes y grupos de pobladores que nos apoyaban, a retirarnos a los barrios de la periferia, a las fincas y comunidades vecinas.

Durante las dos semanas siguientes, el Estado Mayor de la insurrección en Carazo, conformado por Manuel Salvatierra, Noel Escobar, Flor de María Monterrey y mi persona, impulsó el asedio a las posiciones de la GN en la ciudad, combinando la resistencia en los barrios con la ofensiva contra las posiciones de la Guardia.

Mónica: En otras entrevistas me he informado que Manuel Salvatierra y otros combatientes fueron heridos por un grupo que estaba bajo tu mando, que los confundieron con enemigos. ¿Qué fue lo que pasó?

César: Ese día la Guardia atacó nuestras barricadas al norte de La Viña, apoyada con una tanqueta, desarrollándose fuertes combates urbanos, y logró dispersarnos. Un grupo de combatientes nos agrupamos en el Cementerio. Unos pobladores gritaban que a unos cuatrocientos metros venía avanzando la Guardia hacia donde nosotros estábamos. Hubo disparos y luego nos dimos cuenta que eran Manuel y dos combatientes que venían del centro de la ciudad, resultando heridos los tres. Los evacuamos hacia La Trinidad y al caer la tarde me rasuré, me vestí de civil, y en un jeep viajé a Diriamba, pasando el retén de la Guardia, y regresé con un médico para que los estabilizara, y en la noche, por caminos internos, los trasladamos a la Hacienda El Paraíso, donde quedaron para luego ser llevados a Jinotepe.

Nota de Mónica: De los otros heridos, Juan Calero se restableció, pero Juan Manuel Marenco Manzanares, “Freddy”, fue capturado cuando se encontraba curándose de sus heridas en la casa de Evelia Conrado, tía de Martha Cruz Conrado, caída en Nueva Guinea. La casa de Evelia queda de la Iglesia Parroquial Santiago, cuadra y media al sur. El pelotón de la GN bajo el mando del Teniente Roberto Solórzano, también capturó a Evelia.

“Freddy” fue encontrado muerto y con señales de tortura, tenía el rostro desbaratado y un balazo en la cabeza. Su cadáver estaba en la Hacienda Santa Rosalía, propiedad de los Zúniga, a quienes les dicen ”Los Guacucos”, que cita de La Cruz de Guadalupe trescientos metros al oeste. Auxiliadora Trujillo “Luisa Amanda”, quien por entonces era su compañera, lo identificó porque sabía que él andaba calcetines de distintos colores.

Evelia fue torturada y vejada por Roberto Solórzano, quien después del 19 de julio estuvo preso durante un tiempo, pero fue liberado en una amnistía, y ahora es predicador.1

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Mónica: Después de esa dolorosa situación, ¿qué pasó con la ofensiva en Diriamba?

César: Con los refuerzos de Jinotepe la GN en Diriamba en varias oportunidades logra recuperar el control de los barrios del centro de la ciudad e incursionar hacia el sur. Sin embargo, los combatientes retomamos repetidamente la ofensiva y vamos desalojando a la Guardia de sus posiciones en las iglesias San José, San Sebastián y San Caralampio, en el tanque de agua del Instituto Pedagógico, en la salida a Managua y otros puntos, logrando replegarlos a su Cuartel, la zona de la Torre de El Reloj y la salida a Jinotepe.

El 22 de junio la GN lanza una contraofensiva para recuperar los barrios del sur de la ciudad. Los combatientes resistimos el ataque y al intentar disparar el lanzacohetes RPG 2, es herido Pablo Emilio Pérez “Payo”, el lanza-cohetero, por un impacto del cañón de la tanqueta. Como estoy cerca de “Payo”, lo auxilio con otros combatientes, luego tomo el lanzacohetes y realizo un disparo que inutiliza la tanqueta, y las fuerzas combatientes obligamos a la Guardia a replegarse hasta el Comando. Más tarde, la GN desmoralizada desaloja el Comando y huye a Jinotepe por la Carretera a Dolores, sobre la que mantenía control.

Ese es un momento emocionante y crucial para la insurrección en Carazo. Las campanas de las iglesias anuncian la liberación de la ciudad y la población se lanza a las calles a celebrar.

Mónica: ¿Cuál es tu valoración sobre el rol que juega esta victoria en el conjunto de la insurrección?

Cesar: Bajo el control de los combatientes, Diriamba y sus alrededores, a solo treinta y dos kilómetros de Managua, se convierte en un importante centro de organización de las acciones de la fase final de la insurrección popular contra la dictadura somocista.

A los pocos días de la toma de la ciudad, aprovechando el control de la carretera de Diriamba hacia el mar, el Estado Mayor de la insurrección establece un puente aéreo utilizando pistas improvisadas para abastecer de armamento y municiones a las fuerzas de la insurrección en Carazo.

A principios de julio, el Estado Mayor del Frente Interno me llama a una reunión en Masaya, y viajo de civil en una moto con “Maritza”, una combatiente de El Arenal. En la reunión se decide que un importante contingente de combatientes concentrados en Masaya y llegados de Managua en El Repliegue, sean trasladados en camiones a Diriamba, guiados por nosotros por caminos secundarios que conocemos, resultando exitosa la operación. Ya desde Diriamba se planifican los ataques estratégicos a Jinotepe y Granada. Las fuerzas de Carazo organizan escuelas de instrucción militar para los nuevos combatientes y levantan información de inteligencia sobre las fuerzas de la GN, para planificar los ataques en estas ciudades.

Nota de Mónica: Nadine Lacayo describe a Francisca Moraga “Maritza”: era una campesina de El Arenal, una especie rara, alta, rasgos indígenas, muy guapa, hermosa, “marimacha”, dice César, combativa y experta militar. Era como un “Rambo” mujer. Ahora vive con sus hijos en Granada.

***

El 4 de julio varias columnas formadas por los combatientes de Managua que se han concentrado y armado en Diriamba, con baquianos que conocen el terreno, lanzan el ataque contra las fuerzas del Cuartel Departamental de la GN en Jinotepe. Tras fuertes combates en diferentes puntos de la ciudad, el día 5 el grueso de la GN abandona el Comando y se logra la toma de Jinotepe. El 8 de julio los combatientes logran ocupar la última posición de la GN en el Palacio de Comunicaciones (TELCOR). La población de Jinotepe celebra la liberación definitiva de la ciudad.

Mientras tanto, los combatientes de Carazo atacan los reductos de la GN de diversos poblados de este departamento, Masaya y Granada, logrando liberar prácticamente toda la región.

Cuando se da el triunfo, por la Carretera Sur entramos en camiones a Managua el 19 de julio de 1979, con quinientos combatientes de Carazo integrantes del Batallón “Juan Fernando Brenes”.





NOTA


1  Información brindada por Juan Calero.


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