Memorias de la lucha Sandinista

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La misión de los estudiantes revolucionarios: Liberación y justicia

Omar Cabezas y Hugo Mejía Briceño


Omar Cabezas nace en León el 24 de octubre de 1950. Se bachillera en 1967 en el Instituto Nacional de Occidente (INO). En 1968, siendo miembro del Frente Estudiantil Revolucionario, es reclutado por Juan José Quezada. Su primer responsable fue el poeta guerrillero Leonel Rugama. Se convierte en dirigente del FER-León. En 1974 pasa a la clandestinidad e ingresa a la guerrilla de la montaña. En 1975 es instructor responsable de la escuela guerrillera de El Copetudo, Macuelizo, Nueva Segovia, y después es responsable político militar y organizador de lo que sería la Columna Bonifacio Montoya.

En 1979 le otorgan el grado honorífico de Comandante Guerrillero. Después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, es uno de los más importantes cuadros del Ministerio del Interior, y en 1987 pasa al trabajo político organizativo como responsable del Movimiento Comunal.

Junto a otros padres de familia, funda “Los Pipitos”, una asociación de niños y niñas con discapacidad. En 1990 es Diputado del FSLN en la Asamblea Nacional. Ha publicado dos obras testimoniales de gran éxito: La Montaña es algo más que una inmensa estepa verde y Canción de amor para los hombres.

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Hugo Mejía Briceño nace en Managua el 30 de mayo de 1943. Estudia secundaria en el Instituto Ramírez Goyena. En 1964 ingresa a la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma, en la capital, y ahí se involucra en la Juventud Universitaria Católica (JUC) y en la organización estudiantil, llegando a ser presidente de la Facultad de Economía y del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN) en el período 1968-1969, como candidato independiente.

Se incorpora formalmente al FER en ese mismo año, por lo que su gestión al frente del CUUN responde a orientaciones sandinistas. Después de eso realiza tareas de apoyo y organización de los profesores progresistas de la UNAN.

En el gobierno revolucionario fue miembro del Consejo Nacional de Educación Superior (CNES) y a partir de 1984, miembro del Consejo Nacional de Partidos Políticos (CNPP), hasta el año 1994. A lo largo de toda su vida profesional hasta el presente, ha estado dedicado a la docencia.

La universidad como espacio y los estudiantes universitarios revolucionarios como protagonistas, jugaron un papel destacado en las luchas contra la dictadura somocista.

El involucramiento del movimiento estudiantil en la actividad política anti-somocista tiene un hito en la generación de 1944, cuando los estudiantes y el recién fundado Partido Liberal Independiente (PLI), se oponen a la reelección de Somoza y se movilizan beligerantemente. En diciembre de 1944, es capturado y asesinado el líder estudiantil y militante del PLI, Uriel Sotomayor, convirtiéndose en la primera víctima mortal de Somoza García después del asesinato de Sandino y de sus compañeros. El crimen de Sotomayor dio lugar a históricas jornadas de protestas; sin embargo, las instituciones estudiantiles continuaban aún bajo el control de las organizaciones juveniles ligadas al régimen somocista, la Juventud Liberal o a la “oposición” conservadora.

Una nueva e importante oleada de lucha la constituye la demanda de la autonomía universitaria, la que se acompañó de la exigencia por la libertad de los presos políticos de la represión de 1956 por el ajusticiamiento de Somoza García. En esta jornada aparece por primera vez el sello anti-imperialista, con el repudio a la llegada a la Universidad de Milton Eisenhower, en el año 1958.

La Universidad Nacional logra su autonomía en marzo de 1958. Tenía entonces una población de menos de un mil estudiantes1. De esta jornada resulta la creación de la Federación de Estudiantes de Secundaria, en noviembre del mismo año.

El año de 1959 es de efervescencia estudiantil. El 23 de julio se produce la masacre de los estudiantes en León y se realiza el Primer Congreso Estudiantil Universitario, cuyas resoluciones tienen un claro énfasis anti-somocista y progresista; pero a esta línea no se le da continuidad debido a la hegemonía reformista en el control de los movimientos estudiantiles.

La Nicaragua de los años sesenta se caracteriza por el impulso de la Alianza para el Progreso, la expansión de la producción algodonera, y el desarrollo de nuevas instituciones públicas, económicas, financieras, comerciales y agroindustriales que requieren un incremento de la calificación profesional. Las universidades expanden su matrícula y amplían las carreras2.

Aunque una buena parte de la generación estudiantil de 1960 es influenciada por la Revolución Cubana y por los movimientos que luchan por la independencia del colonialismo y el neocolonialismo en todo el mundo, en la universidad las organizaciones estudiantiles expresan la correlación general de la sociedad nicaragüense. La farsa electoral de 1962-1963 que deja la presidencia a René Schick, más ciertas expectativas por reformas democráticas, se expresan también en la hegemonía del reformismo socialcristiano en las instituciones estudiantiles de las Universidades. Se organiza el Frente Demócrata Cristiano que disputa a lo que ellos llaman “la izquierda marxista”, el control de los centros estudiantiles en la Universidad Nacional.

A principios de los años 60, el régimen apoya la formación de la Universidad Centroamericana (UCA)3, como parte del programa de la Alianza para el Progreso. Somoza pretende mediatizar el rol beligerante de la UNAN y de su movimiento estudiantil. Se propone que la UCA, como universidad de élite donde se formarán los estudiantes graduados en los colegios privados, se mantenga al margen de la lucha política.

La fundación del FER es resultado de un proceso que se oficializa a finales de 1961. La decisión de impulsar esta articulación de estudiantes, se adopta en la casa de Octavio Martínez, y participan en sus primeros hervores que incluyó varias reuniones, Francisco Chico Buitrago, Octavio Martínez, Adán Ramos, Rigoberto “Rigo” Sampson, Guillermo Baltodano, Sócrates Flores, Oscar Danilo Rosales, Allan Gross y William Aguilar –los dos últimos ya fallecidos–.

En 1961, las elecciones universitarias en la UNAN son ganadas por Allan Gross, quien aparece representando a la izquierda aglutinada en el FER, que aún no se constituye formalmente. En ese mismo año se da un impulso a la articulación de los estudiantes universitarios de línea progresista; pero la actividad estudiantil revolucionaria expresa un cierto descenso por la burocratización de algunos de los líderes estudiantiles, que habían sido atraídos y mediatizados a través de cargos administrativos. (Blandón, Jesús Miguel “Chuno”: pp. 660).

La fundación formal del FER se realiza en un congreso constitutivo en la Facultad de Ciencias Económicas en Managua, y entre los participantes están: Rigo Sampson, Octavio Martínez Ordóñez, Manuel Espinoza Enríquez, Mariano Barahona, Oscar Danilo Rosales, Allan Gross, Roberto Arévalo Alemán, Fernando Gordillo y René Guandique.

En parte del proceso participan Amaru Barahona, Michelle Najlis, y otros personajes que ahora ya no están ni cerca de las posiciones de izquierda, como Orlando Quiñónez, Enrique Morazán, la doctora Soledad Lacayo Alemán, Elí Tablada y Hortensia Rivas, entonces novia de Oscar Danilo Rosales. Al inicio del Congreso Constitutivo llegó en una proclama enviada por Carlos Fonseca para la ocasión. La lección inaugural la hizo Carlos Pérez Bermúdez, dirigente socialista. En ese congreso eligen como Secretario General del FER a Octavio Martínez.

Entre 1961 y 1965, se suceden como presidentes del CUUN: Allan Gross, Juan José Ordóñez, Manuel Elvir, y Octavio Alfaro. Juan Ordóñez fue separado de la presidencia del CUUN después que asistió a una reunión en la Embajada norteamericana. “Lo declaramos en cuarentena. No se le consideró confiable”, por lo que, Juan José Ordóñez se vio obligado a renunciar. Y, quien terminó ese período como Presidenta fue Virginia Sequeira, estudiante de Farmacia en León.

El FER promueve la organización del Centro Estudiantil de la UCA (CEUCA), que realiza su primer congreso en el año 1963, donde destacan Casimiro Sotelo y Julio Buitrago. El FER también impulsa la organización estudiantil en los colegios e institutos de secundaria, especialmente beligerante en el Instituto Nacional Ramírez Goyena.

En el Segundo Congreso del FER, realizado en 1963, donde participan también estudiantes de secundaria, de normales, así como de institutos de comercio, son electos como parte del nuevo Comité Ejecutivo, Rigoberto Sampson como Secretario General, Casimiro Sotelo y Oscar Danilo Rosales como Secretario de Relaciones Internacionales; y así, el movimiento estudiantil organizado progresivamente asume la línea de la lucha armada revolucionaria que impulsa el FSLN. Hasta aquí los congresos fueron públicos y después pasaron a ser reuniones clandestinas. El FER del Ramírez Goyena es dirigido por Julio Buitrago. Se funda El Estudiante, órgano informativo del FER, dirigido por Fernando Gordillo.

En 1965, Casimiro Sotelo logra la presidencia del CEUCA. El FER influye claramente en esta universidad, lo que permite proyectarse en cierta manera hacia otras universidades y en centros de secundaria, incluso privados. Pero entre los años 1964-1968, en la Universidad Nacional el CUUN es controlado por el Frente Demócrata Cristiano, que gana tres elecciones sucesivas con Duillo Baltodano, Brenda Ortega y Filiberto Sarria.

En plena campaña por la reelección de Somoza, el movimiento estudiantil de la UNAN y de la UCA en forma unitaria organizan bajo formas conspirativas una acción de repudio al dictador, en la que participan Michelle Najlis y Doris Tijerino, Casimiro Sotelo, Brenda Ortega, Mayra Vega, Ernesto Leal, Adán Fletes y Dionisio Marenco, entre otros.

En la inauguración de un campeonato de béisbol el 26 de octubre de 1966, a la que asiste el dictador, se tiran al terreno y despliegan una enorme manta que dice: “No más Somoza”. Caen presos varios dirigentes del FER y del CEUCA, entre ellos Casimiro Sotelo, Dionisio Marenco, Julián Roque, Bismarck Fernández, José Luis Medal, Ernesto Leal y Federico Cerdas. La estampida de la gente ante el temor a la represión, produce trece muertos por aplastamiento. Danilo Aguirre, Eddy Khül y otros, caen presos cuando llegan a preguntar por los detenidos.

En ese año de 1966 es electo Casimiro Sotelo como Secretario General del FER, pero después lo expulsan de la UCA, lo que permite a la Democracia Cristiana, con Dionisio Marenco como candidato, el control de la organización estudiantil de esta universidad, pues Julio Buitrago ya estaba clandestino.

En la UNAN, el FER trata de mantener una lucha por reivindicaciones políticas, y también estudiantiles. Encabeza la lucha por el dos por ciento para la universidad, ampliando su influencia entre los estudiantes, pero la dirigencia oficial apoya la farsa electoral del año 1967. A finales de ese año, el 4 de noviembre, Casimiro Sotelo, Roberto Amaya, Edmundo Pérez y Hugo Medina, son asesinados en Managua.

Carlos Fonseca analiza la situación del Movimiento Estudiantil en esos años, en su “Mensaje del FSLN a los estudiantes revolucionarios”, publicado clandestinamente en abril de 1968, (Fonseca, Carlos: Obras: pp. 129-148), y habla de “las dos caras de la posición estudiantil”, pues mientras en la lucha armada se han destacado, el movimiento estudiantil no se ha encontrado a la altura de las exigencias del movimiento revolucionario.

Fonseca desafía a los estudiantes a ser abanderados del pueblo, a rechazar las tesis oscurantistas que dominan en la universidad que “consideran que la lucha, el reclamo resuelto como algo que rebaja la alta función de la Universidad, y hablan de coexistir no solamente con la oligarquía capitalista nacional, sino también con el imperio yanqui”.

El acucioso, duro, e intransigente análisis de Carlos Fonseca sobre el estudiantado revolucionario, le lleva afirmar que mientras los estudiantes mueren en la guerrilla, los que se quedan en las aulas “se han cruzado de brazos” y asigna responsabilidades a la dirigencia estudiantil, orientando la superación del abandono de las demandas estudiantiles, la fraternización con el movimiento popular, la utilización adecuada de los medios académicos, el combate a la penetración capitalista, el enfrentamiento a los planes para desviar las inquietudes estudiantiles, alzar sin vacilaciones un programa revolucionario que proclame sin rodeos los ideales de los grandes revolucionarios, el enfrentamiento a la conciliación que impulsan los social cristianos, la exigencia de sacrificios, la superación de la indisciplina y falta de persistencia, y la complacencia con las fallas.

A juzgar por los cambios que se operan en la acción del FER en los siguientes meses, el vibrante llamado de Carlos Fonseca tuvo un efecto real en la organización y originó cambios en los años siguientes. En el año 1969, después de un persistente trabajo organizativo del FER, comienza un viraje del movimiento estudiantil hacia posiciones revolucionarias. En este año El FER gana la presidencia del CUUN, con Edgard “La Gata” Munguía a la cabeza.

Conversamos con Hugo Mejía y Omar Cabezas, dirigentes estudiantiles en esa época. Hemos recordado cómo se fueron conformando las organizaciones estudiantiles que fueron piedra angular en la lucha contra la dictadura.

Mónica: Comenzamos por preguntar a Hugo, ¿cuáles son las condiciones que favorecen la hegemonía de la Democracia Cristiana a través del Frente Demócrata Cristiano en la Universidad Nacional de Managua?

Hugo: Después del triunfo de la Revolución Cubana, convergen una serie de intereses y de factores para tratar de neutralizar las iniciativas que se den en la juventud. Dentro de la universidad habían predominado fuerzas políticas liberales y conservadoras, pero las jornadas de 1959 permiten una ruptura definitiva con estas fuerzas representativas del régimen. Aparece una nueva versión de conservatismo, que es la Democracia Cristiana, expresión política de la Iglesia Católica, porque el social cristianismo asumía ser la expresión política de la doctrina social de la Iglesia Católica. En un medio y cultura como la nuestra, tuvo bastante aceptación en la década de los 60. Forma parte de los programas de las agencias norteamericanas que trataban de organizar este tipo de expresiones mediatizadoras.

Mónica: ¿Cómo se expresa eso en la Universidad?

Hugo: Desde finales de los años cincuenta, la presidencia del CUUN se turna entre León y Managua. En el año 1964 gana la presidencia del CUUN Duilio Baltodano, que derrota a Sócrates Flores, del FER. El control del CUUN le daba también espacios en el conjunto de la sociedad. Ese año yo entro a estudiar a la Universidad. Al año siguiente gana la presidencia del CUUN Brenda Ortega, frente a Michelle Najlis, del FER, por una pequeña diferencia. Luego gana Filiberto Sarria, de León.

Uno de los argumentos ideológicos que esgrimía el FDC era que todos los jóvenes cristianos debían ser socialcristianos. La disputa no era el ser oposición o no, porque ya para entonces todos éramos anti-somocistas. Para 1967, y todo este tiempo, el movimiento estudiantil es anti-somocista, y entonces las organizaciones estudiantiles eran expresión de las organizaciones y partidos políticos nacionales, y hay todo un movimiento de oposición a la elección de Anastasio Somoza Debayle.

Mónica: Entiendo que la disputa era sobre el carácter y formas de la lucha. Si estabas por la vía armada revolucionaria contra el régimen de opresión capitalista y somocista; o si pensabas que se trataba sólo de quitar a Somoza, y que podías conseguirlo por la vía electoral.

Hugo: Sí, sí, y en el contexto nacional hay un repunte marcado por los movimientos de oposición. Los espacios eran de la Unión Nacional Opositora (UNO), por la expectativa de que con Fernando Agüero se podían ganar las elecciones.

El acontecimiento que decanta todo este movimiento es la masacre del 22 de enero, que lideraban los conservadores con Agüero, y que concluye con una masacre. El mismo año se da la guerrilla de Pancasán, que permite contrastar dos vías para hacer oposición: la electoral, que encabezan Fernando Agüero y Pedro Joaquín Chamorro, que como opción queda “quemada”; y la opción armada del Frente Sandinista. Pancasán tiene impacto en la juventud, que entonces ve más claro que la verdadera opción es la que está planteando el FSLN.

Mónica: Quisiera conocer más tu proceso, ¿cómo llegás a convertirte en opción como presidente del CUUN?

Hugo: Entro a estudiar en la Facultad de Economía. No pertenecía a ninguna organización, pero vengo del Instituto Nacional Ramírez Goyena, donde había una fuerte actividad política. Los mismos docentes tenían planteamientos más claros. Yo era de la generación de Julio Buitrago y de Doris Tijerino.

Mónica: El FER del Ramírez Goyena es un semillero que permite que el FER de las universidades se fortalezca. El FER no lo funda el FSLN, sino un grupo de estudiantes progresistas, entre los que estaban algunos militantes socialistas.

Hugo: Era lógico porque también la procedencia de algunos fundadores del FSLN era del Partido Socialista. Entonces cuando entro a la Universidad, me vinculo a formas gremiales, a las asociaciones de estudiantes. La Facultad de Economía era el centro más caliente de la actividad política en la Universidad. Era un foco de donde salía la actividad más radical. Salgo electo en mi aula, inicialmente por ser buen estudiante, porque en esa época el criterio de ser buen estudiante era importante, aunque después mi rendimiento fue afectado por la misma actividad política.

Los del Ramírez Goyena nos dispersamos en distintas carreras. Alguno de ellos, no recuerdo quién, me habló de la JUC, y a mí me interesó, porque se declaraba un movimiento no confesional. Es decir, no dependía de la jerarquía católica, y tenía relaciones con otras juventudes en América Latina. En ese periodo había un movimiento latinoamericano de jóvenes católicos muy fuerte, que luego desemboca en la corriente de la Teología de la Liberación.

Era un grupo de reflexión y curiosamente a través de esa pertenencia se fue progresivamente desmintiendo el argumento de que todos los cristianos debíamos ser socialcristianos. Comenzamos a afirmar que no era así. Había una parte doctrinaria que manejamos desde estos grupos católicos que fue importante para terminar con la hegemonía socialcristiana. Para el año 1967 hicimos muchos debates para desmentir este falso silogismo.

Recuerdo que recién electo como presidente del CUUN hicimos una actividad en León donde uno de los organizadores fue Edgard Zúñiga. Fue de mucha conmoción. Fue una conferencia que impartió Patricio Argüello Ryan. Yo me integro al FSLN un poquito después que gano la presidencia del CUUN, y organizamos esta actividad que era para aclarar a los estudiantes sobre esta mentira.

Mónica: ¿Cómo es que vas a dar a la presidencia del CUUN, fue resultado de una estrategia concertada con el FER?

Hugo: Yo era dirigente gremial independiente, aunque me vinculaba con los socialcristianos, porque ellos predominaban en la Facultad de Economía. Tenía mucha relación con los ex -goyenistas de la UNAN y de la UCA, y dentro de ellos habían de distintos signos, algunos ya se habían vinculado al FER.

En estos primero momentos estaban en la JUC, Glenda Monterrey, Marlen Chow, Josefina Cerda, Mario Barahona, Jacobo y Suhaila Marcos, y Duilio Pacheco y su hermano. En León, Edgard Munguía y su novia Susy Guillén, Tita Valle y Manuel Morales. Eran gente de la JUC y algunos ya eran del FER. En la reflexión de la JUC decíamos que cada quien podía asumir libremente la militancia política y llegar a los riesgos que eso implicara. No era resultado de una estrategia, sino de los principios de la JUC.

Estando ya en las asociaciones y levantando la bandera de la independencia, llego a ser presidente de la Facultad de Economía. Cuando vienen las elecciones para el CUUN, había que hacer una selección del candidato de Economía, porque cada Facultad proponía a alguien. Los socialcristianos proponen a Erick Ramírez, y otros del gremio que no se identifican con los socialcristianos, mis compañeros de la JUC más ligados a la línea del Frente me proponen en la pre-candidatura independiente; le gano a Erick, y voy a la candidatura con una posición un tanto ambigua, porque yo no puedo tener una posición totalmente abierta a favor del FER, ni estaba formalmente integrado, pero mis posiciones eran más cercanas a ellos.

Mi oponente del FER fue Mario Tijerino, de Ciencias de la Educación. La situación era sui generis. En León, una parte del FER abiertamente me respaldó, pero también lo hizo una parte de los socialcristianos; pero en Managua, Adán Fletes se lamentaba de mi candidatura porque la veía como una derrota socialcristiana, como efectivamente lo fue. Gané la presidencia del CUUN, cuyo secretario en mi período, fue Salvador Méndez. Eso fue en 1968.

Mónica: El Frente Demócrata Cristiano tenía el control, porque ganan las elecciones; pero a decir verdad, en votaciones donde había cierta indiferencia del estudiantado. En el año 1964 sólo participaron setecientos noventa y nueve estudiantes de dos mil inscritos. En las elecciones de los años 1966-1967, Michelle Najlis pierde por siete votos frente a Brenda Ortega. Es importante saber cómo logra crecer poco a poco el FER. ¿Cuáles son las agendas que se impulsan, los puntos de debate que se ponen sobre el tapete?

Hugo: En los años 1967 y 1968 hay debates intensos, en actos, en pasillos; se montaban los dirigentes en una caja y empezaban a debatir. Las agendas eran por el tipo de oposición. Los socialcristianos hacían oposición, pero era meramente declarativa, de discursos. El FER exigía beligerancia.

Al interior de la Universidad se comenzó a hablar de una reforma universitaria que respondiera a necesidades de la sociedad. Ése era el énfasis del FER. No una reforma interna, como lo planteaban, y aun tímidamente, los socialcristianos. Estaba presente siempre la problemática social nacional y la educación.

En el FER se insiste en que la preparación de los estudiantes no puede ser sólo pensando en el lucro individual, sino en estar al servicio de lo que necesita la nación nicaragüense. Ahí se planteaba la agenda reivindicativa académica del FER. Comenzó a tomarse esto que antes no existía en la agenda.

Mónica: ¿Cuáles eran los dirigentes del FER en Managua en esos tiempos?

Hugo: Los dirigentes destacados del FER a principios de los años sesenta fueron Sócrates Flores, quien era un gran orador. En todos los casos se tenía que tener dominio de la oratoria. Michelle Najlis, era de las lideresas que hacían tribuna desde una caja de jabón, en cualquier lado se subía.

Mónica: ¿Cómo te vinculás al FSLN una vez que ganás las elecciones, y qué cosas hicieron la diferencia de las gestiones con los socialcristianos?

Hugo: Yo planteo que la opción electoral está quemada después del 22 de enero. Y se decía que había que asumir otras opciones. Es obvio que mi posición es muy cercana al FER, así que me contacta Pablito Cuadra. Pero luego tengo otros contactos y enlaces, me dan orientaciones y me dicen que toda la militancia del FER estaría trabajando conmigo.

La agenda que desarrollo a nivel interno es sobre la reforma universitaria, para enfatizar en la necesidad de fortalecer las carreras de Humanidades, lo cual toma fuerza. Luego, la movilización para incrementar el porcentaje del presupuesto asignado a las universidades. Una de las actividades fue tomar cívicamente el Palacio Nacional. También hubo actividades de vinculación con el movimiento popular. Hacíamos trabajo organizativo en los sectores sociales, con los sindicatos y en los barrios.

Y como algo trascendental habría que anotar los resultados del IV Congreso Estudiantil, que produjo un documento en donde se habló de laproblemática nacional. Era una característica del FER buscar expertos para dotarse de datos y hacer un diagnóstico. Fue una pequeña plataforma del FER, en cada sector: educación, salud, etcétera. Recuerdo un lema que decía algo así: “No queremos ser servidores de quienes poseen la riqueza, sino de los más necesitados”. Este Congreso produjo una especie de plataforma que fue continuada por los sucesivos congresos.

Mónica: Tengo aquí un resumen de las resoluciones de ese Congreso que se realiza en 1969. Al leer “El mensaje del FSLN a los estudiantes”, escrito por Carlos Fonseca en abril de 1968, uno puede darse cuenta de la gran influencia que ejerce en estas resoluciones, que en síntesis, son:

a)El principio de autonomía universitaria, como esencial para la existencia de la Universidad.

b)Se declara: estamos por la instauración de un sistema socialista que permita una educación popular.

c)Que la violencia popular es producto de la violencia institucional del régimen actual.

d)Que aceptamos esta violencia organizada y armada como único método para lograr la independencia económica y política del país.

e)Que estamos contra la oligarquía, la dictadura y el imperialismo.

f)Que estamos por una verdadera unidad obrera, campesina, estudiantil y con otras entidades progresistas, por la liberación nacional.

Después de este período como Presidente del CUUN, ¿qué haces?

Hugo: Después que dejo el CUUN, ya como profesor me organizo como tal y también colaboro con el FSLN. Caigo preso en enero del año 1970, precisamente en tareas de apoyo. Me orientan un traslado de cosas que estaban en una casa en la colonia Dambach. Las iba a trasladar a una finca de mi papa, y me capturan junto a René Núñez. Estuvimos presos seis meses.

Nos expresamos de diferentes formas dentro de la Universidad, en la Asociación de Profesores, luego en grupos de profesores progresistas, con Jaime Ocón, Moisés Hassan, el gordo Aragón, que era químico, y otros.

Mónica: Aragón nos ayudó mucho con los explosivos, nos pasaba clorato de potasio y pólvora negra.

Hugo: Seguro que los compraba como que eran para el laboratorio de la Universidad. Después de Edgard “La Gata” Munguía en 1969-1970, fue presidente del CUUN Octavio Rivas, postulado por el FER como un candidato de consenso porque él no era propiamente del FER. Luego fue Melvin Rivas y luego Miguel Bonilla.

Pero los liberales siguieron haciendo un esfuerzo a través del FEL y luego FERNA. El FEL en León se tomó el paraninfo pidiendo la destitución de Carlos Tünnermann, a quien acusaban de patrocinar el comunismo. Uno de los Real Espinal, creo que fue Blas, andaba metido en el FEL, y llegó a denunciar que lo había violado José María Chema Zelaya, el Secretario Privado de Somoza y Jefe del FEL. Se llamó a Manolo Morales, y él dijo que había que comprobar eso, porque podría ser una trampa. Se buscó a un médico en León, y él comprobó que era verdad esa violación. Nosotros lo denunciamos y eso fue un golpe contundente al FEL en esa coyuntura.

En uno de los documentos que escribe Casimiro Sotelo, aparece la lista de los integrantes de la Juventud Somocista, y ahí mencionaba a Arnoldo Alemán Lacayo. Éste es un elemento histórico que permite ver el nivel de farsa que estaría haciendo Arnoldo Alemán actualmente como Presidente, queriendo erigir un monumento en homenaje a Sandino, cuando él fue integrante de organizaciones que le dieron continuidad a quienes mataron a Sandino, que es el caso de Somoza.

Mónica: Ya tenemos con nosotros a Omar Cabezas, quien no pudo estar en la primera parte del programa. Nos interesa hablar de finales de los años 60, que es cuando él entra a la Universidad; de las particularidades de León, de la candidatura de Edgard “La Gata” Munguía, el cambio cualitativo en el movimiento estudiantil, ¿qué significa su victoria como presidente del CUUN?

Omar: A finales de los años 60, nuestra generación está influida por dos fenómenos grandísimos en ese momento en América Latina y en el mundo: está la guerra de Vietnam en su apogeo, que concita la solidaridad del mundo; y a la vez está la Revolución de Mayo de 1968. A la par hay que destacar que en esos años también empieza el auge, el boom de la novela mágica realista latinoamericana y, en sociología, la sociología de la dependencia con sus exponentes André Gunder Frank y Henrique Cardoso.

Me acuerdo que nos encontrábamos siempre a las ocho de la mañana en la cafetería de la Universidad, y cada quien andaba leyendo un libro. Éramos una juventud que estábamos siempre pendientes, pasándonos los libros y visitando la librería Club de Lectores, de Tito Castillo, en Managua. Buscábamos los libros de avanzada de ese tiempo. Leí a Theotonio dos Santos, a Gunder Frank, a Lozada Aldana, a Martha Harnecker, a Pablo González Casanova, a Filander Díaz Chávez; es decir, no hubo libro de la sociología de la dependencia que yo no me leyera; entonces, nosotros éramos una generación bien culta, aunque decirlo parezca un poco pedante.

Además teníamos otra gracia: éramos los mejores estudiantes de la Universidad. Luis Chávez Calaca, el que es ahora de la Policía, ese fue el mejor cartón del año básico. Si preguntás por Edgard Munguía, quienes fueron sus profesores te van a decir que nadie le podía decir vago, porque era buen estudiante. Y eso es válido para la mayoría de los dirigentes estudiantiles de aquel tiempo.

Entonces había un caldo de cultivo, de discusión política, literaria, sociología o economía, éramos una mezcla de estudiantes ávidos, que discutíamos de todo en la cafetería. En esa época recuerdo que andaba mucho con Leonel Rugama, y éste le decía a la señora de la cafetería, chileando: –Tráigame ciento cuarenta y siete tazas de café negro; porque nos pasábamos el tiempo discutiendo de literatura, de política, de cómo sacar a los gringos de Viet Nam, de cómo derrotar a la dictadura o cómo luchar por los intereses de los estudiantes. Fue una generación un tanto como rara, la de nosotros, te voy a decir.

Pero además, en León se cultivaba la oratoria como disciplina, como arte. En los colegios había concursos anuales de oratoria.

Hugo: Hacia finales de la década del 60, que es cuando comienza el auge que impulsa y culmina Edgard Munguía en el movimiento estudiantil, también hay un cambio de actitud en el grupo de compañeros que están tratando de hacer un trabajo político por solventar los problemas que daba la dictadura.

Este cambio de actitud incluye una apertura en la cual cambia la forma de comunicarse con el resto de los estudiantes y con la población, era una forma más abierta; y eso es lo que conduce a un auge del movimiento estudiantil, del movimiento revolucionario, más allá de los ámbitos de la Universidad.

En esta nueva forma de comunicarse juega un papel importantísimo el arte, es decir, hay que recordar que Leonel Rugama es uno de los poetas jóvenes más destacados de ese momento, junto a Casimiro Sotelo y Michelle Najlis. A través del teatro y la música también se llevaba mensajes a la población, se le levantaba el ánimo, y fue el factor de ligazón entre lo que era la actividad de los estudiantes, los movimientos populares y la población.

Mónica: Creo, Hugo, que ese cambio de actitud del que hablás es porque después de la masacre de Pancasán, agosto de 1968, los dirigentes del Frente Sandinista que sobreviven llegan a la conclusión de que hay que hacer trabajo de masas, en los barrios, con las organizaciones existentes en ese entonces, como los movimientos cristianos y el movimiento estudiantil. El Frente decide hacer contacto con ellos, incorporar su acción a la estrategia de lucha.

¿Cómo fue que el FER logra ganar las elecciones para la presidencia del CUUN en el año 1969?

Omar: “La Gata” Munguía era un estudiante de biología, de los mejores estudiantes que tenía la Facultad de Biología, y era un compañero muy carismático, gran lector, con gran oratoria y mucha inteligencia. “La Gata” Munguía era el máximo jefe del FER en León, que era casi como decir el máximo Jefe del FER del país, porque León era la parte más fuerte. Cuando Hugo gana las elecciones, pensamos que en el siguiente período debíamos lanzar al compañero que fuera un verdadero líder, y en este caso el indicado es Edgard Munguía. Los socialcristianos creyeron que era un concurso de belleza porque “La Gata” era bien parecido; entonces ellos lanzaron al más bonito de ellos, a Francisco “Paco” Fiallos, que era bien elegante, y nosotros empezamos a decir que lo que estábamos eligiendo no era a Miss Nicaragua, sino al presidente del CUUN. Edgard Munguía, que tenía una mística muy grande, una gran capacidad de trabajo e inteligencia, ganó la presidencia.

Hugo: Yo había conocido a Edgard en León, en actividades relacionadas a la JUC, y se destacaba por su gran humanismo y su capacidad de expresión verbal.

Mónica: Según mis investigaciones y lecturas, en 1969, en el IV Congreso del FER, deciden postular a Edgard Munguía Álvarez para la presidencia del CUUN. Es el primer candidato que va directamente bajo las banderas del Frente Sandinista, porque el FER era una organización intermedia del Frente. Ya Edgard había sobresalido en el año 1966 como el mejor alumno de estudios generales. Estudió hasta IV año de Biología. Omar, vos que lo conociste personalmente, háblanos sobre la personalidad de Edgard Munguía.

Omar: “La Gata” Munguía era un ejemplo en todo: era un gran lector, un tipo persuasivo y seductor en el sentido político de la palabra, aunque no quiere decir que no lo haya sido también con las muchachas. Para entonces, era el máximo dirigente del FER. Trabajé mucho en su campaña electoral. Me acuerdo que lo criticaban porque era trompudo, y yo le decía: –Gato, jodido, consumí la guayaba; y él se ponía a reír. Después, la responsabilidad del FER me quedó a mí, y luego él se fue a la guerrilla, y ahí nos volvimos a ver.

Era fraterno, vencía todas las críticas con una dulzura increíble; pero era firme, serio. En uno de sus escritos, Edgard Munguía dice:

El auténtico revolucionario es aquél que deja todo egoísmo y se proyecta con toda su humanidad por la causa de la liberación de los pueblos. Si bien es cierto que en la actualidad nuestra lucha es estrictamente nicaragüense, nuestra meta debe ser la lucha de todos los pueblos por obtener la liberación del explotado, del obrero, del campesino, y sobre todo, la verdadera soberanía fundamentada en auténticos principios socialistas.

Como en anteriores expresiones he dicho, la figura del Che tiene que proyectarse siempre en nuestra mente, para tener mejor convicción de nuestros actos. Es de gran necesidad su lectura para conocerlo en toda su inmensidad y bondad, en toda su entrega en cuerpo y fuerza por la liberación de los pueblos.

La generación de “La Gata” y de Leonel Rugama estaba muy marcada por la figura del Che y aquella frase que decía: “Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”. Yo creo que ése fue un elemento motivador que hacía que los estudiantes lucháramos contra las injusticias.

Mónica: Es importante que nuestros oyentes sepan que “La Gata” viajó como Presidente del CUUN a Nueva York, al Congreso Mundial de la Juventud, en 1970, donde por primera vez denunció la violación de los Derechos Humanos en Nicaragua. En 1973 estuvo en Chile, y luego viajó a Cuba, donde recibió entrenamiento militar para posteriormente pasar a la clandestinidad. Cayó abatido en Yaoska el 13 de septiembre de 1976. Según hemos sabido, fue un excelente guerrillero, valiente.

Omar: Yo lo vi en la montaña, y efectivamente se destacó también por su valentía.

Mónica: Además del FER, existía la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES), que aglutinaba a las asociaciones de los colegios e institutos. Yo pertenecía al MES, y nuestras primeras acciones fueron, junto con el movimiento cristiano, la toma de colegios. Y todos los años había luchas por la liberación de los presos políticos, ésa era una lucha cajonera en la cual se combinaban tomas de iglesias y tomas de colegios.

Recuerdo que en 1969 hubo una huelga por el aumento del salario de los maestros. Ahí se involucró el Movimiento Estudiantil de Secundaria, que en algunos departamentos se llamaba Asociación de Estudiantes de Secundaria. El régimen cortó el período escolar buscando desmovilizar a los maestros y a quienes les apoyábamos.

Dentro del FER se le daba mucha importancia a la formación. Cuando entré al Frente, a través del FER, recuerdo que lo primero que estudiábamos era historia, porque nos decían que no puede haber lucha revolucionaria sin la historia; pero además nos enseñaban a hablar, a comunicarnos y nos daban cursitos de oratoria. Todo eso que nos enseñaban conformó un sistema de trabajo que fue muy útil para la lucha.

Hugo: Claro, era de suma utilidad porque era una forma de comunicación directa con los distintos sectores. Había ese ingrediente importante que era la formación que debía tener el dirigente. Porque si se iba a trabajar con los estudiantes, había que tener una capacidad de convencimiento a través de la comunicación verbal; y si te ibas a los barrios, era igual. Sí, yo pienso que la oratoria y esa formación inicial, fueron factores indispensables que permitieron el despliegue hacia el trabajo de masas.

Mónica: Yo diría que eso se correspondía también con el desarrollo de las condiciones objetivas, con la urgencia de la juventud de construir esa etapa de la historia que demandaba el fin de la dictadura somocista, y se corresponde también con el auge del movimiento progresista a nivel mundial.

A partir de esa etapa, la orientación era que los estudiantes no militábamos sólo en las aulas. Era indispensable el trabajo en los barrios. Recuerdo que llegábamos a los barrios y trabajábamos por el problema de la salud, y hablando con la gente vas haciendo un trabajo de concientización; o sea, no es llegar directamente al güiri güiri político, sino trabajar con la gente en la solución de sus problemas más inmediatos.

El FER era un semillero de combatientes, y para el trabajo en los barrios, porque no se quedaba en las aulas, iba a las luchas populares, a las luchas en los barrios, a las luchas de las enfermeras. En la huelga de los trabajadores de la construcción, después del terremoto, el movimiento estudiantil jugó un papel muy importante.

Oyente: Habla Gustavo Aguiluz, para recordar que en el período de los años setenta al setenta y tres, además de los asesinatos, Somoza dejaba a una gran cantidad de gente detenida y nosotros nos movilizábamos. Al decir nosotros, hablo de todas las organizaciones, y nos movilizábamos hasta que se lograba la libertad de la mayoría de los presos.

Yo quería contar una anécdota: En 1970-1971, me tocó tomarme los colegios René Schick y el Instituto Ramírez Goyena. El diario Novedades nos retrataba y nos sacaba como vulgares delincuentes, al igual que a los compañeros que caían. Ese era el calificativo que usaba Somoza, queriendo ocultar una realidad política que ya le era totalmente grave.

A mediados de 1973 caí preso con Allan Zambrana, por la huelga de la construcción. Salí gracias a una movilización en diciembre de ese año que se llamó “Navidad sin reos políticos”, que yo creo que fue repetida al año siguiente. Estando en la cárcel conocí a Efraín Nortalwalton, el profesor salvadoreño que a su vez fue liberado; pero en realidad lo que hicieron fue llevarlo a la muerte, porque el gobierno de Darío Paredes, creo que era, o de alguien de los gorilas de Panamá, no estaba todavía Torrijos, accedió a acogerlo, pero Nortalwalton se perdió en el camino de Nicaragua a Panamá.

Mónica: El profesor Efraín Nortalwalton estaba preso y en el año 1973 se desarrolla un gigantesco movimiento estudiantil que combinó huelgas de hambre de los presos políticos con tomas de iglesias y colegios, así como con movilizaciones en las calles exigiendo su libertad. Igualmente se exige la libertad de Francisco “Chico” Ramírez, un guardia que había entregado su rifle Garand al Frente Sandinista y por eso estaba preso.

La percepción que tengo es que esas movilizaciones en León fueron un parteaguas. Nosotros fuimos reprimidos con bombas lacrimógenas, pero las movilizaciones no pararon durante varios días. Los jóvenes nos enfrentábamos masivamente, cara a cara con la Guardia, de una Guardia que ya había disparado contra las manifestaciones como la del 23 de julio de 1959 y el 22 de enero de 1967. Estábamos en una esquina, y a treinta o cuarenta metros, la Guardia en formación de combate, con sus armas y sus escudos, y nosotros no parábamos de gritar. ¡Chico Ramírez y Nortalwalton, Libertad! O consignas un poco jocosas como “Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre, Chico será su padre”.

La Guardia lanzaba bombas lacrimógenas, nosotros las recogíamos y se las regresábamos. La gente nos daba agua con bicarbonato para que nos laváramos la cara. La Guardia avanzaba y nosotros sólo nos replegábamos un tanto. De esa manera algunos llegamos hasta los barrios. Eso permitía que la gente palpara, viera la represión. Se solidarizaban con los estudiantes y en algunos casos se sumaban a la protesta, de manera que en vez de disminuir, la lucha arreciaba.

En el intermedio de este programa, entre nosotros estábamos hablando de la importancia de las distintas formas de expresión y de trabajo que se usaron en esa época. Omar, ¿te acordás del Teatro Estudiantil Universitario? En mi época lo dirigía Allan Bolt. Había grupos de canto, yo pertenecí a uno que se llamaba Camilo Torres, donde cantaba con Emilia Torres. Había distintos grupos, entre ellos el grupo Gradas.

Omar: Recuerdo que la primera obra de teatro se llamaba Asesinato frustrado, porque se pretendía matar a la verdad; era Alberto Icaza, uno de los principales actores. También fueron actores Edgard Munguía, Rommel Martínez, Sócrates Flores, Jorge Jenkins y yo. Llevábamos la obra a distintos lugares, cuestionábamos y poníamos en evidencia las injusticias; lo mismo en la poesía. En la universidad los estudiantes teníamos un periódico donde se publicaba poesía, había concursos de oratoria. Me acuerdo que casi se muere Miguel Bonilla, que era un tronco de orador, cuando yo le gané en Managua.

Mónica: Pero Miguel ganó el concurso centroamericano de oratoria, ¿y vos le ganaste a él? No te creo.

Omar: Yo le gané a él.

Hugo: Se imagina.

Omar: Lo que te quiero decir es que había mucha música, estaban los grupos, pero además estaba algo que no se puede obviar, y es la inmensa figura de Carlos Mejía Godoy y de Luis Enrique Mejía Godoy, quienes acompañaron muchísimo este movimiento. En esta búsqueda de comunicarse, el arte viene a jugar un papel importantísimo. Hay que recordar que Leonel Rugama es uno de los poetas jóvenes más destacados de ese momento, igual que Casimiro Sotelo y que Michelle Najlis.

Hugo: Creo que vos, Omar, también escribías...

Omar: Yo era un escritor postergado.

Hugo: Y además de las expresiones artísticas que se mencionaban, la música jugó un papel importante. ¡Cómo levantaba el ánimo!, y transmitía los mensajes a la población. Fue factor de ligazón más profunda entre la actividad de los estudiantes, los movimientos populares, y la población. La música jugó un factor decisivo porque levantaba los ánimos y hacía ese contacto humano, esa expresión, podría decir, amorosa entre los estudiantes y los revolucionarios y toda la población.

Mónica: Recuerdo algo que me contaban los compañeros de León, que en esos días ellos decidieron organizar los juicios populares en los barrios, que era teatro popular en donde ridiculizaban a los ministros y presentaban cuál era la situación del pueblo. En el juicio la gente decía lo que les estaba pasando, producto de la administración del gobierno. Por ejemplo, la gente contaba sus problemas con el agua, con la luz, o con la mala atención en los Centros de Salud, y al final juzgaban y decían lo que querían hacer con ese gobierno.

Esto me parece interesante porque coincide con lo que ustedes estaban diciendo de la importancia de las formas de comunicación, que no sean las mismas formas siempre, las formas tradicionales, el mismo mitin. Creo que una de las características de este período es que el movimiento estudiantil influye a su vez en la forma de trabajo del Frente Sandinista.

De los presidentes del CUUN y del CEUCA, cayeron Casimiro Sotelo, “La Gata” Munguía, Miguel Bonilla y Francisco Meza, uno de los últimos presidentes del CUUN. Chico nació en Managua en 1952, era de origen popular, y sus padres eran gente trabajadora; vivió muchos años en la mina El Limón y por eso ahora ese centro minero lleva su nombre. Fue presidente del CUUN entre el 75-76. ¿Te acordás de él Omar?

Omar: Sí, Francisco era un líder de la misma generación de Marcos Somarriba, de Luis Colindres y de Carlos Núñez. Meza era un agitador, organizador, un compañero proveniente de la clase obrera con gran conciencia proletaria; por eso, además de ser dirigente estudiantil, trabajó con la clase obrera.

Mónica: A mediados del año 1977 se organizó la Juventud Revolucionaria Nicaragüense (JRN), que era del FSLN Tendencia Proletaria, y él la dirigió. La más evidente de sus inquietudes era vincular el movimiento estudiantil al trabajo popular. Francisco Meza Rojas cae el 10 de junio de 1979, en los albores de la ofensiva final. Formó parte de la coordinación a través de la cual se trataba de unir las actividades de las brigadas populares y de los comandos revolucionarios, con las fuerzas políticas organizadas.

Comentario de la autora: Cuando se acusó a Stedman Fagoth de ser un agente de la OSN y de la CIA (1981), se dijo que una de las personas sobre las que había pasado información era Francisco Meza Rojas.

Mónica: Tu mensaje de cierre Omar.

Omar: Yo quisiera que los estudiantes desarrollaran su capacidad de lucha. Además, quisiera que este gobierno tuviera la capacidad de rectificar los errores que está cometiendo para que mis hijas y mis hijos no tengan que volver a hacer lo que hicimos nosotros. Este país está obligado a encontrar un acuerdo que le permita salir adelante, porque yo no me quiero apuntar a que caigamos en un círculo vicioso, en un círculo maldito de crisis recurrente, porque lo que hacemos es atrasar el desarrollo económico del país.

Entonces yo quiero que los estudiantes sigan en esto, que el pueblo siga en esto; pero también quiero hacer un llamado al gobierno, a los gobernantes, para que no caigan en lo que cayó la dictadura de Somoza; a la Policía, que no caiga en lo que cayó la Guardia, porque ya leí en el periódico que andan falsificando órdenes de captura y eso ya es una aberración, y yo creo que los jefes máximos de la Policía tienen que tomar medidas serias porque ésta es una cuestión muy grave.

Yo quisiera soñar como soñé ayer, no tener que tomar nunca las armas, mucho menos mis hijos, para derrotar a una dictadura que se vaya a entronizar; entonces, yo quisiera que el gobierno, los gobernantes reflexionaran que tienen que cambiar sus políticas para con nuestro país, para que la historia no se repita.



8 de mayo de 1999





NOTAS


1 En el año 1950, la población estudiantil era de 490 alumnos; en 1952, alcanzó 950 y en 1957 bajó a 919. (Sergio Ramírez: Mariano Fiallos, Biografía. Editorial Universitaria UNAN León, 1971. En Revista Envío, número 57, marzo de 1988).

2 La Universidad se convierte en una instancia reproductora de conocimientos y técnicas, requeridos por los empresarios de la naciente “industrialización” del país. Esto da pie a que se inicie un período de proliferación de carreras y centros de estudio de carácter superior. Entre 1960 y 1969, la Universidad pasa de ofrecer nueve carreras, a ofrecer veinte; y en 1978, la cantidad asciende a 36 carreras. (Ibídem).

3 El 5 de junio de 1961, la UCA inicia sus actividades académicas con las carreras de Administración de Empresas, Derecho, Ingeniería Electromecánica e Ingeniería Civil, en el viejo centro de Managua, contiguo al cine González; y Medicina Veterinaria, en Rivas. Dos años más tarde, ingresa a organizaciones universitarias internacionales y traslada su campus a edificios propios, construidos en la sede actual.

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