Memorias de la lucha Sandinista

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Los maestros también enseñaron a luchar

Bruno Gallardo y Alejandrino Perera


Bruno Gallardo Pallaviccini, nace en la ciudad de León el 6 de octubre de 1945. Se gradúa de maestro en 1964 en la Escuela Normal Central de Managua e inicia estudios de Derecho en la Universidad Centroamericana. Es electo Secretario de Asuntos Laborales del Centro Estudiantil de la Universidad Centroamericana (CEUCA) en 1966, y como Presidente del Sindicato de Maestros de Managua en 1968.

Entre 1969 y 1972, es Presidente de la Federación Sindical de Maestros (FSM) de Managua. Paralelamente, es nombrado Director del Instituto de Altagracia, 1970-1976 y Presidente de la Federación de Organizaciones Magisteriales de Centroamérica, 1970-1974. Se gradúa como Abogado y Notario Público en 1974. Es colaborador del Frente Sandinista de Liberación Nacional desde 1968 y militante a partir de 1972.

Después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista es electo Presidente de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN), en 1979 y funge como tal hasta 1981. Entre 1981 y 1985 es Ministro Consejero de la Embajada de Nicaragua en la Unión Soviética y Polonia; y luego se desempeña como Director del Área de Países Socialistas en el Departamento de Relaciones Internaciones del FSLN.

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Alejandrino Perera nace en Wany, Siuna, Costa Caribe, el 9 de febrero de 1940. Estudia primaria en el Colegio de Maryknoll, después cursa secundaria en el Instituto Nacional Cristóbal Colón, en Bluefields, y licenciaturas en Educación Media, en Matemáticas y Física. Se integró a la docencia en Siuna y luego en colegios de Managua y Masaya.

Entre 1965 y 1966 inicia contactos con el Frente Estudiantil Revolucionario y también se incorpora como activista a la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua (FSMN). Desde 1974 fue miembro de una célula sandinista encargada del trabajo con el magisterio en el Instituto Andrés Castro, y luego de un equipo nacional del FSLN. Después del triunfo es Delegado Departamental de Educación en Managua y en la Costa Caribe, y luego en el Caribe Norte. A la fecha, se dedica a la docencia.

Para alcanzar el triunfo del 19 de julio de 1979, fue indispensable la organización y la promoción de las luchas reivindicativas y el coraje político de muchos sectores. Esta fecha histórica es el resultado del esfuerzo combinado de quienes hicieron trabajo político-organizativo y quienes decidieron empuñar el fusil. Ese proceso no se puede comprender sin conocer las luchas políticas, gremiales y sindicales de la época por arrancarle conquistas reivindicativas a la dictadura somocista. En ese marco se inscribe la valiente participación del magisterio nacional.

Las primeras expresiones organizativas del magisterio, tanto en su naturaleza como por la época, son similares a las de otros gremios. En 1920 se crea la Asociación Nacional de Maestros de Nicaragua, con carácter de ayuda mutua. La real maduración de la organización sindical se da en 1946, cuando se funda el Sindicato de Maestros de Managua, el primero de su tipo, para luchar por salarios y mejores condiciones de trabajo. Desde este organismo fue impulsada la creación de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua (1952).

Gallardo y Perera, ambos maestros de generaciones y con ricas vivencias gremiales, retroceden en el tiempo para ubicar a las nuevas generaciones en aquel apartado de la historia en donde ha quedado inscrita la lucha del magisterio nacional, así como su integración a las diversas formas de organización que nacen a lo largo de la guerra contra el somocismo. También comentan sobre las articulaciones que lograron establecer con el estudiantado del país y organizaciones gremiales de otros sectores sociales.

Mónica: Bruno, quisiera empezar preguntándote, ¿cuáles son los antecedentes más importantes de la lucha de los maestros en Nicaragua?

Bruno: Me alegra mucho que Alejandrino esté aquí, con nosotros. A él lo conocimos cuando vino de la Costa Caribe a Managua a apoyar la lucha magisterial en los años setenta.

Me parece que la contribución de la lucha magisterial al desarrollo social de este país y de nuestro pueblo en sus luchas por sus reivindicaciones más sentidas, tiene su origen en que, por naturaleza, los maestros somos los que forjamos y guiamos a nuestra juventud y niñez en una dirección que les permita educarse como hombres de bien, con conciencia crítica sobre la problemática nacional.

El Sindicato de Maestros de Managua, fue la primera organización de los maestros en el país, se organizó en el año de 1948. Al frente de esa lucha magisterial, encontramos a doña Clementina Cabezas, doña Lolita Téllez y la profesora Ofelia Morales. Este sindicato nace dentro del auge de las organizaciones obreras del país y con un sentido estrictamente gremial. En la década de 1950, de manera acelerada, en dos años, se logró organizar a los maestros de otros departamentos del país, a fin de crear en el año 1952, la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua.

Mónica: En su libro Luchas Magisteriales en Nicaragua (1998), Guillermo López López indica que en los años veinte se organizó la Asociación Nacional de Maestros de Nicaragua y en los años treinta surge la Federación Nacional de Maestros de Nicaragua, como intentos anteriores a los que vos mencionás, pero que eran un poco mediatizados por los partidos gobernantes de turno, que los redujeron, a veces, a funciones muy limitadas.

Por otro lado, habría que señalar a nuestros oyentes que las primeras organizaciones de los maestros, al igual que las primeras organizaciones de zapateros, artesanos y carpinteros, tienen un carácter eminentemente mutualista. Es decir, los asociados daban un aporte y se ayudaban entre sí.

Bruno: Sobre esos antecedentes, creo que hay que fijar una fecha que es histórica, en el sentido de las posibilidades legales de la organización sindical en Nicaragua y es después de que Somoza promulga el Código del Trabajo, que antes no existía en Nicaragua. Entonces, la única posibilidad real de los gremios –así como lo explicabas–, era organizarse para defenderse un poco en sus situaciones de mayor necesidad, individual o familiar.

Por eso es que en Nicaragua nace el movimiento mutualista como antecedente del movimiento sindical. Yo recuerdo que, inclusive, las llamaban con un adjetivo poco positivo, les decían “las asociaciones entierra muertos”, porque los asociados se organizaban para posibilitar que, a la muerte de cualquiera de sus miembros o familiares más cercanos, pudieran tener una vela y un entierro dignos.

El mutualismo se supera con la promulgación del Código del Trabajo y se comienzan a organizar los artesanos, los albañiles y los choferes. El Sindicato de Choferes fue uno de los sindicatos con mayor fortaleza y dinamismo organizativo en los años cincuenta. También surge el Sindicato de Maestros de Managua, y lo más importante es que nace dentro de la esencia de los mejores maestros que existían en Managua en esa época.©

Aunque los sindicatos siguieron apoyando para los entierros. Traigo lo que fueron las primeras pólizas del seguro mortuorio. Se pagaba un córdoba por asociado, y eso les daba a los maestros la posibilidad de entregarles a los familiares –cuando el maestro fallecía– la suma de mil quinientos córdobas, que en aquella época eran unos 200 dólares. La Federación Sindical de Maestros asume ese seguro mortuorio porque ni siquiera existía el Seguro Social. Igualmente, se hizo una pequeña caja de préstamos para los maestros. El Sindicato de Managua lleva en su seno organizativo una parte del mutualismo, pero también incorpora el aspecto reivindicativo.

Mónica: En 1947 –reseña López López– se forma este sindicato, pero, para poder organizar la Federación se requería de por lo menos cinco filiales. Así que procedieron a organizar a maestros de varios departamentos, destacándose Boaco, Matagalpa, Chinandega, Jinotega y Managua, que fueron los sindicatos que conformaron la Federación Sindical Nacional. En el Comité Ejecutivo estaban Pedro J. Quintanilla, Gustavo Huelva, Balbino Alegría, Mercedes Navarro, Esther Narváez, Gustavo García y Julio Gómez Mejía.

Bruno: A propósito, Mónica, don Julio Gómez Mejía también escribió la historia de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua. Yo creo que habría que hacerle tal vez un llamado a los actuales dirigentes de ANDEN para que pudieran hacer una recopilación de todos estos escritos. Él no fue maestro o docente –en el sentido de estar en un aula–, sino que era artista, profesor de arte, dibujo y pintura. Y se introduce a la organización magisterial con ánimo totalmente sindical y logra, incluso, estar en el Acta Constitutiva.

Mónica: Sí. Él fue uno de los que estaban convencidos de que la organización sindical era la única forma para salvar a quienes vivían de su trabajo, y crea el Sindicato de Pintores, Decoradores y Rotulistas, incorporándose a la Federación de Trabajadores de Managua. Y como él era profesor de dibujo, empezó a plantear que los maestros, que también dependían de sus salarios, debían organizarse. Por eso es una de las figuras precursoras del sindicalismo de los maestros en Nicaragua era administrador del periódico Voz Obrera.©

Bruno: Así es. Yo creo que don Julio Gómez Mejía fue uno de los primeros nicaragüenses que tuvieron pensamiento socialista de avanzada, en la década de los 50. Era algo novedoso estar dentro de la dictadura somocista, y tener un pensamiento socialista y estar organizando sindicatos. Como la apertura sindical se da con la promulgación del Código del Trabajo, eso facilita que los gremios en Nicaragua puedan multiplicarse y organizarse con sentido ya totalmente reivindicativo.

Mónica: Don Alejandrino, ¿cómo se metió usted a las luchas sindicales?

Alejandrino: Aquí voy a hablar como un educador y como un militante del Frente Sandinista. En principio saludo a los compañeros que nos enorgullecieron con sus luchas y que, además, me introdujeron en este bregar, tales como Napoleón Loáisiga, Pedro Ortiz Sequeira, Bruno Gallardo Pallaviccini, Eva Conrado, Silvia Villagra y muchos otros, cuya titánica labor permitió la organización del magisterio. Napoleón Loáisiga me involucró en el trabajo, y por eso fui un activista de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua.

Mónica: Es muy importante explicar que después de organizarse la Federación Sindical (1952), se llevan adelante una serie de luchas, obviamente llenas de enormes dificultades, porque el somocismo hacía un trabajo enérgico de mediatización del movimiento sindical, sobre todo de parte de Anastasio Somoza García.

Del año 1952 en adelante, se realizaron varios esfuerzos reivindicativos: el movimiento “Duelo Nacional”, fue en 1952; “Operación Justicia”, entre mayo y junio de 1962; “Resistencia Pasiva”, en mayo de 1966; y “Movimiento Pro Dignificación del Magisterio Nacional”, entre agosto de 1969 y marzo de 1972.

Esta fue una etapa muy rica, que catapulta definitivamente al movimiento magisterial, porque se lograron arrebatar algunas reivindicaciones importantes, como las mejoras salariales. Por ejemplo, en la Operación Justicia, una huelga permitió mejorar el salario a los normalistas, los maestros bachilleres y obtener cursos de capacitación. ¿Qué nos podrían decir de eso?

Bruno: Es cierto que existieron esas tres luchas. La primera manifestación organizada de los maestros fue lo que se llamó El Duelo Nacional. La Operación Justicia fue en tiempos de Luis Somoza, y posteriormente se desarrolló la “Operación Resistencia Pacífica”, que estaba muy de moda por la lucha pacifista de Mahatma Gandhi.

Estas tres importantes luchas magisteriales que se libraron en la década del cincuenta y sesenta, fueron con el propósito de reivindicar salarios, el derecho a la seguridad social, la estabilidad laboral y el escalafón del magisterio. Eran los primeros pasos de lo que hoy se llama carrera civil, y fue uno de los primeros pilares y objetivos que los maestros organizados visualizaron para sus conquistas. Los maestros lucharon y lograron significativos aumentos salariales e inclusión de sus derechos sociales. Y movilizaron al magisterio y a los estudiantes de esa época.

Quiero darles un dato. ¿Cómo estaban los salarios de los maestros en 1962? Un maestro de primaria ganaba trescientos córdobas. La lucha de Operación Justicia estaba dirigida precisamente a reivindicar el salario de los maestros de primaria, y con este movimiento envolvente de todos los sectores del magisterio, se logró un aumento significativo.

Mónica: Una verdadera conquista y se logró en medio de una dictadura. ¿Cuánto duró esa huelga, Bruno?

Bruno: Esa huelga fue de unas dos semanas. Se paralizó totalmente el magisterio. En el año 1962 estaba Luis Somoza de presidente. Se logró nivelar el salario de los maestros a quinientos córdobas, y a los empíricos a cuatrocientos, que ganaban sólo ciento ochenta córdobas. Estamos hablando de un sesenta por ciento para los primeros, y más del cien por ciento para los empíricos.

Las luchas por estas reivindicaciones movilizaron al magisterio y a los estudiantes de esa época. Eso sentó las bases para que la lucha de los años setenta fuera de mayor organización, compromiso y politización. Porque en los setenta los maestros, como movimiento sindical y social, lograron ser una especie de compuerta a las aspiraciones políticas de los demás partidos que existían en Nicaragua, incluso lograron aglutinar a los partidos en sus marchas y luchas.

Mónica: Podríamos decir que estas luchas por las reivindicaciones más inmediatas, son las que permiten ir creando o sacando una camada de líderes propios del movimiento sindical, que después se articulan al movimiento político. Es decir, llegan a la conclusión de que sus reivindicaciones sociales tienen un tope: el de una dictadura que no da más. Y que la única manera de mejorar sus propias condiciones, es derrocando a la dictadura. Y que el derrocamiento pasaba por la organización político-militar.

Esa es una lección que se ha olvidado. Queremos reclutar únicamente de manera directa a la lucha política, sin fortalecer los instrumentos propios de luchas del pueblo por sus propias reivindicaciones, que son como un escalón para la conciencia política.

Bruno: Claro, porque es importante organizarse con las reivindicaciones más sentidas, que son las que movilizan y aglutinan, son las que adhieren a otros sectores sociales.

Mónica: El movimiento Resistencia Pasiva que se desarrolla durante el gobierno de René Schick, consistió en una huelga que permitió garantizar incrementos salariales anuales entre 1963 y 1966. Al iniciarse el año 1967, se fortalece con nuevos líderes la Federación Sindical de Maestros, y se preparan las condiciones para lo que será luego la jornada “Lucha por la Dignificación del Magisterio”.

Esta jornada expresa también un avance en la coordinación con otras organizaciones y federaciones sindicales y con las organizaciones estudiantiles. La huelga de 1969 tenía como demandas el reintegro de maestros despedidos en la escuela Comandante Vigil; destitución del Ministro y del Viceministro de Educación; aumento salarial, subsidios y prestaciones del Seguro Social; y reformas a la ley especial de jubilación.

Bruno: Para ilustrar las luchas del magisterio traje aquí algunos periódicos de los años cincuenta, sesenta y setenta. Traigo un ejemplar de cada uno.

Mónica: Bruno trajo un montón de periódicos amarillos, amarillos. Son una reliquia histórica. Contanos, ¿siempre tuvieron periódico?

Bruno: Siempre. Éste, que está casi desbaratado, se llamaba La Voz del Maestro, es de 1961.

Mónica: Vamos a leer algunos de los temas: “Luchemos por la cultura; Formulamos bienandanza para la Universidad de Nicaragua; La labor del maestro; Corrección del lenguaje en primaria; La página del niño; La jubilación no es una dádiva; Unidad del trabajo; Nuestros libros de lectura” –ahí informan de los libros más importantes del momento–. También tiene su sección de sociales, donde informan de los maestros muertos y los que se graduaron; hay convocatorias a asambleas, etcétera. Este es del mes de agosto. La mejor maestra de primaria de ese año fue la señorita Rosaura Castellón Ocampo.

Bruno: Una gran maestra, formidable. Los escogían los sindicatos.

Mónica: Ve, aquí tenés Comentarios de la actualidad, y dice: “La politiquería en los lugares alejados de la capital sigue imponiendo su voz de terror entre los humildes maestros. Ya se habla de muchas destituciones. ¿Hasta cuándo el magisterio nicaragüense podrá estar libre de temor?”. Estamos hablando del año 1961, antes de René Schick.

Bruno: Y aquí tenés una foto, ya en La Tribuna del Magisterio. Ésta es la manifestación del veintidós de enero de mil novecientos setenta y uno. Bueno, aquí estamos hablando de los retos históricos del magisterio y el pueblo. Ya se habla de un movimiento magisterial nicaragüense, que durante veinte años había dirigido la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua. Estamos hablando de la movilización de todos los sectores de la educación y la población, conscientes de la necesidad de respaldar a las organizaciones auténticamente representativas.

El Consejo Editorial de La Tribuna del Magisterio lo formaban: David Mcfields, Dionisio Herrera y Canales, Sergio Herrera Somarriba, Juan Alberto Enríquez, doña Mina Zamora y Nathán Sevilla. Tirábamos cinco mil ejemplares, o sea, no era un tiraje reducido.

Mónica: Dentro de la jornada por la dignificación del magisterio es importante hablar de las huelgas de 1969 y 1970. En el año 1969, Somoza tuvo que realizar un diálogo después del asalto a la Casa del Maestro. Pero luego, en 1970, se realiza otra huelga y Somoza suspende el año escolar, faltando meses para la clausura oficial. También despide a cientos de maestros. Recuerdo que en estas luchas se logró la articulación del movimiento estudiantil de secundaria con el movimiento sindical magisterial, porque nosotros nos sumamos con tomas de colegios a la huelga magisterial.

Bruno: Lo que pasó fue que el movimiento de los maestros fue de tal envergadura que se logró paralizar primaria, educación media y las universidades. Los maestros salimos a las calles a pesar de las prohibiciones expresas del Jefe Político de Managua y del propio Anastasio Somoza Debayle, Presidente de Nicaragua. Te decía que también los partidos políticos aprovecharon este escenario de movilización para apoyar. Inclusive el sector religioso, conservador, apoyó también, porque ya estaba la participación de la iglesia popular.

Oyente: Jorge Calderón.Quiero sacar a colación un hecho histórico, de 1969, aquí en León. Estaba usted también, cuando la toma del Colegio La Salle, con Róger Baldizón y todo el grupo de estudiantes.

Y estaban los dirigentes de grata recordación, Iván Montenegro Báez y Justo Rufino Garay, quien estaba en el movimiento estudiantil en ese entonces. Fue cuando Somoza cerró el año escolar. Y ahí participamos los de la lucha estudiantil, en las llamadas Escuelas Remediales. Se abrieron escuelas en las parroquias, en sectores donde se siguieron los planes remediales, bien coordinados con el Sindicato de Maestros, para poder llenar las lagunas a los chavalos. A mí me tocó estar con primer grado.

Mónica: Gracias por la intervención, compañero. Sería bueno que ustedes narren como ocurrió el Asalto a la Casa del Maestro, el uso de las turbas; los tristemente célebres AMROCS (Asociación de Militares Retirados, Obreros y Campesinos Somocistas) con la Nicolasa Sevilla como jefa, se tomaron la Casa de Maestro. ¿Ustedes estuvieron ahí?

Bruno: Les voy a contar a nuestros queridos oyentes lo relacionado a la Lucha por la Dignidad del Magisterio Nacional. Prácticamente la capital Managua se paralizó con la marcha de los maestros1.

Había aquí un militar de apellido Sampson, que fue el que asaltó la Casa del Maestro, con pretexto de que había armas, explosivos, y materiales para el terrorismo, según decía Novedades, el diario de Somoza. Recuerdo que la Rosita Pereira©, una profesora dirigente de los maestros, con tanta lucidez de dirigente que ella tenía, logró que este oficial que asaltó la Casa del Maestro, firmara un documento testificando que no existían armas ni explosivos.

Mónica: ¿Después del cateo qué hicieron?

Bruno: La intención era deportar a la mayor parte de los dirigentes del magisterio, para descabezar el movimiento. Nosotros nos fuimos al Centro Universitario de la Universidad Nacional. Esa es la parte de la unidad, del eslabón entre el movimiento estudiantil y el movimiento magisterial. Entonces, nuestro cuartel general fue el Centro Universitario.

Mónica: ¿Y el gobierno, se quedó con la Casa? ¿Se la quitó al movimiento?

Bruno: La Casa la devolvieron a los pocos días, porque ellos consideraban que destruyendo la Casa del Maestro iban a destruir el movimiento magisterial. Un error gravísimo en ese sentido. Nosotros regresamos a la Casa como una semana después, aproximadamente. El asalto a la Casa del Maestro fue realizado por las hordas nicolasianas. La Nicolasa Sevilla era del ala paramilitar.

Mónica: ¿Cómo actuaban esas hordas nicolasianas?

Bruno: Ve, Mónica, como actúa cualquier horda paramilitar. Ahí te lesionaban. Llevaban cadenas, garrotes, piedras.

Mónica: Era una manera de que no apareciera la Guardia, pero en realidad eran guardias vestidos de civil.

Bruno: Y también los pobres empleados de la Alcaldía Municipal del Distrito Nacional. Los mandaban a apalear a los maestros, o a cualquier manifestación que existiera en esa época.

Mónica: Según algunos análisis, el movimiento surge principalmente de los maestros de primaria, pues los de secundaria y de las universidades se sentían como en “otro estatus”. Aunque posteriormente, en los años setenta, el movimiento magisterial en las universidades se hace una sola macolla con el movimiento sindical de los colegios, principalmente de los públicos. ¿Es así, Bruno?

Bruno: Sí, así fue. Ya a inicios de la década del setenta hubo una iniciativa para formar la primera organización de los maestros de secundaria que se llamó COPEM (Colegio de Profesores de Educación Media). Ahí estaban como dirigentes, Julián Corrales, Francisco Guzmán, Lorenzo Jaime y Violeta Barreto.

Pero sí, es verdad, ellos se sentían en otro estatus, se sentían en otra situación profesional, porque la composición del profesor de primaria no es la misma del profesor de educación media. Hay que recordar la falta de profesionalización del educador de primaria. En la actualidad, son empíricos más del treinta por ciento de los profesores que trabajan en educación primaria. El empirismo en los años cincuenta era mayor. Las escuelas normales no tenían el presupuesto, ni la capacidad de formar profesores de educación primaria de acuerdo a las demandas de aquella época.

Oyente: Profesor Benjamín Quintero.En 1975, cuando las hordas nicolasianas estaban bien formadas en los diferentes barrios de Miralagos, La Tejera, Los Pescadores, recuerdo que en cada movimiento, en cada elección, llegaban con una verga de toro a intimidar a todos los que vivían en los barrios. La Nicolasa era la que imponía el orden a diestra y siniestra, y mandaba a la gente a la cárcel.

Su servidor formó la primera escuela de educación obrera allí en Miralagos; en La Tejera se formó otra. En ese período la sección magisterial tuvo algo importante, no solamente unió a la sección universitaria y de primaria, sino también se acercó a los barrios y a la clase obrera. Bajó Nathán Sevilla a organizarnos. Estuvimos ahí directamente en Miralagos, detrás de la Colonia Dambach. Ahí estaba la primera escuelita para alfabetizar y al mismo tiempo escoger dirigentes que mandábamos nosotros hasta el barrio Santa Ana, al Instituto de Promoción Humana, que estaba manejado por Reynaldo Antonio Téffel.

Nosotros los reclutábamos y los mandábamos para que se fueran a preparar, y así surgió una ola de dirigentes que logró formar el sector autónomo de Juntas Comunitarias de Nicaragua, en todos los barrios: El Edén, la Nicarao, Portezuelo; y así sucesivamente se dirigió a otras ciudades como León, Chichigalpa, Matagalpa, Somoto, Pancasán. A todos esos lugares llevábamos pues lo que necesitaban para que se alfabetizaran.

Nos movilizábamos desde aquí por la ayuda mutua de todos, porque uno de los puntos importantes que más logró el magisterio, fue esa unidad mutua, es decir, la solidaridad humana. Si se moría uno, nosotros entre todos colectábamos y lo enterrábamos. Era un movimiento completamente nuevo. Es algo importante que debe saberse, que al magisterio se le debe prácticamente el haber logrado la organización total, porque organizó la parte universitaria, la parte de primaria, la parte de la clase obrera y así sucesivamente llegó a todos los barrios.

Mónica: Creo que es muy importante cómo los oyentes también contribuyen con esta historia, porque esto es como un mosaico que se va armando con los aportes de los distintos protagonistas. Él enfocó un aspecto muy importante: la vinculación del movimiento magisterial de los socialistas y socialcristianos con los barrios.

Oyente: Francisco Ochoa. Buenos días, Comandante Mónica, le habla Francisco Ochoa. Yo me acuerdo de la lucha de los maestros cuando las hordas nicolasianas se tomaron la Casa del Maestro, allá por Santo Domingo, aquel AMROCS y Ronald Sampson.©

Tampoco hay que desligar una cuestión, que en esa época estaba uno de los grandes maestros, no solamente a nivel académico, sino que a nivel del FSLN, Ricardo Morales Avilés. Él estaba detenido, cuando el alza de la leche y la gasolina en el setenta, aquellos cinco centavos famosos. Nosotros nos tomamos no solamente la Avenida Roosevelt y el Instituto Ramírez Goyena, sino que por primera vez en la historia nos tomamos el Colegio Bautista. Capturaron a uno que era dirigente en esa época del movimiento estudiantil de secundaria, Oscar Perla, de la Normal de Managua, y allí nomás viene la lucha para rescatar de la cárcel al maestro Ricardo Morales Avilés. No hay que olvidarse de Alesio Blandón y Marquitos Rivera, ambos fueron asesinados en la tarde, después que mataron a Julio Buitrago.

Alejandrino: El magisterio impactó en la población. Ese ejemplo de lucha llegó a los barrios. Yo decía que nosotros nos sentíamos orgullosos de esa capacidad de lucha que tenían los dirigentes magisteriales, y pienso que eso se volvió a dar otra vez en 1978 y 1979, pues los maestros estuvimos trabajando de nuevo en los barrios. No sólo con tiros se hizo la Revolución. Se hizo de una suma de acciones, en las cuales el maestro tuvo su importancia.

Y yo pienso que esa lucha fue impactante a nivel nacional. Por ejemplo, en Diriamba, los compañeros Erving Mayorga y el profesor Narváez, ellos trabajaron como maestros y como habitantes de sus barrios. Lo mismo en el caso de Las Minas y la Costa Caribe. Hay que reconocer a la hermana Gloria Cerna, Coordinadora de ANDEN en Bluefields, en el año 1977, y a los compañeros William Schwart y William Wong. O sea, el hecho se repitió para el triunfo de la Revolución.

Bruno: Me parece que los comentarios han sido certeros. Han ayudado a recordar esta época tan importante y tan trascendental. Yo quería referirme a cómo se rompieron los títulos de los maestros.

Efectivamente, una vez que concluyó la Marcha de la Dignidad Magisterial, nuestra meta fue el Palacio de Justicia, puesto que ya se había introducido una serie de recursos de amparo a favor de centenares de maestros que habían sido despedidos por Somoza y por Toño Mora, Ministro de Educación.

Como un gesto de repudio y de rechazo a la firma de Somoza que tenían los títulos de maestro, Silvio Mora sugirió que éstos se quemaran en el Palacio de Justicia recién inaugurado. Pero nos dice: –Ve, hay que quemar los títulos pero hay que sacar mejor fotocopias; vamos a ver cómo hacemos. Total que los demás compañeros que iban a quemar el título le dijeron a Silvio que les prestara el de él para sacarle cientos de fotocopias y hacer una fogata con ellos; pero cuando le devolvieron el original, no lo era, era una copia. De manera que así es que Silvio Mora quemó su título de maestro y ya quedó sin ser maestro titulado y sin la firma de Somoza. Cosa de la que él se ufana, a todo el mundo le anda contando que él quemó su título en las gradas del recién inaugurado Palacio de Justicia.

Oyente: Alcides Izabá. Me parece que los compañeros han descuidado un aspecto del desarrollo histórico del magisterio y quiero recordárselos, y es la lucha estudiantil con la lucha del magisterio nacional cuando ganó la Presidencia del Frente Estudiantil Revolucionario nuestro entrañable hermano Edgar Munguía en noviembre de 1969. Se establece una unión entre el magisterio y la dirigencia estudiantil del FER, que en ese momento le ha ganado la presidencia a los socialcristianos.

Alejandrino: Efectivamente, un gran logro fue llegar a tener la presidencia del CUUN, con el compañero Edgar Murguía. Eso fue lo máximo para nosotros.

Mónica: A propósito, aquí tengo esta cronología que publicó el Instituto de Estudio del Sandinismo (IES) sobre aquella época. Voy a leer varios apartados, saltándome algunas acciones, para ilustrar una idea al final. Año 1969:

Carlos Fonseca escribe “Nicaragua Hora Cero” y “Viva Sandino”; Germán Pomares cae prisionero en Costa Rica después de ser herido en la garganta intentando entrar a Nicaragua; Acciones guerrilleras en Yaoska; Nombran nuevos directores de El Universitario: William Ramírez y Félix Navarrete.

Caen heroicamente Julio Buitrago, Marco Antonio Rivera, Alesio Blandón, Aníbal Castrillo; 18 de julio, en Estelí, entierro simbólico del sandinista Alesio Blandón, el acto es reprimido por la GN, muriendo tres estudiantes; Movilizaciones de masas estudiantiles en varios lugares del país en honor de los héroes caídos y contra la barbarie somocista, y movilizaciones para salvarle la vida a Doris Tijerino; Nueve estudiantes acusados de poner bombas molotov.

Agosto de 1969, aparece Huelga de Maestros de Nicaragua en todo el país; 20 de agosto, asalto de hordas nicolasianas a la Casa del Maestro en Managua; 6 de noviembre, el FER con consignas abiertamente sandinistas logra el triunfo de las elecciones universitarias, saliendo electo el militante sandinista Edgar Munguía;

16 de noviembre, trescientos veinte y tres trabajadores en huelga de la construcción de la presa Santa Bárbara son despedidos. El Batallón Somoza se toma el plantel.

Nos saltamos acciones guerrilleras y vean el año 1970:

El Consejo de Unidad Sindical, CUS, decide cambiar su nombre por el de Confederación de Unificación Sindical; 28 de enero, manifestación de estudiantes del FER ante el Teatro Rubén Darío, donde están dando la Octava Conferencia Interamericana de Ahorro y Préstamos. Se suma a los estudiantes la Federación Sindical de Maestros, protestando por la represión y piden por la libertad de los reos políticos.

Siguen un montón de acciones militares, entre las cuales está Zinica. Dice:

Fuerte represión a las poblaciones campesinas y barbarie contra las campesinas de El Cuá; Se inicia una campaña contra la penetración cultural en la UNAN (el Libro de Coloma); Por primera vez en la historia del movimiento estudiantil, el CUUN organiza un seminario socio-político-económico para nuevos estudiantes universitarios y público en general; Septiembre: Movilizaciones de masas dirigidas por el Frente Sandinista para salvar la vida de capturados; Primera toma de iglesia en la Catedral Managua, León, La Recolección, Granada, Iglesia Xalteva; Huelga general de trabajadores de educación; 30 de octubre, marcha de la educación a nivel nacional tras veinte y un días de lucha por un pliego de peticiones; Movilizaciones estudiantiles dirigidas por el FER, por la expulsión de varios compañeros de la UNAN.

Se reestructura el Grupo Praxis, como un nuevo intento orientado por el sandinismo, para conformar un frente ideológico de artistas e intelectuales; Huelga de trabajadores del Nejapa Country Club que duró veintitrés días; Movilizaciones y acciones de protesta de estudiantes de la UCA; Movilización estudiantil de la UNAN, en protesta por el alza de las tarifas de bus; 19 de abril: En la UCA se declara huelga por la expulsión de varios estudiantes; Efraín González, directivo del SCAAS y Rommel López, del Sindicato de Oficios Varios son asesinados. Sus cadáveres aparecen en la hacienda Las Piedrecitas, de Matagalpa, y entonces se lanzan a la huelga los trabajadores y sindicatos de trabajadores de Masaya; 18 de mayo: Paro en la Normal Central de Managua y desaparición del Presidente de la FES; Agosto, Paro en el Instituto Modesto Armijo por detención de un estudiante.

Es decir, vos vas viendo cómo va entremezclada la lucha militar, los golpes de mano, pero hay un movimiento popular, sindical, social, hay huelgas, manifestaciones, movilización, hay lucha de calle. Es el entorno de las luchas magisteriales.

Bruno: Hay movilizaciones en torno a todo el proyecto para fortalecerlo. Eso que leíste es parte de nuestra historia. La parte de la historia de la movilización de nuestra población, de los sectores, del magisterio, de los obreros, de los estudiantes, y esa articulación estudiantil con los trabajadores y con los maestros permitió que Somoza, en su momento, tuviera cierto temor de la posibilidad de una huelga nacional. Por eso es que Somoza despidió a más de seiscientos maestros, en los años 1969-1971.

Mónica: Y no pudieron reintegrarse a su labor docente hasta que triunfamos.

Bruno: Por ejemplo, en mi familia todos eran maestros: mi mamá, mis hermanos, mi mujer. Y no trabajamos hasta el triunfo del sandinismo.

Mónica: Y tu mujer era hija de don Ramón Altamirano, uno de los combatientes de la época de El Chaparral; sus otros hijos, Bayardo y Rosario, también eran maestros, porque en realidad el magisterio fue un semillero de luchadores, no sólo con el libro, sino con las armas en las manos.

Pasando a otro tema, al igual que otros movimientos sociales, hay una etapa en que el magisterio está influenciado, desde el punto de vista político, por los socialistas y los socialcristianos. Pero llegada la década de los setenta, la influencia es del Frente Sandinista. ¿Es así? ¿Usted cómo lo ve, don Alejandrino?

Alejandrino: Sí. En principio los partidos y los movimientos influyeron en el magisterio; pero como digo, la destrucción de la Federación Sindical de Nicaragua impactó en nosotros, los maestros de base. Bruno habla desde su aspecto de dirigente, yo hablo como maestro. Fue un impacto terrible, fue como que se me destruyera el mundo que habíamos construido con tanto trabajo. Entonces eso nos empujó a dejar las otras corrientes y a ver como alternativa la lucha del Frente Sandinista.

Mónica: Después que le quitan la personería jurídica a la Federación Sindical de Maestros, la dictadura hace una gran ofensiva con sus sindicatos blancos. Hay un reflujo organizativo en esa época. Entre los años 1972 y 1976 hay un período de reflujo y desarticulación sindical en el magisterio. Fue hasta en el año 1976, ya bajo la conducción del FSLN, que se reinicia un proceso organizativo gremial, se organiza la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua, aunque el congreso constitutivo formal es en febrero del año 1979.

Alejandrino: Nosotros, como maestros de base, nos sentimos orgullosos de la lucha que los maestros pudieron llevar ante esa dictadura tan feroz y represiva, porque el somocismo fue feroz: despidió a muchísimos maestros, destruyó la Federación, confiscó las casas, confiscó las cuentas. Todo esto ya fue en el año 1970, y el régimen lo hizo para aplastar una experiencia que consideraba peligrosa. Aplastó de una manera brutal al magisterio. Envió a los maestros que estaban en Managua a trabajar a Puerto Cabezas o Río San Juan, en una forma totalmente represiva.

Eso nos hizo reflexionar a los maestros de base, entre ellos, Pedro Ortiz Sequeira, Frank Espinoza, Ronald Broock, Rito Vargas, Concepción Palacios, Zaida Rugama, Darwin Juárez, María Ángeles Urtecho, Magali Salinas, y otros compañeros. Nos pusimos a analizar que la forma sindical ya no tenía cabida en Nicaragua bajo la dictadura de Somoza y decidimos entonces, que la lucha debía estar ligada a la experiencia del FSLN. Así nos fuimos ligando y formamos células en diversos institutos, como Andrés Castro, Bello Horizonte y otros. Éramos varios grupos de maestros organizados, pero ya en células del FSLN y colaborando económicamente.

En 1976, la Dirección del Frente organizó la estructura magisterial nacional y designó al profesor Pedro Ortiz Sequeira como coordinador; a Napoleón Loáisiga, a Mariano Miranda, y a éste quién les habla. Esa estructura la atendían William Ramírez y Bayardo Arce.

Nos asignaron cuatro departamentos a cada uno. A mí me correspondió Managua, Masaya, Estelí y la Costa Caribe. El magisterio se fue agrupando, no sólo para luchar por sus intereses, sino para luchar con las armas en las manos para derrocar la dictadura; porque miramos que en realidad, solamente derrocando la dictadura, nosotros íbamos a lograr la plena satisfacción de nuestros intereses gremiales.

Bruno: El grupo que ustedes formaban, que era de una de las tendencias del Frente Sandinista, se organizó; pero también las tendencias Tercerista y la Proletaria hicieron sus organismos magisteriales a nivel nacional y universitario. De tal manera que el Frente Sandinista en su totalidad estuvo interesado en que la lucha magisterial se organizase a través de la lucha política también.

Mónica: ¿Entonces hubo esfuerzos de otras tendencias en esa dirección? ¿Cómo se llamaban?

Bruno: Sí. Claro, que sí. Mirá, por ejemplo, los Comités de Dignificación del Magisterio (CODIGMA). Yo recuerdo que Octavio Caldera estaba al frente de uno de esos comités. Estaba el movimiento de los ANDECOP, la Asociación de los Educadores de los Colegios Privados.

Alejandrino: Yo me referí a la Asociación de Profesores del Recinto Universitario Rubén Darío (APRURD). Ahí daban su apoyo total los profesores Julio López Campos, Francisco Guzmán, Miguel Ángel Avilés, Lea Guido, una serie de compañeros que fueron vitales para que nosotros pudiéramos avanzar en el trabajo.

Mónica: Y había también un grupo de profesores progresistas. Ahí estaba Moisés Hassan Morales, Jaime Ocón Abaunza, el doctor Virgilio Godoy, Miguel de Castilla. Eran todos profesores universitarios.

Bruno: El 8 y 9 de julio de 1978, en el Recinto Universitario Rubén Darío fue realizado el I Seminario sobre Organizaciones Magisteriales de Nicaragua. Las organizaciones convocantes fueron la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua, APRURD y el CMOPE. En este evento se analizaron las experiencias de la FSMN y se diseñaron los estatutos de lo que sería ANDEN.

Mónica: ¿Qué era el CMOPE?

Bruno: CMOPE es un organismo sindical internacional, la Confederación Mundial de Organizaciones de Profesionales de la Enseñanza. Digamos que fue el primer seminario para la formación de ANDEN. Entonces ya desde julio, Alejandrino anda conspirando de manera organizada en los comités a nivel departamental, con los otros compañeros que él ya ha citado.

Se abrió una gran posibilidad histórica cuando se unieron por primera vez en Nicaragua los tres sectores de la educación: primaria, secundaria y la universidad. Es realmente desafortunado que se hayan separado después de este esfuerzo, porque en ANDEN se logró la unificación del magisterio.

Mónica: Recuerdo que también había un esfuerzo de unidad entre el magisterio y los estudiantes de cada uno de esos sectores. Estamos hablando del sector universitario y el sector estudiantil de secundaria. El auge de la Asociación de Estudiantes de Secundaria, de la Federación de Estudiantes de Secundaria y del Movimiento de Estudiantes de Secundaria, tiene que ver también con la existencia de un profesorado progresista, revolucionario.

Alejandrino: Claro. Recuerdo que trabajaba en el Instituto René Schick, y la unidad del magisterio progresista era total con la AES y con el MES. Y todos esos alumnos nuestros fueron los que, en los barrios orientales llevaron a cabo la lucha de manera abierta. Era una unidad real en todos los sentidos.

Y luego se avanzó también en la unidad de las fuerzas de las tres tendencias del Frente Sandinista. Se hizo, por ejemplo, con los compañeros de CODIGMA, se trabajó con los compañeros Octavio Caldera, Douglas Guerrero, Julio López Campos, que también nos apoyaba desde la APRURD.

Se hablaba de la unión general de los maestros, sin distingos ideológicos. Nosotros en realidad buscamos la unión y ANDEN fue la unión del magisterio, no solamente de los sandinistas, sino de todos: de preescolar, primaria, educación técnica, secundaria y universidad, y de todas las tendencias políticas. Por ejemplo, en el año 1977 se unió ANDECOP, que era una asociación de los centros privados. Trabajamos en conjunto todos; esa unidad permitió tener una fuerza. Es ésa la unidad que debemos de buscar, para que el magisterio tenga fuerza en sus reivindicaciones ante el gobierno.

Bruno: A mí me parece que es una buena oportunidad para que los maestros vuelvan a levantar su bandera de unidad y de dignidad magisterial, porque no es posible que estemos a estas alturas del cierre del milenio, con un magisterio débil y dividido, incapaz de dar las luchas que dignifiquen su profesión. Hay temas importantes que pueden unir al magisterio, sin consignas políticas, porque ése fue el problema inicial de la división del magisterio. Los sandinistas quisimos que todos los maestros pensaran como sandinistas y dividimos y distorsionamos el aspecto gremial.

Tiene que haber autonomía respecto a los partidos políticos. En las huelgas de los años sesenta y setenta, la autonomía del maestro se mantuvo, y ahí había maestros de todas las ideologías. Se luchó por los intereses específicos y particulares del maestro, y ya ves que no se descuidó la lucha popular.

Mónica: En la recta final de nuestro programa, Don Alejandrino, ¿qué mensaje le daría usted a los maestros, dirigentes sindicales y jóvenes?

Alejandrino: Bueno, retomando la historia de luchas magisteriales, el magisterio actual debe de enorgullecerse de esas luchas y retomarlas, plantearse nuevos retos, hablar de la unidad del magisterio y hacer que sus derechos se respeten. Que el derecho a un sueldo digno, a una vida digna, se lleve a cabo con una unidad indestructible.

El maestro tiene grandes valores. El maestro actualmente está haciendo de tripas corazón para poder salir adelante, para darles a sus alumnos la mejor educación; pero el gobierno no reconoce eso.

Y a nuestros jóvenes, a nuestros alumnos de las universidades, de secundaria y de primaria, a los jóvenes que no estudian, deben también hacerse eco de estas luchas. Unidos con los maestros deben buscar sus reivindicaciones, luchar por una educación gratuita. El Estado no puede estarle cobrando la educación a los jóvenes. Hay cientos de miles que no pueden estudiar porque les cobran las matrículas o una mensualidad, pequeña, pero que no pueden pagar. Entonces, los jóvenes en conjunto con los maestros, debemos luchar.

Bruno: Creo que la primera motivación que debiera trabajarse, es la organización, fortalecer la organización estudiantil. Yo noto que hay un deterioro en la organización estudiantil. La situación económica-social del país no ha tenido variante desde hace treinta años, inclusive se ha deteriorado. Hay más pobreza, menos oportunidades de educación para nuestra juventud. Y esas son evidentes y claras banderas que se pueden levantar en la movilización de los estudiantes.

Debe presionarse movilizativamente a las autoridades educativas de este país y al mismo gobierno, para que los derechos consagrados en nuestra Constitución, como el derecho a la educación, que es un derecho humano, realmente pueda ser cumplido. Hay que pedirlos, hay que forzarlos, hay que presionar de forma organizada. ¡No vienen del cielo, tienen que conseguirse! Y creo que la principal tarea es la unidad. Hay que luchar de una manera precisa, constructiva, en torno a la unidad. Hay suficientes temas que pueden unir al magisterio.

Mónica: Recordar siempre al gran maestro Ricardo Morales Avilés, digno representante del magisterio, que ofrendó su vida por la causa del magisterio y la causa de los oprimidos de nuestro país.

Alejandrino: Cuyo lema sigue en pie: “Después del primer paso, no pararemos de andar jamás”.

Mónica: Y no vamos a parar de andar hasta que consigamos que Nicaragua sea un país para todos, sin miseria, con justicia social y felicidad para todos los nicaragüenses.



4 de diciembre de 1999





NOTAS


“El asalto a la Casa del Maestro de Managua, cometido el 20 de agosto de 1969 por maestros somocistas, las hordas nicolasianas respaldadas por patrullas armadas de la fatídica Guardia Nacional, al mando de fieras uniformadas de la ralea de Ronald Sampson, Rodríguez y Salas. El criminal asalto ejecutado a plena luz solar, mientras se realizaba una gran asamblea de maestros organizados en el FSMN, fue planificado y financiado por las educadoras somocianas María del Socorro Maltez de Callejas y Zaida Fernández de Ruiz, vice-Ministras de Educación y del Distrito, respectivamente, y encabezado por los abyectos inspectores de Educación: Ana María Herrera Cuarezma, Manuel S. Medrano, Teodoro López Ardón, Sebastián Pavón Tapia, José Corrales y otros de infausta remembranza. Éstos llevaron a la capital a maestros indeseables, quienes aceptaron a cambio de que les fueran perdonadas sus faltas graves”. (Dionisio Herrera y CanalesEl Nuevo Diario, 20 de agosto de 2000).



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©Onofre Guevara: el mutualismo no se supera hasta cuando se promulga el Código del Trabajo, en el año 1945; el mutualismo comienza a ser superado cuando aparecen las primeras uniones obreras y después los sindicatos, proceso que se inicia desde los primeros años 20. 

© Onofre Guevara,: Julio Gómez Mejía también era miembro del Partido Socialista y era tan entregado a la lucha que lo hicieron responsable de la oficina donde operaba la Federación de Trabajadores de Managua, a la cual estaba afiliado su sindicato de pintores; la FTM quedaba del parque San Antonio una cuadra al Norte. Una anécdota: él abría el local desde las ocho de la mañana sin falta diariamente, y un día no abrió, y preocupó tanto eso, que supusieron que algo le había pasado; fueron a su casa, y lo hallaron abatido; le peguntaron la causa, y dijo: es que yo creía que el socialismo estaba más cerca… seguramente fue una salida humorística suya para no decir qué le pasaba. Era realmente un hombre entregado a la lucha sin descanso.

© Onofre Guevara: Rosita Pereira, era Rosa Amelia Pereira, maestra empírica entonces; fue una de las primeras mujeres militante del Partido Socialista; la carceleada a más de 300 miembros del PSN en todo el país, en 1948, se inició en su casa, mientras se realizaba un congreso del partido; un infiltrado directamente por Anastasio Somoza Debayle, llamado Tulio Tablada Zepeda, quien primero se había infiltrado en el Sindicato de Empleados de Comercio de Managua y de ahí al PSN denunció el lugar del congreso. Ella estuvo como un año en la cárcel, y después del triunfo sandinista, trabajó en los CDS; también fue miembro del FSLN; poco antes de que muriera. 

Por el año 1946, Rosa Amelia fue fundadora de la Alianza Democrática de Mujeres de Nicaragua junto a Consuelo García Barberena, hermana mayor de Adolfo García Barberena “Domingo”, caído en Nueva Guinea, cuyo padre, el dirigente sindical Domingo García Castillo, fue mi primer maestro de socialismo en los años 40, y Adolfo mi asesor político cuando me nombraron presidente de la Unión General del Trabajo (UGT), en 1952.

© Onofre Guevara: cuando la Casa del Maestro fue asaltada por Nicolasa Sevilla, no quedaba por Santo Domingo, sino en la calle 15 de Septiembre, de la intersección de ésta con la Avenida “Roosevelt” unas cuatro o cinco cuadras hacia el cementerio general.


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