La guerrilla masacrada de Nueva Guinea
Explicación
Al acercarse el mes de junio de 2026, he decidido publicar algunas de mis investigaciones sobre acontecimientos relacionados con la sobrehumana lucha que libró el pueblo de Nicaragua para poner fin a la dictadura somocista, que se prolongó por más de cuarenta años. En particular, centro la mirada en los últimos meses de esa lucha, marcados por enormes derramamientos de sangre y por extraordinarias muestras de decisión y arrojo popular, provenientes de las más diversas condiciones sociales.
Creo, sin duda alguna, que el conocimiento de la historia es esencial para la construcción de la identidad de los pueblos y para los procesos de superación y crecimiento que nos corresponden como seres humanos en un territorio tan convulso como Nicaragua.
Debo decirlo claramente: Somoza y sus adláteres, en particular los altos jefes de la Guardia Nacional, pudieron escoger el camino de una transición pacífica. Hubo varias coyunturas que lo hicieron posible, pero decidieron aferrarse al poder con las consecuencias ya conocidas. El costo en vidas humanas fue brutal.
Estos relatos buscan contribuir a la comprensión de que Nicaragua necesita romper con la espiral recurrente —principalmente dentro de la clase política— del caudillismo, el aferramiento al poder, la confrontación permanente y la intolerancia.
Mónica Baltodano
La guerrilla masacrada en Nueva Guinea (mayo 1979)
En el proceso de unidad de las tres tendencias del FSLN, se decidió organizar el Frente Nor-Oriental “Carlos Roberto Huembes”. Para operar en ese territorio se acordó la conformación de dos columnas guerrilleras: la Jacinto Hernández, que ingresaría desde Costa Rica, y la Camilo Chamorro, que se organizaría en los departamentos de Chontales y Boaco.
La Columna Camilo Chamorro
La organización de esta unidad correspondió a la Tendencia Proletaria (TP). El responsable fue Luis Carrión Cruz, miembro de la Dirección Nacional de dicha tendencia. En los departamentos donde operaría, históricamente el FSLN no había desarrollado un trabajo organizativo sólido. La tendencia GPP mantenía algunas bases estudiantiles y contactos en Boaco, Santo Tomás y Juigalpa; en esos mismos territorios también existían algunos vínculos terceristas.
La Tendencia Proletaria se apoyó en Agustín Sequeira para establecer contactos locales. Luis Carrión se desplazó con un grupo de militantes provenientes del Pacífico, entre ellos Gerardo Arce, Ricardo Pereira, Javier Guerra, Tomás Maldonado —padre de Joao Maldonado—, Adolfo “Popo” Chamorro, Miguel Guzmán y Horacio Cuadra.
De manera inesperada encontraron ya organizado un pequeño núcleo guerrillero cerca del río Siquia, en la zona de Loma Verde. El grupo había sido impulsado por Adrián Gutiérrez, “Chelito”, un obrero sindicalista estiliano vinculado al Frente desde sus primeros años, junto con Marvin Laguna, “Chico”, también originario de Estelí y con experiencia combativa.
Ambos habían conformado un grupo de aproximadamente diez guerrilleros, entre ellos dos hijos adolescentes de Adrián, de 14 y 16 años. Apenas disponían de armas de cacería, pero se habían internado en la montaña convencidos de que la insurrección nacional era inminente y de que debían prepararse para participar en ella. También habían logrado construir una pequeña red de colaboradores locales.
La Dirección de la Columna Jacinto Hernández
La Columna Jacinto Hernández se organizó en Costa Rica. Su jefatura quedó a cargo de Óscar Benavides Lanuza, conocido como “Rosendo” o “El Camaradita”. Benavides se había organizado desde 1960 en los sindicatos de zapateros de Estelí y había sido reclutado para el Movimiento Nueva Nicaragua (MNN). Posteriormente, formó parte de los entrenados de esa organización en 1962, en Casa Colorada, y sufrió una breve cárcel por participar en dichos entrenamientos.
Más tarde participó en la guerrilla de Carateras, en Matagalpa, en 1963, un intento que se combinaría con la guerrilla del Patuca, que ingresaría desde Honduras. Había recibido entrenamiento en Cuba en 1968 y posteriormente trabajó de cerca con Germán Pomares.
El 9 de enero de 1970 participó, junto a Leonel Rugama, en un asalto bancario. El día 15, cuando asesinan a Leonel, Benavides fue capturado en otro lugar. Fue rescatado por el comando Juan José Quezada durante la operación Diciembre Victorioso (la casa de Chema Castillo), en 1974.
El segundo jefe de la columna era Iván Montenegro Báez (1953-1979). Se vinculó al movimiento revolucionario a partir del Frente Estudiantil Revolucionario de León, donde estudiaba biología. Llegó a ocupar responsabilidades de dirección en la organización urbana del FSLN en Occidente y posteriormente en Managua, donde fue capturado en 1976. Fue liberado durante la operación “Muerte al Somocismo” (la toma del Palacio Nacional) y luego se incorporó a la tendencia tercerista y al Frente Sur.
Adolfo García Barberena (“Domingo”) había migrado a Costa Rica en los años 40 y participó en la guerra civil de 1948 y se integró a Vanguardia Popular en la que militó hasta su muerte. De oficio zapatero, estaba organizado con otros de su oficio. En 1959, exiliados nicaragüenses entre los que estaban Tomás Borge, Silvio Mayorga y José Reyes Monterrey organizaron Juventud Revolucionaria Nicaragüense (JRN). Se incorporó luego Carlos Fonseca procedente de Cuba después de convalecer de heridas en El Chaparral. Con JRN realizaban trabajo entre los obreros nicaragüenses en las zonas bananeras de Costa Rica hacia donde viajaban en un avión, apoyados por el Partido Vanguardia Popular y se albergaban en casas de colaboradores. Ahí se produjo una convergencia con zapateros nicaragüenses y JRN y entre ellos estaba Adolfo García Barberena a quien llamaban Garcillón por ser alto y corpulento.
Tomás Borge, quien lo conoció en ese momento, lo describió como “comunista, lúcido, persuasivo y de palabras vigorosas (...). Le llamaban ‘Garcillón’ por su complexión corpulenta”.
Más adelante Garcillón participó en un intento guerrillero junto a Luis Morales, ambos comunistas. Incursionaron desde Costa Rica por el Río San Juan. Luis Morales cayó en ese intento y sobrevivieron Marcos Meléndez y Marcial Ríos, quienes, junto a Adolfo García, fueron capturados por la Guardia Civil y luego procesados. La incursión fue dirigida por Manuel Andara Úbeda, participante luego de la guerrilla de Raití y Bocay.
En 1977 García Barberena se incorporó a la lucha guerrillera del FSLN con la tendencia tercerista y empezó a participar en el Frente Sur.
Composición y organización
Según algunos sobrevivientes, la columna estaba organizada en tres unidades. He logrado identificar dos nombres: la Unidad “Fabián Rodríguez” y la Unidad “Jorge Sinforoso Bravo Sáenz”. No existe una cifra exacta del número de combatientes, pues los sobrevivientes ofrecen versiones distintas: algunos hablan de poco más de cien guerrilleros y otros de hasta ciento cincuenta, entre ellos tres mujeres. La Guardia Nacional reportó oficialmente 68 muertos, incluidas dos mujeres.
El campamento donde se entrenaban los combatientes fue visitado por periodistas internacionales. Emilio Castellanos, en una crónica publicada en El Nacional de Caracas, afirmó que entre los guerrilleros había venezolanos, panameños, argentinos, chilenos y, por supuesto, nicaragüenses. Sin embargo, en las reconstrucciones históricas posteriores únicamente ha sido posible confirmar la presencia de costarricenses, hondureños, panameños y un español.
Castellanos describió además un contingente fuertemente armado, equipado con bazucas, morteros, ametralladoras, fusiles UZI y FAL, rifles Garand, M-16 y M-14, subametralladoras Madsen, granadas de fragmentación y bombas de contacto. Edén Pastora declaró entonces que se trataba de tres columnas con un poderoso tren de guerra.
Los principales factores que influyeron en el revés político-militar
La columna ingresaría a Nicaragua por la ribera atlántica del río San Juan, avanzando hacia el sector de Nueva Guinea. Era una región donde el FSLN no contaba con ninguna base social. Las colonias agrícolas habían sido promovidas por el somocismo a través del Proyecto Rigoberto Cabezas y del Instituto Agrario Nacional (IAN), mediante la entrega de tierras a campesinos desplazados del occidente del país debido a la expansión algodonera. Paralelamente, se había fortalecido la presencia de iglesias evangélicas y del trabajo clientelar somocista. En otras palabras, la base social era más bien adversa a la insurgencia por lo que algunos de los campesinos participaron incluso en la persecución, los ataques y la captura de guerrilleros.
Otro problema fue que el ingreso de la columna fue detectado casi de inmediato por la Guardia Nacional, que movilizó fuerzas superiores tanto en número como en armamento, incluyendo apoyo aéreo. Los cálculos de que se podría avanzar y llegar a zonas urbanas, mas amigables no tomaron en cuenta el enorme dispositivo de la GN hacia esos territorios.
Varios sobrevivientes relataron posteriormente que el terreno representó otro enorme obstáculo: extensas zonas pantanosas, territorios planos y lluvias persistentes dificultaron el desplazamiento. La jefatura, sin embargo, sostenía la tesis de avanzar rápidamente hacia zonas más pobladas, bajo el entendido de que la insurrección urbana era inminente.Fue una decisión a mi juicio equivocada, costosísima en vidas humanas, pues todos los que siguieron fueron masacrados. Los sobrevivientes fueron los que decidieron regresar.
Otro problema fue que el ingreso de la columna fue detectado casi de inmediato por la Guardia Nacional, que movilizó fuerzas superiores tanto en número como en armamento, incluyendo apoyo aéreo.
A ello se sumó un grave problema de coordinación. Las columnas Jacinto Hernández y Camilo Chamorro prácticamente no mantenían comunicación operativa. La jefatura de la Camilo Chamorro no fue informada del momento exacto del ingreso de la otra columna y conoció los combates a través de los medios de comunicación. Ante ello decidieron atacar El Rama el 14 de mayo, intentando disminuir la presión militar sobre la Jacinto Hernández.
Igualmente, Germán Pomares decidió adelantar el ataque a Jinotega al conocer las dificultades que enfrentaba la columna en Nueva Guinea. El ataque a Jinotega ocurrió el 19 de mayo. Para entonces, la Jacinto Hernández ya había sido prácticamente aniquilada.
Cronología del revés político-militar
La Columna Jacinto Hernández ingresó al territorio nacional a finales de abril de 1979. Su primer enfrentamiento con la Guardia Nacional ocurrió el 1 de mayo. Inicialmente, Aquiles Aranda Escobar, vocero de la Guardia, negó públicamente la penetración guerrillera en el sector de Nueva Guinea. Sin embargo, en las carreteras comenzó a observarse una intensa movilización de tropas y equipo militar.
Somoza incluso suspendió una entrega de títulos de propiedad prevista en la zona, mientras pobladores reportaban el desplazamiento de decenas de vehículos militares desde Juigalpa hacia Nueva Guinea. La magnitud del operativo motivó a La Prensa a publicar un mapa de la región en su primera plana.
El 5 de mayo, a las once de la noche, la clandestina Radio Sandino informó sobre las operaciones insurgentes en Nueva Guinea. Según la transmisión, la presencia guerrillera buscaba aliviar la presión militar sobre la franja del Pacífico y obligar a la Guardia Nacional a dispersar sus fuerzas. Confirmaron además que el primer combate se había producido el 1 de mayo en Caño Chacalín, afluente de Punta Gorda, cerca de las colonias agrícolas Verdún y Nueva Guinea.
Habitantes de la región denunciaron posteriormente la creciente militarización: retenes, cateos y sobrevuelos constantes sobre El Almendro, La Tronquera, Bambú, Jerusalén y Jericó. A partir del 2 de mayo llegaron cerca de 300 guardias nacionales que instalaron cuarteles en Nueva Guinea y Verdún.
El 9 de mayo, La Prensa denunció que unos treinta campesinos montados a caballo fueron confundidos con guerrilleros y ametrallados desde helicópteros en la zona de Toro Bayo, a unos sesenta kilómetros de Nueva Guinea. El propietario de la hacienda era, según el periódico, un capitán de la Guardia Nacional destacado en Jinotega.
El 10 de mayo, el diario Novedades desmintió a La Prensa y afirmó que los guerrilleros se encontraban atrapados en Nueva Guinea. Reportó enfrentamientos sucesivos desde el 31 de abril en Chacalín, luego en Punta Gorda y más tarde en el río Camastro. La Guardia Nacional aseguró haber abatido a 61 combatientes y mostró armamento supuestamente capturado.
La Guardia permitió a algunos medios visitar la zona, excluyendo deliberadamente a La Prensa. Los periodistas observaron armas y municiones incautadas, pero no pudieron ver los cadáveres de los guerrilleros, pues la institución afirmó que habían sido enterrados en el mismo lugar donde cayeron.
El 14 de mayo, la Oficina de Leyes y Relaciones Públicas de la Guardia Nacional anunció oficialmente el aniquilamiento de la columna y publicó en primera plana una fotografía antigua de Adolfo García Barberena.
Posteriormente, el 18 de mayo, la Guardia informó sobre la muerte de otros siete combatientes, entre ellos Iván Montenegro Báez y Óscar Benavides Lanuza. Según el comunicado oficial, el combate ocurrió la mañana del 17 de mayo en el lugar conocido como Paso de la Yegua. El somocismo se ufanó de su victoria y mostraron fotografías de los cadáveres destrozados de algunos de los mandos.
Las mujeres de la columna
En la columna participaron tres mujeres: Yelba María Antúnez, Aída Alemán y Martha Cruz Conrado.
Yelba María Antúnez tenía apenas quince años. Era hija de la profesora Rosario Antúnez, de Ocotal, una gran colaboradora. Yo había vivido en la clandestinidad en su casa en 1975 y todavía recuerdo a “Yelbita” como una niña inteligente y estudiosa, pero también bromista y juguetona. Yelba se incorporó a la guerrilla en 1978 y había sido capturada en Honduras donde sufrió vejaciones y torturas por parte del ejército hondureño. Salió por presiones en un grupo de insurgentes que fue trasladado a Panamá y ahí se incorporó al Frente Sur.
Martha Cruz Conrado, “Susi”, originaria de Jinotepe, tenía una historia que mostraba su voluntad y arrojo. Su trayectoria fue relatada en Rebeldía e Insurrección en el Departamento de Carazo, cuarto volumen de Memorias de la Lucha Sandinista. Martha dejó un pequeño hijo que posteriormente fue adoptado por Lidia Astorga. Combatía manejando ametralladoras calibre 30 y 50. Fue capturada con vida y posteriormente violada, torturada y asesinada.
La cocinera del campamento instalado por la EEBI en la zona, capturada después del triunfo revolucionario, relató:
“La tenían colgada y le dijo al oficial que llegó a torturarla que la matara, porque si era una mano la que le quedaba libre, esa mano iba a ser para combatir a la Guardia. En ese momento los guardias comenzaron a arrancarle los pechos con una tenaza”.
Aída Alemán, conocida como “Jossy”, era una internacionalista panameña perteneciente a la Brigada Victoriano Lorenzo y logró sobrevivir a la masacre. En 1980 publicó un doloroso poema sobre la Columna y su experiencia. Ha mantenido también una presencia testimonial sobre su participación en varios espacios. Según he leído ahora vive en Canadá.
Los caídos
La reconstrucción de la lista de combatientes muertos ha sido compleja. Existen registros oficiales plagados de errores e inconsistencias. A continuación, se presentan, en orden alfabético, los nombres que diversas fuentes y testimonios de sobrevivientes han permitido confirmar.
Jefatura caída en combate
- Óscar Benavides Lanuza, “Rosendo” o “El Camaradita”.
-
Iván Montenegro Báez, “Ernesto”.
Adolfo García Barberena, “Domingo”.
Los combatientes masacrados
- Adolfo Vargas Rojas, “Marcos”.
-
Benito López Vega, “El Lento”.
Braulio Mejía, “Rubén”, costarricense.
Carlos Francisco Gálvez, “Chicón”, Profesor y sociólogo hondureño.
Edwin Gaitán Muñoz, “Tomás”.
Elio Cuaresma Fuentes, “Pico”.
Enrique López Obando, “Jou”. Originario de San Carlos Río San Juan.
Enrique Zepeda, “Rafael”, costarricense.
Felipe Peña Joya, “Lucas”. Había participado en el asalto al cuartel San Carlos en octubre de 1977.
Francisco Sirias Tenorio, “Frank” o “El Mono”, panameño.
Gilberto Cano Gaitán.
Gilberto Zepeda Alfaro, “Chino Sam”.
Héctor Mariano Maradiaga, “Evertz”.
Iván Dixon Broutingan, “Marco”, costeño.
José Elías López Ortiz, “Hans”.
José Manuel Rodríguez, “Miguel”.
José Noel Navas Ríos, “Bienvenido”.
José Rodríguez Rodríguez, español.
Juan de Dios Borjas, “Juancho”, panameño.
Luis Felipe Moncada, “José”. Dr. en medicina, originario de Santa María, Nueva Segovia
Luis Trujillo Garay, “Luisito”.
Manuel Loredo Pravia, “La Gata de Tobita”.
Mario Ramón Gaitán, “Dennis”.
Martha Cruz Conrado, “Susi” o “Susana”.
Martín Valverde, “Carlitos”. Emilio Mena afirma que, con herida engusanada en la pierna, decidió quedarse a cubrir la retirada de otros combatientes.
Miguel Muñiz, “Chicha Fresca”.
Miguel Torres Lazo, “Quedito”.
Morales Camacho, de Chinandega.
Nery Urtecho, de Diriamba
Peter Ferrera Robinson, “Peter”. Era de origencosteño.
René Castillo Quintero, “Tortuguita”, panameño.
Ronald Paniagua Gaitán, “Mincho”.
Sergio Ramírez Martínez, “Alfoncito”.
Silvio Parrales Calero, “Silvio”.
Wilberto Cano Porfirio. Había participado en el Asalto al Palacio en 1978
Yelba María Antúnez, “Verónica”.
Los sobrevivientes
-
Aída Alemán, “Jossy”,panameña.
Álvaro González Cerrato, “Antolín”.
Arnulfo Aguirre Barrios, “Justiniano”.
Bayardo Obregón López, “La Gallina”.
Carlos Bello Solís, “Cazamoscas”.
Edwin Manuel Mairena, “Rufino”.
Emilio Mena Alba, “Chacalote”.
Emmett Lang Salmerón, “El Mariachi”.
Enrique Carrión, “El Chamaco”.
Gerardo Álvarez Chamorro, “Mauricio”.
Gustavo Peña Obando "El gato"
Guillermo Tejada "Tejadita"
Humberto Salazar López, “Choncito”.
José Abraham Rojas Moreno, “El Zorro”.
José Armando Díaz, “Maceo”.
Julio Mejía, “Chacalote Dos”.
Luis López, “Monchito”.
Manuel Antonio Chavarría, “El Chino”.
Marcio Díaz, “Orontes”.
Mario Arcia, “Johnny”.
Marlon Moreira Guillén, “Yodo”.
Miguel Largaespada, “Miguelito”.
Marvín Solís. De Diriamba
Mauricio Mora Rocha, "William"
Manuel Morales, "Mario". Había participado en el ataque al cuartel de Masaya en octubre de 1977
Miguel Caldera "Tijuana", originario de San Carlos. Combatió luego en Managua como "Pedro Ráfaga"
José de Jesus Córdoba "Olson Pelón". Cayó después del triunfo en defensa de la Revolución
Porfirio Jalima, “Hugo”.
Pedro Pablo Meneses, “El Nafre”. Originario de Solentiname
Santiago Solís de Diriamba.
Efraín Miranda. Los conmbatientes lo consideran un participante de la columna Jacinto Hernández porque fue el panguero que cruzó a toda la brigada en su panga, de territorio costarricense a la ribera nicaraguense del Río San Juan.
Algunos han mencionado como sobrevivientes a un alemán de nombre Wolfang Meyer, El Lobo, y a un venezolano de seudónimo Douglas, pero no hemos podido obtener otras fuentes que lo confirmen.
Los internacionalistas
Con base en distintas fuentes, principalmente testimonios de sobrevivientes, ha sido posible identificar a algunos de los internacionalistas. Ellos pertenecían principalmente a las Brigadas internacionalistas Carlos Luis Fallas de Costa Rica y Victoriano Lorenzo de Panamá:
Internacionalistas caídos
- Carlos Francisco Gálvez, sociólogo y profesor hondureño.Carlos Francisco Gálvez, sociólogo y profesor hondureño.
-
José Rodríguez Rodríguez, español
Braulio Mejía (“Rubén”)
Enrique Zepeda, costarricenses.
Francisco Sirias Tenorio (“El Mono”).
Juan de Dios Borjas (“Juancho”).
René Castillo Quintero (“Tortuguita”), panameños.
Entre los sobrevivientes internacionalistas se identifican:
- Aída Alemán (“Jossy”).
- José Armando Díaz (“Maceo”).
Marlon Moreira Guillén (“Yodo”), todos panameños.
Wolfang Meyer El Lobo, Alemán
Douglas (seudónimo) Venezolano
La dificultad para feconstruir la lista completa responde a responde a la falta de registros oficiales, y que la resconstruccion se hace en base a testimonios orales, dispersos en distintas fuentes. Eso afecta principalmente a los internacionalistas. Durante la década de 1980, las instituciones revolucionarias lograron avanzar en la identificación de nicaragüenses muertos en distintas circunstancias, aunque sin llegar a completar la lista de todos los caídos en combate, asesinados por la Guardia Nacional o desaparecidos.
Sin embargo, la documentación sobre los combatientes internacionalistas es aún más parcial e inconclusa. En el caso de la Columna Jacinto Hernández, masacrada por la Guardia Nacional en Nueva Guinea, todo indica que aún faltarían por identificar al menos una treintena de nombres, muchos de ellos correspondientes a internacionalistas que participaron en dicha columna.
Los cadáveres
La GN no mostraba ningún respeto a las normas internacionales de la guerra. Una parte importante de los guerrilleros al encontrarse en total desventaja fueron capturados algunos ya heridos y sometidos a torturas hasta la muerte. Pero además La GN mostró algunos cadáveres en grotescas fotografías que divulgaron en la primera plana de Novedades.
No sabemos qué pasó con los cadáveres de la mayoría de los que fueron masacrados. He encontrado el testimonio de que el cadáver de García Barberana fue recuperado. Tenía muestras de haber sido sometido a crueles torturas, y que fue enterrado atado a otro combatiente con alambres de púas.
La mamá de Yelba María Antúnez, la profesora Rosario Antúnez relató que dos meses después del triunfo de 1979, el padre de Iván Montenegro Béez le dijo que tenía la ubicación de donde se encontraban algunos cadáveres y viajó con él a Nueva Guinea.
“Nos fuimos con él a Nueva Guinea y los desenterramos a seis incluyendo a Iván y Yelba. También desenterramos a Óscar Benavides, un comandante guerrillero de Estelí, y a un niño de 12 años. Yo pensaba que solo iba a encontrar los huesos, pero mi hija estaba entera. Viera qué grande que se me había hecho”, narró
Textos consultados
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Arias Pilar: Revolución. Relatos de combatientes del Frente Sandinista. Editorial Siglo XXI, Primera edición, 1980. Testimonio de Emmet Lang Salmerón
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Baltodano Mónica, Memorias de la Lucha Sandinista, Volumen III. Entrevistas a Luis Carrión, José Valdivia y Javier Pichardo.
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German Chacón Araya Los exilios y presencia en Costa Rica de nicaragüenses, durante las décadas de los 30 y 40 del siglo XX
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Duarte Tablada, Carlos Fernando “Jerónimo”: El acierto de la victoria. Batallas en el Frente Sur Benjamín Zeledón Rodríguez. Testimonio de la Ofensiva Final. 1ª edición. Editorial Amerrisque. Managua, Nicaragua, 2017.
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Borge Tomás La Paciente Impaciencia. Managua Editorial Vanguardia, 1989
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Publicaciones de La Prensa y Novedades de los días citados.
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Publicaciones en diarios y redes sociales por parte de sobrevivientes, en particular Aída Alemán (“Jossy”), Emilio Mena Alba (“Chacalote”) y Humberto Salazar López (“Choncito”).