Memorias de la lucha Sandinista

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No habría 19 de julio sin la montaña

David Blanco, Dorotea Wilson y René Vivas


David Blanco Núñez nace en El Viejo, Chinandega, el 3 de marzo de 1949. Estudia magisterio en la Escuela Normal de Jinotepe, bachillerato en el Instituto de El Viejo e inicia estudios de Agricultura. Sus primeros contactos fueron Chicho Zepeda y Germán Pomares. En 1972 pasa a la clandestinidad y después de recibir entrenamiento en Cuba, se integra a la Columna Pablo Úbeda en la montaña, donde llegó a ser segundo al mando. Recibe la distinción de Comandante Guerrillero en 1979. Fue el primer Jefe de la Policía Sandinista y miembro del alto mando del Ministerio del Interior. En 1990 fue diputado y a la fecha de esta entrevista, vive de su trabajo como mediano agricultor.

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De padre obrero y madre ama de casa, Dorotea Wilson Thatum nace en Siuna el 15 de septiembre de 1948. Sus primeros estudios los realiza en el Colegio Santa Inés de Maryknoll, en su pueblo natal. Estudia Magisterio y Psicología en Puerto Cabezas y Bluefields. Ingresa en la orden religiosa Carmelita y presta sus servicios en la zona central del país: Siuna, Bonanza y Rosita.

En esa zona de Las Minas del Atlántico colabora con la guerrilla y en 1975 se incorpora como militante. En los años ochenta deja los hábitos y ocupa responsabilidades en los equipos partidarios, en la Delegación de la Presidencia y en las organizaciones de mujeres en el Caribe Norte, y como diputada en el Consejo de Estado. Miembro de la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional en1994. A la fecha, trabaja en las organizaciones feministas y por las minorías étnicas.

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René Vivas nace el 30 de agosto de 1949 en Granada en una familia adinerada. Se bachillera en el Colegio Centroamérica. En 1967 se marcha para la República Federal de Alemania, donde estudia Química por cuatro años. Estando en ese país se integra al FSLN en 1971 y después de recibir entrenamiento militar en Palestina, regresa a Nicaragua en 1972. Trabaja un tiempo en las estructuras urbanas y pasa a la montaña en 1974, donde forma parte de la Brigada Pablo Úbeda hasta el triunfo de la Revolución. Se le otorga el grado de Comandante Guerrillero en 1979 y es nombrado Vice-Ministro del Interior y posteriormente Jefe Nacional de la Policía Sandinista, ocupando esa responsabilidad durante los primeros años del gobierno de Violeta Barrios. Pasa a ser miembro de la Dirección Nacional en 1994, e integra entonces la corriente Izquierda Democrática. A la fecha, tiene posiciones críticas a la conducción del FSLN. Es abogado y notario.

Después de los intentos de rearmar la guerrilla de Zinica y de la represión contra los colaboradores campesinos, la reinstalación de grupos guerrilleros se hizo dentro de la estrategia de acumulación con métodos silenciosos y sin confrontarse con la Guardia Nacional. No obstante, la guerrilla fue vigorizándose de manera real hasta llegar a constituirse en una fuerza capaz de enfrentarse a la GN. La Brigada Pablo Úbeda era el tronco guerrillero del que se dislocaron luego otras estructuras que operaron en la montaña o en el entorno de ésta.

Algunas unidades llegaron a constituirse con su nombre como la Aurelio Carrasco o la Bonifacio Montoya. Desde 1971, Henry Ruiz “Modesto” estaba a cargo de todo el trabajo guerrillero de la montaña. La operación Diciembre Victorioso fue la campanada de arranque de una ofensiva en la montaña, que se expresó en varias operaciones militarmente exitosas, desarrolladas a principios de 1975. La respuesta represiva del enemigo se dio en medio de diferencias en los mandos de la guerrilla, en torno a la necesidad de operar ofensivamente o de esperar un mejor momento.

El ejército de Somoza desplegó un plan de contrainsurgencia para quitar la base social a la guerrilla. Familias enteras fueron desaparecidas, los prisioneros eran torturados y lanzados desde helicópteros cuando se negaban a hablar; muchos fueron obligados a agruparse alrededor de los campamentos de la Guardia, como los de Waslala y Río Blanco.

Todo esto obligó a los grupos guerrilleros a internarse cada vez más en la profundidad de la montaña, separándose de la base social campesina y sufriendo los rigores del aislamiento, la pérdida de la retaguardia y de la fluidez en las comunicaciones, tanto entre las unidades como con los mandos de la ciudad.

En harapos, descalzos, sin armas o con algunas ya sarrosas, sin medios de comunicación, sin alimentos ni medicinas, con lepra de montaña, con hambre de muchos días, mientras algunos grupos dispersos buscaron contacto en las ciudades o en Honduras, la columna central se movió hacia la región minera y terminó impulsando las insurrecciones de los poblados del Caribe Norte. De esta fase nos hablan David Blanco, Dorotea Wilson y René Vivas.

Mónica: La primera interrogante a mis invitados siempre es ¿cómo se integraron a la lucha? Esto lo considero vital porque es un indicador claro de cómo llegaron las ideas revolucionarias a los actores de esta gesta. Dice mucho del contexto, de las condiciones en que se libró la lucha, de los hechos y reflexiones motivadores. Eso es parte fundamental de la historia.

David: Yo soy viejano, y algo que incidió en tomar partido político, fueron algunos hechos que sucedieron en mi pueblo natal El Viejo. Un tío político, Victoriano Arteaga, quizás la figura de oposición más relevante del departamento de Chinandega, fue asesinado por un guardia, el esbirro Juan Ángel López1. Quizás recuerden en los años 70, el famoso Zanjón de Posoltega, donde fueron a tirar los cuerpos de varios campesinos trabajadores de la Hacienda San Carlos. Victoriano Arteaga fue como hermano de crianza de mi padre, casado con una hermana de mi mamá. Tuvo un hijo que se integró con Jacinto Baca y murió por el Frente Sandinista en 1973, Manrique Arteaga Núñez era su nombre.

Mónica: Tengo muy presente a este compañero, porque yo lo vi muerto a una cuadra de mi casa, cuando lo persiguen después del asalto a la Pepsi en León, el 22 de junio de 1973. En este operativo participamos también Pedro Aráuz, Oscar Pérezcassar y yo. Habíamos pasado la información de que ahí se manejaba dinero. A mí me encargan vigilar el objetivo porque quedaba casi frente a mi casa. Para mí fue un trauma ver al compañero desangrado y muerto sobre la calle, y no poder decir que no era un ladrón, sino un combatiente sandinista.

David: Otro hecho relevante para definir mi compromiso fueron los ultrajes que sufrió Doris Tijerino, y su denuncia desde la cárcel. Eso me impactó, y en ese momento hubo un movimiento estudiantil en la secundaria donde tomamos algunas iniciativas de repudio al hecho.

Antes anduve en el Partido Conservador, en un grupo juvenil que se denominaba CIVES2. Estudiaba en la Escuela Normal de Jinotepe, de donde salíamos a hacer acciones clandestinas unos treinta jóvenes jefeados por Francisco Quezada. Nos reuníamos en casa de unos adinerados, tanto de Diriamba como de Jinotepe, y algunos de ellos habían participado en el Movimiento 11 de noviembre©.

Mónica: David, contanos de tu experiencia en la montaña, después del entrenamiento en Cuba.

David: Entro a la montaña en 1973, después de la muerte de Ricardo Morales Avilés y de Oscar Turcios. Voy con el compañero Serafín García, de los pocos sobrevivientes de esta etapa. René Vivas estaba semi-legal y es quien me traslada hasta Sébaco. Allí somos recibidos por el compañero Adrián Molina, un fuerte cafetalero, dueño de la finca El Escambray, hacia donde nos lleva, y que prácticamente era el trampolín hacia la periferia montañosa.

Mónica: ¿Nunca la descubrió la Guardia?

David: ¡Cómo no! La descubrió en 1974, cuando cayó preso todo el grupo de Daniel Núñez, creo que a raíz del asalto al banco de Abisinia. Del Escambray, partimos al centro montañoso con Víctor Tirado López y Filemón Rivera, hermano de Francisco Rivera, hasta San Antonio de Kuskawás, y ahí quedé unos tres meses bajo las órdenes de Jacinto Hernández, un compañero suplente de la Dirección Nacional. Era un extraordinario dirigente campesino que posteriormente perdimos. Cuando entré a la montaña, el grupo era bastante reducido. No iba con la idea de encontrar mucha gente, pero el grupito me impactó.

Mónica: ¿Cuántos eran?

David: Como diez o doce, dislocados en diferentes comarcas. Estaban “Modesto”, que era el Jefe; José Valdivia, René Tejada Peralta y Francisco Rivera. Posteriormente llegaron algunos viejanos como Manuel Gabriel Franco. El trabajo era fundamentalmente de naturaleza política, ya existía el embrión de la Columna Pablo Úbeda más al centro de la montaña, bajo la responsabilidad de Carlos Agüero Echeverría, como encargado de la preparación de operaciones. Después de tres meses en las zonas pobladas, me pasan bajo su mando.

Mónica: Es decir que la primera parte del trabajo era en los poblados.

David: Así es. En todas las comarcas había un responsable sandinista haciendo un trabajo político, en el que las personas claves para reclutar eran el Delegado de la Palabra y el Juez de Mesta. Una vez reclutados estos dos, teníamos asegurado un sustancioso apoyo político en la comarca.

René: Mi caso es igual al de muchos jóvenes de mi generación que siguieron este camino, era la única forma de poder derrocar a la dictadura somocista y sus secuelas. Aunque mis padres eran de una familia acomodada, mi familia era anti-somocista. Recuerdo que de niño, en nuestra familia, un par de veces vimos salir a mi padre culateado por el General Nicolás Valle Salinas, en calzoncillo en la calle, ni siquiera le daban chance de vestirse.

Mónica: Y eso que los conservadores hacían oposición cívica. ¿Fue ése el caso de tu papá?

René: Sí. En el caso de mi papá, la última carceleada que le dieron fue como de casi cuatro meses, en La Aviación, a raíz del Movimiento de Olama y Mollejones.

Mónica: ¿Él se involucró en ese movimiento?

René: Sí, se suponía que estaba en lo que ellos llamaban el Frente Interno, la resistencia interna. Por supuesto que se lo levantaron a los pocos días, porque llegó a una farmacia a convencer a un somocista para que se sumara a la huelga por el movimiento armado de Pedro Joaquín, y más bien lo denunció, y lo llegaron a traer dos horas después con lujo de violencia. Y lo metieron a la cárcel.

La dictadura era arbitraria. Cuando se dio el ajusticiamiento de Somoza, se llevaron presa a toda mi familia, todos mis tíos estuvieron presos. La dictadura no hacía muchas diferencias. Si no eras somocista, eras enemigo, acordate de las famosas tres P de Somoza: plata para los amigos, palo para los indecisos y plomo para los enemigos Ese fue el ambiente en que crecieron nuestras generaciones. Pero yo me fui de Nicaragua bien joven, al bachillerarme, a los diecisiete años.

Al llegar a Europa, entré en contacto de forma natural con el movimiento de izquierda europeo, particularmente el de Alemania, que era bien fuerte en esa época. Acordémonos de los Convendit3 en Francia, en 1968, y de todo el movimiento anti-autoritario en Alemania, que por cierto era fuertísimo en las universidades.

Esa era una tendencia de toda la juventud, particularmente estudiantil europea. Ahí comenzamos con grupos de jóvenes estudiantes alemanes y de otras nacionalidades. De casualidad fuimos descubriendo varios nicas que vivían en Europa, y poco a poco comenzamos a juntarnos y a platicar, de ahí tomamos la decisión de buscar contacto con el Frente Sandinista. En Berlín estábamos Enrique Schmidt, Eduardo Contreras y yo; el grupo principal estaba en la Universidad Patricio Lumumba, en Moscú. Obviamente con ellos no teníamos relación, pero por medio de Jacobo Marcos, el médico, quien estudiaba en Londres y acababa de estar en Nicaragua, nos enteramos de que habían salido de la cárcel René Núñez y Hugo Mejía.

Un día se nos ocurrió decirle a Jacobo que aquí estábamos nosotros y que queríamos acción. En efecto, se hizo el contacto. Curiosamente el enlace que nos pusieron en Europa fue el doctor Francisco Rosales Argüello, “Chicón”, hermano de Oscar Danilo, caído en Pancasán. Chicón Rosales era miembro de la Dirección Nacional del Frente Sandinista.

En un viaje que hizo Oscar Turcios a la Universidad Patricio Lumumba, se contactó con los compañeros que estaban ahí: René Tejada, José Valdivia, Leticia Herrera y otros. Me acuerdo que había un grupo en el que estaban como ocho compañeros, entonces “El Ronco” Oscar Turcios nos puso en contacto con ellos. Éramos once ahí, Patricio Argüello Ryan estaba en Europa Oriental; Eduardo Contreras, Enrique Schmidt, Jacobo Marcos y yo, en la parte occidental, y después estaban los otros seis compañeros que estudiaban en la Lumumba; “los lumumbeños”, como decíamos nosotros, “los moscovitas” y el resto, nos reunimos todos en Francia. En Europa tomamos la decisión de incorporarnos al Frente Sandinista. La primera tarea fue buscar entrenamiento, y fuimos a parar a Palestina.

Mónica: Dorotea, ¿y a vos quién te reclutó?

Dorotea: A mí me reclutó directamente Henry Ruiz “Modesto”.

Mónica: Quiere decir que a los militantes clandestinos les daban información sobre personas importantes que mostraban inquietudes y conciencia. Se organizaba la reunión, como hizo muchas veces Carlos Fonseca, con intelectuales y dirigentes de movimientos. ¿Así fue?

Dorotea: Así fue. Los campesinos colaboradores, algunos jueces de mesta y líderes de la palabra, llegaban y decían: –Madre Dorotea o hermana, nosotros queremos platicar con usted. Tenemos unos compañeros que están necesitando de comunicación, queremos informar lo que está pasando y queremos que usted vaya a platicar con ellos. Entonces “Modesto” me habló. En aquel tiempo fue muy importante la comunicación y la colaboración en ese sector, fue fundamental para la toma de Las Minas el 28 de mayo de 1979.

Mónica: Antes de hablar de la toma de Las Minas4, decime, ¿a vos qué te motivó a incorporarte? Ya hemos explicado el rol de los cambios en la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano II, pero en tu caso, comentanos todo lo que estuvo en tu entorno que te motivó a involucrarte.

Dorotea: Quiero hablar de mi experiencia, de mis convicciones religiosas que me hicieron tomar esa opción, que era la opción de los pobres, para las transformaciones profundas, para tener una vida mejor. También quiero rescatar la solidaridad y el papel importante que jugaron los religiosos y las religiosas durante estos años. En realidad, ya es una historia construida, y lo que tenemos que hacer es rescatarla, como la de la Columna Pablo Úbeda en el sector minero. Me acuerdo cuando vi por primera vez a David Blanco y a René Vivas bajando de la montaña del lado de Matagalpa y de Jinotega, acercándose a Siuna, buscando colaboradores, buscando información.

Se trasladaban de una comunidad a otra sin armas. Llegaban buscando el apoyo de los campesinos mineros y la colaboración del sector religioso. Esto sucedió después de la muerte de Carlos Fonseca. Estaban cercados, sin ropa, sin zapatos, las armas estaban todas sarrosas, no tenían tiros; tenían que hacer comunicación con el Pacífico, con los compañeros para abastecerse. Requerían de recuperación de fuerzas, de energía, de espíritu para continuar, porque la Guardia estaba cercando ya el sector minero y ya había información por dónde estaban pasando ellos.

Mónica: Vamos ahora a continuar con René. Contanos de los entrenamientos, y de todas esas peripecias para entrar a Nicaragua, después que vinieron ustedes de Palestina. ¿Qué mujeres se entrenaron allá?

René: Estuve dos veces en Palestina. En la primera ocasión estuvimos Gloria Gabuardi y yo, nosotros fuimos los primeros. Estuvimos en una base guerrillera con un grupo de estudiantes europeos porque pertenecíamos a la solidaridad con los palestinos, y en esa calidad nos invitaron a un grupo reducido que estábamos en Alemania. Después que nos organizamos en Europa como Frente Sandinista, me toca mi segundo viaje y ahí el grupo éramos once, como te decía. Iba Pedro Aráuz, Juan José Quezada, René Tejada, Denis Enrique Romero Zamorán, Eduardo Contreras, Enrique Schmidt, Jacobo Marcos, Leticia Herrera, José Valdivia y yo.

Cuando terminamos el entrenamiento, ocurre la cosa más difícil de entender. Cómo a veces se complican las cosas y sólo la voluntad hace que la gente continúe empeñada en la lucha. ¿Qué ocurrió? Se produjo una contradicción entre el jefe nuestro, Chicón Rosales, y el resto de los miembros de la Dirección, porque Chicón no se quiere venir. El resto nos venimos en distintos grupos, pero a algunos de nosotros no nos quieren recibir.

Mónica: ¿Consideraron que ustedes estaban contaminados?

René: Si, porque venimos de Europa contaminados de capitalismo, y hasta posibles infiltrados de la CIA, y por algo nuestro jefe no nos había acompañado. Entonces René Tejada y Valdivia entraron por su cuenta y los fueron a poner en la frontera de Honduras. ¡Los regresaron!

Mónica: ¿Los del Frente? ¿Quiénes eran, de manera concreta?

René: Sí, los del Frente. A Valdivia primero lo echaron preso en una casa de seguridad y de ahí lo devolvieron a Honduras. El que hace esto es “El Ronco” Oscar Turcios. Hasta que entran Pedro Aráuz y Juan José Quezada, que eran más respetados que nosotros, entonces nos aceptan, casi como concediéndonos un favor. Juan José era karateca y tenía condiciones físicas excelentes y además un gran corazón. Era un gran compañero.

Mónica: Ustedes se entrenan para venir a luchar con el Frente y el Frente no...

René: No nos quiere recibir. A mí me mandó a decir Oscar Turcios con Bayardo Arce, no sé si se acordará Bayardo, si te quedás no estorbás, y si te vas no hacés falta. Por eso Enrique Schmidt se regresó a Europa.

Mónica: ¿Y vos conociste a Patricio Argüello?

René: Nunca lo conocí porque estábamos compartimentados5 y como él fue a hacer la operación con el avión6, no llegué a conocerlo directamente. Es de la primera tanda, pero no estuvo con el grupito de los once, de los cuales sólo tres estamos vivos.

Lo que permite nuestra integración al Frente rápidamente, es la salida de Ricardo Morales de la cárcel. Cuando Ricardo sale por fin, dijo que iba a hablar conmigo, y me mandó como contacto a René Núñez. Me acuerdo de mi primer contacto, fue en una calle de Managua, con un flaco en bicicleta, pues René era sumamente delgado. Después hablé con Ricardo y le explicamos toda la odisea para regresar al país. Cada quien vino como quiso y como pudo. A partir de ese momento, todos comenzamos a organizarnos.

Posteriormente conocí a Oscar “El Ronco”, y realmente cuando lo conocí me di cuenta que era comprensible la óptica de ellos. No es lo mismo la clandestinidad aquí, el rigor de todos los golpes que habían sufrido. Nosotros no entendíamos lo que estaba pasando. Después, curiosamente, me tocó al revés, llevar al “Ronco” a las casas de seguridad, después que no nos quería recibir.

Cuando ocurre el terremoto, acababa de llevar a Ricardo y al “Ronco” Turcios a una casa de la Colonia Centroamérica. Nos habíamos despedido horas antes. El terremoto trastoca los planes inmediatos, y tenemos que huir de Managua. Fuimos a alquilar una casita en Granada, que está en un ganchito de camino. Ése fue prácticamente el Cuartel General del Frente Sandinista, recién pasado el terremoto. La casa de Oscar con la familia de Roberto Huembes “El Poderoso”, como le decíamos.

También llegaba Ricardo Morales. Esa casa la habíamos alquilado con Martha Lucía Cuadra, y su colaboración fue muy importante. El terremoto deja muchas redes perdidas, contactos perdidos. Se suspenden o se posponen traslados a la montaña para tratar de mejorar las posibilidades urbanas que eran, te repito, eran esa casita y nada más, salvo El Fuerte, de León7, que yo no conocí por razones de compartimentación. Posteriormente alquilamos una casa en Nandaime, que es donde caen los compañeros Oscar Turcios, Jonathan González, Ricardo Morales y Juan José Quezada.

Mónica: Dorotea, ¿cuál era la esencia del trabajo de ustedes?

Dorotea: Muchos religiosos y religiosas nos involucramos en el apoyo a la Columna Pablo Úbeda. No fue fácil tomar la decisión, porque en el seno de la Congregación había muchas contradicciones. La decisión tenía que ver con muchos principios, con muchos valores, y por eso tuvimos que consultar con el sacerdote y con las otras religiosas para resolvernos de forma colectiva.

Mónica: ¿Qué otras personas participaron?

Dorotea: Milcíades Díaz, Adelaida González y las misioneras de Cristo, Juanita Contreras y Sandra Prince, de nacionalidad norteamericana, que también fue colaboradora. Todas esas compañeras están vivas y siguen en el convento, siguen siendo religiosas, están con las cooperativas y varias de ellas siguen colaborando. El trabajo concreto fue de comunicación, colaboración, y de la toma de conciencia de tratar de poner en práctica lo que nosotras creíamos. Eso era muy importante porque en la montaña veíamos la pobreza y la represión.

Una vez, cuando regresamos de una gira de un mes, no encontramos al Delegado de la Palabra, ni a la esposa, ni a los niños, pero hallamos fosas comunes. El padre Gregorio Smutko “Justiniano”, documentó una denuncia que se llamaba “¿Dónde están los desaparecidos?”, que incluía una lista con cientos y cientos de nombres de campesinos reprimidos por la dictadura.

Mónica: En realidad, la campaña se llamaba “¿Dónde están nuestros hermanos campesinos?”. Esta denuncia se llevó a organismos internacionales.

Dorotea: “Justiniano” fue claro también en la colaboración. Cuando Adelaida cae presa, “Justiniano” es el que va y habla con el Comandante de Siuna para liberarla, porque después de la toma de Rosita hubo una gran redada. Recogieron a muchos estudiantes. Ahí estaba Adán Silva con Adelaida González y Milcíades, y cayeron presos, después fueron llevados a la cárcel en Siuna.

Mónica: William Ramírez nos relató que cuando se encontró perdido en la montaña, se dirigió a Las Minas, y como no tenía contactos, parece que él no estaba al tanto de que ustedes ya colaboraban, y decide arriesgarse presentándose donde el cura.

Dorotea: William llega a la Casa Cural en Siuna preguntando por Teodoro8, porque ya era conocido la colaboración y el trabajo sistemático que hacía Teodoro en pro de los campesinos. William llega solicitando que le cambiara un dinero, necesitaba sencillo porque tenía que dar una ayuda o pagar al campesino que le ayudó a bajar de la montaña. Entonces Teodoro le entrega cambio, y lo cura, porque William tenía una herida en el costado. Las mismas monjas de la Divina Pastora que estaban allá, hicieron el trabajo. Luego Teodoro saca a William y a Crescencio Rosales, y los traslada a Managua.

Después a mí me toca sacar a “Modesto” en la misma ruta. Nos vamos a Alamikamba, El Gallo, bajando a Bluefields, y de aquí salimos hacia El Rama, a Managua. La colaboración de las religiosas y todas estas compañeras y compañeros, fue bien importante, pues tenían un compromiso muy fuerte, mirábamos que era una necesidad vital.

David: Que explique Dorotea cómo entraron las primeras armas a la montaña.

Dorotea: La primera misión que me encargan es venir a Managua a contactarme con Luis Enrique Figueroa, en Bello Horizonte.

Mónica: ¿Vestías como monja?

Dorotea: Si. Vengo con velo, falda y blusa. Me dieron una contraseña para encontrarme con Luis Enrique. Me pierdo y no llego a Bello Horizonte. Pero como William Ramírez ya había bajado de la montaña, él me reconoce en la calle. Me llevó a una casa de seguridad, y por la tarde logran contactarse con Luis Enrique. Le entrego la carta que traigo de “Modesto” y espero unos dos o tres días para la carga, pues, yo tengo que regresar a Siuna con ella.

Me acuerdo que era diciembre y había Purísimas, y como se tenían que preparar los regalos navideños, hicimos una caja envuelta con papel de regalo, y ahí estuvimos, empacando fusiles FAL.

René: Había una convención de Franciscanos en Managua y todos esos curas iban a viajar a Las Minas. Dorotea les pidió que la ayudaran a llevar regalos para los niños pobres. Las armas iban en cajas de muñecas. Dijo que eran muñeconas.

Mónica: ¿Cómo llevaste esa carga?

Dorotea: Envuelta en papel de regalo. Pero la verdad es que llevo regalos, medicamentos y tiros. Mira lo que me pasa: cuando llego a Siuna en el avión de Lanica, la carga era muy pesada para la caja, y bajándome del avión se abre, se desfonda y en media pista salen todos los tiros. Por ahí estaba Goyo, el padre Gregorio y Manuel Rodríguez, un médico colaborador que estaba encargado de recibir la carga para trasladarla a su destino. La gente que estaba en el aeropuerto me ve recogiéndolos. Llegan los chavalos y toda la gente me ayuda a recoger las cosas y a meterlas en la caja. Era natural, porque en la casa nosotros vendíamos tiros 22 y de escopeta a los campesinos que iban a cazar. ¡Pero ésos eran tiros de FAL!

Mónica: ¿Y después llevaste armas largas?

Dorotea: Pues claro, fueron varias giras, varios viajes.

Mónica: ¿Hasta completar cuántos, David?

David: Cincuenta y cuatro fusiles FAL.

Dorotea: Yo salía más, tuve que hacer un viaje a Costa Rica, a Panamá, y también ahí se tuvo que introducir radios de comunicación que los metí en el fondo de galones de pintura Sherwin Williams, empacados en Panamá por Daniel Núñez.

David: Pero no fueron bien empacados y llegaron inservibles, pues toda la pintura se filtró.

Mónica: Pasando a otro tema, ¿cómo se dieron cuenta de la muerte de Carlos Fonseca?

David: Carlos Fonseca iba a llegar a Kiawas, al norte del Río Iyas, en la Comarca Sofana, eso era pura selva, donde tendría una reunión de la Dirección Nacional para definir una estrategia conjunta. Para entonces ya se había producido la división del FSLN en las tres tendencias. Yo fui en diferentes oportunidades a esperarlo. Bajaba de la parte montañosa, pero tenía que bajar a un lugar que le llamábamos El Garrobo, como a tres horas de Boca de Piedra, junto a Hugo Torres y Roberto Calderón. Lo esperamos hasta el nueve de noviembre, él cayó el siete en la noche.

Como no llegó, abandonamos el campamentito donde nos íbamos a encontrar con el Comandante Fonseca para llevarlo a la profundidad de la montaña, el diez de noviembre. No contábamos con radio de comunicaciones ni radio de transistores para escuchar noticias. Llegamos al campamento dos días después, y ahí nos dimos cuenta. El que me dio la noticia fue Carlos Agüero. Aparentemente la Guardia lo emboscó por la noche y se dio cuenta hasta el día siguiente que era Carlos Fonseca, fue hasta entonces que lo vieron. Le cortaron las manos. Yo supe las circunstancias en que lo hicieron porque llegué a la casa del hombre al que la Guardia obligó a cortarle las manos a Carlos, y con mucho temor, nos dio alguna colaboración. Le cortaron las manos con un machete, y después trasladaron los restos a Dipina.


Cuando salió aquella foto de Novedades, con el titular “Descabezado el Frente Sandinista”, pensamos que le habían cortado la cabeza, pero cuando fuimos a traer sus restos a Waslala después del triunfo de la Revolución se constató que no fue así.

René: A Carlos se le fue a buscar por varios meses. Yo fui un par de veces. El sitio del encuentro era un palencón donde en una de sus ramas se ponía un ganchito como señal de que habían llegado. Cuando llegábamos, buscamos los ganchitos, si no estaban, nos teníamos que retirar y volver cada seis horas, para volver a chequear. Salíamos uno u otro grupo en la espera de la llegada de Carlos.

Leonardo Real Espinal había conocido a Carlos Fonseca en una de sus bajadas a la ciudad y fachenteaba con eso. Contaba que lo que más le impresionaba de Carlos era la confianza con que hablaba del triunfo. Me decía: –Yo no sé cómo Carlos asegura que vamos a ganar, si esta mierda la veo jodida. Hablaba bellezas de Carlos.

Mónica: ¿Que pasó después de la muerte de Carlos Fonseca, cómo impactó eso a la Pablo Úbeda?

René: Fui durante meses al campamento. En una de esas misiones que me mandaban con “Evelio” Nelson Suárez a poner y quitar una horqueta, en el último viaje que hago, voy entrando al campamento con “Evelio” y me encuentro a Carlos Agüero oyendo el radio y con la cara desencajada. Yo pensé, quién sabe qué pasó, porque la cara que tenía era de muerto. Lo saludo y me dice, mataron a “Agatón”. Y hasta entonces me dice que la misión que iba yo a realizar era porque había que subir a “Agatón” al campamento. Era una misión repetitiva que nunca supe para qué la hacía, ni “Evelio”. Carlos Agüero pasó todo el día pegado al radio.

Comentario de la autora: Un mes después de la muerte de Carlos Fonseca, el 9 de diciembre de 1976, en ausencia de “Modesto” y “Ródrigo”, que andan realizando una misión, por primera vez hay un combate cerca del campamento central de la Brigada Pablo Úbeda, y muere Rufo Marín. Mueven el campamento y dos meses después, el 9 de febrero es atacado nuevamente. En el lugar llamado Aguas Calientes, cae Aurelio Carrasco. Al día siguiente, 10 de febrero, “Modesto” ordena una emboscada. Se combate con la Guardia sin bajas.

René: A principios de año se decide organizar un grupo selecto de combate para emprender acciones ofensivas, porque estábamos sufriendo una represión fuertísima, y decidimos crear la Columna Aurelio Carrasco, dirigida por Carlos Agüero.

Nosotros habíamos realizado otras jornadas ofensivas, por ejemplo, en diciembre de 1974 el asalto al banco de Abisinia; luego, una jornada de ajusticiamiento que comienza con Santos Peralta, en la hacienda El Porvenir, y otros Jueces de Mesta. En los primeros meses de 1975 también se dieron ataques a cuarteles. Pero después que cae Carlos Fonseca, la recién creada Aurelio Carrasco realiza una emboscada, y desgraciadamente cae Carlos Agüero. En el núcleo estaban William Ramírez, Hugo Torres, Manuel Calderón y diez compañeros más.

Comentario de la autora: Aunque en las cronologías oficiales se dice que Carlos Agüero cae en el ataque al Cuartel de Río Blanco, se ha precisado que él cae el 7 de abril, jueves santo, a eso de las 5 p.m., mientras se daba la primera y única acción de la Columna Aurelio Carrasco, de la cual era jefe. La acción se llevó a efecto contra una patrulla de la Guardia Nacional que se encontraba acampando en la capilla de San Isidro, comarca de Lisawé. (Ver entrevista a Hugo Torres).

René: Después de eso, la columna queda realmente sin liderazgo, y en los meses sucesivos, conjuntamente con la ofensiva de la Guardia, se desmoraliza. La Guardia logra desarticular esa columna y muchos salen como pueden hacia Honduras; otros bajan, no sé cómo, a la ciudad. William Ramírez logra salir para Siuna; matan a otros9, capturan a Ana Julia Guido y nuevamente quedamos unos pocos, como diez, y otros que estaban en la Columna Bonifacio Montoya.

Nosotros, que estábamos más adentro nos dividimos en dos grupos. Mientras David va más adentro con los que les decíamos cariñosamente “gualdrapas”, a mí me mandan a El Naranjo, junto a Serafín García “Pablo”. La zona era propiamente entre el lugar donde estaba la Bacho, el Kilambé, y El Naranjo. Es una distancia enorme, pero el lugar donde vamos es un punto intermedio.

Mónica: René, el 24 de agosto de 1977 cae Emir Cabezas y luego en octubre Nelson Suárez y otros compañeros. ¿Cómo ocurrieron estos hechos?

René: Nos mandan a una misión de abastecimiento donde un señor que había contactado, me parece que “Modesto”, que era Juez de Mesta. Parece que había pasado alguien por ahí y el hombre se había mostrado dispuesto a apoyar. Era importante porque tenía bastante abastecimiento en su tienda, era una zona donde no teníamos presencia y este hombre era un finquero riquito. Esto es en el lado de Wina, Bocay, ahí es zona más poblada. Llego ahí con Sabino, Teófilo, Emir “Angelito” y otros más. Nos hacen la operación tamal. ¿Me vende arroz? Normalmente nos dicen: –Le voy a vender veinte libras, pero éste nos dejó comprar hasta un quintal. ¿Frijoles?, igual; ¿latas?, ¡las que quieran! Nosotros alegrísimos.

Es más, nos dieron de comer, y tardábamos y tardábamos, de manera que cuando son como las tres de la mañana, me chiveo, y digo: –Vamonós a la mierda. Y todavía “Angelito”, que había perdido una pieza de una máquina de moler, y lo habíamos criticado al pobrecito por esa pieza, él ve una máquina vieja ahí y le dice al hombre que si le vende la pieza, y el hombre dice: –Llévese la máquina entera. Eso nos atrasó aún más. Y el hijueputa, mientras tanto, le mandó a avisar a la Guardia. Y nos entretiene. Todavía cuando Sabino le pregunta por una dirección donde salir, él nos mandó por una ruta en unos breñales espantosos. Pasamos horas, como íbamos súper cargados, eso nos hizo caminar lento, fue un vía crucis.

Cuando caemos a la montaña limpia, paramos un rato para escuchar un mensaje de ésos que nos mandaban por medio de La palomita mensajera. “Angelito” está al ladito mío y se retira un poquito. En ese momento se armó una balacera. Lo que nos salva de caer masacrados a todos es que nos detuvimos y teníamos los sacos en el suelo. Eso nos permitió corrernos porque la balacera era infernal, y además, nos atacaron con helicópteros. Nos quedamos un tiempo, escuchábamos los gritos de la Guardia, a trescientos metros oíamos los gritos de los guardias que a pesar de todo, no se atrevían a entrar. Regresamos al lugar buscando a “Angelito” pero no encontramos ni el cadáver.

Posteriormente se les pasó la cuenta al Juez de Mesta y al hijo, que eran los principales responsables.

Nelson Suárez “Evelio” campesino de Yaoska, el mejor baqueano de la montaña, iba en misión junto con Julio Avendaño “Teófilo”, bajando a Edgard Lang, quien tiene una hernia y una mano herida, y a otro compañero, creo. A Edgard lo dejan en la carretera para que tome un bus, y ellos se regresan. En ese regreso chocan con la Guardia y los matan a los dos. Nosotros nos damos cuenta porque la Guardia siempre hacía alardes. Recuerdo cuando “Modesto” se dio cuenta, le golpeó durísimo, pues además de que era su baqueano, le tenía muchísimo cariño.

David: Después de la caída de Carlos Agüero, me dan la misión de trasladar compañeros hacia el centro montañoso, lo que es el macizo de Saslaya. Había ancianos y familias enteras que andaban con nosotros.

René: La misión de David realmente fue ingrata. Había que alivianar la guerrilla por la represión de la Guardia, y andábamos muchos niños y viejitos. Entonces yo decido que para poder operar requerimos una guerrilla que no cargue, que sea liviana, que no tenga que andar protegiendo a esta gente. Pero a David Blanco le dan la tarea de ir a sobrevivir con ellos a Saslaya, y se va con dos o tres compañeros. David era uno de los hombres más hábiles para sobrevivir en el monte, y por eso le asignan esa misión.

Mónica: ¿De dónde te vino esa habilidad? ¿Es natural?

David: De mi extracción campesina y tengo facilidad en la orientación.

René: Era uno de los compañeros mejor dotados como jefe guerrillero. Realmente David era el jefe después de Carlos Agüero, eso no se sabe ni se dice; y lo que pasa es que, como David realmente era la persona que podía garantizar que toda esa gente no fuera asesinada, entonces le toca a él esa tarea y también choca con la Guardia; se dispersan y después David se nos pierde y aparece de nuevo por otro lado.

David Blanco tenía autoridad como uno de los compañeros con más habilidades guerrilleras, eso te lo puede decir William Ramírez, Calderón, Hugo Torres y todos los que estuvimos ahí.

David: Tuve que bajar a la ciudad, entré a Managua el 17 de octubre, para la muerte de Pedro Aráuz. Tuve que bajar porque en la montaña no hicimos contacto y, además, gente de la nuestra también se perdió en medio de los combates en la montaña. Estuve en León, donde una colaboradora que se llama Aura Hernández.

En esa ocasión ocurrió algo que no se sabe, y es que yo anduve en el Palacio Nacional levantando toda la información. Nosotros, con Bayardo Arce que estaba entonces de responsable de la Tendencia GPP, hicimos el plan, yo visité el Palacio muchas veces con el compañero “Frank”, Charles Quintana, quien ahora trabaja en seguridad personal.

La cosa es que hicimos una maqueta y armamos el plan. Más o menos el estimado de unos veinte o veinticinco hombres bien entrenados militar y psicológicamente. Entre los candidatos a integrar el Comando estaban William Ramírez, Mauricio Valenzuela, Ismael y Oscar Lanuza, Carmen Bravo, la hija de doña Luz, que fue secretaria de “Chombito” Walter Ferreti, y otros más.

Mónica: Entonces, ¿es verdad que la GPP tenía su plan?

David: Sí, pero luego yo salgo del plan, porque me ordenan que suba de inmediato a la montaña a reforzarla. Eso es en julio de 1978. Para entonces, “Modesto” ya estaba en Panamá. Habían llegado ya a acuerdos. Se me comunica que va a ser una operación conjunta, y que va salir un comunicado dando a conocer la unidad.

Mónica: ¿Cuándo regresás de nuevo a la montaña?

David: El 13 de enero de 1978, después de la muerte de Pedro Joaquín Chamorro, salgo a Matagalpa y ahí permanezco algún tiempo, llevando gente para la Bacho Montoya10. Tenemos contacto con Camilo Ortega, que nos da medios, armas y dinero. Afincamos bien a Omar Cabezas con hombres, armas y de ahí paso más al centro, es decir, a la zona donde históricamente operamos nosotros, donde ya estaban Serafín García y Lumberto Campbell. Más arriba está Salvador Muñoz, que está con René Vivas en los minerales, esperando para llevarme a la zona de Las Minas.

Comentario de la autora: David vuelve a subir a la zona de operaciones de la Columna Pablo Úbeda en julio de 1978. Para entonces había realizado varios viajes al Kilambé, apoyando el traslado de hombres y armas a la Columna Bonifacio Montoya. De la Bonifacio, parte hacia la zona donde se encontraba René Vivas, en los alrededores de Las Minas, en una caminata que dura veintiséis días. (Conversación posterior con David Blanco).

Mónica: Entonces pudiera decirse que hasta esa época se siguió siempre trabajando en el fortalecimiento de las unidades guerrilleras de la montaña, porque estás hablando ya de 1978.

David: Hay un respiro grande porque ya para ese entonces la presión es mucho menor, la presión más grande que nosotros tenemos es antes que rompan fuego los Terceristas.

Los ataques de octubre de 1977 nos quitan presión, porque nosotros allá arriba habíamos quedado en una situación muy débil y delicada; andábamos descalzos, en harapos, y algunos bajamos a la ciudad a hacer contacto. Los ataques del norte, de los compañeros, nos dan un respiro.

Mónica: ¿Cómo toman la decisión de irse para Las Minas y cuándo llegan?

René: “Modesto” logra encontrarnos en el Naranjo después de varios meses que no nos mirábamos. Para la muerte de Pedro Joaquín, hacemos un análisis de la situación.

Nosotros apenas somos once en ese lugar. La represión en la zona ésa, donde operamos de 1973 a 1977, fue brutal. Estamos hablando de la zona de Matagalpa, Jinotega, Waslala, La Dalia y Río Blanco. Los campesinos se bajaron, no había gente, no había población. Habían ocurrido ejecuciones masivas, los campesinos eran tirados de los helicópteros. Entonces la guerrilla así no sirve. ¿Qué hacíamos metidos en esos macizos montañosos? Aplicando el concepto de las famosas “aldeas estratégicas” que usaron los gringos en Vietnam, la Guardia obliga a los campesinos a bajar a Waslala y a La Dalia, donde eran totalmente controlados por ellos a través de los jueces de mesta, entonces nos fuimos quedando prácticamente sin contacto con la gente.

Ahí se plantea que hay que acercarse a la ciudad, buscar armas y recursos. Se decide casi por votación democrática que “Modesto”, que no quería, bajara al Pacífico. La situación es tal, que “Modesto” nos dice a todos que el que se quiera ir que se vaya, pero todos permanecimos firmes, nadie se va. Pero decidimos que él baje con Sabino Aguilar.

En la reunión que hacemos después del 10 de enero, estaban “Modesto”, Victoria López “Nora”, Serafín García, Salvador Muñoz “Filemón”, Sabino Aguilar “Filiberto”, Inés Hernández “Pedrito”, dos campesinos y yo.

No recuerdo si estaba Manuel Calderón “Rufo”, porque creo que él se había perdido, y se apareció todo hecho mierda hasta que estábamos en los minerales. David no estaba, porque estando en el Saslaya, lo sorprende la Guardia moliendo pinol en una máquina que hacía un ruido del carajo. Ahí los atacan y muere un campesino llamado Jacinto; se esparce toda la gente y David pierde todos los contactos, por lo que decide bajar a la ciudad.

Escogemos la zona de los minerales porque ya teníamos presencia, aunque todavía débil, pero la población está en su lugar. La decisión fue correcta, porque fue increíble cómo, en cuestión de meses, de cuatro pelagatos que llegamos ahí en unas condiciones lamentables, al cabo de ocho o diez meses teníamos armamento y sobre todo, mucha gente.

 
Hacemos una gran marcha que incluyó pasar por las calles de Siuna, pasando frente al Comando con las armas metidas en sacos, pues no podíamos bordear Siuna porque “Pedrito” se confundió y tuvimos que guiarnos por el movimiento y ruido de la planta eléctrica, y cuando vimos es que estábamos en los putales de La Luz. Decidimos pasar rápido, era como la una de la madrugada. Ahí llegamos a organizar en primer lugar la salida de “Modesto” y el nuevo esfuerzo de la columna.

Cuando se dieron los movimientos insurreccionales de 1978, algo sabíamos de eso, y nos preparamos para la toma de Siuna. Yo llego a Siuna de madrugada, vestido de mujer y duermo dos noches en el convento, en el cuarto de la Dorotea. Y “Filemón”, que andaba conmigo, lo mandé a que fuera al cine para vigilar el Comando. A la hora que tengo que salir de ahí, el doctor Manuel Rodríguez, quien me debía buscar, no llega puntual, y le digo a la monjita Juanita Contreras, usted se tiene que vestir de mujer normal y se va conmigo como que vamos jalando. La monjita está aterrorizada, pero luego llegó el doctor Rodríguez, y le reclamé su tardanza. La monjita feliz, porque su reputación no quedó en duda.

Ya después nos fortalecimos para la operación de la toma de Las Minas y el aterrizaje de un avión con armas y combatientes.

Mónica: ¿Cómo se organiza la primera toma de las minas?

René: Para la toma de las minas el problema no era la gente, porque eso nos sobraba, sino el armamento, porque era muy difícil llevarlo a la montaña. Entonces, en comunicación con Henry Ruiz, se concibe una operación de desembarco aéreo en Bonanza, con un avión DC-6 de cuatro motores en el que va un comando como de setenta compañeros ya entrenados. Ahí viene el Chino Vásquez y varios excelentes compañeros; algunos están vivos, otros cayeron en la defensa de la Revolución. Esto estaba planeado para el 28 de mayo de 1979.

Nosotros compramos una finca que quedaba cerca de Rosita, y ahí preparamos todo el operativo de los aviones. Todos los colaboradores tenían finquitas muy pequeñas y no queríamos que cayeran. Compramos la finca para poder recibir a toda la gente, para agruparla y preparar las acciones. Ahí fue llegando toda la nueva camada: “Blas”, “Emiliano”, Alberto Jáenz “Alfredo”.

Analizamos que no bastaba asegurar Bonanza, porque existía la posibilidad de que le llegaran refuerzos a la Guardia desde Siuna o Rosita. Entonces se tomó la decisión de tomarse Rosita y Bonanza, simultáneamente, el mismo día. A “Rufo” Manuel Calderón le toca Rosita, con un grupo de compañeros que nació en ese poblado. “Rufo” encontró a todos los guardias durmiendo, así que se tomó ese pueblo en un segundo.

David y yo teníamos que garantizar el pueblo y la pista de Bonanza, que era donde aterrizaría el avión. Lamentablemente, o tal vez afortunadamente, ese día había neblina y todos veíamos que el avión hacía intentos desesperados por aterrizar entre la neblina, pero no podía. Y no hubiera podido aunque no hubiese neblina. Si han tirado un DC-6 sobre la pista de Bonanza con un mejor tiempo, se hubieran matado todos. Lo digo ahora que conozco bien la pista de Bonanza, pues a pesar de que mandamos los datos con Dorotea, sobre el largo y ancho de la pista, no sabíamos que ese aterrizaje no era posible porque Bonanza es un hoyo. Vinieron los sabios, unos hombres que supuestamente sabían de eso, incluso fíjate que con un cura anduvieron midiendo a pie, dando pasos y contándolos.

David: Sí, hay una loma de frente, ahí.

Dorotea: El avión regresa, porque intenta también caer en Siuna; sobrevuela Bonanza como cuatro veces, y ya para entonces son las diez de la mañana. Nosotros empezamos a oír el vuelo desde la seis de la mañana, intenta entrar a Siuna, pero no tienen las coordenadas ni la información de Siuna, como las tenían en el caso de Bonanza. Entonces, imagínense que el avión regresa de nuevo.

Mónica: ¿Y si hubiera aterrizado en Siuna?

Dorotea: Quién sabe si se hubieran salvado, porque Siuna no estaba tomada.

David: Ahí hicieron un intento, pero Henry Ruiz dice que la pista estaba obstaculizada. Había barriles y obstáculos en el centro de la pista.

René: Es que la Guardia se espantó cuando vio el avión sobrevolando. Nosotros nos tomamos simultáneamente Rosita y Bonanza.

Mónica: Yo te voy a decir que si hubieran podido aterrizar en Siuna, es decir, si no hubiera habido obstáculos sobre la pista, seguro no hubieran tenido problemas para tomársela ¡con setenta armados! Cuando dicen que se tomaron Rosita y Bonanza, ¿qué quiere decir? ¿Atacan el cuartel y lo controlan?

René: Claro, tomamos los dos pueblos y cuando la población ve a la guerrilla en las calles, los campesinos salen. Los primeros días pensamos que el avión volvería a tratar de llegar.

Fíjate que en una ocasión estamos “El Chele Emiliano” y yo a orillas de la pista, oímos un ruido y pensamos que era el avión y los compañeros que habían regresado. Ya había luz y estamos de pendejos en la cabecera de la pista; cuando en eso vemos que sale un humito, y era un rocket lanzado por un avión push and pull y nos enterramos en un lodazal, en un pantano. Se armó una balacera contra los benditos push and pull y se desaparecieron.

La toma duró unos días, hasta que consideramos que había que hacer la retirada. Y cuando nos tenemos que retirar la gente dice: –Mire, el problema es que ya que nos manifestamos, no nos podemos quedar en el pueblo porque nos mata la Guardia cuando ustedes se vayan. Entonces le pregunto a David y me dice que tienen razón, los van a matar.

Entonces salimos como con doscientas personas desarmadas, sin abastecimiento, vestidos de cualquier forma. Nos fuimos ordenando a la gente lo más que pudimos hacia Risco de Oro, tratando de salvarle la vida a la gente. Iba un grupo adelante para ir abriendo brecha y en el centro una cantidad de muchachos y muchachas jóvenes buscando como no fueran asesinados.

Dorotea: René, pero hay que acordarse que en esa marcha, a los dos de la tarde ya teníamos encima a los push and pull y la Guardia de Siuna salió a pie, caminando de Siuna para emboscarnos en el camino hacia Risco de Oro. Más adelante, David lo que hizo fue organizarnos y dividirnos. Recuerdo que un profesor del colegio, Adán Silva, iba con todos sus alumnos.

Mónica: ¿Cómo se produce la masacre de La Rampla?

Dorotea: Se produce en Risco de Oro, cuando después que cruzamos El Salto11, David y René se quedan, van todos a pie con doscientas personas. Se distribuyeron las armas que había en pequeña cantidad.

Mónica: ¿Y no habían camiones en el pueblo? ¿Por qué no se movilizaron en camiones?

David: Nosotros nos movilizamos en los camiones para la toma de Las Minas.

Mónica: Es que te hago esta pregunta porque Julio Ramos dice que cuando la toma de Estelí y todas esas actividades insurreccionales, la gente que venía de la montaña no tenía la dinámica de que hay que tomarse camiones, sino que todo era a pie, que era parte de la mentalidad de la montaña.

René: Eso no es así. Nosotros llegábamos en camiones a los objetivos, lo que no podíamos hacer era acercamiento en camiones. Pero en cuanto a la toma de la mina, la primera misión fue tomarse los camiones.

David: “Rufo” se nos pierde, era jefe de la retaguardia Se le da la misión de emboscar a la Guardia. No pudo regresar al grupo y tiene que chocar varias veces con la Guardia, y la marcha era complicada con los civiles. Después ya se encuentra de nuevo con René. Nosotros íbamos hacia Risco de Oro, a una mina que se llama Dos Américas.

Dorotea: Entramos a Risco de Oro y David dice que podemos descansar. Habíamos conseguido una vaca, había yuca, y nos pusimos a cocinar. Teníamos dos días de caminata, había que descansar y dar de comer a unas doscientas personas. Cuando estábamos listos para distribuir la alimentación, oímos el ataque de la Guardia que entró por el lado de la comunidad El Dorado, que es la parte sur-este de Siuna, y nos atacan y comienza el tiroteo. Dejamos la comida, dejamos todo y nos desparramamos, todo el mundo corrió donde se podía, porque la mayoría no teníamos armas ni entrenamiento. Los estudiantes se dispersaron y ahí se perdieron Adelaida “Úrsula” y Manuel Rodríguez “Goyo”.

Cae la noche y teníamos que seguir caminando; acampamos en la madrugada. Ahí nos dimos cuenta que de las doscientas personas, había sólo como sesenta, el resto se perdió.

René: Después que perdemos contacto con la retaguardia a cargo de “Rufo”, organizamos una mini retaguardia y ahí iban, “Emiliano”, un muchacho chele de Estelí, muy bueno, Luis Delgadillo, Isaac, un campesino y unos siete más. Ellos tenían la misión de, por lo menos, contener a la Guardia mientras nosotros avanzábamos con ese montón de civiles montaña adentro. Y se produce un segundo vergueo porque, cuando ellos buscan como tenderse, la Guardia los sorprende. Ahí mueren Luis Delgadillo y “Emiliano”, y se pierde el resto.

Después de eso, una parte de los pobladores ya rendidos, muertos de hambre, afligidos, dicen que van a tratar de regresar al pueblo, que ellos son de ahí. No los pudimos detener y regresan, pero la Guardia los apresa y los asesina.

Dorotea: A los días, la Guardia los agarra vivos, agarra a los hijos de don Justo, de Rosita, y nosotros pudimos escuchar el tiroteo cuando los masacraron. Ahí fue la masacre de los estudiantes. Ese lugar se llama La Rampla12.

David: Como sesenta compañeros murieron, según oí después.

Dorotea: En estos combates cae Luis Delgadillo, hermano de una monjita de La Asunción que presta servicio en Diriamba, creo que se llama Miriam Delgadillo, que llegó después a buscar sus restos.

Mónica: Nos llamó una compañera que vive en Managua pero que es originaria de Siuna13. Dice que la masacre fue el 6 de junio y que murieron cincuenta y ocho compañeros, entre otros, hermanos como Gilberto Romero, Francisco Sáenz, Miguel y Migdonio Alvarado. Ella se acordó de cuatro, pero realmente una masacre de cincuenta y ocho compañeros tiene que ser un evento sobre el cual se escriba todo un libro para que no quede en el olvido.

René: Después de Las Minas, prácticamente se combatía todos los días; a veces hasta dos veces al día, entonces teníamos un grupo atrás, de contención, buscando como salvar la vida de todo ese montón de muchachos. Seguimos montaña adentro.

Mónica: El sábado pasado anunciamos que ustedes vendrían hoy y les mandaron una cartita que me gustaría leerles:

Aprovecho la oportunidad para saludarles a usted y sus invitados, el Comandante René Vivas con cariño a la morenita Dorotea. A los héroes un poco olvidados de la Mina Rosita. ¿Cómo olvidar aquel 28 de mayo y aquel 6 de junio de 1979? Me preparaba para asistir al colegio a las seis de la mañana. Recuerdo a la Brigada Pablo Úbeda, entre algunos de sus miembros, a “Rufo”, al Comandante René Vivas, a Terencio14, a “Úrsula” con su UZI en mano. Mi saludo adonde se encuentren a ellos y a “Emiliano”, que fuera asesinado en La Rampla por la tenebrosa Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), junto a los jóvenes que fueron torturados y masacrados, como Lucía Montoya Zeledón, El Moreno Jorge, Crachi, Cucho y otros, por la memoria de Celso, el compañero que cayó en combate en la segunda entrada a Rosita, cuyo cuerpo quedó sepultado a la orilla de la cancha.

Dorotea: Todos ellos son compañeros de Las Minas: los Montenegro, grandes colaboradores del lado de Negrowás, de esa zona donde cayó posteriormente Evaristo Vásquez, un compañero de origen panameño que había venido con “Modesto” en el avión. Después él fue jefe militar del triángulo minero y cayó en una emboscada de la contra.

René: Después de la masacre, la población quedó enfurecida y dispuesta a integrarse a la lucha. Nosotros permanecimos en los alrededores y comenzamos a ser los que buscábamos a la Guardia. Con la fuerza que acumulamos, nos tomamos nuevamente Las Minas y controlamos ese territorio. En Siuna había doscientos guardias que se entregaron toditos. Ahí recuperamos las armas y controlamos todo el territorio. Los jefes de los grupos eran David Blanco, Manuel Calderón, Salvador Muñoz “Filemón” y yo15.

Después de la toma de Siuna tomamos una decisión Manuel y yo con otros diecisiete irresponsables, porque se necesita ser irresponsable para tomarnos unos camiones de Las Minas y marchar sobre Puerto Cabezas, sin tener ni idea de cuántos guardias había ahí. Algunos decían que nos fuéramos hacia Matagalpa, pero pensamos que ya no tenía sentido. Nosotros pensamos, ¿qué vamos a ir a hacer al Pacífico, si ahí sobra gente? Nosotros hemos estado en esta zona del Atlántico, la conocemos más. Ya prácticamente estaba controlado todo lo que era Waslala, Siuna, Rosita, Bonanza, Prinzapolka, todas las comarcas y todos los ríos.

David: Después de la toma de Las Minas, nosotros salimos hacia Musawás, el palenque de los Sumus, buscando Raití.

Dorotea: Después de eso, nosotros vamos con David, llegamos hasta el Río Coco, buscando Honduras. Incluso una parte de la gente fue a explorar el lado de Honduras. Cuando se da el 19 de julio, nosotros estábamos Río Coco arriba, cuando David oye por Radio Reloj de Costa Rica del triunfo. Bajamos sobre el río en cayucos hacia Waspán, pero ya los guardias se habían ido. Nosotros bajamos hacia Puerto Cabezas a pie, pero René iba hacia allá en camiones.

René: Yo personalmente estaba en la toma de Puerto Cabezas como el 15 de julio, y la Guardia se había ido. Al día siguiente salí para Waspán en los camiones, y la Guardia se había cruzado a Honduras. En todos esos lados dejábamos armada a la gente. Al regresar a Puerto, escuchamos que Somoza se había ido. Como a los dos días, después del 19 de julio, me logro comunicar con “Modesto”, y me dice: –Andate para Bluefields, que hay unos vergueos horribles. Nosotros nos vamos con varios, Edgard Vílchez y Leana Benavides, que acababan de llegar a Puerto, y no sé con cuántos insensatos más, nos montamos en un avión y nos vamos para Bluefields a ver qué pasa. David llegó a Managua hasta en agosto16. No me acuerdo, pero cuando llegamos a Bluefields encontramos un cachimbeo complicado, pero por otras cosas. Había gente de la Brigada Simón Bolívar.

Mónica: Para finalizar, les pido un breve mensaje para los oyentes.

David: Se hizo una Revolución, no se pudo hacer lo que pensábamos, desgraciadamente hubo muchos enemigos. Desde un primer momento, al gobierno norteamericano no le gustó esta Revolución y gastamos muchos recursos para defenderla. Creo firmemente que la Revolución Sandinista ha sido el acontecimiento más grande de este siglo, ha sido un cambio grande donde prácticamente fue el pueblo el que se alzó contra toda la injusticia y todos los desmanes de la dictadura somocista para tener un gobierno mejor y más humano.

Hago un llamado a todos los jóvenes a reflexionar y ver hacia adelante y decirles que el futuro de Nicaragua tiene que ser un gobierno humanista, un gobierno por todos los pobres y no por los poderosos. Creo que el futuro pertenece a la justicia, a la paz y a la democracia.

René: Yo creo, que las banderas de la Revolución siguen siendo vigentes. Aquello que llevó a todos estos miles de nicaragüenses a la lucha, un ideal de justicia, de combatir las violentas desigualdades sociales, la riqueza en manos de cuatro pelagatos, una sociedad excluyente para las grandes mayorías, un pueblo analfabeta, abandonado, con pobrísimos niveles de vida y sin salud ni educación. Lamentablemente, esas cosas la Revolución no logró resolverlas, porque en diez años no era posible, y en diez años de neoliberalismo estamos regresando a situaciones muy parecidas a la época de Somoza. En otras condiciones políticas, pero similares condiciones sociales y económicas, las banderas siguen vigentes, y por tanto, debemos continuar.

Quiero expresar nuestro reconocimiento y cariño a los compañeros que cayeron en la montaña: Carlos Agüero, Rufo Marín, Aurelio Carrasco, Martiniano Aguilar y no los menciono a todos porque es realmente imposible, gente extraordinaria, compañeros valiosísimos. También quiero, con brevísimas palabras, reconocer a quien funcionó como jefe de todo eso, al Comandante Henry Ruiz Hernández “Modesto”, quien estuvo al frente desde los años setenta, y al cual nosotros obligamos a bajar, él no quería abandonar el lugar donde estuvo trabajando. Nosotros no hemos hecho mucha alharaca de nuestras modestas acciones militares, pero realmente la montaña fue una escuela de formación.

Debemos reconocer, por lo tanto, sobre todo a los que cayeron, a los que dieron sus vidas y que permitieron que posteriormente, en1977, el Frente fuera capaz de pasar de la clandestinidad de las montañas, a las ciudades y a la lucha insurreccional.

Mónica: Definitivamente no hubiera podido haber un 19 de julio sin la montaña. Y eso es muy importante.

Dorotea: Y tampoco sin la participación de las mujeres. Yo quiero, realmente en honor a los mártires de La Rampla y a los compañeros mineros, rescatar la solidaridad, la ternura y el amor que nos unió y que nos hizo posible derrocar a la dictadura. Creo que todo esto es muy importante porque estamos retomando, construyendo y reconociendo aquellos valores, aquellos principios de solidaridad, de unidad y de compañerismo, porque fue una lucha inclaudicable.



14 de agosto de 1999





NOTAS

1 Victoriano Arteaga era mandador de la hacienda San Carlos, de Chale Montealegre, en la zona de la Villa Salvadorita (hoy 15 de julio) durante el auge algodonero; y se involucró con movimientos campesinos que lucharon por las tierras de Tonalá, Sirama y Rancherías.                                                                                                                                                                                                “(...) Los campesinos asesinados ese día eran trabajadores de la hacienda San Carlos que estaban presentes en el momento del asesinato de mi padre por parte de un guardia: Cayetano Urey, tractorista, Eduardo Flores, bodeguero, Eduardo Urey, jornalero cargaron el cadáver de mi padre manchándose de sangre; una patrulla de la Guardia se percató de eso y los siguió por la carretera al Guasaule, los alcanzaron y los asesinaron, luego les dieron fuego y los botaron en los zanjones de Posoltega”. (Testimonio de Victoriano Arteaga Núñez en El Nuevo Diario, 2 de noviembre del 2007).

2 Los CIVES (Comités Cívicos de Vigilancia y Defensa del Sufragio Electoral) fue una organización creada por los Conservadores. Uno de los impulsores fue Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, para realizar acciones de protesta contra el somocismo. Eran grupos de jóvenes que se manifestaban con beligerancia.

3 Daniel Convendit, famoso líder de Mayo del 68, en París.

4 Las Minas: Rosita, Siuna y Bonanza, enclave minero de compañías norteamericanas.

5 La compartimentación era un principio operativo de la organización clandestina. Cada unidad se mantenía separada o estructurada en compartimentos; no debía tener información de las otras unidades. De esa manera, si una unidad era reprimida, las otras quedaban resguardadas por el secreto.

6 Patricio Argüello Ryan, junto a Laila Khalid, participaron en un fallido intento de secuestro de un avión de El Al, la línea aérea israelita, después de despegar de Ámsterdam. El operativo fracasó y fueron heridos por guardias armados israelíes que viajaban dentro de la aeronave. Cuando el aparato aterrizó en el aeropuerto de Londres, Leila Khaled fue llevada a la comisaría de Policía, y retenida durante veintiocho días, hasta su liberación en un intercambio de rehenes. Patricio fue dado como baja, pues estando herido y atado, miembros de la seguridad israelí lo golpearon brutalmente, y luego lo ejecutaron con disparos a sangre fría. (Datos de la página web, Sandino Vive).

En la Cronología Veintitrés Años de Lucha Sandinista, publicada por el Instituto de Estudio del Sandinismo en 1981, se afirma que después del asesinato de Patricio, se realizó otro secuestro aéreo en el que participó Juan José Quezada, y lograron la liberación de la guerrillera palestina y la devolución del cadáver de Patricio Argüello Ryan.

7 Casa de Magnus Bervis, en Sutiava, León, a la que le decían El Fuerte.

8 Se refiere al sacerdote capuchino Teodoro Nieaus, conocido como Padre Teo, quien hacía trabajo en esa zona.

9 Caen Orlando Castellón “Casimiro” y Aquiles Reyes Luna.

10 Columna Bonifacio Montoya, conocida como La Bacho, bajo el mando de Omar Cabezas. Opera en el norte; construye la Ruta Sandino que logra llegar hasta el noroeste de San José de Bocay, propiamente a orillas del Río La Golondrina.

11 Se refiere a la presa hidroeléctrica El Salto, que abastece de energía a la mina.

12 La Rampla es una comunidad perteneciente al municipio de Siuna.

13 Esta llamada telefónica al programa Entre Todos fue el 10 de julio de 1999.

14 Terencio es un compañero campesino de Unión Labú, de apellido López. “Úrsula” es Adelaida González, una de las Misioneras de Cristo que se incorporaron a la lucha guerrillera, que usaba una Sub-ametralladora UZI. (Explicación posterior de Dorotea).

15 El 6 de julio se toman Bonanza y luego atacan Rosita y Siuna, y quedan liberados estos territorios.

16 David Blanco fue al acto en donde le impusieron el grado de Comandante Guerrillero. Luego participó en la misión del rescate de los restos de Carlos Fonseca.


COMENTARIOS DE LOS LECTORES


© Onofre Guevara: Los CIVES eran una organización juvenil anti somocista. Su principal líder era Julio Cardoza quien apareció después como ministro del trabajo y luego ocupó otros cargos en los gobiernos de Somoza Debayle; vive en Miami desde los 80 y estuvo escribiendo casi semanalmente en El Nuevo Diario, pero no sé si por coincidencia, dejó de escribir desde cuando en un artículo recordé su “hazaña”, aunque sin mencionarlo.




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