Memorias de la lucha Sandinista

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León, ¡nunca vencido!

Edmundo Icaza


Edmundo Icaza, leonés, nace el 9 de septiembre de 1945. Se bachillera en el Instituto de Comercio Mariano Fiallos Gil, y desde muy pronto inicia su trabajo radial. Estudia tres años de Derecho, pero lo suyo era la radio; así que en los años sesenta participa en el noticiero Orientación Popular, que dirigía “El Tigrillo” Madriz. Luego funda y dirige Tribuna Libre, así como Sucesos del Mediodía, este último hasta el año 1979. En los días finales de la dictadura, funda y dirige la radio revista informativa Nueva Nicaragua.

En 1979, el FSLN le encomienda, junto a un grupo de periodistas, poner en funcionamiento una radioemisora como su voz oficial, y sale al aire Radio Venceremos. Luego del triunfo de la Revolución, funge brevemente como Director de prensa de la misma, y luego pasa a ocupar la Dirección General de la emisora, hasta la fecha.

El 6 de junio de 1977, después de intentar infructuosamente de emboscar a una patrulla de la Guardia, Lumberto Campbell y Mauricio Valenzuela se sentaron en una banca del Parque La Merced. En eso pasó una patrulla y los conminó a acercarse. Los guerrilleros intercambiaron algunas palabras; luego Lumberto Campbell se levantó, caminando con dificultad y fingiéndose renco. La Guardia se confió. Lumberto le quito la espoleta a una granada de fragmentación y la lanzó certeramente dentro del jeep BECAT y corrió a parapetarse detrás de un árbol, mientras los guardias se lanzaban fuera del vehículo. Con una sub-ametralladora Madzen, Mauricio abatió a los guardias, y Lumberto disparaba con una pistola semi-automática de 9 milímetros. La operación se llamaba “Ródrigo no ha muerto”. Con ello se inició una etapa ofensiva en la ciudad de León, que dinamizaron después los contingentes Terceristas.

El plan de la ofensiva final fue diseñado conjuntamente con el Estado Mayor Tercerista que cayó abatido casi en su totalidad en la masacre de Veracruz, y no fue alterado, salvo por la existencia de un nuevo punto de concentración de la Guardia después de la masacre, en el edificio del Banco Central. Dora María Téllez fue enviada a dirigir el nuevo Estado Mayor, en tanto fueron trasladados del Frente Sur, Oscar Cortés “El Chele Marcos” y Emilio Muñoz Lumbí “Emiliano Pancasán”, para reforzar el trabajo militar de la Tendencia Insurreccional.

El plan de la ofensiva final era similar al de las demás ciudades, pues en todas la Guardia había desconcentrado sus fuerzas y construido una especie de anillo sobre la ciudad. El plan consistía en atacar esos puntos simultáneamente y luego reforzar a las unidades encargadas del ataque a la guarnición principal, casi siempre el Comando. Al mismo, tiempo, contener los posibles refuerzos con emboscadas en los accesos principales.

En León, la Guardia estaba en el Aeropuerto Godoy, en el Banco Central, en La 21 y en El Comando. Las emboscadas se colocarían para impedir refuerzos de Managua, de Chinandega y de El Fortín.

Conversamos con Edmundo Icaza quien, por estar encargado de la difusión del avance de la lucha a través de la radio, debía recorrer todos los puntos de la acción guerrillera, y tiene, por tanto, una visión panorámica de la lucha.

El 7 de julio del 2001 se presentó espontáneamente a nuestro programa el compañero José Villegas Flores, quien quería dar su testimonio sobre la toma de El Fortín de Acosasco. José es originario del barrio San Felipe y se integró desde 1973 a las luchas estudiantiles. Tenía diecinueve años cuando estalló el proceso insurreccional y participó en las jornadas combativas que se realizaron en los barrios leoneses y en las dos insurrecciones de León.

Nos auxiliamos también de conversaciones con Ricardo Baltodano “Lucas”, Sergio Lira “Zacarías” y Lourdes Jirón “Esperanza”.

Mónica: Edmundo, quiero comenzar este programa leyéndote un extracto de un editorial que escribe Gilberto Ruiz1 sobre vos:

Mundo Icaza es más leonés que las cuajadas con chile, que El Coyolar y La Gigantona juntos; es leonés hasta la cacha de la pistola, aunque nunca ha hecho la leonesa, dice él. Las tremendas cuadras de León son testigos del trabajo radial del periodista Edmundo Icaza. En 1963, era un joven estudiante de Comercio cuando fue invitado a participar en el noticiero Orientación Popular. Desde entonces se quedó atrapado en el fascinante mundo de la radiodifusión. Mientras estudiaba en el Instituto Mariano Fiallos Gil, repartía su tiempo con el trabajo de reportero. Además, colaboraba con otros noticieros: Tribuna Libre, Sucesos del Mediodía y la radio revista informativa Nueva Nicaragua.

Edmundo ha emitido sus noticias e informaciones desde casi todas las cabinas de las emisoras de León: Ondas Populares, Radio Circuito, Radio Atenas, Radio El Progreso y Radio Darío. Los noticieros eran de corte progresista, muy crítico de la dictadura de Somoza. Dice Mundo: –Eso me valió pasar momentos difíciles, me pusieron el bozal, me llevaron al cuartel con todos los papeles en que tenía las noticias para esa tarde, y me sometieron a los famosos interrogatorios que hacía la Guardia somocista.

Luego de esta presentación, decinos, Mundo, ¿qué te parece este esfuerzo de recuperación de la memoria histórica a través de un programa radial?

Edmundo: Creo que es necesario que se vaya recopilando toda esta historia que está esparcida, y sobre todo la de León, grandiosa historia, por cierto. Nosotros allá estamos haciendo un esfuerzo de recopilar la historia de esta insurrección y, en ese esfuerzo, hay que reconocer a José Antonio Villegas “Pescado Lucio” y al papá de “El Chele Marcos”, Oscar Cortés Cordero. Pero también hay otros capítulos desde que llega “El Chele Marcos” y se arman las acciones populares de San Felipe, El Coyolar, de la Ermita de Dolores, del Laborío, de Sutiava etcétera., tantos barrios y tantos muchachos, que no se les menciona, no se les recuerda.

Mónica: Creo que hay que tratar de recopilar la historia, pero desde más atrás. Desde los esfuerzos organizativos de todos aquellos héroes del trabajo de concientización, de organización y de movilización, que hicieron posible un acumulado que permitió la insurrección victoriosa de 1979. Rescatar la historia de todos aquellos que se incorporaron con la conciencia muy clara de lo que querían transformar. Contanos, Edmundo, sobre tus vivencias.

Edmundo: Una reseña rápida, verdad, que me emociona mucho cuando recuerdo. Era el 3 de junio de 1979, llovía copiosamente sobre el caliente León, y estaba a punto de comenzar el singular fenómeno de una insurrección popular masiva y armada.

Las columnas estaban diseminadas por toda la ciudad. Y de la Renta, dos cuadras al sur, estábamos ubicados nosotros, en el Barrio El Laborío, en el sector de Las Pilas, por la curtiembre Guardián. Ahí nos llegó la orientación del Estado Mayor del Frente Occidental Rigoberto López Pérez, de que debíamos integrar un grupo de periodistas y sacar al aire una radio que fuera la voz oficial del Frente Occidental. Para esa tarea llegaron los colegas Bernardo Hernández, Francisco Rojas y Alfredo Torres Pérez. Nos pusieron en comunicación con Emilio Muñoz Lumbí “Pancasán” y con Guadalupe Moreno “Abel”, muy querido en la ciudad de León.

Con Guadalupe Moreno nos trasladamos hacia donde iba a funcionar la radio, y debajo de un aguacero y de la lluvia de balas que estaban cayendo sobre León, hicimos la primera reunión con el Estado Mayor, que estaba integrado por Dora María Téllez, Fanor Urroz, Mauricio Valenzuela, Leticia Herrera, Ana Isabel Morales y Lourdes Jirón “La China”. Estaba ahí también Luis Manuel Toruño “Charrasca”. Inmediatamente fuimos a cumplir con esa misión periodística, conforme a un plan estratégico, y apoyados por las unidades tácticas de combate o las escuadras. A esta tarea periodística también se incorporaron Hugo Noel Olivas y Gustavo Zapata.

De acuerdo al avance, a la lucha y a la toma de posiciones de nuestras columnas, se logra el 9 de junio salir al aire con Radio Venceremos; pero el bombardeo de un Push and Pull prácticamente nos saca del aire, porque botó la antena. Tuvimos que ser trasladados rápidamente por los compañeros combatientes y nuevamente hacer el esfuerzo para sacar la radio al aire. La Venceremos salió nuevamente el 12 de junio, para no volver a callarse.

Mónica: José Villegas Flores es conocido como “Pescado Lucio”. José, ¿ése es un nombre de guerra o es un apodo desde chiquito?

José: Pues sí, es un apodo desde pequeño, viene del colegio en la primaria. Éramos un grupo que de repente no entrábamos a clases, nos íbamos a los ríos a comer pepesquitas, de allí salió.

Sobre la lucha en León me gustaría hacer énfasis en una cita del libro La Nicaragua traicionada de Somoza. Somoza en su oportunidad decía, en una parte de su libro refiriéndose a León: “en mi opinión la caída de León marcó el principio del desmoronamiento de nuestra situación militar”. Eso nos indica que León jugó un papel importante, determinante y fue la organización militar y política que tenía el pueblo de León la que permitió ser un bastión de la revolución.

Desde inicios de la Insurrección, se enviaron escuadras de contención a las faldas del Fortín. Para los que no lo conocen, les digo que es una fortaleza con características parecidas a El Coyotepe en Masaya. El Fortín de Acosasco fue construido a comienzos del siglo XVIII.

Nosotros teníamos las escuadras de contención a cargo de la Comandante Leticia Herrera “Miriam”, Oscar Emilio Muñoz Lumbí que era “Emiliano Pancasán”, Sergio Lira “Zacarías” y Carlos Sosa que era “Jeremías”. Esas emboscadas eran para impedir que las fuerzas insurgentes que estaban combatiendo en el casco urbano de León, fuesen atacadas por la retaguardia, la guardia intentaba entrar por diferentes lugares con tropas de refuerzo.

Un contingente del Consejo de Defensa Centroamericana que venía del Guasaule, hizo averías a lo largo de su desplazamiento desde que ingresó a territorio nicaragüense, pero fueron diezmados en la medida en que iban avanzando. En los combates de La Pedrera, cayó la compañera Verónica Lacayo Peñalba y los detuvimos en La Cartonera donde el contingente fue aniquilado.

Mónica: ¿Cómo se desarrolla el plan en los primeros días de combate?

Edmundo: La ciudadanía de León definitivamente es heroica, y sus combatientes desarrollaron acciones militares a través de las columnas guerrilleras del Frente Occidental Rigoberto López Pérez y las unidades tácticas de combate ocuparon lugares donde se golpeó fuertemente a la Guardia.

De acuerdo al plan de guerra, los objetivos principales de León eran: el Comando, la cárcel conocida como La 21, el Banco Central y el Aeropuerto Godoy, puntos en los que había por lo menos unos seiscientos efectivos de la Guardia Nacional. Además, contaban con la posibilidad de obtener refuerzos que pudieran llegar desde el cercano Fortín de Acosasco, donde estaban unos ciento cincuenta guardias que bombardeaban y mortereaban toda la ciudad de León; y por las tres carreteras, la de San Isidro-Telica, la de Chinandega y la que venía de Managua. Con el objetivo de contener a la Guardia y evitar que pasaran los refuerzos, se ubicaron contingentes guerrilleros en lugares estratégicos, para la neutralización de los probables refuerzos.

En todos estos puntos se encontraba la Guardia, además del antiguo Seguro Social, donde había francotiradores, en el Teatro González, en Telcor, en el Colegio La Asunción y en la Catedral. Desde esas posiciones, verdaderamente diezmaban a los compañeros que avanzaban. En esos puntos se libraban los combates y, poco a poco, se daba el avance de las columnas guerrilleras, las unidades tácticas de combate o las escuadras, que iban liberando punto por punto. A la par de ellas, avanzábamos nosotros como Radio Venceremos, para ir difundiendo todo.

La guerra en León fue verdaderamente heroica, igual que en todo el país; y hay que nombrar a hombres y mujeres que lucharon, que murieron y también a los que sobresalieron en esta gran empresa, como fue la ofensiva final y la liberación de León el 20 de junio. Quiero recordar, por ejemplo, a Lucía Fuentes, la Comandante “Flor”; a Lucía Ramos “Segoviana”; a Lucina Centeno Caballero y a todas las mujeres heroicas que combatieron en diferentes puntos.

Al “Chele Marcos”, que era un hombre que parecía cadejo, porque tenía una movilidad tremenda por todos los frentes, lo encontrábamos en San Felipe, El Coyolar, Sutiava, San Sebastián, se aparecía por cualquier lado, era verdaderamente extraordinario. Ildefonso Chavarría “Alonso”, Zayda Silva Alina; la compañera Verónica Lacayo, que cayó en La Pedrera, cuando retuvo el refuerzo que venía de Chinandega, mientras los otros compañeros se replegaban y ocupaban mejores posiciones; a Isidro Ramiro Soza “Piscis”, que todavía vive, extraordinario combatiente; Antonio Obando Toruño “Toño Huevo”, a Marvin Saavedra Ramírez “Chivo Pando”; a José Antonio Villegas “Pescado Lucio”; a Ofilio Delgadillo, que perdió sus dos manos2. Algunos de ellos todavía están vivos.

Comentario de la autora: El tres de junio que inician las acciones, los guerrilleros se enfrentan en condiciones desiguales a la Guardia, que responde moviendo la infantería, resguardada con tanquetas y tanques. El segundo día, los combatientes detienen una tanqueta y afectan un tanque en distintos puntos de la ciudad. La tanqueta venía de El Fortín sobre la calle principal de Guadalupe. El tanque iba en dirección a La Renta. En ambos casos, las averías sufridas obligan a la Guardia a replegarse. Los guerrilleros logran avanzar temporalmente, pero son repelidos con ametralladoras de grueso calibre.

En la noche del 4 de junio, los combatientes apostados en el puente La Leona, que eran una Unidad de la GPP, Eddy Reyes “Umanzor” y Cristóbal Espinoza Pérez “José Luis”, con una unidad Tercerista al mando de Emilio Muñoz Lumbí “Emiliano Pancasán”, combaten fieramente durante la noche, y aunque hacen algunas bajas a la Guardia, incluyendo a un Teniente, algunos refuerzos entran hacia El Fortín. La mayoría se tiene que regresar a una estación que tenían sobre el Rio El Tamarindo.

La Guardia envió refuerzos por Telica el 7 de junio. Algunos dicen que venían de Chinandega, otros creen que de San Isidro. Lo cierto es que excedían a las escuadras apostadas en la emboscada, pues también traían tanquetas. En la primera emboscada de contención en Quezalguaque “La Pedrera”, al mando de Sergio Lira, cae Verónica Lacayo y otros combatientes, y una parte de la Guardia logra pasar. La Guardia responde con tiros de tanqueta, nutrida fusilería y aviones. Se mueve una unidad de refuerzo hacia esa dirección, y los detiene a la altura de La Cartonera.

En los combates muere el jefe de una unidad de combate GPP, Carlos Amaya Talamante, cuyo cadáver sólo pudo recuperarse dos días después, y fue enterrado en el mismo lugar. Los bazucazos de los guerrilleros no impactan en la tanqueta, pero la Guardia no puede penetrar a León. Finalmente se repliega dentro del edificio de La Cartonera. Los guerrilleros montan un asedio en condiciones difíciles pues el lugar es bastante pelado. Durante cinco días sostienen el asedio, debilitando física y moralmente a los guardias, quienes unos días después huyen dejando la tanqueta intacta, aunque el cañón no tiene la aguja percutora. Esa tanqueta entra triunfante a León, bautizada con el nombre de Araceli, en honor a Araceli Pérez Darias, asesinada en Veracruz.© Es vital para terminar de tomarse el comando el 20 de junio, días después de recuperada.

En este contingente de la Guardia, perece el Teniente Rodríguez Prado de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería. Era hermano de Carmen Azucena, mujer policía que recluté en mi período de encarcelamiento en Matagalpa.

Edmundo: El 12 de junio cae José Gilberto Orozco Iglesias, hermano de la Flavia Orozco. Él era el fusilero de la brigada incendiaria y cayó en el asalto al Cuartel La 21. En ese asalto le tendimos un cerco a las partes laterales del Comando, abrimos los túneles, los pasadizos en las paredes de las casas, y poco a poco avanzamos hasta que se cercó el Comando.

El asedio a La 21 y al Comando fue brutal, y como dice la canción, de tanto penqueo, de tanto vergueo, “Vulcano” ya no aguantó y se zafó. Se fue llevando como rehenes a muchos vecinos, enfermos del hospital, niños y mujeres. Él iba en medio y así llegó hasta El Fortín.

José: El día 16 de junio del año 1979 “Vulcano”, junto con sus fuerzas, sale del Comando hacia El Fortín. La Guardia organiza una fuga prácticamente suicida, con un escudo humano de civiles, enfermos y niños que sustrajeron del Hospital del Seguro Social que hoy es el Hospital Oscar Danilo Rosales Argüello. También llevaban población civil que vivía en los alrededores de esa guarnición. La Guardia iba desmoralizada, tenían días de estar sin avituallamientos y se sentían perdidos. Hubo un momento que la Guardia comenzó a cambiar su ropa militar por ropa civil.

Lo que hicimos fue un trabajo de cacería, nuestras unidades de combate, las escuadras tácticas de combate, comenzaron a seguir a la guardia hasta darle alcance. Eso fue el 16 de junio, pero hasta cuatro días después se da la toma del Comando, porque ahí se quedó un reducto de trece guardias.

Ya habíamos capturado a varios guardias en el sector de Las Brisas del Pochote. Teníamos una cárcel que habíamos improvisado, donde teníamos a los prisioneros, con todo el respeto que la revolución nos enseñó y nos estableció, pero en un momento de ese asedio se da la muerte de Guadalupe Ignacio Moreno Mendoza “Abel”, a quien los combatientes populares de León le teníamos mucho cariño, y entonces la ira nos llevó a cometer el gran error de fusilar a esos prisioneros. Si mal no recuerdo fueron veintisiete.

Edmundo: Las columnas guerrilleras también seguían avanzando, hasta que lograron liberar definitivamente León, el 20 de junio.

Nosotros estuvimos en los operativos de asedio al Comando y a La 21.Ahí cayeron Guadalupe Moreno “Abel” y Jorge Vicente Patiño. Éste, hacía apenas unos días que había perdido varios dedos de una mano, tratando de disparar la tanqueta Araceli.©  Cayeron también muchos compañeros. Recuerdo que la muerte de “Abel” golpeó mucho a los compañeros, dijeron, ya hay que tomarse ese Comando. Y ese día, prácticamente se prepararon para el asalto final, que comenzó a eso de las cinco de la mañana.

El ataque final comenzó con un disparo de la tanqueta Araceli. Se llevó a una posición adecuada y se logró hacerla disparar con un martillo y un cincel, porque se habían llevado el percutor. El estruendo que hizo la tanqueta y el impacto, fue la gota que rebasó el vaso de la ya caída moral combativa del grupo de quince guardias que había dejado “Vulcano”, porque él se zafó, como ya habíamos dicho.

Comentario de la autora: El asedio sobre La 21 y el Comando fue feroz. En este asedio cayeron valiosos compañeros, entre ellos el presidente de la Federación de Comités de Acción Popular, Denis Tenorio.

La salida de “Vulcano” del Comando, a diferencia de Masaya, fue realizada a plena luz del día, lo que favoreció el accionar de los guerrilleros que descargaron lo que permitía la escasez de municiones, sobre la columna que se replegaba. No obstante, “Vulcano” logró salir rápidamente en la parte de atrás de una camioneta de tina. Los guardias sometidos a fuego guerrillero se escudaban en mujeres y niños, y por eso perecieron algunos civiles.

El General Ariel Argüello Valle era del grupo que se quedó en el Cuartel. Algunos dicen que iba en la columna, pero se vio obligado a regresar, debido al intenso fuego. El 18 de junio fue reincorporado a servicio y nombrado jefe de la plaza de León, en un comunicado emitido por Somoza. Los guerrilleros continuaron el asedio buscando mejores posiciones, rompiendo las paredes de las casas. En esos encuentros tuvieron valiosas pérdidas, muchas de las cuales no se recogen en las cronologías; además de Guadalupe Moreno “Abel”, mueren ahí Jorge Argüello y Jorge Vicente Patiño.

Edmundo: Cuando entramos, detrás iba Radio Venceremos. Encontramos cadáveres y armas regados, era horrible. Estaban los quince guardias temblando, que se rindieron, y el hedor era tal, que no se podía ni respirar. Estaban los cadáveres de dos estudiantes universitarias, de Sandra Ríos y la farmacéutica Rosa Balladares. Esta última había sido novia de Enoc Flores3. También había cadáveres de muchos guardias que habían caído en los combates y que los habían llevado al Comando. Los quince guardias que salieron, verdaderamente daban lástima, porque temblaban, unos hasta estaban mudos, habían perdido el habla.

La entrada al Comando fue alegrísima. Todo el pueblo celebraba el fin de la Guardia somocista en León. No importaba que tuvieran cercano el reducto de El Fortín. Radio Venceremos hizo la cobertura. Recuerdo que sonaron las campanas de la Catedral y de todas las iglesias de León, anunciando la liberación. Pegábamos gritos en la radio anunciando el triunfo. “Alonso” Idelfonso Chavarría sostiene que el asalto final al Comando fue planificado desde el Colegio La Salle hacia el sur, en una reunión entre “El Chele Marcos”, Alfonso García “El Prole”, Lenin Valle “Felipe”, Ródrigo González “Argelio” y Eddy Reyes Baldizón “Umanzor”.

En ese ataque estaban todas las tendencias venidas de todos los puntos. Estaban Juan de Dios Midence, “El Chele” Nájar y un guardia apodado “El Bojazo”, quien después de su captura prácticamente se había integrado a las filas guerrilleras. Según Alonso, “El Bojazo” diseñó una lanza granadas artesanal, y fabricó un explosivo con niple y pólvora de granada de fragmentación4.

Mónica: Me imagino que “El Bojazo” se impresionó de ver que, en vez de matar a los heridos, les dábamos asistencia. O sea, nosotros cumplíamos las normas de la Convención de Ginebra, en relación con los prisioneros de guerra; no como ellos, que asesinaban a los compañeros heridos, los remataban.

Sobre la toma del Comando nos hizo algunos comentarios Ricardo Baltodano “Lucas”, que consideramos importante insertarlos.

Ricardo: El General Argüello Valle estaba en su casa, retirado, cuando comenzó la guerra. Él y su hijo se meten al Comando para proteger su vida. Cuando se va “Vulcano” y él se queda, lo reactivan y lo nombran el último General del Comando de León. Yo tengo el nombramiento que salió publicado en el diario Novedades.

Cuando cae el Comando, yo andaba en una camionetona Ford que había recuperado para hacer misiones. Estaba en la gasolinera que queda ahí cerquita, y Lourdes Jirón “La China”, me llama y me dice: –Metete con la camioneta. Me mandan a desenterrar armas, porque ya estaba el pleito por las armas. Ahí estaban Leticia, Ana Isabel Morales, Lourdes Jirón y Mauricio.

El que dijo dónde estaban las armas fue el hijo del General. Por cierto, hay una foto histórica de él ahí. Cuando entré al Comando, ni diez minutos después, era el único guardia que estaba cerca de la fosa. Él estaba enseñando dónde estaban las armas y estaba también Ponce, quien manejaba un jeep Gurgel5, muy parecido al del “Chele Marcos”. Él comenzó a desenterrar las armas. Las armas no se desenterraron antes. Yo entré en ese momento, el 20, y ahí mismo comenzamos.

Los guardias habían hecho un hoyo en la pared del Comando, por cierto se las fui a enseñar a mis estudiantes de historia un día de éstos, y en la casa de al lado estaba la fosa, donde enterraron las armas y encima les pusieron los cadáveres. Cuando nosotros llegamos, ya estaban en descomposición; en ese momento estaban engusanados. A mí hasta me dio hepatitis por haber manipulado esos muertos.

Las armas estaban amarradas en moños. Yo puse los primeros moños en la camioneta y los Terceristas me los quitaban, y se dio un forcejeo entre la Dora María, “La China” y Mauricio. Yo me llevé unas ochenta armas. Me las llevé a donde un colaborador de Zaragoza y delegué a un combatiente de la Unidad de Combate Carlos Agüero, quien pasó varios días limpiándolas y armándolas. Luego me dieron la orientación de cómo se iban a repartir. El hedor no se les pegó tanto, porque estaban bastante engrasadas.

Ése fue el lote de la GPP, pues los Terceristas querían quedarse con todo. Sobre el propio lugar se dividen las armas. La China me las manda a dejar. Y luego regreso y me llevo a los guardias.

Comentario de la autora: Dora María Téllez, en entrevista que aparece en este libro, afirma sobre una operación clandestina, extraordinaria, realizada antes de la toma del Comando, en condiciones sumamente difíciles, apenas a unos metros de la GN, para recuperar un gran alijo de armas de una fosa donde estaban los cadáveres de varios guardias, muertos días antes.

En el libro De León al Búnker (pp. 195-200), se afirma que la información fue suministrada por el guardia prisionero llamado “El Bojazo”, quien guió hacia el lugar a un comando sandinista jefeado por Oscar Cortés “El Chele Marcos”. Según este relato, entraron por la casa de los Taleno, los guardias hacían su ronda nocturna en los torreones del Comando. Las armas fueron sacadas en la noche, mediante una cadena humana, durante cuatro horas. Fueron más de 300 armas recuperadas. La fosa con los cadáveres descompuestos y las armas estaba en un patio al costado norte del Comando, detrás del estanco y refresquería de la familia Taleno, que era informadora de la GN.

También hice esta pregunta a Mauricio Valenzuela, quien afirma que esa operación no pudo realizarse antes de la toma del Comando. Que las armas enterradas debajo de cadáveres fueron sacadas hasta el mismo día de la toma del Comando y que efectivamente, cuando llegaron y no vieron armas, empezaron a interrogar y uno de los militares dio la información que permitió ubicarlas.

Mónica: ¿Esas armas no fueron sacadas unos días antes?

Ricardo: Eso fue el día de la toma, nada que fue antes. A las 7 de la mañana, tal vez antes, me estaba desayunando esa porquería. Como te digo, a mí me dio hepatitis, y los doctores me dijeron que fue por ese desentierro. Esas armas fueron sacadas el mismo día que cayó el Comando. Y yo saqué una parte en el vehículo Ford de un Gurdián que usé toda la guerra, porque después me ordenaron devolvérselo.

Luego me dicen que me lleve a los presos a la cárcel, y fuimos directo a la Colonia Argüello, donde había una cárcel de la GPP. Había varias cárceles. Una por el Chinchunte, que la controlaban los Terceristas. Nosotros nos vamos con los presos y ahí iba el General Ariel Argüello Valle; recuerdo que iban también los Taleno, que eran colaboradores de la Guardia. Va Carlos Nájar, resguardándolos atrás. Cuando se iban bajando, el general Arguello Valle, que era el último, se pone de pie, pues estaba acurrucado en la esquina de la camioneta, y se lanza sobre “El Chele” Nájar, le quiere quitar el arma. “El Chele” forcejea y el General cae al suelo. Cuando cae, “La China” le dispara al General con una pistola, y como cuarenta chavalos que estaban viendo la operación, le dispararon también. En algún libro leí que había sido fusilado, no es cierto. Él murió en ese forcejeo, intentando fregar al “Chele” Nájar. Lo más impresionante fue ver el chavalero que estaba al lado, acribillándolo.

Mónica: ¿Que armas andaba “La China”?

Ricardo: Ella andaba con una sub-ametralladora; pero la que desenfundó para dispararle, fue la pistola.

Después de verlo muerto, le quité las botas y me las puse, porque andaba unos zapatos malos y el número de sus botas era idéntico a mi pie. Me quedaron a la perfección y anduve con ellos el resto de la guerra. Después me las traje a Managua y una vez que fui a ver a mi mamá, las deje ahí; y mi mamá se las regaló a uno de nuestros primos que iba a alfabetizar. Le reclamé a mi mamá, porque eran mis botas históricas.

Mónica: Mundo, contanos cómo se libera El Fortín, que era el último reducto de la Guardia en la ciudad.

Edmundo: Después de la toma del Comando y que las campanas de todas las iglesias anuncian la victoria, el avance de las columnas hacia El Fortín fue muy dificultoso porque la aviación hizo un corredor aéreo con los Push and Pull, los T-33 y el avión que le decíamos “El Dundo Eulalio”; pero aun así, iban avanzando todas las columnas.

La de Emiliano Muñoz Lumbí “Emiliano Pancasán”, la de Carlos Soza “Jeremías”, Sergio Lira “Zacarías”, Eddy Reyes Baldizón “Umanzor”, las de todos pues, avanzaban hacia El Fortín. Muchos compañeros cayeron porque El Fortín era una fortaleza casi inaccesible y ahí estaba concentrada la Guardia. Era el último reducto somocista y los muchachos avanzaban con una heroicidad increíble, a pesar de los muertos y los heridos.

Ricardo: Eddy Rizo cayó en la línea de fuego en los intentos de toma de El Fortín, junto con un matagalpino. Recuerdo que lo recuperamos ya con la piel seca, porque como no podíamos llegar donde estaba el cadáver, estuvieron uno o dos días en el sol. Todos fueron enterrados en la iglesia Zaragoza y estuvieron ahí casi un año, hasta que los sacamos.

Mónica: ¿Y qué pasó con “Vulcano”?

Edmundo: A “Vulcano” se lo llevaron antes en un helicóptero, cuando vio que la cosa ya estaba perdida. Dicen que salió en avión directamente para Miami. Entonces, el 7 de julio se libera León de manera total, ya sin la presencia de la Guardia en El Fortín, y desde ese tiempo estamos forjando la historia.

José: “Vulcano” se fue del Comando el 16 y el día 17 lo evacuaron por helicóptero. Pero la primera orden que da “Vulcano” a sus tropas, que estaban allí acantonadas en El Fortín de Acosasco, es de diezmar a la población civil, con ataques de morteros, con obuses y rocket. Aquello era incesante, y era la población la que estaba sufriendo los embates de esa contra ofensiva de la guardia desde El Fortín.

Nosotros fuimos sitiando El Fortín de Acosasco pulgada a pulgada, milímetro a milímetro, pero la verdad es que tomarse esa fortaleza era algo difícil. En todos los intentos fuimos teniendo gran cantidad de bajas, incluyendo a ex-EEBI que se incorporaron a través del combate a la lucha revolucionaria. Un ejemplo fue Modesto, ex-guardia que andaba con una ametralladora 50 junto con “El Prole”, que era de la Tendencia Proletaria en León. Otro fue Bienvenido, otro guardia que fue capturado en el sector de La Cartonera y se nos sumó, cayendo en la toma de El Fortín.

Cuando ya estábamos muy cerca de la fortaleza, nuevamente realizan una huida suicida de la Guardia, como la que habían hecho el 16. Nosotros captamos sus comunicaciones a través de radiorreceptores que les capturamos y nos dimos cuenta de que ellos preparaban las condiciones de su retirada lanzándonos ataques con una batería aérea.

Mientras nos ametrallaban desde el aire, comenzaron a salir, a eso de las seis de mañana del día 7 de julio.

Como ya teníamos una posible ruta de salida que era por el camino de tierra hacia la Comarca del Chagüe, que está distante aproximadamente entre tres o cuatro kilómetros a la parte sureste del Fortín de Acosasco, entonces preparamos unas emboscadas. Ellos salieron por allí e hicieron una gran matancina, como siempre, de la población campesina de ese sector, adentrándose unos cuatro o cinco kilómetros y marchando paralelamente a la carrera que conduce hacia Managua. Iban abriendo brecha con todo y su equipo, pero fueron cayendo en nuestras emboscadas.

Mónica: Si uno analiza militarmente la ubicación de El Fortín, nos podemos dar cuenta de que la batalla fue realmente heroica. El Fortín está en una elevación tal, que se puede ver desde todos los puntos de la ciudad. Si uno viene por la carretera, desde Managua, divisa perfectamente El Fortín. Atacar El Fortín con pura infantería era verdaderamente difícil. El Comando de Estelí no tenía las condiciones tan privilegiadas, y sin embargo resistió hasta el 16 de julio, y nadie duda de la heroicidad de los que ahí combatieron.

Ana Isabel Morales nos comentaba que hicieron uso de un cañoncito de 57 milímetros que se recuperó a un BECAT el 20 de junio, cuando se toma el Comando y ya se controla toda la ciudad de León. Se bautizó como “Chinto”, que era el seudónimo de Carlos Manuel Jarquín, caído en Veracruz. Aun así, haber logrado eso el 7 de julio sólo fue posible porque era todo el pueblo en pie de lucha, y los guardias se dieron cuenta de que no había manera de sobrevivir. El hecho que al frente estuviera “Vulcano”, que era un General, también favoreció, porque a él no le podían obligar a que se quedara al final y muriera, como ocurrió con el Comandante de Estelí, que fue pasado por las armas.

Contános José y ¿qué pasó cuando la población se dio cuenta de que ustedes se habían tomado El Fortín?, ¿qué hizo la población?

José: Lo común, lo que nos pasó al llegar aquí al Búnker de Somoza. Entre la población había tal algarabía, que la dirigencia del Frente Occidental Rigoberto López Pérez y nosotros como combatientes de las diferentes unidades tácticas de combate, perdimos el control sobre la población, quien andaba buscando cómo hacer justicia por su propia cuenta. Entonces había una gran algarabía, la gente comenzó a invadir El Fortín, algunos buscaban a los presos sandinista pero ¡ah! los presos ya no existían, eran cadáveres, los asesinaron antes de marcharse.

Hoy que se cumplen 22 años de aquella gesta heroica, debemos recordar a muchos compañeros que abonaron con sus vidas, con su sangre, la patria liberada. Hoy lastimosamente hemos perdido algunos valores que se conquistaron con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

Edmundo: Un equipo de Radio Venceremos, en un Land Rover, con Róger Pineda, acompañaba a las columnas guerrilleras y esta voz que te está hablando ahorita, que era la voz oficial del Frente Occidental, narraba: –En estos momentos, estamos a tantos metros de El Fortín de Acosasco, las columnas avanzan... Ya estamos a tantos metros y vamos penetrando, penetran las columnas al Fortín de Acosasco; y la Guardia huye, los contingentes guerrilleros los persiguen por El Chagüe6.

Y cuando la radio dice: –Las columnas guerrilleras están pasando en estos momentos el portón de El Fortín de Acosasco; por todo León comenzaron a sonar de nuevo las campanas de las iglesias. Y sonó la campana más grande que hay en la Catedral y se oyó en todo León y toda la ciudad. Nosotros siempre transmitiendo desde El Fortín, claro que nos decían: –Tengan cuidado porque puede haber minas, puede haber cosas.

Una vez que penetramos a El Fortín, izamos la bandera rojinegra del Frente Sandinista de Liberación Nacional, y cuando dijo Radio Venceremos: – ¡Se libera León!, todo el pueblo salió de sus casas, y comenzó la romería hacia El Fortín de Acosasco.

Claro, el dominio temprano de la ciudad favoreció que la Junta de Gobierno llegara a León y ahí se juramenta el 18 de julio de 1979, y León es la capital de la Revolución, porque es donde se juramenta el Gobierno producto de la Revolución.



17 de junio de 2000





NOTAS


1 Gilberto Ruiz, profesor de Radio en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Centroamericana.  

2 Ofilio Delgadillo fue trasladado a Masaya con mi familia: mi madre Zulema, mi hermana Alma Nubia y mi hijo Pancasán. Estuvieron varios días ahí, y luego fueron llevados a Costa Rica en una avioneta de la naciente aviación sandinista. Alma Nubia y Ofilio habían perdido sus dos manos por bombas de contacto. Después fueron a Cuba a terminar de sanar sus heridas. 

3 Enoc Flores formó parte del grupo de estudiantes de Medicina que se fueron, en 1976, a estudiar Medicina de Guerra en Cuba.

4 Para su relato, Mundo se auxilia del borrador que luego será el libro de Guillermo Cortes Domínguez De León al Búnker.

5 Vehículo todo terreno de fabricación brasileña, cuyo nombre era el mismo del fundador de la empresa, João Augusto Conrado do Amaral Gurgel. La empresa fue fundada en 1969 y se especializó en vehículos todo terreno.  

6 El Chagüe es una comunidad rural que queda al sureste del Fortín de Acosasco. Se previó que por ahí saldrían huyendo los guardias, cuando no soportaran el asedio a que estaba sometida la guarnición del Fortín. 

COMENTARIOS DE NUESTROS LECTORES

© Onofre Guevara: Quien se hizo responsable de la tanqueta Aracely, por órdenes de Dora María Téllez se llama Carlos Cuadra Montalván. Él es leonés, y después del triunfo quedó en el EPS como responsable del Primer Batallón Blindado Ulises Tapia Roa, hasta su retiro. Ha escrito un pequeño libro sobre la historia de su participación en la liberación de León y su papel en la tanqueta Araceli.

© Onofre Guevara: Según versión de Cuadra Montalván, Jorge Vicente Patiño, era ecuatoriano, y nunca estuvo en la tanqueta Arceli, por lo cual tampoco es cierto que allí perdió los dedos. Quien perdió los dedos en la operación descrita en la página fue Mario Moya, guardia salvadoreño prisionero, quien se prestó a servir en la tanqueta como artillero. Del conductor de la Araceli sólo recuerda su seudónimo “Beto”; el conductor auxiliar fue el leonés Fernando Guadalupe Vallejo López

Últimos comentarios del relato
  • Nestor Allan Alvarado Díaz :

    Esta muy bueno el relato al estilo de una novela de vaqueros, yo estuve desde el primer dia combatiendo en la ciudad de Leon y todo lo que cuentan esta muy distorcionado de la realidad. Hay que ser mas objetivos y contar la verdadera Historia.

    03 Jun, 16
  • Admin :

    Nosotros hemos realizado un esfuerzo que nunca antes se hizo. Seguramente hay errores, omisiones, datos equivocados, porque la fuente principal es el testimonio. Pero en general nunca nadie nos ha cuestionado sobre la veracidad de los grandes eventos.sobre cómo se dieron los principales combates, las dificultades, los muertos. Errores en detalles si es posible, y agradecemos cuando nos mandan a pedir que corrijamos . Si Ud tiene otra versión seria bueno que la escriba o la grabe. si nos las manda la podemos revisar, corroborar con otras fuentes y con su autorización podemos publicarla. Animese!

    21 Jun, 16
  • Eva Maria Aura :

    Gracias para poner este relato aqui, que lei en la casa del tio del "Pescado Lucio", que llego a ser un gran amigo mio. Si alguien sabe donde se encuentra ahora, por favor mandame su email, o vice-versa. Lo conoci cuando yo estaba trabajando como periodista y profesora en el año 2000. Muchisimas gracias. Eva Maria Aura Fuentes

    13 Jul, 15
  • ariel :

    El nombre que aparece como Juan de Dios MIdence es Juan Bautista Midence caído en Pantasma 1988 cuando era Jefe de la DGSE en Jinotega

    30 Nov, 13

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