Memorias de la lucha Sandinista

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Cayendo Estelí, Somoza salió disparado

Javier Pichardo, Cristhian Pichardo y María Lourdes Jirón


Javier Pichardo “Emilio” nace en Chichigalpa el 16 de agosto de 1951. Ingresa a la universidad en 1969, matriculándose en la carrera de Física, y en 1970 es designado Instructor de Matemáticas y Física. Se incorpora al Frente Sandinista de Liberación Nacional en ese año, reclutado por Edgard Munguía “La Gata”, y luego de graduarse en Física en 1973, sale a realizar estudios de post-grado en Física y Química en la Universidad de Sao Pablo, Brasil, con una beca que le otorgó la Organización de Estados Americanos.

A su regreso a Nicaragua en el año 1975, de nuevo se incorpora al FSLN a una serie de tareas clandestinas. El 10 de julio de 1976 es capturado, juzgado y condenado. Fue liberado por medio de la toma del Palacio Nacional, que se realizó en agosto de 1978. Después de una breve estadía en Panamá, se integra al Frente Sur Benjamín Zeledón. Fue nombrado jefe de la columna Eduardo Contreras. El primer ataque de esta columna fue en Orosí, Cárdenas, en diciembre de 1978, donde muere el padre Gaspar García Laviana. En la ofensiva final, por El Ostional y El Naranjo logra llegar hasta la famosa Colina 155, donde se enfrentan a fuerzas superiores de la Guardia, resistiendo heroicamente hasta el 9 de junio.

En la segunda ofensiva del Frente Sur Benjamín Zeledón, el 14 de junio, es uno de los principales jefes que llegan hasta las riberas del Río Ostayo, y mantiene el control de una franja del territorio nacional. Ahí sostienen una guerra de posiciones que empantana a las tropas élites de la Guardia somocista. Después del triunfo de la revolución es distinguido con el grado honorífico de Comandante Guerrillero y queda integrado al Ejército Popular Sandinista, primero como responsable de Blindados, y luego como jefe de la Fuerza Aérea Sandinista y Defensa Antiaérea (FAAS-DAA), función que ocupa hasta su retiro en 1990 con el grado de Coronel. A la fecha está dedicado a sus actividades privadas, que combina con la docencia en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.

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Cristhian Pichardo “Isauro” nace en Chichigalpa el 14 de julio de 1954. Estudia su primaria en la escuela del Ingenio San Antonio y se bachillera en 1973 en el Colegio La Salle, León. Se vincula desde la edad de 14 años al Frente Estudiantil Revolucionario, a través de Francisco Avilés1.

En 1976 pasa la clandestinidad, se incorpora a la columna Bonifacio Montoya y desde ahí reorganiza la columna Augusto César Salinas Pinell, de la cual llega a ser jefe. Ambas columnas forman parte de lo que se llamó la Brigada Coronel Santos López, y en unidad con las fuerzas Terceristas, al mando de Francisco Rivera “El Zorro”, constituyeron el Frente Norte Carlos Fonseca Amador, dirigido por un Estado Mayor Conjunto del que Cristhian es uno de sus integrantes.

Participa en las insurrecciones de 1978 y 1979 en Estelí y en los ataques y tomas de Yalí, Condega, Pantasma y Wiwilí. En la ofensiva final participa también en la toma de Sébaco y forma parte de las fuerzas que el Frente Norte envía a Boaco para entrar a Managua el 19 de julio de 1979.

Después del triunfo de la Revolución se le otorga el grado honorífico de Comandante Guerrillero. Inicialmente fue el jefe del Estado Mayor de la I Región del naciente EPS. Luego fue enviado a estudiar a la Academia Militar Máximo Gómez, en Cuba, y al regresar le encargan la organización de la Delegación del Ministerio del Interior, desempeñándose durante muchos años como Delegado de la I Región Militar.

En 1990, con el cambio de gobierno, ocupa distintas responsabilidades, y lo retiran del Ministerio de Gobernación en 1997, con el grado de Comandante de Regimiento. A la fecha, está dedicado a asuntos privados y se mantiene vinculado a la actividad partidaria del FSLN.

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María Lourdes Jirón Cucalón “Esperanza”, “Chinita” o “La China”, nace el 29 de marzo de 1957 en la ciudad de León. Estudia primero en La Recolección y luego bachillerato comercial en la Escuela Nuevas Orientaciones. En 1973 se matricula en la UNAN en la carrera de Biología. Trabaja desde secundaria en los movimientos cristianos comprometidos en la lucha social, principalmente en los barrios de León.

Se incorpora al FSLN en el año 1973 y pasa a la clandestinidad en 1976. Atiende un tiempo el trabajo en Chichigalpa y luego pasa como responsable político militar del FSLN-GPP en el Departamento de León. En 1978 integrada a la coordinación con la Tendencia Tercerista para la insurrección de septiembre, y en 1979 es parte Estado Mayor del Frente Occidental Rigoberto López Pérez.

Después del triunfo de la revolución, María Lourdes queda integrada a tareas de organización del FSLN en el Comité Departamental de León, en el Departamento de Organización y Trabajo de Masas (DORMA) y finalmente en el Comité Departamental Managua. Desde 1990 trabaja profesionalmente en organismos no gubernamentales.

Los días previos al triunfo revolucionario fueron un hervidero de conspiraciones y negociaciones. Los Estados Unidos trataron hasta el último momento de impedir el derrumbe de la dictadura, o, al menos, evitar que el sandinismo tomara el poder. Para ello hicieron uso de su influencia en la OEA, tratando de conseguir la conformación de una fuerza multinacional de paz.

En el balneario de Puntarenas, Costa Rica, en la casa del entonces Presidente Rodrigo Carazo, hubo una reunión crucial, donde entre otros, asistieron: Daniel y Humberto Ortega Saavedra, Tomás Borge, Violeta Barrios de Chamorro, Alfonso Robelo, Sergio Ramírez Mercado, el Presidente Carazo y su Vice-Presidente José Miguel Alfaro, el Ministro de Seguridad Jhonny Echeverría, los Ex-Presidentes José Figueres Ferrer y Carlos Andrés Pérez; el asesor del general Omar Torrijos, Jorge Ritter y el Delegado del Presidente Carter, William Bowdler2.

Conforme los acuerdos tomados en esa reunión, el General Federico Mejía González, por la Guardia Nacional y el Comandante Humberto Ortega Saavedra, por el FSLN, se debían reunir para elaborar un plan de transición militar. Habría un Ejército integrado conjuntamente por la GN y el FSLN, y durante un año, el mando estaría a cargo del General Mejía y Tomás Borge, como segundo.

Somoza Debayle renunciaría y nombraría un Presidente interino que estaría en el cargo hasta la llegada a Managua de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN). El Presidente interino entregaría la banda presidencial a Monseñor Miguel Obando y Bravo, y éste, a su vez, la transferiría a la JGRN. El acuerdo también contemplaba el cese de las acciones militares por todas las fuerzas.

Como se sabe, Francisco Urcuyo Maliaños, quien asumió como Presidente interino por su cargo de Presidente del Congreso Nacional, en el último momento se entusiasmó con la banda presidencial y se negó a cumplir los acuerdos, afirmando que completaría el período de Somoza que terminaba en 1981, y ordenando al jefe de la Guardia Nacional que había nombrado, a continuar los combates.

Frente a esta situación, todos los estados mayores de los distintos frentes, recibimos la orden de intensificar las acciones combativas y marchar con parte de nuestras fuerzas hacia la capital, a conseguir la rendición incondicional de las fuerzas enemigas.

La noticia de la renuncia del dictador Anastasio Somoza se conoció en horas muy tempranas del 17 de julio. La gente, a medida que se enteraba, salía a las calles a celebrar: estalló mucha pólvora y balas, y sonaron las campanas de las iglesias en los territorios liberados.

En los testimonios, Javier Pichardo, del Frente Sur; Cristhian Pichardo, del Frente Norte; María Lourdes Jirón, del Frente Occidental; y mi propio testimonio como parte del Frente Interno, se resalta no sólo la importancia de cada uno de estos Frentes, sino también cómo se vivió en ellos la noticia de la huida del dictador, cada cual a partir de sus propias realidades.

Mónica: Cristian y Javier son hermanos y pertenecen a una familia muy comprometida. Ambos son Comandantes Guerrilleros. Comenzamos con Cristhian, ¿cómo te involucrás en la lucha?

Cristhian: Me involucro con el FSLN desde los 14 años. Primero, a través del FER, en secundaria. Mis padres se trasladaron a vivir a Managua por necesidades de trabajo, y estudié mis primeros años de secundaria en el Instituto Ramírez Goyena; pero luego me expulsaron por revoltoso, por participar en las luchas que entonces se libraban desde los colegios. Aquí en Managua trabajé con Oscar Turcios y Bayardo Arce, y también con Manuel Avilés. Terminé mi bachillerato en La Salle, de León, porque tuvimos que trasladarnos por el terremoto de 1972. Ahí fue donde entré en contacto con los movimientos cristianos. Yo pertenecía a la Juventud Franciscana (JUFRA) y formábamos una comunidad crítica, con gente como Walter Pentzke y Fanor Urroz. Después con ustedes, Oscar Pérezcassar, vos, hicimos trabajo en el barrio El Laborío.

Mónica: ¿Cuándo pasás a la clandestinidad y cómo vas a dar al norte?

Cristhian: Cuando se da la represión de 1976, capturan a Javier, mi hermano, el 10 de julio. Era parte de su red de correos, yo trabajaba directamente vinculado a Iván Montenegro, que cae preso una semana después, el 17 de julio. Inmediatamente me dicen: –Tenés dos opciones: seguís aquí, o te vas a la clandestinidad, porque Javier está detenido. Inmediatamente tomé la decisión.

Informé a mi mamá de esa decisión, no a mi papá, porque tenía cierto nerviosismo, mi mamá era un poco más fuerte. Ella me dijo que era preferible que estuviera en la clandestinidad, que estar ahí y caer también preso.

Me contactaron con Bayardo Arce, quien me envió al lado de Estelí ese mismo día, a una casa de seguridad de aquel famoso zapatero Denis Traña. En la mañana yo estaba tranquilo, en la tarde ya me encontraba en una humilde casa de seguridad.

Debo decir que, realmente, mi mamá es la primera en la familia que se integra al Frente Sandinista. Recuerdo una vez, yo estaba estudiando en León, y un fin de semana andaba buscando unos libros. En esa búsqueda, me encuentro con una subametralladora y con un montón de medicinas y unos uniformes verde olivo. Me quedé callado y no le pregunté nada. Estoy seguro que mi papá no sabía nada. Mi mamá era de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua (FSMN) que, en 1970, era una fuerza anti-somocista muy importante en el país, y en esa dirigencia había algunos militantes del Frente que la habían reclutado. Nosotros no sabíamos nada.

Mónica: Pero me imagino que les transmitía a ustedes el anti-somocismo, un poco la historia, que les ayudó a ustedes a involucrarse.

Javier: Por supuesto; si no, se lo podrías preguntar, debe estar escuchando el programa ahorita. El involucramiento de nuestros padres se puede ilustrar en esta anécdota. Cuando yo estaba preso, llegó mi papa en una de las visitas. Eso fue a inicios de 1978. Me dijo: – Ve, no te preocupés que ya vas a salir. ¿Y por qué? –le pregunté. – Porque estamos preparando el asalto al Palacio Nacional.

Mónica: ¡No te lo puedo creer, él estaba totalmente involucrado!

Javier: Mi papá era empleado del gobierno, era auditor de la Dirección General de Ingresos del Ministerio de Hacienda en el Palacio Nacional. Entonces el viejo con Nicho Marenco, Raúl Venerio y todo el equipo que organizó el asalto al Palacio, hicieron los planos, que dónde estaba fulano, que dónde estaba el otro; entonces a mi papá le decían “La Espina”, porque estaba metido en el corazón del enemigo. Mi viejo indiscretamente me lo comentó, y, por supuesto, yo no podía creerle.

Mónica: ¿Vos les contaste a los otros presos?

Javier: Le conté solamente a Iván, porque me lo dijo con tal seguridad, que me entró la duda. Como siempre había habido intentos de hacer una acción de esa naturaleza, yo dije, a lo mejor es cierto.

Y efectivamente, a los cuatro meses que me dice eso, ya estábamos en el exilio. A René Núñez no le conté nada. Creo que René no estaba enterado, porque en esa época todo se dividió. Hubo unos que nos hicimos Terceristas en la cárcel y otros siguieron con la línea oficial. Yo no le contaba nada a los GPP; nada más a algunos, porque así eran las cosas.

Mónica: Javier, explicanos el rol del Frente Sur. Algunos pensaban que ustedes tenían la idea de que por ese lado se podría avanzar más rápidamente para liberar ciudades del sur y entrar más rápido a Managua.

Javier: Creo que el Frente Sur jugó un papel en dos líneas: fue una retaguardia estratégica del Frente Sandinista para conseguir permanente apoyo internacional en todas las cosas que eran importantes y vitales para el triunfo de la revolución. Lo que se pretendía con el Frente Sur era crear una fuerza lo suficientemente hábil y fortalecida para empantanar a las principales fuerzas especializadas del somocismo, como las tropas de la EEBI. O sea, no se trataba de hacer un ejército y avanzar para liberar los principales puntos. El papel que jugó el Frente Sur fue ése: empantanar a las fuerzas más importantes de la Guardia Nacional y creo que lo hicimos con éxito.

Cristhian: En el caso del Frente Norte, buscábamos cómo, en la medida en que nuestros hermanos del Frente Sur estaban empantanando a las fuerzas élites de la EEBI, irnos preparando con los otros frentes, para hacer la ofensiva final.

Mónica: Acaba de llegar Lourdes “La Chinita” Jirón. Ahora que estamos todos, conversemos sobre aquel 17 de julio. ¿Dónde estábamos? ¿Qué acciones realizamos? ¿Cómo recibimos la noticia de la huida del tirano?

Javier: Yo estaba en Sapoá3, territorio donde se ubicaba el puesto central de mando de todas las tropas del Frente Sur. Yo dirigía el sector más importante, y recuerdo que el 17 de julio me enteré de la huida de Somoza por una comunicación del Estado Mayor; no me acuerdo la hora, ni me acuerdo de los detalles, pero sí que inmediatamente se lo comunicamos a las tropas y hubo júbilo, porque era parte ya del desmoronamiento de la dictadura

Nos enteramos de las dos cosas: que se va Somoza, pero que se quedaba Urcuyo Maliaños, y que no quería entregar la banda presidencial. La Junta de Gobierno había acordado, se había negociado, que íbamos a congelar las posiciones y que inclusive, nos íbamos a integrar conjuntamente en un solo Ejército, una cosa rarísima, porque la Guardia Nacional también se iba a reconcentrar para hacer un solo tipo de fuerza armada. No sé lo que iba a venir después, pero no nos gustaba mucho.

Resulta que Urcuyo Maliaños dice que se queda. Nosotros hicimos planes para retomar de nuevo la ofensiva, que no era tan fácil en el Sur, porque ya éramos muchos. En el sector que yo dirigía había más de un mil seiscientos hombres, y teníamos una retaguardia muy ágil, directamente con los ticos. Hubo un puente aéreo con los cubanos que le proporcionaron a Nicaragua el armamento necesario para las últimas semanas de la guerra, y disponíamos de mucho parque, de mucho material de artillería, de armamento pesado; éramos casi un pequeño ejército convencional. Entonces, no era tan simple planear una ofensiva en término de horas.

El 18 de julio, al día siguiente por la tarde, me acuerdo que llegó el General Alejandro Ronda, que era un cubano amigo nuestro, y nos dice que la Guardia de Rivas y de todo el sector de allí se estaba desbandando, y efectivamente, la patrulla de exploración ingeniera nos reporta que la Guardia estaba yéndose, que estaba levantando campo.

Lourdes: Yo estaba en León. A nosotros ya nos habían informado oficialmente de las pláticas y de las posibilidades de la huida del tirano. El día 17 en la madrugada, el que estaba posteando en las unidades de radio de comunicación era Omar Cabezas, y a él le avisaron: –Se fue Somoza, se fue Somoza. Omar nos despertó inmediatamente, y nosotros hicimos el anuncio a toda la gente de León.

Inmediatamente, a las cuatro de la mañana, organizamos una caravana en la que participó mucha población de León. Anduvimos despertando a la gente para darle la buena noticia. Se hizo nuevamente fiesta ahí y se tocaron las campanas. Era la tercera vez en esa jornada: la primera, el 20 de junio; la segunda, el 7 de julio y la tercera, el 17.

En León, el Estado Mayor estaba integrado inicialmente por Dora María Téllez, como jefa; Leopoldo Rivas, Mauricio Valenzuela, Leticia Herrera, Ana Isabel Morales y yo. Después, en la medida en que fueron pasando los días, se fue integrando Oscar Cortés “El Chele Marcos”, Fanor Urroz y otros compañeros que venían de otros lugares.

Mónica: ¿Cuándo llegó la Junta de Gobierno a León?

Lourdes: Se instaló el 18 de julio de 1979. Unos llegaron en avioneta y doña Violeta Barrios de Chamorro llegó en helicóptero. También llegaron Alfonso Robelo y Moisés Hassan.

Para el 20 de junio, la Guardia somocista en León estaba reducida al Fortín de Acosasco, pero finalmente cayó el 7 de julio, y durante ese período nosotros habíamos acumulado esa experiencia de Gobierno, para llamarle de alguna manera. De hecho, nosotros teníamos un control total sobre la situación desde el 20 de junio, y siempre hubo comunicación por radio entre el Estado Mayor del Frente Occidental y el Estado Mayor de la guerra a nivel nacional, que llamábamos “Palo Alto”; nosotros nos llamábamos “Taller”.

Oyente: Danilo Lacayo. Un saludo a todos ustedes. Recordando esos días en León, porque nosotros no éramos combatientes, éramos apoyo logístico de aquella época y andábamos metidos varios. Ahora que escucho al maestro Pichardo, a Cristhian y a “La China” Jirón, me doy cuenta de que se nos están olvidando las cosas, a “La Chinita” le cuesta acordarse de los nombres. Hombré, lo más triste que siento es que la guerra de 1979, la lucha de todos nosotros en contra de Somoza, fue contra un sistema excluyente y nuevamente vamos a volver a eso, si seguimos como vamos.

Nuestra juventud ya no se acuerda de lo que fue la guerra, de lo que fue Somoza; la mayoría de ahora nacieron después de 1980, no saben nada de lo que fue esa etapa. Por eso creo que hay que contar completa la historia de Nicaragua, hay que recordar el por qué fue la guerra; no fue por puro gusto ni porque estábamos locos; si no porque hubo una dictadura de cuarenta y cinco años, porque hubo un pacto entre Agüero y Somoza, que fue excluyente. La guerra tuvo una razón de ser y si ya pasamos once años de la revolución, con sus cualidades, con sus errores, y ya pasamos también los seis años del gobierno de doña Violeta, creo yo, que éste es un momento de reflexionar.

Ustedes que llevaron la carga más fuerte de la guerra, porque nosotros los apoyábamos como correos, como lo que fuera, pero hay que recordar. Yo tengo el temor de que si en este país volvemos a ser excluyentes, tus hijos, mis hijos, los hijos de todos nosotros podrían, en un momento determinado, sentirse excluidos y volver a retomar la lucha armada.

Mónica: Vamos a reflexionar sobre lo que decía Danilo, pero antes vamos a concluir la ronda que llevábamos. ¿Dónde estábamos el 17 de julio de 1979, día de la Alegría?

Cristhian: Lo que nosotros sabemos es que a partir del 16 de julio, cuando cae el puesto de la Guardia de Estelí, es que Somoza salió disparado, salió huyendo, porque ésa era una plaza muy fuerte que tenía Somoza. Cayendo Estelí, Somoza tiró su equipaje, no le gustó nada. Nosotros nos enteramos el mismo 17, pero no me acuerdo la hora.

Ese día nosotros estábamos en Sébaco4. Ya estaban tomados San Isidro y La Trinidad, y días antes nos mandan a tomarnos Sébaco, precisamente porque es el tronco para todo el norte (Matagalpa y Estelí), y había que evitar cualquier avanzada desde Managua. Había una gran preocupación con la cuestión del repliegue aquí en Managua, del Frente Interno.

Una vez tomado Sébaco, preparamos las condiciones: las dos avionetas, los rockets y todas esas cosas que fueron necesarias para la toma del Comando de Estelí. Entonces, cuando se da la toma de Estelí el día 16, y se va la Guardia, yo estoy en Sébaco. El día 17, a nosotros nos dicen que tenemos que pasarnos para Matagalpa, y estando ahí, en la noche, nos dicen que tenemos que avanzar hacia Boaco.

Mónica: ¿Todavía no había caído el Comando de Matagalpa?

Cristhian: No, Matagalpa no había caído. Cuando nosotros llegamos, todavía estaba en la lucha, era duro, durísimo.

Javier: Pero ustedes, ¿cómo era que estaban organizados?, porque “El Zorro” era el jefe. ¿Quién era el jefe allí?, porque todavía no he entendido eso del Frente Norte.

Cristhian: En el Frente Norte, las dos fuerzas, la GPP y los Terceristas mantenían sus estructuras organizativas distintas, aunque en la acción tenían un solo objetivo. Precisamente los dos Estados Mayores, las Brigadas Santos López y la Filemón Rivera, se unifican y forman el Frente Norte Carlos Fonseca Amador, como un Estado Mayor Conjunto.

Javier: Pero el jefe allí era “El Zorro”, era indiscutible; como segundo al mando estaba Omar Cabezas y después Julio Ramos.

Mónica: A Javier le cuesta entender porque en el Sur todos eran Terceristas. En el Norte, las fuerzas de base eran GPP y, cuando llega “El Zorro”, se pusieron de acuerdo rápidamente y trabajaron coordinadamente. Eso lo explicó muy bien “El Zorro” en su libro, y Julio Ramos y Elías Noguera en las entrevistas que les hicimos en este programa. Julio Ramos era el que tenía la jefatura por la GPP todo ese tiempo. Omar llegó ya para la ofensiva final, se fue para el lado de Achuapa y terminó en León.

Cristhian: La unidad nuestra era móvil. El 17, cuando nos movemos hacia Matagalpa, vamos juntos los Terceristas y los GPP. Llegamos a Matagalpa y también ahí miramos la unión que se hizo. Estaban “Cuqui” Javier Carrión y Bayardo Arce, y nos dijeron que había llegado “Modesto”, debió de haber llegado en avión. ¿Te acordás que no pudieron aterrizar en Las Minas?5

Javier: La gente que no pudo aterrizar allá en Las Minas, nosotros la recibimos en el sur como el 4 ó 5 de junio, con Juan José Úbeda al mando.

Cristhian: Nosotros llegamos en la noche del día 17 a Boaco, era todo un movimiento. El 18 nos indican que hay que preparar las condiciones para entrar a Managua, adonde llegamos el propio 19 de julio.

Oyente: Quiero saludar a “Isauro” Cristhian Pichardo, quien en otro tiempo estuvo en mi casa, donde la familia Rivera, cuando llegaba José Benito Escobar, “Eduardo” y “Emiliano”. Él sabe muy bien cómo lo cuidamos en nuestra casa.

Cristhian: Nosotros te recordamos, porque tu familia fue muy importante. Cuando veníamos de la montaña a cualquier hora, en la madrugada, en la noche, siempre estaban atendiéndonos. Llegamos con Omar. “Eduardo” era el seudónimo de Luis Adolfo Izaguirre, quien cayó en Yalí.

Oyente: Clarisa Cruz. Yo soy de Matagalpa y para el triunfo tenía 14 años, pero me acuerdo porque a esa edad estaba en el Comando Julio Buitrago, y allí mismo quedaba la Radio Insurrección clandestina. Me acuerdo que el 17 de julio, allí todavía se estaba combatiendo, porque la verdad es que teníamos a los francotiradores en el Cerro La Virgen y aquello estaba completamente irresistible. Nosotros nos dimos cuenta de la ida de Somoza porque estábamos con la Radio Insurrección, monitoreando todo. Recuerdo al comandante “Casimiro”, de la columna Crescencio Rosales, pero sólo conozco sus seudónimos. Todavía combatíamos el 17 de julio, día de la Alegría.

Mónica: Voy a ponerles una grabación de un llamado que se transmitió en Radio Sandino, cuando Urcuyo Maliaños incumple los acuerdos:

Hermanos nicaragüenses: Los interventores yanquis, buscando cómo arrebatarnos el triunfo que estamos conquistando a punta de balazos y de nuestra propia sangre, tratan de imponernos –una vez derrotada la dictadura– un Gobierno de traidores y militares asesinos.

Los nicaragüenses patriotas no estamos luchando para que en Nicaragua el Gobierno sea de esa calaña. Nuestra lucha dará paso a un Gobierno Provisorio de Unidad Nacional, integrado por todas las fuerzas políticas y sociales que en nuestro país hayan mantenido una lucha inclaudicable contra la dictadura somocista.

Hermanos nicaragüenses:

A este Gobierno provisorio de Unidad Nacional, es al que solamente reconoceremos. Ése es el Gobierno que está impulsando el Frente Sandinista de Liberación Nacional, es el Gobierno del pueblo.

¡Muerte al Gobierno de traidores!

¡Viva el Gobierno Provisorio de Unidad Nacional que impulsa el Frente Sandinista de Liberación Nacional!

Hermanos nicaragüenses:

¡Gobierno de traidores y guardias asesinos: Gobierno de la dictadura somocista! ¡Gobierno Provisorio de Unidad Nacional: Gobierno del Frente Sandinista!

Hermanos nicaragüenses:

Cualquier Gobierno que no sea avalado por el Frente Sandinista, es un Gobierno al que tenés que decir ¡no!

Al Gobierno Provisorio de Unidad Nacional que apoya el Frente Sandinista, es un Gobierno al que tenés que decir ¡sí!

¡Viva el Gobierno Provisorio de Unidad Nacional!

¡Muerte al somocismo!

Mónica: Si notan, en este comunicado leído por Humberto Ortega, se estaba tratando de dejar claro que el Frente Sandinista no aceptaba la postura de Maliaños y que la consideraba continuidad de la dictadura. Precisamente por esa situación de duda que se creó, fue que los mandos nos ordenaron avanzar sobre Managua, y nosotros teníamos ya suficiente capacidad militar y fuerzas como para derrotar totalmente a la Guardia. La mayoría de nosotros veníamos a Managua pensando que aquí habría grandes y principales combates.

En el caso del Frente Interno, en la madrugada del 17 íbamos avanzando hacia Granada, después de haber tomado los pueblos y Jinotepe el 5 de julio. Ahí pasamos varios días entrenando al Batallón Rolando Orozco, que tenía unos quinientos combatientes, entre orgánicos y milicianos. Nos orientaron avanzar hacia Granada y pasamos toda la noche del 16 preparándonos, y empezamos a avanzar como a las diez de la noche.

El avance lo hicimos en camiones y era lentísimo, porque nosotros mismos habíamos levantado barricadas y cortado la carretera. Eso obligaba a que en cada corte de la vía tuviéramos que colocar tablones para que pasaran los camiones.

Mover una fuerza de quinientos combatientes en esas condiciones, era difícil. Como a la una de la madrugada, estábamos pasando por Masaya, y la gente salió a las calles a decir: ¡Se fue Somoza, se fue Somoza! Nosotros seguimos avanzando y llegamos a los alrededores de Granada a las cinco de la mañana. Nos bajamos como a tres kilómetros de la ciudad y entramos por los alrededores.

Teníamos el mapa con la ubicación de cada uno de los comandos en que se había disgregado la Guardia. Y cada pelotón tenía sus misiones. Tuvimos enfrentamientos con la Guardia, les hicimos muchas bajas y los fuimos sacando de los puntos que ellos dominaban. Recuerdo los combates en Telcor y en la Catedral, donde ellos tenían francotiradores en los campanarios. Eso fue todo el día 17. Los obligamos a atrincherarse en el Cuartel de La Pólvora; en la noche los rodeamos completamente y suspendimos los combates para que la gente descansara.

Javier: Nosotros estamos claritos. Yo llego el 20 de julio por la mañana, pasamos directo al Chipote. La verdad es que, llegar primero, ¿para qué? Hagámonos la reflexión. Está bien, éste llegó primero, el otro después. Pero nosotros queríamos venir organizados porque pensábamos que se iba a dar la última batalla, y no podés llegar a la loca, si no como una fuerza pequeña organizada, porque se iba a dar una batalla de magnitudes mayores. Menos mal que no se dio, pero pensábamos que se iba a dar una gran batalla.

Mónica: Aquí tengo un testimonio Róger Mendieta Alfaro, que voy a leerles, aparece en su libro El último Marine:

Recibí llamada del diputado Roberto Vélez Bárcenas, Secretario Político del Partido Conservador de Nicaragua: ¿Quién habla? –pregunté. Roberto Vélez –agregó la voz notoriamente agitada.

¿Qué pasó? –respondí. Ya se fue Somoza, ya renunció, te aviso para que sepás, misión cumplida –dijo el conservador. ¿Y a qué hora fue la cosa? –insistí. –Ahoritita, ahoritita, yo vengo de allá, estamos saliendo de la sesión. Y no escuché más porque instintivamente puse el teléfono, se lo comuniqué a mi esposa y ya no pude dormirme.

El Corresponsal de The Ángeles Times, en Nicaragua, el periodista Stanley Meisler, publicó la noticia de la dimisión e ida de Somoza el 17 de julio 1979:

… Más tarde, a las 11 de la noche, miembros del Congreso se movían alrededor del Hotel Intercontinental, situado cerca del Búnker. Los habían llamado para una sesión común en la que posiblemente recibirían la dimisión de Somoza y nombrarían a un Presidente interino.

Somoza entregó su dimisión anoche a los miembros del Congreso de los diputados bajo una Managua fortificada. Los miembros del Congreso entraron inmediatamente en sesión en el Hotel Intercontinental, aceptando la dimisión de Somoza y eligiendo como sustituto a Francisco Urcuyo Maliaños.

En los minutos siguientes, cerca de dos docenas de legisladores subieron a sus cuartos para llevarse maletas ya embaladas, y subir a un autobús hacia el Aeropuerto, en donde los esperaba un vuelo a las tres de la madrugada, para viajar a Miami. Entre ellos estaba el primo de Somoza, Luis Pallais Debayle, el Vicepresidente de la cámara baja del Congreso.

Cable de Última Hora. St. Louis Post:

Somoza y 44 de sus colaboradores volaron en cinco aeronaves a la base de la fuerza aérea de Homestead, cerca de Miami hoy. Los protectores en la base dijeron que Somoza aterrizaría a las 9:50 de la mañana. Somoza dejó la base aérea por el motorcade, escoltado por la carretera por las patrullas de La Florida hasta su isla Puesta del Sol, en Florida.

Comentario de la autora: En Trinchera de la noticia del 17 de julio del 2006, Emilio J. Núñez publicó un artículo que detalla las últimas horas del dictador Somoza en Nicaragua, que en resumen contiene las siguientes informaciones:

Desde las 11 de la noche del 16 de julio, se inicia la organización de la caravana de buses y escoltas militares que llevarían al Aeropuerto Las Mercedes a los acompañantes de Somoza. El Coronel Jerónimo Linarte estuvo a cargo de esta misión.

A las 3:00 de la madrugada los autobuses se ubicaron en la entrada principal del hotel para llevarlos al aeropuerto. Somoza Debayle no durmió esa noche. Antes de la 4:00 de la madrugada llamó al cocinero, camarero y ordenanzas presidenciales, para despedirse. Frente al Búnker fue aparcado un automóvil marca Panther, que lo llevaría al tope de la colina para seguir en helicóptero hacia el Aeropuerto.

La última contrariedad de Somoza en Nicaragua fue su hijo, el Coronel Anastasio Somoza Portocarrero, El Chigüín, ya que insistió en quedarse combatiendo con las tropas de la EEBI. Somoza Debayle le ordenó que a las 4:00 de la mañana debía estar en el Aeropuerto, que la orden era militar y debía ser puntual; sin embargo éste, en su último acto de rebeldía, llegó con treinta y cinco minutos de retraso.

En cuanto llegó El Chigüín, el padre le cayó encima con otra fuerte reprimenda, y sin perder el tiempo lo subió al avión, ordenó al piloto que encendiera la máquina y despegara. El avión de Somoza Portocarrero despegó primero, detrás fue el Convair 880, Learjet, con Somoza Debayle y un Dehavilland 125/600.

Mónica: En síntesis, Somoza renunció en la noche del 16, el Congreso aceptó la renuncia y se inicia el proceso de traslado de Somoza y su comitiva al aeropuerto. Entre organización, traslado y despedidas, al final Somoza salió del aeropuerto cerca de las cinco de la mañana, hora de Nicaragua, llegando como las 9:30, hora de Miami. El 17 de julio es desde entonces el “Día de la Alegría” para los nicaragüenses.

Continuando con mi relato sobre Granada, por la mañanita del día 18, le caímos por todos lados al Cuartel de La Pólvora, hasta que se rindieron más de trescientos guardias y el Coronel Ruiz, jefe de la plaza, en sustitución de Fajardo, quien estaba de jefe de Río San Juan cuando el ataque del 13 de octubre de 1977. Fajardo era terrible, había cometido bastantes asesinatos. En La Pólvora, se encontraron muchos entierros de sandinistas asesinados por él.

El 18 por la noche era súper intensa la comunicación del Estado Mayor del Frente Interno, con Carlos Núñez a la cabeza. Nos dan la orden de avanzar hacia Managua, y el 19, desde la madrugada, comenzamos la organización del desplazamiento y el avance, y entramos a la capital como a las 11 de la mañana.

Javier: Es increíble, ¡toda la gente quería llegar rápido a Managua!

Oyente: Mi nombre es Ramiro Lorío. Tengo presente, como que fue hoy, cuando llegó la primera tropa a Boaco. Estaba recordando al difunto Cristóbal Vanegas, a Pedro Agurcia “Maceo” y a Javier Carrión, que fueron los primeritos que llegaron a Boaco. Era la columna Oscar Turcios; y estoy escuchando a Cristhian Pichardo, que también llegó a Boaco.

Cristhian: Nosotros éramos una columna móvil y, cuando llegamos a Boaco, efectivamente ya estaba tomado.

Ramiro: Yo luché aquí en Managua, en el sector del norte, y la Mónica estuvo presente allí en una reunión que tuvimos dentro del cine con el difunto “Manchado”6. Yo me fui en la retirada hacia Boaco, y cuando llegaron los del Frente Norte, bajé con estos compañeros el propio 19 a la Loma de Tiscapa, allá donde estaban todos los furgones que había quitado Somoza, con unos armamentos que venían de Costa Rica.

Nosotros entramos propiamente el día 19, como a las ocho o nueve de la mañana. Yo venía en una columna adelante con Pedro Agurcia “Maceo” y Cristóbal Vanegas, pero fuimos nosotros los primeritos que entramos al Chipote, y por eso la Mónica se está riendo7; el propio 19 nos tomamos El Chipote y toda la parte donde está ahora el Estado Mayor General, hacia arriba. Yo me acuerdo como que fue hoy, no se me olvida nada y tengo presente a toda la gente que entró. Después llegó el Frente Oriental, donde llegaron Luis Carrión, Roberto Calderón, los Pacaya, un poco de gente del Frente Oriental.

César Cortés entró al lado de la Academia, pero fue después que entró; nosotros nos tomamos desde donde estaba la EEBI hacia arriba, allí regamos la gente nosotros, y recuerdo que Vanegas era mi jefe inmediato con “Maceo” allá arriba, y de allí nos dividimos y nos mandaron al aeropuerto a hacernos cargo, que allí estaba Roberto Calderón, ahora General.

Me acuerdo que la Guardia, todavía se corrió y había algunos en el Hospital Militar, y les tiramos balas a los que estaban donde era el Barrio Vietnam, frente al Jonathan González; allí la Guardia todavía iba tirando los cascos.

Mónica: Ahora estaba leyendo un reportaje en El Nuevo Diario que dice que todavía el 19 en la mañanita, algunos cadetes que estaban en la Academia no se daban cuenta de la derrota de la Guardia.

Ramiro: Sí. Nosotros bajamos del Búnker y miramos que ahí estaban unos cadetes, pero salieron disfrazados. Muchos guardias se disfrazaron de civil y ya se habían ido. Pero le digo honestamente, fuimos nosotros los primeritos en tomarnos toda la Loma; inclusive, había quienes dijeron que habían unas caza bobos en los escritorios, que no los abriéramos, ni las puertas, sin haber analizado primero, porque podía haber algo.

Javier: Cuando el Frente Sur entró, ya estaba tomado El Chipote; nosotros estamos claros de eso.

Ramiro: Cuando llegaron todos los del Frente Sur, hubo discordia, hubo pleitos de “Maceo” con algunos, porque querían hacerse cargo y robarse las pistolas. Había bodegas llenas de armamento.

Javier: De eso sí me acuerdo, que nosotros nos llevamos todo el armamento que había allí: ochocientos fusiles Galil cortos y tres millones de cartuchos, y los llevamos al Retiro, que fue el Cuartel General nuestro. De eso sí me acuerdo perfectamente, y después andaban buscando que les regaláramos Galiles cortos.

Ramiro: Mónica, oíme, me acuerdo de todo eso, porque yo era el responsable de la bodega y estaba Cristóbal Vanegas y otro muchacho del Frente Oriental, Miguel Guzmán, cuyo seudónimo era “Ramiro”. Me acuerdo perfectamente que me dieron orden de que no le entregara armas a nadie; al único que le di una pistola 45 nueva, que ahora me arrepiento porque con esa se mató, fue a un primo mío que se llamaba Enrique Lacayo Lorío “Pedrito”. Él venía en el Frente Sur, era artillero.

Todo el armamento que estaba allí era nuevo, cuerito; estaba conservado y estaba engrasado, eran bodegas enteras. Fijate que el General Carrión discutió con otro jefe, no recuerdo quién, porque querían armas; pero el Frente Norte era el que tenía todo el control, fue el primerito que llegó al Chipote, a la Loma. Ahí estaban dos o tres furgones llenos de armas que fueron las que quitaron en el Frente Sur. Creo que Samuel Santos estaba involucrado en eso8.

Javier: Esa fue una de las cosas que a mí me llamó la atención, y pensé, hombré, Somoza no se defendió porque no quiso, porque tenía suficientes armas y municiones.

Mónica: Pero es que la Guardia a esas alturas ya no podía combatir, porque para eso se requiere convicción, y no tenía moral. Estaba luchando literalmente contra un pueblo. Por eso se dice que en la guerra son más importantes los combatientes que las armas. Si no hubiera sido así, no habríamos ganado nunca.

Las fuerzas del Batallón Rolando Orozco de Managua, entramos a las covachas de la EEBI, y esa misma noche les entregamos a todos los combatientes uniformes, botas y boinas nuevas. Nosotros no tuvimos ningún problema con las bodegas de armas. Completamos a todos con su Galil. Tal vez las bodegas que dice Lorío estaban en donde ahora es el Estado Mayor. Nosotros entramos a las de la EEBI –hoy Carlos Agüero– sin problemas. Las bodegas quedaban cerca de donde hoy es el auditorio Erick Castellón. Luego pusimos de responsable de esas bodegas a Ezequiel Orozco, un compañero que había sido fundamental en el montaje de las radiocomunicaciones de Managua, y que después pasó a trabajar a la Inteligencia, con Julio Ramos. Ezequiel armó su equipo y ahí estuvo Amy Rivas, una gran colaboradora, hija del humorista Gonzalo Rivas Novoa (GRN).

Javier: Nosotros no teníamos ninguna prisa por llegar a Managua. El que sí tenía prisa era Edén. Los que llegamos primero a La Virgen, Rivas, nos dimos cuenta de que la Guardia, la gente de la EEBI, se estaba yendo en desbandada hacia San Juan del Sur, donde estaban abordando barcos para trasladarse hacia El Salvador; efectivamente, la Guardia estaba desmoralizada, no tenía artillería, no tenía municiones, desmoralizada absolutamente. Le dije a Edén que ahí los teníamos agarrados, pero él tenía prisa de llegar a Managua para ser de los primeros. Eso era una absoluta tontería y se nos escaparon los guardias.

Mónica: Nosotros entramos por la carretera Masaya como a las once de la mañana. Encabezando veníamos dos jeep de la Guardia, de esos anaranjados. En uno veníamos William Ramírez manejando, Casilda Sampson “Muchachito”, le decíamos, y yo. Alguna foto de éstas ha sido publicada. En el segundo jeep venía Ramón Cabrales y Wilfredo Figueroa; y detrás todos los camiones que pudimos encontrar, con nuestros combatientes. La gente iba a encontrarnos. Se salían en todas las casas. En Masaya, fue apoteósico. Hasta ese día se tomaron El Coyotepe.

Recuerden que para nosotros era doble alegría, porque habíamos tenido que salir el 27 de junio en el repliegue. Fuimos directo a bajarnos frente a La Loma; entonces ahí era un predio vacío. Nuestras fuerzas las tendemos hasta el Cine González por el norte, y hacia el lado del Mercado Oriental, por el este, buscando el Gancho de Camino. Hasta ahí llega nuestro Batallón, porque aquello era un desorden, y organizamos inmediatamente unidades de control. Había mucho civil que estaba robando en la molotera.

Mientras, entran al Búnker los compañeros del Estado Mayor del Frente Interno, Carlos Núñez, Joaquín Cuadra y algunos de Managua. Pero yo creo que ahí ya había compañeros del Frente Norte, adentro. Nosotros entramos a la EEBI, que luego se llamó Escuela Carlos Agüero; nos metemos a las bodegas y vemos tiros y armas regados por todos lados. Encontramos cajas con cientos de boinas negras y rojas, y uniformes nuevecitos. Todos nos cambiamos uniformes. Yo orienté que todas las mujeres se pusieran boinas rojas.

En la mañana siguiente formamos los pelotones del Rolando Orozco, uno de ellos de mujeres, que se miraban lindísimas con sus boinas. Creo que fue Carlos Núñez quien llevó a la Dirección Nacional frente al batallón. Estaban Humberto, a quien conocí por primera vez, Bayardo, “Modesto”, a quien había conocido en una casa de seguridad en 1978, Víctor Tirado; y le presentamos armas a la Dirección Nacional. El Batallón Rolando Orozco, todos formados, le rindió honores. Nuestra fuerza había tenido espacio para hacer ejercicios de formación después de la toma de Jinotepe.

Luego nos fuimos con Raúl Venerio, William Ramírez y otros compañeros, a esperar a la Junta de Gobierno frente al Parque Las Piedrecitas. Entré a la plaza en un jeep que andaba Humberto. Hay una foto que se ha difundido. En el jeep vamos Humberto, Bayardo, yo, y Augusto, un cubano. Y ustedes, Lourdes ¿cuándo entraron los del Frente Occidental?

Lourdes: El Frente Occidental mantuvo una fuerza que venía en avanzada días atrás, y el día 19, como a la una o dos de la tarde llegó a Managua una primera parte. El que comandaba ese grupo era Oscar Cortés “El Chele Marcos”. Desde que salieron, ellos tuvieron un camino muy accidentado por toda la carretera nueva a Managua.

Nosotros no llegamos antes a Managua, no porque no hayamos querido o porque nos dormimos, sino que cuando nos ordenaron avanzar hacia la capital, unos lo hicieron por La Paz Centro, y logran liberarla. Luego avanzan hacia Nagarote donde, aunque la Guardia está un poco desmoralizada, había jefes y comandantes que combatieron hasta el final. La unidad iba comandada en ese momento por Fanor Urroz, hasta llegar al Cuartel de Nagarote. Cuando está gritándole a la Guardia que se rinda él se lanza a quererse tomar el Comando de Nagarote, y allí lo acribillan y muere.

También de León venía otra columna por la carretera vieja, comandada por Mauricio Valenzuela y Sergio Lira. Cuando pasaron por El Tamarindo, encontraron desmantelada la poderosa base que tenía ahí la EEBI. Además, esa columna tenía que entrar a Puerto Sandino, luego a Montelimar y así a lo largo de toda la carretera hacia Managua. Llegaron el 19 por la tarde. El 20 de julio entramos el resto del Estado Mayor y la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, pero ya a celebrar.

Mónica: Ahora que Lourdes mencionaba a Fanor Urroz, creo que es bueno recordar a aquéllos que cayeron el propio día de la victoria, el 19 de julio. En Sébaco murió Justo, quien había estado en tantas batallas, había estado en la montaña, había andado hasta en la Cordillera Isabelia y cae. ¿Cómo fue la muerte de Justo?

Cristhian: Cuando nos vamos para Matagalpa, dejamos a Julio César Avilés en Darío, y a Justo en Sébaco con otros compañeros. El mismo 19 de julio, parece que en la retirada que hizo la Guardia, que de alguna manera fue ordenada, dos kilómetros antes de Sébaco se detienen y sacan banderas blancas. Justo se va con un grupo y ¿qué fue lo que ocurrió? No se rindieron, comenzaron a disparar y Justo cayó allí. Después la gente de Sébaco comienza la persecución contra esa unidad, que era una unidad de blindados.

Mónica: Nosotros nos metimos a luchar porque aquí había una dictadura que le negaba oportunidades económicas, sociales y de participación a todo el pueblo. Hace veinte años triunfó una revolución que realizó muchas transformaciones, pero nos encontramos actualmente enfrentados a más miseria, más desempleo, más hambre, o sea, las condiciones económico-sociales que nos motivaron a ir a luchar, persisten. Pero se considera que ahora hay más espacios democráticos y que entonces, a través de la lucha política, podés aspirar al gobierno, para desde ahí hacer las transformaciones, sin necesidad de ir a la lucha armada.

Ésta es la importancia de conservar esos espacios democráticos a los que nos hacían referencia. Es fundamental para que nuestro pueblo no se tenga que volver a alzar, para que haya paz. Y para que se consolide la paz, tiene que consolidarse la democracia en todos los terrenos, en el orden económico, en el orden social y en el orden político. En sus reflexiones finales, ¿qué significa para ustedes este XX Aniversario?

Cristhian: Para mí el XX Aniversario significa el futuro de Nicaragua. La posibilidad de que podamos reflexionar sobre la necesidad de que todos los nicaragüenses tengamos efectivamente el pensamiento y el corazón puestos sobre Nicaragua, unirnos y fortalecer lo que nosotros iniciamos, que fue la democracia participativa, en la que todas las fuerzas de Nicaragua pudieran tener oportunidades. Eso tenemos que cuidarlo, porque en eso descansa el futuro.

Lourdes: Lo más importante que alcanzamos con el triunfo de la Revolución Sandinista es que se haya dado al traste con cuarenta y cinco años de dictadura encabezada por Somoza, pero además, con un régimen en el cual no había ninguna forma de participación democrática, no había posibilidades de expresarse libremente, de pensar libremente, de organizarse libremente. Es decir, Nicaragua vivía en una condición en la que prácticamente lo único que se podía hacer, era lo que le parecía bien al gobernante de turno.

Lo determinante, lo decisivo es que pudimos abrir un espacio a una democracia representativa, y una democracia participativa, y que, como bien decía Danilo Lacayo cuando nos llamó, no podemos ser excluyentes; debemos tener en cuenta que esos espacios conquistados tenemos que preservarlos desde nuestras distintas trincheras, en las organizaciones de la sociedad civil, en las escuelas, en nuestra vida cotidiana; porque no debe haber exclusiones, tenemos, como decía Cristian, que unirnos y fortalecer nuestra democracia participativa.

Javier: Yo me metí en el Frente Sandinista en 1970 y comparto la reflexión que ustedes han hecho. Creo que la lucha contra la dictadura somocista indudablemente valió la pena. Acabar con cuarenta y cinco años de dictadura, de secuelas de muerte, de destrucción, creo que fue una experiencia muy valiosa. Pero ahora, después de veinte años, coincido con Mónica, ¿qué tenemos a veinte años? ¿Cómo está esto?: 40% de analfabetismo y 80% de pobreza. La gente se va de Nicaragua, quinientas personas salen para Costa Rica diariamente por nuestras fronteras, huyendo de las condiciones deplorables, o se van a otros países, a Estados Unidos.

Creo que aquí los espacios democráticos no se han cerrado; pero no podemos hablar de democracia con la situación de educación y pobreza, y cuando solamente un 5% ha alcanzado un nivel de bienestar y prosperidad. No se trata de hacer un llamado a la violencia, pero ésta tiene varias caras y una de ellas es la cara institucional. Aquí estás en una indefensión permanente desde cuando te cobran la luz, cuando te cobran el agua, porque ni siquiera podés reclamar.

Pero hay que ver hacia el futuro. Creo que con estos espacios que todavía están abiertos, podemos hacer algo. Además, yo no sé si ustedes tuvieron la misma sensación, pero yo sentí que no llegaría al triunfo. Teníamos la mentalidad de que íbamos a morir en el camino, y no era porque dudáramos del triunfo, sabíamos que el pueblo iba a triunfar, pero como que no lo veríamos. Y cuando llegó el 19 de julio y Hugo Torres me dijo: –Hombré, no me mataron; pensé en los compañeros que se metieron a esto con nosotros y no lograron ver el triunfo.



17 de julio de 1999





NOTAS


 1 Francisco Avilés cayó en Rivas en el año 1978.

 2 Trabajos de investigación realizados por Roberto Sánchez.

 3 Municipio del departamento de Rivas, ubicado en la parte sur de Nicaragua, límite con Costa Rica.

 4  Municipio del sur de Matagalpa, ubicado en la Carretera Panamericana; ocupa una posición troncal entre Estelí y Matagalpa.

 5 Se refiere al aterrizaje fallido de una unidad de combate del FSLN en Bonanza. Los detalles de esta operación aparecen en conversación con René Vivas, Dorotea Wilson y David Blanco, en el Tomo I de esta obra.

 6 Se refiere a una reunión que tuvimos con Rolando Orozco “El Manchado” y los compañeros de ese sector, durante la insurrección de Managua. La reunión fue en el cine de Bello Horizonte.

 7 En este programa, se puso en evidencia que existen varias versiones sobre quién entró primero al Búnker, como podrán apreciar los lectores; por eso, me reía cuando Ramiro daba la suya. Más recientemente, en el libro De León al Búnker, se afirma que los primeros que llegaron al Búnker fueron Oscar Cortez “El Chele Marcos” y Leopoldo Rivas.

Antes de morir, Oscar Cortez dio una entrevista a Esta Semana, de Carlos Fernando Chamorro, en la que explicó su llegada y la de Polo Rivas a este simbólico lugar. En la Revista Visión Sandinista No. 170, del mes de junio de 2009, Leopoldo Rivas afirma que fue el primero en llegar al Búnker, sin mencionar a Oscar Cortez, aunque señala que, al llegar a la Loma “fue terrible controlar a la gran cantidad de gente que se metió, entre milicias populares y población civil.” En otra entrevista que aparece en este Tomo se afirma que los primeros en llegar al Búnker fueron combatientes del Frente Norte, entre ellos Elías Noguera y Javier Carrión.

8 Según Henry Ruiz “Modesto”, un cargamento de 250 armas que venían en un furgón, enviado por Samuel Santos, fue incautado por la Guardia a principios de junio, una vez que el furgonero, totalmente atemorizado por el cateo que hacia la Guardia, salió corriendo.


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