Memorias de la lucha Sandinista

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Tierra de Dirianes:

La Rebelión del 4 de abril de 1954 y los ataques a los cuarteles de Jinotepe y Diriamba en 1960

Mónica Baltodano 


Carazo, en la zona central de la región del Pacifico, es uno de los departamentos más pequeños de Nicaragua (un mil cincuenta kilómetros cuadrados). Está en la Meseta de Los Pueblos, a setecientos metros sobre el nivel del mar. Y su clima es fresco, su aspecto, agradable y la rodean cafetales y hermosos árboles.

Para el año 1963, en el que comienzan nuestros relatos, tenía apenas sesenta y cinco mil ochocientos ochenta y ocho habitantes, y una población económicamente activa de diecinueve mil seiscientas sesenta y una personas, según el censo1. Está divido en ocho municipios: Jinotepe, su cabecera departamental, distante cuarenta y ocho kilómetros de la capital, Diriamba, San Marcos, Dolores, El Rosario, La Paz de Oriente, Santa Teresa y La Conquista.

La región alta de Carazo fue habitada por la tribu de Los Dirianes, que quiere decir “hombres que viven en las tierras altas”. Su Cacique Diriangén, se enfrentó al conquistador español Gil González, y se convirtió en el primer símbolo de la heroicidad del pueblo nicaragüense contra la dominación extranjera.

De tradición conservadora, el departamento de Carazo fue creado en 1891, a iniciativa del diputado Buenaventura Rappaciolli, y su nombre es en honor al expresidente Evaristo Carazo (1887-1889).

Estas tierras predominantemente cafetaleras, vieron crecer a patriotas que dieron ejemplo de coraje y valentía para enfrentar tempranamente a la dictadura somocista. En la expedición del General Alfredo Noguera Gómez contra Somoza, murió don Simeón Santos, originario de Jinotepe, el 7 de octubre de 1944. En esa expedición participó José Gregorio Olivas, originario de Totogalpa, cuyo testimonio aparece en el tomo II de “Memorias de la Lucha Sandinista”.

También los liberales de Carazo mostraron inclinación a la rebeldía frente al régimen. Días antes del golpe de Estado de Somoza contra el Presidente Leonardo Argüello Barreto (27 de mayo de 1947) liberales caraceños lanzaron una proclama de respaldo al Presidente.

Días después militares provenientes de estas tierras también desafían a Somoza participando en la defensa militar de Argüello. Entre ellos destacan los jinotepinos: Alberto Ramírez y Arturo Cruz Porras, Adolfo Báez Bone, el Ex-Teniente Rafael Somarriba quien luego participa en la Guerrilla de El Chaparral, el oficial Rafael Choiseul Praslim y el Coronel Manuel Gómez y Pepe Matus González, primo de Alberto Ramírez. Después cayeron presos. Cuando Alberto Ramírez sale de la cárcel, se va a Costa Rica y forma parte de La Legión del Caribe

Alberto Ramírez es parte de los nicaragüenses que se unieron a otros pueblos para luchar contra las tiranías, participando en el intento militar contra el dictador dominicano Leónidas Trujillo, donde cae junto otros nicaragüenses, en las playas de Luperón, Puerto Plata, República Dominicana, el 19 de julio de 1949.

En el kilómetro 18 de la Carretera Sur estaba apostado un grupo armado opositor a Somoza, esperando que éste pasara para ajusticiarlo. Era el 4 de abril de 1954. Entre los complotados estaban Adolfo Báez Bone y Pablo Leal.

Adolfo Báez Bone nace en Juigalpa, Chontales, era hijo de Luis Felipe Báez Gilkry y de una guatemalteca de apellido Bone, pero muy pronto emigraron a Jinotepe, donde criaron a sus dos hijos, Luis Felipe y Adolfo, quien se graduó de oficial en la Escuela Politécnica de Guatemala. Ahí conoció –y entabló amistad con él– a su profesor Jacobo Arbenz Guzmán, quien posteriormente fuera Presidente de ese país.

Había pertenecido a la Guardia Nacional y era amigo de Somoza, a tal punto que cuando se casó con Liliam Cruz, hermana de Arturo Cruz Porras, Tacho Somoza fue su padrino. Pero cuando se dio el golpe de Estado a Leonardo Argüello (1947), Báez Bone respalda al Presidente y se coloca en contra de Somoza, junto a su cuñado Arturo Cruz y otros oficiales de la Guardia.

Después del golpe tuvieron que asilarse en la Embajada de Guatemala, de donde Báez Bone logra salir clandestinamente y se dirige a Costa Rica, donde se integró a la Legión del Caribe, combatió junto a Pepe Figueres y regresó a Nicaragua en 1953, cayendo preso nuevamente. Después regresó a vivir a Jinotepe, donde puso un negocio de granos. Siguió conspirando contra Somoza e impulsa nuevos planes. Por su parte, la oposición conservadora viene dándole cuerpo a la Unión Nacional de Acción Popular (UNAP), y Báez Bone la invita a participar en la conspiración armada.

Originalmente el plan era atacar la Loma de Tiscapa. El caudillo conservador Emiliano Chamorro se había comprometido a poner trescientos hombres para la acción. Pero Emiliano los traiciona, pues ya para entonces se había firmado el conocido “Pacto de los Generales” y los hombres prometidos no llegan. Reunidos los insurgentes, entran en divergencias sobre qué hacer frente a la nueva situación. Una parte apuesta por montar una emboscada que ponga fin a la vida del dictador, mientras otros dudan de la justeza de ese camino y no participan.

La relación de los hechos aún no se ha despejado totalmente: se especuló que los delata uno de los que sabían del plan, también se afirmó que Somoza no viajó, como se esperaba, porque estuvo viendo una demostración de caballos pura sangre, y que, además, se dio un combate fortuito con un retén en Casa Colorada, en el que murieron dos militares. Lo cierto es que Somoza desató una cacería humana, ofreció atractivas recompensas para atrapar a los conjurados e incentivó la captura con vida de Báez Bone y Leal, a quienes quería torturar personalmente.

La mayor parte de los integrantes del grupo intentaba escapar aprovechando la espesura de los cafetales de Diriamba, y en esa tentativa fueron capturados y asesinados atrozmente. Hay muchas versiones sobre sus muertes, pero todas coinciden en que solo unos cuantos fueron muertos en enfrentamientos, y el resto pereció bajo los más terribles suplicios y sus cuerpos fueron desaparecidos. Estos asesinatos impactaron de manera especial a los jóvenes opositores de Carazo, algunos de los cuales eran amigos de los insurgentes.

Un hijo de Adolfo Báez Bone, de nombre Arturo David Báez, cayó en combate en los años 80, defendiendo la Revolución.


11 de Noviembre de 1960

Después de los fracasos de Olama y Mollejones y de las guerrillas de El Chaparral y mientras el “Movimiento 15 de Septiembre”, de Julio Alonso Leclaire, está sufriendo duros reveses, la oposición anti-somocista se encuentra fracturada y se ponen cada vez más en evidencia las distintas perspectivas y propósitos que animan a los líderes de los movimientos. Jóvenes provenientes de familias conservadoras cada vez más desencantados de sus representantes, se ven atraídos a las filas de organizaciones como Juventud Patriótica Nicaragüense (JPN), donde convergen con revolucionarios provenientes de otras vertientes políticas.

El 5 de septiembre de 1960, un hecho había estremecido a la opinión pública: el asesinato en las cárceles de La Aviación, de Managua, del dirigente estudiantil y miembro de JPN, Ajax Delgado, quien estaba preso junto a Leonel Mena (conocido como “Choricín”) y otros jóvenes acusados de terrorismo. Ajax era hijo del oficial Santiago Delgado, quien se había rebelado contra Somoza en 1936.

Leonel Mena pudo testimoniar la manera fría como asesinaron a Ajax. Su entierro se convirtió en una manifestación multitudinaria. Todo esto creaba un caldo de cultivo para la incorporación de los jóvenes opositores a esfuerzos como el del “Movimiento 11 de Noviembre”. El conservador Indalecio Pastora concibe un plan antidictatorial, y enrola a otros patriotas como Leonel Cabezas, y a dirigentes territoriales del conservatismo anti-somocista.


El plan, los participantes y las armas

Según el plan, se atacaría simultáneamente los Cuarteles de varias ciudades de Nicaragua (Chinandega, León, Boaco, Jinotepe, Diriamba, Masaya y Granada), mientras otras fuerzas entrarían por las fronteras norte y sur de Nicaragua. Con ello se pretendía sacar a Somoza del gobierno.

Los jefes de las distintas células eran: Edmundo y Fernando Chamorro, en Diriamba; Octavio Caldera y Luis Felipe Pérez Caldera, en León; Herty Lewites, en Jinotepe; René Pérez Sandoval, en Masaya; Diego Manuel Robles y Silvio Chamorro, en Managua; el Dr. Federico López Rivera, en Jinotega; y Manrique Zavala, en Granada. Este último entrenaría a más de cuarenta combatientes que llegarían a Jinotepe a armarse.

Las fuerzas del sur estaban comandadas por Leonel Cabezas, y las del norte por el propio Pastora. Para los ataques se dispuso de armas que fueron trasladadas días antes, y entregadas a los jefes de las fuerzas atacantes en los departamentos del país.

Edmundo Chamorro Rappaciolli, conservador diriambino, se había entrevistado con Indalecio, y junto a sus hermanos jugó un rol muy activo en estos planes. Chamorro viajó a Costa Rica para conseguir una parte de las armas que se usarían y que estaban enterradas en ese país. A la vez, se encargó de distribuirlas a otros departamentos. Silvio Chamorro entregó armas a los de Boaco.

Según le relató don Rafael López Nicaragua a Mario Urtecho: “Un domingo nos reunimos un grupo de jóvenes en Santa Gertrudis, finca ubicada entre Diriamba y Las Esquinas. Allí estuvimos Julio Rocha Idiáquez, Vidal Jirón, Livio Bendaña, Francisco Gutiérrez Medina, Arnoldo Díaz, Herty Lewites, Fernando y Edmundo Chamorro Rappaciolli, y este servidor. Supimos que la rebelión sería generalizada en toda la república para sacar a Somoza del poder. Todos juramos ir hasta el final, y cada uno asumió la tarea de reclutar a un combatiente. La macolla por persona era de cinco, lo que nos daría un total de cuarenta y cinco hombres. Lo mismo harían en Managua, Jinotepe, Granada, y Rivas...

Fernando Chamorro era el enlace con los dirigentes opositores de León, y Edmundo atendía el sector de Carazo, que coordinaba con Herty Lewites y Manrique Zavala, de Granada. Nos entrenábamos en los cafetales de San Vicente, finca de don Reynaldo Lacayo. Habíamos comprado un rifle Garand, y teníamos una vieja ametralladora M3. Aprendimos lo básico, porque ninguno de nosotros era militar. Un día, a las siete de la noche, Mundo, su otro hermano, Silvio, y tu servidor, salimos en el Land Rover para Rivas, donde Mundo se reunió y le dio un dinero a Manuel Pastora, quien era el enlace que había metido las armas que Indalecio Pastora dejó enterradas en Costa Rica, todas sarrosas. De allí nos fuimos para Sapoá, cerca de la frontera tica, hasta llegar a un lugar donde nos detuvimos, levanté la capota del jeep y fingí que estaba reparando…

Después que confirmamos que no había señales de peligro, nos metimos en una montañita donde estaban dos hombres y un chavalo con tres mulas. Ya habían descargado los sacos con las armas y las municiones. Los montamos al jeep y nos regresamos a Diriamba. Era un invierno crudo, y como a las dos de la mañana, pasamos frente al Cuartel de la Guardia en Jinotepe, con el Land Rover hasta la joroba de armas; llegamos a la casa de los Chamorro, metimos el jeep, bajamos las armas y las escondimos. Eso fue como un mes antes del 11 de noviembre. Después, una noche nos reunimos en Diriamba, en la casa de Julio Rocha, donde acordamos que atacaríamos el 11 de noviembre…”2


Inicio de la ofensiva

Leonel Cabezas cumplió su parte del plan, avanzando desde San José hacia la frontera con Nicaragua, pero con tan mala suerte que uno de los hombres se le desertó y fue a poner la denuncia. Leonel aceleró su entrada a Nicaragua, pero en la frontera lo estaba esperando la Guardia Civil tica, y tuvo que combatir contra ella. En el enfrentamiento, Leonel recibió un balazo en la columna que lo dejó parapléjico. Los demás combatientes, al verlo herido, se entregaron.

Mientras tanto, en Carazo, tanto Fernando “El Negro” Chamorro como Herty Lewites, se encargaron de reconcentrar a parte de los combatientes en los cafetales de la finca San Ramiro, en las afueras de Dolores, entre Jinotepe y Diriamba; y Diego Manuel Robles y Silvio Chamorro, trasladaron las armas y las repartieron a los combatientes: seis M-3, una carabina San Cristóbal, una subametralladora Thompson y varios Mauser. Las fuerzas de ataque estaban bajo el mando de Fernando Chamorro Rappaciolli. Para acercarse a los Cuarteles utilizaron cuatro vehículos.

Entre los participantes iniciales estaban los Chamorro Rappaciolli: Fernando, Edmundo, Silvio y Emiliano; Vidal Jirón, Rafael López Nicaragua, Orlando Matus del Carmen, Carmen Rosales, Diego Manuel Robles, Julio Rocha Idiáquez, Reynaldo Rosales, Vladimir Flint, Plutarco Silva Zúniga, Herty Lewites, Carmen Ruiz, Lila Aguilar, Auxiliadora Parrales y Prudencio “Pencho” Portocarrero.

Las misiones eran: a) Atacar el Cuartel, reducir a los soldados y tomarse la instalación (lo más complicado aquí era el torreón, donde la GN tenía una ametralladora 30); b) Controlar la Estación del Ferrocarril y la Radio Cultural; y c) Controlar el edificio de comunicaciones.

El grupo de Diriamba estaba compuesto por: Francisco y Ramón Gutiérrez Medina, Arnoldo Díaz, César López “El Manudo”, hermano de don Rafael, y Juan Ramón González, entre otros.


Desarrollo del plan

Mientras un grupo se dirigía a controlar la Estación del Ferrocarril y a tomarse la Radio Cultural, otros se encargaron de controlar el edificio de la Alcaldía, donde estaba además la oficina de correos. A las dos mujeres participantes, Auxiliadora Parrales y Lila Aguilar, les correspondía ser parte del grupo que se tomó el correo para impedir que se utilizara para pedir refuerzos.

El grupo principal, donde iban los Chamorro Rappaciolli, se dirigió al Cuartel de Jinotepe, y sorprendió a la guarnición, fulminando a varios soldados y capturando a tres oficiales: el coronel Dorn, el capitán Aráuz y el teniente Róger Vélez. El combate se prolongó porque una parte de los soldados se parapetó, pero después de mantenerlos bajo fuego, presionaron a los oficiales capturados a ordenar la rendición. Por parte de los rebeldes cayó Reynaldo Rosales, tratando de conseguir el arma de un alistado muerto.

De Granada llegó un grupo jefeado por Manrique Zavala, que esperaba armarse después de la toma. Además, un nutrido grupo de jinotepinos, que algunos han estimado hasta en seiscientos, se presentó voluntariamente a pedir armas. Entre ellos estaba Yico Sánchez. Les asignaron tareas. Sin embargo, fue evidente la necesidad de entrenar a los novatos en el manejo de las armas, ya que la mayor parte nunca había tocado una.

Yico Sánchez relataba que entre las tareas que realizó, visitó a comerciantes para pedirles vituallas, y les aseguró que les pagaría cuando triunfaran. Extendía “Bonos de la Revolución”. Recuerda que Lila Aguilar firmó bonos con su nombre y después le andaban cobrando.

Una vez controlada la situación, los Chamorro Rappaciolli junto a Vidal Jirón y don Rafael López, se dirigieron al Comando GN de Diriamba a reforzar a quienes se había designado para el ataque, pero éste aún no había comenzado. La guarnición se rindió rápidamente, pero más tarde apareció el Mayor Guillermo Sánchez Roiz con una caravana de vehículos, y al ser atacado desde el Comando ya tomado por los rebeldes, se refugió en el edificio de correos y no pudo ser rendido, y desde ahí se comunicó con el palacio presidencial pidiendo refuerzos.

En Jinotepe, además de liberar a los prisioneros, se puso tras las rejas a los militares rendidos y a los más connotados somocistas. La población comenzó a colaborar con comida. Los rebeldes organizaron un anillo de defensa de la ciudad, tomando las principales posiciones y esperando noticias sobre los ataques previstos a los otros Cuarteles.

Al ser informado de la toma de esos dos Cuarteles, el Presidente Luis Somoza no lo creía, pero después de un primer momento de duda, ordenó su inmediata recuperación. Ese mismo día, a las siete de la noche, en Consejo de Ministros, el Presidente decretó la suspensión de las garantías constitucionales, estableciendo que, “son aplicables las disposiciones contenidas en la Ley Marcial”.

El alto mando militar ordenó al Capitán Fernando Guadalupe Ocón Matus, quien tenía como segundo al mando al Teniente Sebastián López, la reconquista de Diriamba. El Capitán Ocón salió hacia Diriamba a las siete de la noche con ciento veinte alistados del Batallón de Combate “General Somoza”, con los oficiales, Teniente Alberto Luna y los subtenientes Jacobo Ortegaray y Orlando Taleno. También andaba el Cabo Francisco Salguera, quien siendo Sargento, pereció en Nandaime en 1973, bajo el fuego de Juan José Quezada.


La contraofensiva: primero en Diriamba, y después en Jinotepe

La contraofensiva somocista inició a las 10:00 de la noche en Diriamba, mientras caía un torrencial aguacero. Frente al desequilibro de fuerzas, los rebeldes tuvieron que poner pies en polvorosa. Algunos se fugaron por los tejados, perdiéndose en los cafetales de Dolores, otros salieron frontalmente a romper el cerco, entre ellos, unos de apellido Acevedo y Morales. Cuando se les agotaron los tiros, Juan Ramón González y César López se entregaron a la Guardia Nacional. El grueso escapó por un lugar que le dicen La Quebrada del Perro, y se refugió en el Instituto Pedagógico de Diriamba.

Según relato de don Rafael López Nicaragua: “Cuando miramos que los Sherman se acercaban, decidimos irnos al Instituto Pedagógico, llevándonos a los prisioneros, porque rifles contra tanques no se puede. Entonces, catorce combatientes nos refugiamos en las instalaciones del Pedagógico: Julio Rocha, Vidal Jirón, Edmundo, Fernando y Silvio Chamorro, Juan Morales Avilés (hermano de Angelita y del Comandante Ricardo Morales Avilés), Pedro Blanco, José Vargas Gaitán, José Antonio Conrado, Telmo Vargas, Carlos Vicente Fuentes, Ronaldo Mendieta, Ricardo Vargas y alguien de apellido Jarquín.”

Se ha dicho que secuestraron a los hijos de militares y personas adineradas del lugar, pero don Rafael dice que contaron con la simpatía de ellos, quienes decidieron quedarse para protegerlos. Los rebeldes se quedaron tres días en el Pedagógico, presionando condiciones, inicialmente demandaron que les permitieran salir del país, pero luego aceptaron salir del lugar a cambio de que les respetaran la vida y los enjuiciaran en los tribunales comunes.


La recuperación de Jinotepe

La recuperación de Jinotepe le fue encomendada al Capitán Fanor Cruz. Entre sus oficiales estaban los tenientes Vicente Zúniga, Óscar López y Carlos García, quien en los años setenta fue Presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Aficionado (FENIBA) y más tarde Ministro de Deportes. Con mil doscientos guardias y tres tanques, avanzaron sobre la Carretera San Marcos Jinotepe.

A las cuatro de la mañana del día 12 de noviembre, inició el ataque de la GN a las posiciones que ocupaban los rebeldes en Jinotepe. Lo nutrido y pesado del fuego demostró rápidamente la brutal desproporción de las fuerzas. Desde la Radio Cultural Carazo, disparaban Herty Lewites y Vladimir Flint, y desde la casa de Amalia Somoza y del Cuartel GN tomado, el resto de los insurrectos, pero la artillería hizo estragos no solo en el edificio del Cuartel, sino en el ánimo de los rebeldes, quienes no pudieron resistir por mucho tiempo. Del Cuartel de Jinotepe se escaparon por un hueco que abrieron en la parte trasera, y la mayor parte dejó sus armas o las escondió en los excusados del vecindario.

Después de eso, la Guardia realizó lo que pudiéramos llamar una de las primeras “Operación Limpieza” que se harían tan frecuentes en los años 1978 y 1979, luego de cada ofensiva del FSLN. Los guardias empezaron a catear casa por casa, en especial en las que sospechaban que podían esconder a los insurgentes.

En la Radio Cultural Carazo asesinaron al controlista Guillermo Arias y capturaron a varios combatientes, en la Iglesia El Calvario fue detenido Manrique Zavala y en la casa de Olga Navarrete, capturaron al Dr. Diego Manuel Robles. A las once de la mañana la GN ya había controlado la ciudad.

Después de los ataques, las cárceles fueron atestadas de prisioneros, a quienes se les enjuició y condenó a veintitrés años de cárcel. Otra parte de los conjurados, salió al exilio. No obstante, todos fueron beneficiados por la amnistía que otorgó el Presidente René Schick Gutiérrez el 27 de mayo de 1963.

Una parte de los conservadores participantes en la rebelión, se doblegó a la lógica de la componenda, y luego algunos de ellos fueron diputados o funcionarios dentro de los repartos de cuotas de poder que el somocismo ofrecía al Partido Conservador. Pero otros se mantuvieron en la lucha frontal contra el régimen somocista, como Herty Lewites y Fernando Chamorro. En general, la mayoría de los integrantes del “Movimiento 11 de Noviembre” terminó colaborando con el FSLN, y sus hijos participando de las distintas formas de lucha. Algunos cayeron en combate.


Algunos datos de los participantes en los ataques del 11 de noviembre de 1960


Fernando Chamorro Rappaciolli (1933-1994)

Había participado en Olama y Mollejones (1959). Dirige los ataques a los Cuarteles de Jinotepe y Diriamba en 1960. Después de guardar prisión durante dos años, sigue participando en el “Movimiento 11 de Noviembre”, y desde ahí realiza acciones conspirativas, especialmente la introducción de armas para algunos operativos. Se vincula a la Tendencia Tercerista del FSLN en 1978, y en julio de ese año dirige la “Operación Rocket”, que consistió en lanzar dos rocketazos a la base de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), los cuales accionó artesanalmente desde una habitación del Hotel Intercontinental.

En esa operación participaron William “El Nene” Molina, Susy González y otros guerrilleros sandinistas. Chamorro fue apresado y logró su libertad en agosto, con la “Operación Muerte al Somocismo”, toma del Palacio Nacional, mediante la cual el FSLN consiguió la libertad de la mayor parte de los presos políticos. Fernando Chamorro colabora en el Frente Sur hasta la victoria contra la dictadura el 19 de julio de 1979. Después se volvió contrarrevolucionario al lado de Edén Pastora Gómez.


Julio Rocha Idiáquez

Consecuente anti-somocista. Combinó su compromiso de lucha con su pasión por el fútbol, en el que se involucró desde niño, y a la edad de dieciocho años, llegó a ser miembro del equipo de primera división de Diriamba. En el mundo del fútbol lo llamaban “El Negro Julio” y en su pueblo todo mundo lo recuerda como uno de los mejores futbolistas en su equipo de toda la vida: el Diriangén, del que después fue entrenador.

Participó con coraje y valentía en los ataques del 11 de noviembre de 1960, que aunque resultaron en derrota, les enchutaron varios goles al somocismo, al mostrar que la Guardia en sus Cuarteles no era invencible. Sus hijos Rossana, Eleonora, Matilde y Horacio, se comprometieron en la lucha contra la dictadura, destacándose Eleonora Rocha como parte del Comando “Juan José Quezada”. Durante la etapa insurreccional, la casa de don Julio fue base de operaciones de los guerrilleros. Fue miembro de la primera Junta Municipal de Gobierno de Diriamba y luego Alcalde de ese municipio. Falleció el 26 de enero del 2001.


Lila Aguilar Román

Una de las dos mujeres participantes y que fue candidata a Miss Nicaragua. Siguió luchando contra la dictadura. En 1974 colabora con el FSLN. Fue miembro de la primera Junta Municipal de Gobierno de Reconstrucción de Jinotepe en 1979, y en 1990 fue electa como Alcaldesa por el Concejo Municipal para el periodo 90-96.


Ricardo José Vargas Gutiérrez “Bucheña” (1944-1979)

Nace en Diriamba el 9 de noviembre de 1944. Hijo de don Miguel Vargas y doña Bertha Gutiérrez. Fue uno de los participantes más jóvenes de los ataques a los Cuarteles de Jinotepe y Diriamba en 1960. Estuvo entre los que se replegaron al Instituto Pedagógico de Diriamba. Fue interrogado y torturado en las mazmorras de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN).

Cuando recupera la libertad, sigue participando en acciones opositoras con el “Movimiento 11 de Noviembre”. A principios de 1978 se integra al FSLN y participa en las acciones insurreccionales de febrero y de septiembre de ese mismo año, después de las cuales se asila en la Embajada de Venezuela, viaja a ese país y luego a Cuba, donde recibe entrenamiento político-militar.

Regresa por Panamá y Costa Rica y se integra a las columnas guerrilleras del Frente Sur “Benjamín Zeledón”. Combatió en Los Naranjos, Los Mojones, El Ostional y en la Colina 155.

En una ceremonia emotiva, Ricardo José Vargas fue nombrado Comandante, y el 9 de junio de 1979, en la toma del Comando GN de Sapoá, cayó en combate junto a otros compañeros, alcanzado por un mortero.


Herty Lewites Rodríguez (1939-2006)3

Nace en Jinotepe el 24 de diciembre de 1939, hijo del inmigrante judío, Israel Lewites, y de la maestra jinotepina, Ana María Rodríguez.

Aprendió de su padre, además de la habilidad para los negocios, que todo se logra con trabajo, tesón y creatividad. Recuerda que ayudaba a su padre en una gasolinera en Jinotepe y que ahí conoció a los patriotas Pablo Leal y Adolfo Báez Bone, con quienes estableció una buena amistad.

Los sucesos del 4 de abril de 1954 que tanto efecto tuvieron en los jóvenes caraceños, testigos de la captura y asesinato de los patriotas, impactaron en la conciencia de Herty, tal y como lo expresó muchas veces: “Eso marcó para siempre mi conducta política. A partir de entonces soy anti-somocista y enemigo de las dictaduras.”

En 1958 se incorporó a Juventud Patriótica Nicaragüense (JPN) y en noviembre de 1960 participa junto a otros conservadores en el movimiento que se toma los Cuarteles GN de Jinotepe y Diriamba. Estas tomas debían acompañarse de otras acciones en el resto del país, que al final no se produjeron, por lo que una parte de los participantes fue apresada y enjuiciada, y otra, tuvo que exiliarse.

Junto a su padre, Herty y otros participantes se asilaron en la Embajada de Brasil, posteriormente salieron a ese país y de ahí se trasladaron a El Salvador, desde donde Herty apoya al movimiento guerrillero de Julio Alonso Leclaire, quien cae en 1961. También mantuvo relaciones políticas con Indalecio Pastora hasta su regreso a Nicaragua gracias a una amnistía concedida por el Presidente René Schick.

La amnistía no benefició a su padre, y Herty se hizo cargo del negocio de la familia, viajando a menudo a El Salvador. Mientras tanto, formaba parte del “Movimiento 11 de Noviembre”, que agrupaba a jóvenes conservadores.

En 1966 participó en la campaña electoral de Fernando Agüero Rocha, del Partido Conservador. Durante la campaña cayó preso. Liberado a los pocos días, siguió trabajando con Agüero hasta que, debido a la matanza del 22 de enero y a la suspensión de las elecciones, otra vez tuvo que salir al exilio, esta vez hacia México.


Su ingreso al FSLN

En el año 1969, estando en México, por medio de Bayardo Altamirano y Manuel Andara Úbeda, se incorporó a las filas del Frente Sandinista. Se le dieron las tareas de formar comités de solidaridad en Estados Unidos y de comprar armas para la guerrilla. Realizando esas misiones, en 1973 fue capturado en ese país y encarcelado por año y medio.

Lewites vivió dos años en Cuba y de allí salió hacia Venezuela con orientaciones de la dirigencia sandinista de montar redes de solidaridad en varios países de América Latina, lográndolo, entre ellos, en Venezuela, Perú, Ecuador y Costa Rica. Además, participó en la promoción y formación de “El Grupo de los Doce.”

Su hermano Israel Lewites, también integrado a la lucha armada contra la dictadura, murió en el ataque al Cuartel de Masaya el 17 de octubre de 1977.

Durante la última época de la insurrección, Lewites estuvo a cargo de los contactos con la prensa extranjera y de operaciones de aprovisionamiento logístico en el Frente Sur.


Lewites, el ministro y diputado

Tras el triunfo de la Revolución en 1979, fue Jefe de Protocolo del nuevo gobierno durante siete meses y luego pasó a ser Ministro de Turismo hasta la derrota electoral sandinista de 1990. Su gestión en Turismo fue muy exitosa, pese a las dificultades en medio de la guerra de la Contra en los años ochenta.

En los años 1990-1996, Herty fungió como diputado ante la Asamblea Nacional y al darse la creación del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), se involucró en esta alternativa política. Participó en las elecciones municipales de 1996 por el Movimiento Sol, como candidato por suscripción popular, pero no obtuvo los votos necesarios para convertirse en Alcalde de la ciudad de Managua.

Lewites se lanzó por segunda vez como candidato a Alcalde de Managua, el año 2000, bajo la bandera del FSLN. Ganó las elecciones y gobernó el municipio de Managua desde enero de ese año hasta diciembre del 2005.


Expulsado del FSLN

En enero del 2005 manifestó su intención de ser precandidato a la Presidencia de la República en las elecciones primarias del Frente Sandinista que él pensaba se realizarían dentro de ese partido. Daniel Ortega, al sentir amenazada su candidatura, lo expulsó del Frente Sandinista junto a Víctor Hugo Tinoco, miembro de la Dirección Nacional.

En marzo de ese año, Lewites fundó el Movimiento por el Rescate del Sandinismo junto a viejos militantes sandinistas y tres miembros de la Dirección Nacional histórica del FSLN: Henry Ruiz, Luis Carrión y Víctor Tirado, y luego hizo alianzas con otras fuerzas, entre ellos el MRS, que facilitó su casilla electoral para la Alianza política del mismo nombre.

Con estas fuerzas, Herty se lanzó legalmente a la campaña presidencial para las elecciones que se realizaron en noviembre del 2006. Una de sus advertencias de entonces fue: “Nací en una dictadura, no quiero morir en otra” Las encuestas mostraron un alto nivel de preferencia por él entre el electorado.

Faltando pocos días para iniciar formalmente la campaña, el 2 de julio del 2006, Lewites se sometió a una cauterización de un pólipo rectal que le habían detectado por medio de pruebas colonoscópicas. Aparentemente era una operación ambulatoria que no requería mayores cuidados, y regresó a su casa. Veinticuatro horas después ingresó de emergencia al hospital. Se dijo que falleció de un paro cardíaco, pero se supo que la operación le produjo una hemorragia incontenible que lo hizo colapsar. Herty tomaba anticoagulantes por problemas del corazón. Las circunstancias de su muerte generaron diversas especulaciones y controversias que no pudieron ser aclaradas mediante una investigación imparcial como se requería en este caso, pues se trataba de un personaje de la vida política que estaba compitiendo por la presidencia, por lo que era menester dejar diáfanamente establecidas las causas reales de su deceso.


Los hermanos Cárdenas López, obreros y combatientes


Manuel Cárdenas López “Teófilo”: nace en Jinotepe el 4 de julio de 1942. Era el mayor de los cuatro hijos de Luis Manuel Cárdenas, obrero, y Rosa Emilia López Rodríguez, ama de casa. Estudia hasta quinto grado en la Escuela San Martín, y desde los diez años trabaja como vendedor ambulante para ayudar a mantener a su familia.

A los catorce años aprendió carpintería, oficio que no practicó, ya que se dedicó a la albañilería. Le gustaba cantar en la Radio Cultural, donde imitaba a Javier Solís.

Participa en la toma del Cuartel GN de Jinotepe en 1960, a la edad de dieciocho años, con sus compañeros de lucha Salvador Ramos, “Chamba Lola”; Máximo Gómez, “Chimilán”; y Carlos Cortez, “Carlos Caorria”, entre otros.

En 1977 se integra a la lucha del FSLN, y participa en manifestaciones y hostigamientos a la GN, y fabrica bombas de contacto. Ese mismo año pasa a formar parte de la célula “César Augusto Salinas Pinel”, con el seudónimo de “Teófilo”, bajo la responsabilidad de Julio César Avilés “Maynor”. Su vivienda fue casa de seguridad donde se reúnen “Maynor”, Tito Luna, Mario Álvarez, Eva Samqui, “La China”, Camilo Bermúdez y Juvenal Dávila.

Participa en varias recuperaciones de armas, y hace dos buzones. El 8 de octubre de 1978 participa en otro operativo en la comunidad de El Abra, en compañía de su hermano Eliseo Cárdenas, así como de Francisco Mejía y Roberto “Tito” Luna, pero después de la acción fueron sorprendidos por el enemigo, y el esbirro Francisco Carmona le dispara y la bala se le aloja en la garganta, provocándole la muerte.

Sus compañeros recuperan el cadáver, lo trasladan a caballo hasta el puente, y lo entierran en la finca del Dr. Óscar Acevedo Porras. Después del triunfo, sus restos son exhumados y enterrados en el Cementerio de Jinotepe, en la tumba de “Los Héroes y Mártires”.

Manuel también influyó para que se incorporaran al FSLN sus hermanos:

Eliseo Cárdenas López “Teódulo” nace el 8 de marzo de 1945 Estudió en la Escuela San Martín y al igual que sus hermanos, era albañil. Se incorporó a la toma de Jinotepe en 1979 con el grupo que dirigía Javier López, “99”. Después del triunfo estuvo integrado a la Policía, pero desgraciadamente falleció el 29 de octubre de 1979, cuando a un compañero, Juvenal Dávila, se le escapó un tiro.

Mario Nicolás Cárdenas López “Teodoro” nace el 7 de diciembre de 1953. Al igual que sus hermanos vendía en las calles y posteriormente fue albañil. Participa en hostigamientos a la GN, en recuperaciones de armas y hostigamientos en Jinotepe, bajo el mando de Fernando Caldera. El 15 de julio de 1979, estando en un retén en el kilómetro 48 de la Carretera Sur, es impactado por un proyectil de escopeta 12, disparado por un miembro del mismo retén, Óscar Narváez (qepd). Fue trasladado al Hospital Santiago el 16 de julio de 1979, y debido a una gangrena, le amputan la pierna derecha. Estuvo en Cuba y la República Democrática Alemana (RDA) para rehabilitarse mediante fisioterapia y después ofreció treinta años de servicio en la Policía. Actualmente está jubilado.


Conclusión

Los sangrientos eventos cargados de actos heroicos ocurridos en tierras de Dirianes, que anteceden a la creación de las primeras células del FSLN en este territorio, marcaron la conciencia de los jóvenes luchadores de las generaciones subsiguientes. La dictadura somocista y sus cómplices encontraron en los municipios de este departamento, múltiples formas de militancia y colaboración, organización popular y agrupamientos de los distintos sectores, para contrarrestar el miedo y el terror impuestos por el somocismo a través de la represión, la cárcel y la tortura.

En Carazo, al igual que en muchas regiones urbanas y rurales de Nicaragua, se siguieron las pisadas de los indígenas insurrectos, de los patriotas de la guerra nacional, de los sindicalistas socialistas, de los cristianos seguidores de Camilo Torres, de los creadores del canto y la poesía libertarios, y se sumaron al torrente de la lucha revolucionaria.





NOTAS


1 Censo de Población, Vivienda y Agropecuario 1963, Dirección Nacional de Estadísticas y Censo, Gobierno de Nicaragua.

2 Relato de Mario Urtecho publicado en El Nuevo Diario para el 50 aniversario de los ataques a los Cuarteles de Jinotepe y Diriamba, domingo 5 de diciembre de 2010. Edición 10880.

3 Esta semblanza se ha preparado con apoyo de Saúl Lewites Rodríguez y contiene datos investigados por la Autora.


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