Memorias de la lucha Sandinista

ADRIÁN GUTIÉRREZ OSEGUEDA


Entrevistas realizadas en la casa de Venancio Alonso en 2014 y 2015

Precisiones de Esperanza Ponce Rodríguez, en octubre 2020


Adrián Gutiérrez Osegueda (El Chelito) nació el 5 de marzo de 1938 en el asentamiento La Queserita, cerca del río del mismo nombre, en la Comarca El Pastoreo, a 10 kilómetros de Estelí. Era hijo de Pascual Gutiérrez y Genoveva Osegueda, ambos de antecedentes sandinistas.

En 1952, impulsado por las ansias de estudiar y superarse, emigró a la ciudad de Estelí, donde llegó a cursar el sexto grado de primaria. En 1956 se integró a una escuela política ideológica organizada por el socialista, Dr. Alejandro Dávila Bolaños. Mientras se preparaba en el oficio de zapatero, se integró al Sindicato de Zapateros y Oficios Varios, donde estudió de ideas revolucionarias y se formó en el anti-somocismo. En 1957 El Chelito trabajó en la organización de la Juventud Socialista de Estelí, llegando a ocupar la responsabilidad de la Secretaría General.

En 1961 formó parte de las primeras células sandinistas de Estelí organizadas por Carlos Fonseca, luego del Movimiento Nueva Nicaragua y del Frente de Liberación Nacional. y más tarde, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

En 1968 subió a la montaña como parte de los esfuerzos para crear grupos guerrilleros sandinistas en Bijao y Zinica. Desarticulada la guerrilla por la represión brutal del somocismo, Adrián bajó a Estelí con Denis Ortega, y en marzo de 1970 se enfrentaron a fuerzas somocistas en el barrio El Rosario, haciéndoles varias bajas, pero resultando ambos con serias heridas. José Benito Escobar y Emmet Lang lo sacaron hacia Somoto, y por veredas salió a Honduras.

Después de ser capturado en ese país, fue enviado junto a Jonathan González a Nicaragua, y mediante estratagemas, lograron salir en libertad de las cárceles de Somoto. Posteriormente migró hacia El Rama, donde se radicó con su esposa Esperanza Ponce y sus hijos . En 1979 se involucró en el Frente Oriental Carlos Roberto Huembes, participando en distintos combates. Su hijo Ausberto Gutiérrez Ponce cayó en el repliegue de las fuerzas insurgentes después del ataque a la Guardia somocista en ciudad Rama, en mayo de 1979.

Después del triunfo contra la dictadura somocista en julio de 1979,, fue uno de los organizadores de la Central Sandinista de los Trabajadores (CST). Fue representante ante el Consejo de Estado y  posteriormente pasó al Ministerio del Interior (MINT), de donde salió en 1990 con el grado de capitán. Murió en Estelí el 12 de junio de 2017, a la edad de 79 años.

Esperanza Ponce Rodríguez nació en Estelí el 13 de octubre de 1944, siendo sus padres Inocente Ponce y Maura Cecilia Rodríguez Castellón. A Esperancita la crió su abuela Victoria Navarro de Ponce y una madrina, Susana García Urrutia Esta última era la abuela de Fausto Heriberto Rodríguez, caído en Pancasán, así que Esperanza creció rodeada de ideas revolucionarias. En su familia no votaban en las elecciones somocistas, y eran simpatizantes de Sandino. 

Adrián Gutiérrez, procedente de La Queserita, se fue a vivir a una cuartería del vecindario de Esperanza, mientras combinaba sus estudios primarios con el aprendizaje del oficio de zapatería y la participación, junto a Fausto, en la Juventud Socialista y en la actividad sindical. Así se conocieron y enamoraron, compartiendo ideales y propósitos, iniciando una vida juntos en diciembre de 1959, cuando ella tenía apenas 15 años. En 1961 nació su primer hijo, Evenor Gutierrez Ponce, y los otros nacieron en 63, Ausberto, en 65, Vladimir, en 68, Brenda Tania, todos en Estelí, y el ultimo Adrián,  en 1974, en una comunidad del Caribe Sur, donde emigraron por la represión.

Esperanza considera que la participación de la mujer siempre fue vista como en segundo plano, complementaria, al menos en esos primeros años, pues ella fue integrada a una de las células que se organizaron en Estelí, invitada por Filemón Rivera, y a escondidas de Adrián. “Filemón me dijo que yo iba en representación de la mujer estiliana”. Cuenta que en una reunión con Carlos Fonseca ella era la única mujer. Luego también se incorporó una hermana de Adrián, Nelly Gutiérrez, y más adelante, Amalia Chavarría. Ya con Nelly podían ir juntas a las reuniones sin que se molestara Adrián. 

Intercalamos fragmentos del testimonio que nos brindó Esperanza en octubre del 2020, porque Adrián no hubiese sido quien es, sin su compañera de toda la vida, y esos retazos indican que a la par del militante estaba la militante, sufriendo persecución por su compromiso político, pero, como ocurre con frecuencia con las mujeres, invisibilizada en la historia.

Mónica:   Contamos cómo te vinieron tus inquietudes políticas?

Adrián: Nací y crecí en el campo trabajando en la agricultura en un sistema semifeudal, porque el dueño de la tierra te daba la semilla y prestaba los bueyes para que araras, y cuando se sacaba la cosecha, él se quedaba con la mitad, Luego yo entendí que era un sistema semifeudal En el campo empecé a crecer y se me despertó la inquietud de aprender a leer y yo iba a una escuelita en la comarca, pero solo daban hasta segundo grado…

No todos los chavalos que crecieron conmigo tuvieron esa inquietud de aprender a leer, pero yo sentí la necesidad de estudiar. Una profesora que vio mi interés, me dijo: “Andate a la ciudad, vos sos muy inteligente. Buscá un trabajo y te metés a la escuela nocturna”.

Así hice. Busqué un trabajo en Estelí, en la construcción, y después me reclutaron los zapateros para que aprendiera zapatería y me metieron en una escuela política que dirigía el doctor Alejandro Dávila Bolaños1. Ahí empecé a conocer las cosas de marxismo y entonces me fui preparando…

Después de que ajusticiaron a Somoza (septiembre de 1956), la Juventud Socialista había sido desbaratada, porque sus integrantes fueron perseguidos y encarcelados, entonces no había Juventud, pero el doctor Dávila me dijo que había que reorganizarla en Estelí. 

Y para que veas como era, quiero contactarte una anécdota. Yo estudiaba en la Escuela Superior de Varones porque en ese tiempo estudiaban aparte las mujeres, en una escuela que se llamaba la Escuela de Señoritas. Las dos eran públicas.

Por entonces estaba finalizando primaria, pero era muy reconocido, con buenas notas. Éramos cuatro los mejores estudiantes, con más capacidad, porque teníamos el apoyo del doctor Dávila Bolaños. Fausto Heriberto García, Filemón Rivera, Froilán Cruz y yo.

Nota de Mónica: Fausto Heriberto García cayó en agosto de 1967 en la guerrilla de Pancasán, Después de estar preso, Filemón Rivera participó en la reorganización de la guerrilla de la montaña y cayó en 1975 después de la emboscada de Kuskawás. Froilán Cruz participó también de esa guerrilla, pero por problemas de salud fue bajado de la montaña y murió posteriormente en Estelí.2

Adrián: A mí me comenzaron a decir El Chelito porque había otros con mi mismo nombre. Adrián, pero eran fuertes, altos y recios, entonces para distinguirme, que era bajito, la profesora me decía “Chelito”. Al finalizar el sexto grado me dice la maestra: “Que pase El Chelito”, y me pasó a explicar una oración que decía: “Nicaragua es un país libre, soberano y democrático”. Estábamos en una clase en colectivo, los estudiantes de cuarto, de quinto y de sexto, entonces éramos 70 estudiantes.

Lo que hice fue señalar en la pizarra las palabras: “libre”, “soberano”, “democrático”, y le dije a la profesora, “bueno, ¿por dónde empezamos?, porque aquí hay varias cosas que explicar. Yo voy a empezar por donde dice que Nicaragua es democrática, porque en realidad no hay democracia, y me dirijo a los estudiantes: Nicaragua no es democrática, porque cuando nosotros vamos a las elecciones tenemos que votar por los liberales o por los conservadores, y una cosa que no se dice es que otros partidos --y le mencioné varios nombres-- , esos no tienen personería jurídica. Entonces cuando nosotros vamos a las votaciones, tenemos que votar o por los liberales o por los conservadores y ¿ustedes creen que eso es democracia?

Hice los mismo con las otras palabras. ¿Libres? Nosotros no somos libres, porque nosotros solo hacemos lo que dicen los norteamericanos. y les puse algunos ejemplos después: A mí me parece que me pusieron esa oración para luego reprimirme, porque ellos sabían que nosotros estábamos trabajando con el doctor Alejandro Dávila Bolaños, entonces a lo mejor yo podía decir algunas cosas que me implicaran, porque con las notas que nosotros teníamos, podíamos conseguir una beca para estudiar la secundaria.

Cuando terminé de dar mi respuesta, dijo un profesor, “¡qué clase de exposición se tiró El Chelito Adrián!”.  Entonces los alumnos se pusieron inquietos y le dijeron a la profesora, ¿por qué usted no nos explica lo que él dice? Entonces la profesora se quedó seria y comenzó a llorar. No tenía ella argumentos. De seguro entonces alguien le fue a decir al Director que yo estaba haciendo llorar a la profesora, y me mandó a llamar. 

Lo primero que me dijo fue: “Nosotros aquí no queremos nada con ese enmarañado de Sandino”, pero no estábamos hablando de Sandino ¿verdad? , pero como me acompañaron los otros compañeros: Filemón, Fausto y Froilán, ellos le recordaron  que él les había dado clases en cuarto grado y los ponía a estudiar lecciones de William Walker. Entonces le preguntaron ¿por qué no estudiar a Sandino, que es nicaragüense? Y lo comienzan a cuestionar hasta que el hombre dice: “Se me van de aquí antes que llame a la Policía”. La escuela quedaba a una cuadra. Y entonces salimos volados.

Mónica: ¿Y cuál era el nombre de la profesora y del Director?

Adrián: El nombre del Director no lo recuerdo, era de apellido Cifuentes, papá del “bendito” teniente Cifuentes3, no me acuerdo su nombre, ni tampoco el de la profesora. Pero esa anécdota me indica a mí la época exacta en que comencé a trabajar políticamente, en 1957.

Mónica: ¿Qué estudiaban en esa escuela política?

Adrián: Nosotros estudiábamos todo lo que era la teoría marxista. Recuerdo que el doctor Dávila Bolaños nos enseñó un montón de cosas: primero estudiamos las raíces griegas para poder entender qué cosa era democracia; y después nos decía: “Vamos a estudiar a Tata Marx”. Ya en el 57 yo tenía relaciones políticas con otros compañeros, porque cuando me reclutaron para que fuera a aprender la zapatería, comencé a participar en las capacitaciones que llegaba a dar al taller el doctor Dávila Bolaños”.

Mónica: ¿En el taller de don Ramón Altamirano que se llamaba El Zapatón?

Adrián: ¡Ajá! Exactamente. Allí estaba Ballardo Altamirano. Yo tuve una gran amistad con esta familia, y quiero contar una anécdota: cuando triunfó la Revolución ellos se fueron para Managua, entonces yo era diputado. Recuerdo que una vez vine a Estelí y me di cuenta que, a la mamá de Ballardo, doña Susana, le querían robar la mitad de la casa  basados en una ley que decía que al que estaba alquilando no lo podían desalojar.

Entonces fui y hablé con los responsables. Les dije; ¿Cómo ustedes están avalando a este hombre si tiene dos caserones de dos o tres pisos, y es un comerciante que viaja a Costa Rica y a todos lados, ni que fuera una persona pobre. Pero si ustedes no lo quieren sacar, yo sí lo voy a sacar. Entonces hablé con los CDS (Comité de Defensa Sandinista) y con ellos fuimos donde el hombre. Estaba sentado, tranquilo, y le digo: “Mirá venimos a sacar una lista de todas las cosas que vos tenés aquí, porque vos te vas a ir hoy mismo. Entonces vino una compañera y comenzó a apuntar todas las cosas que él tenía. Al hombre le entró miedo y se fue.

Le hice al hombre un relato sobre cómo había construido esa casa don Ramón. Primero limpió bien el solar, puso estacas y vinieron los constructores. Cuando solo estaban puestas las estacas, se lo llevaron preso. Salió como al año de la cárcel, volvió a organizar su taller de zapatería y al tiempo él comenzó a levantar las primeras paredes, y entonces lo vuelven a llevar preso.  Esta es la historia de esta casa, ¿y vos te venís a meter aquí? Todo el vecindario ahí apoyando a doña Susana. Así sacamos al hombre.

Nota de Mónica: Don Ramón Altamirano fue un luchador de ideas socialistas que se involucró en la lucha guerrillera desde antes de la fundación del FSLN, primero apoyando al general del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN), Ramón Raudales, luego en el Frente Revolucionario Sandino, al que se incorporó su hijo Ballardo Altamirano, y luego al FSLN.

En 1963, el grupo que dirigía el coronel Santos López en la guerrilla de Raití y Bocay llegó en harapos al Patuca. Por medio de Daniel García (Wiwilí) don Ramón envió ropa, zapatos y dinero para el grupo guerrillero, como lo ha testimoniado Germán Pomares. En el Taller El Zapatón se formaron los primeros zapateros revolucionarios, bajo la conducción política de Alejandro Dávila Bolaños. Por esa razón don Ramón fue capturado varias veces por los órganos represivos del somocismo. Todos sus hijos fueron colaboradores y militantes. La casa de Rosario Altamirano fue refugio de varias generaciones de luchadores clandestinos.

Mónica: Volvamos entonces al relato que llevabas cuando manifestaste tus ideas en tu escuela en 1957.

Adrián: Los cuatro implicados llegamos al siguiente año a matricularnos y estábamos en una lista de expulsados de la escuela: Fausto García, Filemón Rivera, Froilán Cruz y yo, por adoctrinar a los alumnos., porque yo les había explicado cómo era la cosa.

Ya no pude seguir estudiando, y a estos cuatro no solamente se nos quitó el derecho a estudiar, sino también el derecho a trabajar. Donde nosotros trabajábamos, allí llegaba una nota para que no le dieran trabajo a fulano porque era comunista, y entonces tuvimos que andar de arriba abajo, unos se fueron a trabajar a Nueva Segovia, a Matagalpa, a Jinotega, donde no nos conocieran.

Conseguí un trabajo en una zapatería en Chinandega, pero hasta allá llegó la represión. Estaba haciendo un par de zapatos cosidos y  comencé a hacer los hilos para coserlos.,  Había que poner a secar los zapatos y después lijarlos y ponerles pega, entonces cuando estoy preparando eso, se aparece el dueño del taller y me dice: “Mirá, ya no sigás haciendo esos zapatos, ahorita me acabo de encontrar con una persona de Estelí,  le hablé de vos y me dijo ni tengás ese hombre ahí, porque es un dirigente sindical que va a levantar a toda la gente. Hagamos una cosa, te voy a pagar los 30 pesos que vale el par de zapatos y te me vas”. Me corrió.

Me fui a trabajar la hacienda El Vapor.

Mónica: ¡Ah!, El Vapor, al sur del barrio San Judas, donde se retiraron los compañeros que combatieron ahí.4

Adrián: Allí me fui a trabajar. Yo era bueno al machete. Me hacía dos tareas porque estaba acostumbrado a trabajar en Estelí en un pedrero que tenía que usar un machete especial. Como en El Vapor no hay piedras, entonces hacía dos tareas. Trabajé tres meses, porque llegó el dueño de esa hacienda y me dice: “Mirá --me llamó a mí aparte--, yo quiero decirte una cosa, tengo recomendaciones que sos un buen trabajador, pero hay una cosa, que vos sos sindicalista. Yo estuve en Estelí y ahí me contaron quién sos, . entonces yo te voy a pagar todas tus prestaciones sociales y te me vas de la finca”.

Entonces así anduve. Después bajé a Managua y me puse a trabajar en otro taller de zapatería. En eso la Sandak está en huelga y llegaron los obreros a pedir ayuda, entonces yo le dije al maistro:  deme el pago de tres pares de zapatos --que los pagaban a tres pesos--, me dieron nueve pesos y se los di a los huelguistas. Eso me costó que me corrieran de ahí. Ahí no me pagaron nada, ni mis prestaciones sociales. Yo no sabía que el dueño del taller era un colaborador de los agentes de la Seguridad, hasta después, cuando me echaron preso lo miré que andaba con ellos.

Así andábamos, y no solo yo, sino los cuatro que corrieron, así andábamos hasta que volví a Estelí y ya no pude seguir estudiando, sino que me concentré en la labor de la zapatería.

Nota de Mónica: Según Salvador Loza Talavera, en 1956 Adrián Gutiérrez entró a trabajar al taller de zapatería de Silvestre López y ahí conoció a Filemón Rivera y a Enrique Rojas. Otros de los zapateros de este taller eran Elías Moncada, Francisco (Paco) Zeledón, y José (“Chepe) Zeledón. Los zapateros de este taller se encontraron con otros del mismo oficio en el Sindicato de Zapateros y Oficios Varios de Estelí. Froilán Cruz, Fausto Heriberto García y Adrián Gutiérrez (El chelito) estaban en ese Sindicato y trabajaban en el taller de Ramón Altamirano. A finales de los años sesenta, Filemón Rivera, Adrián Gutierrez y Juan Machado, eran directivos del Sindicato, integrado además por Fausto Heriberto Garcia, Enrique Rojas, Filemón y Elías Moncada y Salvador Loza Talavera.5

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Adrián: En el año 1957 el doctor Alejandro Dávila Bolaños me propone que sea el Secretario General de la Juventud Socialista. Había un montón de gente con capacidad. que eran estudiantes, incluso universitarios, y, sin embargo, la gente me apoyó y resulto electo. Yo era un obrero artesanal, pero nunca me gustó ni fumar, ni beber guaro, entonces miraban mi responsabilidad. Aquí hubo buenos cuadros, pero eran borrachos, y ya cuando andaban así, robaban. 

A mí siempre me han apoyado porque yo nunca he tenido vicios, no me gusta el cigarro, no me gusta el guaro, mi organismo los rechaza, y además soy alérgico al tabaco.. Yo tengo esa virtud que no la tiene todo mundo, entonces cuando convocaban a una reunión con El Chelito Adrián, ahí estaba el poco de gente.

Después nos metimos de lleno al movimiento sindical. Como yo era Secretario General  de la Juventud Socialista, conocí a Carlos Fonseca, en reuniones y congresos socialistas en Managua, ahí nos conocimos, luego nos conocimos con el comandante Borge.  Con el doctor Dávila Bolaños íbamos a los congresos y reuniones que hacían en Matagalpa, en Jinotega. Entonces Carlos ya me conocía. En el 61, él hace una convocatoria aquí para formar una célula del movimiento político militar, y me puso en la lista

Mónica: Me estabas explicando que antes de que existiera propiamente el Frente Sandinista, Carlos Fonseca empezó organizando esas células, ¿Cuál era la idea de Carlos?

Adrián: Es que, según nos explicaba, él inicia con el Movimiento Nueva Nicaragua, que era político-militar. Como él comenzó a trabajar con los sindicatos y con el Partido Socialista, tenía relación con la Juventud Socialista de la cual yo era miembro. Cuando Carlos Fonseca viene a Estelí en el año 1961, a quién le recomienda que organice el Movimiento Nueva Nicaragua es a mí. La casa donde se hizo la primera reunión del MNN era un taller de mecánica y herrería, y los participantes en su mayoría éramos del Sindicato de Zapateros y de la Juventud Socialista.

Recuerdo que en esa reunión Carlos nos habló sobre cómo hablarles a los campesinos. A  nosotros nos preparaban y nos metían un palabrerío que teníamos que decirle al campesino, pero el campesino ¿Qué iba a entender?, ni nosotros entendíamos, y entonces Carlos Fonseca dijo que íbamos a cambiar eso que al campesino no teníamos que hablarle de marxismo, sino que en la práctica era donde nosotros les íbamos a explicar el marxismo- Nos explicó:  primero ustedes tienen que usar un lenguaje sencillo y clarito, por ejemplo, les empiezan a decir:  ¿les gustaría tener una escuela, les gustaría tener un centro de salud con un médico y una enfermera? Cuando a esa gente ya la tenga convencida, entonces le van a decir ustedes, eso es el socialismo, pero no hablar del socialismo sin haberles explicado que cómo es que se practica. 

Y eso dio frutos, verdad, esa manera de trabajar con el campesino y con el obrero, la gente fue entendiendo más y se hicieron revolucionarios, o sea, subversivos, creyeron en el mensaje que nosotros llevábamos, pero cuando les hablábamos del socialismo venía la derecha y decía es el mismo comunismo y el comunismo hace esto y esto y esto con los hijos de los padres de familia y les tocaban lo más sensible.

Mónica: ¿Y tus papás, seguían viviendo en el campo? ¿Qué pensaban de tu involucramiento en estas luchas y las dificultades que pasaste?

Adrián: Mi mamá se había trasladado a Estelí porque quería que todos sus hijos fueran a la escuela. Mi papá siempre vivió en el campo, pues le encantaba esa vida. Ellos entendían mis ideas políticas porque habían sido colaboradores de las tropas de Sandino. Dicen que una vez mi abuela Mercedes Osegueda, sin decirle nada a nadie se puso a cocinar. Mandó a comprar carne y cocinó grandes peroles de comida y pasaron los guerrilleros de Sandino. Llegaron directamente a comer allí.

Mi papa tenía un hermano que se llamaba Natividad, que anduvo con Sandino. Así que la familia ya tenía esas ideas sandinistas. ¡Dios guardé que alguien hablara mal de Sandino!  Así que cuando vine a Estelí, yo era un campesino que apenas estaba empezando aprender a leer y, sin embargo, yo entendía mejor que muchos el mensaje, tanto del socialismo, como el del Frente.

Toda la zona de la finca era adversa a Somoza, la prueba es que fue en ese sector donde se organizó la columna General Pedro Altamirano (GPA). Toda esa gente colaboró con las guerrillas, donde estuvo Venancio, Agenor y la mujer de Venancio.

Nota de MBM: Se refiere a la primera compañera de Venancio, Sonia Uriarte, originaria de León. Sobre la GPA pueden leer los testimonios de Vladimir Alonso (Venancio) y Julio Ramos en https://memoriasdelaluchasandinista.org/ 6

Mónica: Cuando vino por primera vez Carlos Fonseca en 1961 ¿Cuáles fueron las tareas que les encomendó?

Adrián:  Eso fue en diciembre de 1961, así que los primeros pasos se dan en 62. Nos dividieron en dos grupos: un grupo político y otro militar. En el grupo militar estaba Óscar Benavides, esos tenían que prepararse porque Carlos sabía que venía el movimiento de Raiti y Bocay, y entonces él estaba preparando eso.

Nota de Mónica: Según Salvador Loza Talavera, Carlos Fonseca llegó a esa reunión con Jorge Navarro. En la reunión quedó claro que llegaban a organizar una estructura política-militar para acciones clandestinas. La reunión se extendió por tres horas. Entre los presentes recuerda a Filemón Rivera, Fausto García, Froilán Cruz, Adrián Gutiérrez, Juan Machado, Salvador Loza y alguien apodado “El Bonete”. Filemón quedó como responsable de la célula y Adrián Gutiérrez como vice. En 1963 Filemón Rivera, Fausto Heriberto Garcia y Froilán Cruz, participan, junto a los Benavides, en un intento de organizar una guerrilla en Caratera, así que quedan de responsables de la célula Adrián Gutierrez y Juan Machado. Posteriormente se integra una generación más joven con muchachos como Rufo Marín, Rosa Castillo y alguien de apellido Cama. Más tarde, siempre en los años 60, también entrará Igor Úbeda.7

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Adrián: Después de esa reunión nos da tareas: los políticos, a organizar las células, y los militares participar en cualquier acción militar, ya fuera un asalto a un banco, recuperar armas, etc.

Nosotros seguimos trabajando, pero resulta que Carlos Fonseca cae preso (en 1964) y después vino José Benito Escobar. A él le asignaron esta zona, Estelí, Somoto y Ocotal.

Mónica: ¿Ustedes se separaron del Partido Socialista?

Adrián: Yo siempre mantuve una relación con ellos, es decir, nunca me separé completamente. Les decía, ustedes ya hicieron una parte importante que fue despertarnos a nosotros y entonces nosotros vamos a hacer lo que está en el marxismo, hay que hacer una revolución y aquí solamente hay que entrenarse.

Mónica:  Pero ya tenías “color” como sindicalista. Incluso estuviste preso.

Adrián: Estuve preso varias veces cuando fui sindicalista. Nos destacamos porque defendíamos a los obreros y campesinos, a las domésticas, pero cuando íbamos a defender a un campesino, era seguro que allí estaba un guardia, y nos llevaba presos. Me llevaron preso unas cinco veces, pero si me llevaban preso, entonces entraba Filemón, se llevaban preso a Filemón, entraba Ricardo Rodríguez, se llevaban a Ricardo Rodríguez, entonces entraba Juan Machado. Esa gente se rifaba y entonces nosotros fuimos agarrando gran prestigio a nivel regional.

Después Carlos Fonseca aparece aquí clandestino. Él mandó a llamar a un grupo que él había seleccionado porque iba a hacer una investigación de cómo estaba el movimiento. Le informé de las células que habíamos organizado desde La Trinidad, La Concordia, Somoto, Condega, Pueblo Nuevo y Limay.

Nota: Carlos Fonseca cae preso en julio de 1964, fue expatriado a principios del 65 y regresó al país en 1966. Es probable que esta reunión se haya realizado en el año de su retorno.

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Nosotros éramos los del núcleo de dirección: Fausto (Heriberto García), Filemón (Rivera) y yo. Sobre un mapa Carlos comenzó a señalar los lugares donde había células. Pablo Úbeda (Rigoberto Cruz), responsable de Matagalpa y Jinotega, estaba también en esa reunión. La cuestión es que se cubre todito el mapa. No había células en Boaco, Chontales y Bluefields, entonces dice Carlos, allí hay que hacer una exploración, a ver si hay allí gente simpatizante del Frente Sandinista. Con los que estábamos ahí organizó una comisión para que fuera a hacer ese trabajo, entre ellos estaba Óscar Benavides, José Benito Escobar y Denis Ortega (Chico Chiquito).

La cuestión es que éramos como 13 o 14, para que nos dividiéramos el trabajo. Después organizan Pancasán, mueren varias gentes y del grupo que iba a ir a explorar ahí, solo quedamos “Chico Chiquito”, José Benito y yo, de aquí de esta zona.8

Esperanza: Antes de Pancasán, para el 22 de enero de 1967, Adrián estaba preso, al igual que Enrique Lorente, pero para entonces yo hice las banderas del PLI, las que se trajeron de Estelí para esa marcha, y vine junto con la mamá de Óscar Benavides, doña Rosa Benavides, y la mamá de Enrique Lorente, Clotilde Ruiz de Lorente a la marcha. Aprendí costura por orientaciones de José Benito, que dijo que debíamos recibir un curso de costura, y quería que aprendiéramos lo mas pronto. En dos meses aprendí a hacer las camisas verde olivo.

La participación de Adrián Gutiérrez en la guerrilla de Bijao- Zinica

Adrián: Después se da el movimiento guerrillero del Zinica, que casi nadie cuenta cómo nace esa guerrilla. Ese movimiento guerrillero nace porque se encomienda a José Benito (Escobar), a Enrique Lorente y a mí, ir a organizar un lugar donde traer a todos los que andaba persiguiendo la Guardia y que habían participado en Pancasán. Estaban regados en la montaña, pero tenían contacto con sus familiares. No sé si es que ahí había un buzón de armas, pero había armas, entonces se comenzó a reunir a esa gente y logramos tener 33 hombres. ¿Qué hacemos con esos 33 hombres? Dijo José Benito que teníamos que entrenarlos y montó varias escuelas de entrenamiento y organizaron la dirección de ese grupo guerrillero. Esto fue en el año 68, después de la guerrilla de Pancasán.

Ya entrenados, era un grupo guerrillero, pero no teníamos orientación de enfrentarnos a la Guardia porque el trabajo era abrir “la ruta Sandino”, desde Raití hasta el Zinica, pero nos hostigaban los jueces de mesta. Oímos una noticia de que en un mes habíamos ajusticiado 28 jueces de mesta, y no es que nosotros los ajusticiamos, es decir, ellos llegaban donde teníamos el campamento en El Bijao, llegaban a atacar, teníamos que contestar, y allí matamos a 28 jueces de mesta. Fueron tres o cuatro enfrentamientos, y nosotros salimos de ahí. En una ocasión nos atacaron 30 jueces de mesta y 30 militares, y solo estábamos 16 en el campamento.

Esperanza: cuando Adrián se fue a la guerrilla, a mí me tocó hacer los uniformes de los guerrilleros. La tela la traíamos de Honduras, y yo costuraba en la noche. También hice las pañoletas. Por eso la Guardia me perseguía. Varias veces tuve que irme de la casa a esconder donde doña Hilda Ucles, la mamá de Rufo Marín, que siempre colaboró en la lucha. Ahí está viva todavía la viejita.

En todo el tiempo que estuvo José Benito como responsable del norte, vivía también en nuestra casa, como casa de seguridad. Tengo muchas anécdotas con José Benito, por eso le dije a Salvador Loza que debía haberme entrevistado antes de hacer su libro, pues le hubiera contado muchas cosas.

Nota de MBM: Según he podido reconstruir, los campesinos vinculados a la guerrilla de Pancasán quedaron en control de algunas armas de esa guerrilla y con ellas comenzaron a realizar algunas acciones en la montaña. En el año 1968 José Benito Escobar, Enrique Lorente y Adrián Gutiérrez, fueron orientados a realizar una labor de reagrupamiento de los campesinos, darles preparación militar y articularlos con el mando urbano. Al año siguiente se incorporó también Denis Campbell, quien había abandonado la universidad Patricio Lumumba para integrarse a la guerrilla, pasando primero por un entrenamiento en Cuba junto a Henry Ruiz y otros militantes. También se incorpora a la guerrilla de Bijao,  Zinica,  a finales de 1969, Víctor Tirado López.

La noticia de las ejecuciones de jueces de mesta alude a declaraciones del jefe Departamental GN de Matagalpa, coronel César Napoleón Suazo, quien brindó información sobre asaltos a comisariatos, muertes de civiles y acerca de un encuentro con la GN en que perecieron dos guardias.

Las noticias circularon en el mes de septiembre de 1969, con denuncias de capturas y desapariciones de campesinos, pero el comunicado de la Oficina de Leyes y Relaciones Públicas de la GN sostenía que se trataba de cuatreros, negando las versiones de los lugareños de que eran guerrilleros del FSLN. La cifra dada por Adrián parece muy elevada, aunque a mediados de los años setenta Somoza dio declaraciones de ejecuciones de centenares de jueces de mesta en la montaña.

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Adrián: En esa ocasión logramos salir por pura suerte. La situación era esta: la hacienda donde hay un batallón de guardias, está enfrente del cerro La Tronca, entonces, después que combatimos nos venimos sobre el río, nos subimos al cerro La Tronca y de ahí divisábamos a la Guardia. En este cerro había  tres caminos, uno por el este otro por el oeste y otro por el sur, y en cada lugar de esos habían cien guardias.

Estábamos cercados, no teníamos cómo salir, pero resulta que supimos la noticia de que habían secuestrado un avión y habían asaltado un banco en León. Estamos viendo a la Guardia que sale y hace  formación en una plazuela y en varios camiones se montaron y se fueron. Según dicen, vinieron a reforzar Managua y León. Los campesinos nos llegaron a avisar de que ya no había guardias en los tres caminos.  Salimos,  pasamos el río El Bijao y partimos para el Zinica. 

Nota de MBM: Las noticias a que hace referencia “El Chelito” Adrián es sobre el secuestro de un avión de Lanica por parte de un comando integrado por Pedro Arauz Palacios y Juan José Quezada quienes que ordenaron al piloto dirigirse a Cuba. La operación fue realizada el 4 de noviembre del año 1969, como parte de una jornada de propaganda armada que conmemoraba la caída de varios militantes el año anterior. Ese mismo día se realizó un asalto bancario en León, por un comando en el que participaron Leonel Rugama, Carlos Agüero, Enrique Lorente y Róger Núñez. Otras escuadras hicieron estallar bombas zaguaneras en distintos lugares.

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Adrián:  Partimos para el Zinica a un lugar que ya estaba preparado, ya se había hecho el campamento, ya habían sembrado maíz y ayote, había qué comer. José Benito, era el comandante del grupo en la estructura que se organizó, Enrique Lorente era el segundo al mando y había un campesino y yo, responsables de logística, municiones y la comida. Participo en las reuniones del núcleo de dirección. En Zinica hacemos una reunión: dice José Benito que había la orientación de que todos los que vienen de la ciudad debían bajar. Le dije que yo no me iba  a bajar, no quiero que me maten en la ciudad. Entonces salieron todos los que habían subido de la ciudad, pero no yo.

Bajan como ocho y quedamos unos 25. Se reúnen ellos y dicen: nosotros tenemos que escoger un jefe, entonces se reúnen y dicen: “Vamos a proponer a El Chelito, entonces yo pasé a ser el comandante de ese grupo.  Organicé mi estructura con un compañero de la montaña, Víctor Guillén (Eulalio).

Nota de MBM: Según Víctor Guillén (Eulalio), el Estado Mayor lo conformaron José Benito Escobar, Víctor Tirado y Jacinto Hernández, pero cuando la GN detecta la guerrilla y se produce el desembarco aerotransportado para atacar el campamento, José Benito no se encontraba, porque andaba recogiendo unas armas.  Denis Campbell (Leonso),  quien tenía preparación militar pues había recibido un curso en guerra de guerrillas en Pinar del Rio, Cuba, elaboró sobre una cartulina el plan de retirada. A uno de estos grupos se refiere Adrián, y no a toda la guerrilla.

…….

Adrián: Así llegamos al año 1970. Víctor Tirado había entrado a finales del 69. Nosotros continuamos con la preparación militar y teníamos un plan de retirada. Teníamos una cooperativa que era la que garantizaba el alimento para los combatientes, teníamos un grupo de cuatro mujeres, entre ellas estaba la Venancia. Planeamos cómo sacar a esas mujeres en cualquier emergencia, cómo sacar a los niños.

Mónica: Tengo entendido que en el campamento de Zinica había familias enteras, de las que habían sufrido la represión después de Pancasán, y en los encuentros posteriores.

Adrián: Las mujeres estaban en el campamento, hacían posta, iban a comprar comida, desempeñaban su función allí. Un día andábamos buscando comida para el desayuno. Se fue oscuro un grupo de compañeros y se topan con la Guardia como a un kilómetro de allí, salen espantados y vienen a avisarnos que estaban rodeando el cerro. Entonces comenzamos a oír las noticias de que estaban rodeando a un grupo de guerrilleros, decían exageradamente que eran cinco mil soldados del Condeca.. ¿Y qué vamos a hacer nosotros?, ya éramos menos de l30, teníamos que desocupar.

En eso una columna de la Guardia que iba explorando se encontró con la resistencia de los guerrilleros y se dieron cuenta de que allí les disparaban con rifles Garand y carabinas, ya no era con rifles 22, y se le hicieron varios heridos. En ese grupo estaba Víctor Guillén (Eulalio) y Jorge Martínez (Vietcong), que son los que me acuerdo y que están vivos, porque los otros murieron. 

La cuestión es que detuvieron a la Guardia, logramos escapar y sacamos a las mujeres. La GN bombardeó de forma salvaje, y tiraron barriles de gasolina, que esos hacen una gran explosión.  Las mujeres llegaron a una hacienda como cortadoras de café, pero después una iba pensando en el hombre y la otra iba pensando en los hijos, y entonces, como oyeron el bombardeo, querían saber  si el marido o el hijo estaba vivo, comenzaron a gritar y ¡pas!, las agarró la Guardia.  Estas son “Las Mujeres del Cuá”.

Nota de Mónica: Se refiere al grupo de mujeres que fueron capturadas, torturadas y violadas por la GN y cuya denuncia dio lugar a poemas de Ernesto Cardenal y Alejandro Dávila Bolaños y a la Letra y música de la canción “Las Campesinas del Cuá”, de Carlos Mejía Godoy.9

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Adrián: La cuestión es que nadie me va a creer que yo fui jefe de las Mujeres del Cuá, ¿verdad? Como nosotros ya teníamos planificada la retirada, nos salió fácil, solo nos organizamos por grupos y comenzamos a salir. En la exploración que habíamos hecho encontramos un árbol que nacía en las paredes del cerro y subía hasta la punta. Nosotros podíamos alcanzarle las ramas, pero usábamos mecates al bajarnos Por allí se retiró la última columna.

Después nos encontramos con  el “Vietcong”(Jacinto Roque Hernández Martínez, más conocido como Jorge Martínez). Llegó donde estábamos porque él conocía bien esa montaña y así salimos en la noche y amanecimos en la parte pareja y empezamos a caminar. Me encontré un Garand botado, no supe quién fue el que se corrió y lo dejó tirado. Agarré el rifle con todo y sus tiros y bajé con él en todos esos guindos.

Cuando íbamos caminando oímos llorar a un niño. Me fui a explorar, me encontré con un compañero que al momento del combate andaba con su mujer haciendo un mandado, y entonces él se corrió con el niño y la mujer se dejó capturar para que no agarraran al niño.

Mónica: ¿Cuál es el nombre de ese compañero?

Adrián: Se llama Inés Hernández10. A Inés le digo: mirá, tenés que incorporarte al grupo, y nos vamos a llevar al niño. Pero esa fue una tragedia andar con ese niño, que ahí está vivo.

Mónica: ¿Qué edad tenía?

Adrián: Cinco años. Como en esas montañas hacía un terrible frío, lo que hacíamos era que en la noche nos reuníamos y lo metíamos a él en medio para darle calor. En esas caminatas venía Tirado López.

Mónica: Te voy a leer el relato que nos hizo Víctor Guillén (Eulalio), quien participó en la guerrilla de Pancasán y en la de Zinica, que está publicado en Memorias de la lucha Sandinista, Volumen I.

Eulalio: Cuando llegué a Bijao Norte, ya estaba un grupo enmontañado ahí. El que me recibió fue el comandante José Benito Escobar y “Chico Chiquito”. De los que participamos en Pancasán, solamente tres estábamos ahí.

El trabajo era introducir armas en la montaña. A mí me explicaban que lo que nos había ocurrido antes se dio porque estábamos esperando un armamento que se retrasó. Los que estaban en el extranjero andaban comprando armas, y entonces había que meterlas (…) La mayoría éramos campesinos. De la ciudad sólo eran José Benito Escobar y Vantroy, que tenía tipo de campesino, pero era de la ciudad.

Mónica: Vantroy parece nombre vietnamita.

Eulalio: Es correcto, y “Vietcong, que sí era de origen campesino, de la frontera con Honduras, entonces era un joven. De ahí salió la incursión para Zinica. Ahí llegaron los compañeros Víctor Tirado López y Denis Campbell, al que le decíamos “Leonso”, un hombre que tenía formación estratégica. Venía de Cuba, con la teoría de guerra de guerrillas vietnamita. Nos estuvo enseñando todo eso.

Mónica: También estaba Jacinto Hernández.

Eulalio: Sí, claro, es que parte de esa guerrilla la conformaban los Hernández, ellos eran el bastión de esa guerrilla, la familia de la Venancia, una de las mujeres de El Cuá. Una parte de todas esas mujeres eran Hernández. El entrenamiento lo dieron José Benito Escobar, “Leonso” y Víctor Tirado López. El mando del Estado Mayor lo conformaban estos tres, además de Jacinto Hernández  ”El Cabo”, Adrián Gutiérrez (El Chelito), que seguro nos está escuchando, que llegó al grado de capitán, era de abastecimiento. Nota: “El Cabo” es Luis Hernández

La Guardia avanzó por el lado de El Chile, en un lugar que le dicen El Ocote, y ahí descendieron tropas en helicóptero. Cuando nos dimos cuenta, iban avanzando, pero por suerte el lugar era muy montañoso. “El Vietcong” andaba moliendo guarapo en una finquita, se dio cuenta, y nos dice: –Ahí viene la Guardia--. Como Leonso” tenía mucho conocimiento, agarró una cartulina, hizo un mapa, y dibujó dónde se harían las emboscadas.

El problema es que la mayoría de la gente andaba metiendo las armas por la zona de Jinotega. Ahí andaba José Benito Escobar, y uno que no había mencionado, que le decían “El Teacher”, un hombre muy ágil en la lucha. Se organizaron dos postas. En la primera estaba Juan Hernández, Saturnino y otros Hernández, mientras Jacinto Hernández estaba enterrando las armas. La Guardia chocó con la primera posta. Se escuchó un tiroteo de unos quince minutos, y luego atacaron la segunda posta. En el lado oeste del campamento estaba sólo yo de posta.

Mónica: Después de Pancasán todos esos territorios fueron sometidos a represión. Había familias enteras que la Guardia consideraba sospechosas. Respecto a las que se conocen como las campesinas de El Cuá, según tengo información, la Guardia incendió sus viviendas, y todas las mujeres y niños huyeron hacia el campamento guerrillero de Zinica; y después que el campamento fue descubierto, ellas volvieron a huir, pero fueron apresadas en Santa María de Tasuá, en Bocay, y enviadas al Comando de El Cuá. Eran 19 mujeres ligadas a la familia de Jacinto Hernández, quienes habían luchado desde la organización de los sindicatos campesinos y estaban fichadas por la Guardia como rebeldes. Venancia era la mamá de Amanda Aguilar, fue cocinera de Sandino.

Hay una confusión, porque muchos creen que la canción de Luis Enrique Mejía Godoy, dedicada a Venancia, se refiere a Benigna Mendiola, la viuda de Bernardino Díaz Ochoa; pero en realidad el autor tomó este nombre de esta viejecita e hizo un homenaje a todas las mujeres ligadas al trabajo sindical campesino. No específicamente a ella. Esto me lo explicó el propio Luis Enrique. Venancia era un roble de apoyo a Sandino, a la lucha sindical y luego al FSLN.

Eulalio: Sí, la compañera Venancia iba con un bordón, una señora bastante viejita pero fuerte, se le miraba en el modo de andar. Desde donde yo estaba de posta las vi pasar a toditas las mujeres, porque la montaña era bastante zancona y limpia. Esas mujeres se fueron rumbo a Honduras. Después que abandonamos el campamento, la Guardia avanzó, pero ya todo estaba escondido y nos zafamos con el comandante Víctor Tirado López, Jacinto Hernández y “El Teacher”. Ahí, en una pila, Víctor Tirado me hizo este comentario: –Estás viendo, “Eulalio”, el armamento y la gran cantidad de municiones que traía la Guardia.

Pero ahí, en ese punto, no murió nadie. Jacinto Hernández se fue con las mujeres, que eran su familia, y las dejó cerca de El Cuá, donde una pariente. Le llegó la información a “Leonso”: –Mirá, las compañeras quedaron en tal parte, vamos a volver a viajar para ver si las llevamos para otro lugar. En esa gira, un Juez de Mesta mató a “El Cabo”, quien era primo de Jacinto Hernández, y todas las compañeras fueron apresadas. La mujer de Jacinto Hernández iba embarazada. Unas eran hijas de don Juan Hernández; otras, de Saturnino. Esta es la historia de las mujeres de El Cuá, y es de donde viene esa canción.

Mónica: Si te fijás en este relato, Víctor Guillén (Eulalio) no menciona a Óscar Turcios, pero he leído en la Cronología del IES de los años 80 que Turcios dirigió esa guerrilla. Víctor Tirado dice que él llegó a la fase final de ese movimiento guerrillero, en 1969, que primero estaba José Benito que es lo que vos me estás confirmando. ¿Alguna vez llegó Turcios?

Adrián: Mire, he platicado con la gente del campo porque estuve corrigiendo algunas cosas cuando se hizo la historia en el Instituto de Estudios del Sandinismo. Cuando trabajaba en el Ministerio del Interior. entonces decían que Óscar Turcios era el que había organizado esa gente, pero no es así, los que llegaron a dirigir eso fueron José Benito Escobar y Enrique Lorente. Nosotros llegamos en agosto del 68 y Tirado López llega en diciembre del 69.

Mónica: Se ha dicho que fuiste herido en esos combates de Zinica, ¿cómo fue?

Adrián: Bajé de la montaña de Zinica el cinco de marzo, exactamente el día de mi cumpleaños. Pasé a El Sardinal, que era un lugar “liberado” porque solo sandinistas había. El Sardinal queda entre Jinotega y San Rafael del Norte. Enviamos unos correos a buscar ayuda, porque salimos casi desnudos de la montaña, entonces nos llevaron ropa, dinero y una razón que decía que “El Danto” (Germán Pomares) quería hablar conmigo, que bajara a Estelí con unos tres o cuatro hombres. Bajé con Denis Ortega (Chico Chiquito) y Porfirio Aguilar, uno que le decían “El Gordo” (Emiliano García), y otro que no recuerdo. Bajamos a Estelí pasando dificultades, porque no teníamos suficientes riales y veníamos a pie por La Concordia. Salimos de madrugada y llegamos a La Concordia como a las tres de la tarde.

Nota de MBM: En sus memorias, Germán Pomares relata que estando en Costa Rica lo mandaron a llamar de Nicaragua para que fuera al Rio Coco a hacer contacto con la genta que quedaba en la montaña de Zinica. Estuvo en Somoto del 13 al 25 de marzo porque también aseguró el guía que debía introducir por rutas clandestinas a Óscar Turcios, quien regresaba por la vía México- Honduras. Esto también confirma que Turcios no estaba en el país cuando se dieron los encuentros entre la guerrilla y la GN. 11

Adrián: Hicimos todo ese trayecto a pie. De ahí nos dividimos: los que no estaban colorados, como Porfirio Aguilar, salieron por Matagalpa en bus; y yo me vine con Denis Ortega a pie a Estelí, porque éramos conocidos y nos podían capturar. La reunión iba a ser donde Nichito, un colaborador que vivía en el barrio El Rosario. Ahora este barrio es poblado, en ese tiempo eran unas casitas aisladas. Él vivía en una de esas casitas a las que podíamos entrar por monte o por la calle, pues ya había una calle. Nosotros íbamos para allí, pero nos venían siguiendo siete agentes de la Seguridad.

¿Qué pasaba? Que en Estelí andaba Somoza de visita. Si me he dado cuenta que estaba Somoza, no entro y me hubiera ido a otro lado. Cuando pasamos el río para entrar al barrio El Rosario, hay un retén, estaban dos guardias, uno de ellos me dice ¿para dónde va? Voy para La Montañita, le respondo. Voy con un saquito y vestido de campesino, con sombrero ¿Nombre? Fulano de tal (le dimos un seudónimo) y me dice, ¡va pues!

En eso que estamos platicando con los guardias, nos alcanzan los siete agentes de la Seguridad, nos rodean cuatro agentes más los dos guardias y otros se quedan tendidos a la orilla del río, pero cuando se arrima el jefe del grupo de la Seguridad, me alumbra la cara y me dice, ¿vas para La Montañita? ¡Ah! Vos sos “El Chelito” Adrián y tengo tres meses de andarte buscando para matarte.

Yo venía armado, entonces le dije, hombré ¿y por qué me vas a matar?, pero yo estoy bajando la mano donde tengo la pistola, agarro la cacha de la pistola.  aprendí a montar la pistola con una sola mano, así me enseñaron en una escuela en Honduras.12 Tengo agarrado del cabo la pistola y la voy halando suavecito y me dice: Mirá, es que no sé, pero yo tengo órdenes de matarte, entonces le digo yo: ¿Quiere decir que nos vamos a matar aquí? y lo miro que él retrocede y monta la carabina. Tengo  a mi derecha a un guardia que está cerquita y tiene la pistola agarrada, entonces pensé rápidamente, si no me mata aquél, entonces ¡pum! le pegué su cuetazo al guardia que estaba cerquita de mí y después me agarré con él, él me tiró una ráfaga, pero como yo en la escuela donde había estado en Honduras aprendí a tenderme para atrás, hice la sentadilla, pero para hacerme para atrás tenía que estirar la pierna izquierda, entonces él me tira la ráfaga a la altura donde estoy parado pero las balas me agarran la pierna izquierda, cerca de la ingle y me sale por la parte de atrás, y como tengo levantado el pie entonces me entran  tres  balas una en la punta del pie y dos en el talón.

Yo sentí que la tierra me la borraron y pensé que era del balazo en la pierna, pero fue del golpe de los proyectiles que pegaron en el zapato. No sentí el golpe de la bala, y seguí disparando tendido. Nosotros habíamos estudiado en esa escuela en Honduras sobre el valor táctico y estratégico del arma, a una carabina Thompson le metías el dedo y esa no se detiene disparando, y se van los ocho balazos. Eso le pasó al hombre de la Seguridad, y quedó desarmado y yo lo aproveché, porque yo estaba calificado entre los mejores tiradores. No es broma, a una caja de chicle le pegaba sin apuntar. Y lo mismo era el “Vietcong”, los dos éramos los mejores tiradores con pistola.

Mónica: Después me vas a contar. ¿Cómo lográs salir de esa situación tan difícil?

Adrián: La cuestión es que a la par yo tengo a “Chico Chiquito”, como yo estoy tendido boca arriba, entonces el guardia que está vigilando a “Chico Chiquito”me agarra a balazos, pero no me pega. Entonces “Chico Chiquito”, que trae una 38, le mete cuatro balazos. Yo cuento que llevamos tres muertos. Entonces otro militar, de los cuatro que nos tienen rodeados, se arrima, y en la  confusión de la noche, ellos no saben de dónde están saliendo los disparos, se viene arrastrando y agarra de la canilla a “Chico Chiquito”, quien por tu tamaño ellos creen que es un chavalo, y en ese momento estaba buscando cómo pasarse el cerco, y le dice: ¡chavalo ¿para dónde vas? le agarra la canilla y como a “Chicho Chiquito”  le habían sobrado dos tiros, inmediatamente le pega dos balazos en la garganta.

Yo miré al hombre retorciéndose cerquita de mí, en medio de tres agentes muertos. “Chico Chiquito” me salvó. Cualquiera de esos dos me hubiera matado Pero ahí no acabó la cosa, porque viene uno de los que dejaron, viene de abajo,  entonces yo le cambio el magazín a la 45 y miro que el hombre viene a rastras para donde estábamos nosotros, viene a investigar qué es lo que pasa porque todos los que están allí están muertos, él viene a rastras y cuando lo miro le hago el primer disparo , le pego el tiro en el cachete y le parto la cara, entonces él sale dándose vueltas a caer al río. Quedó vivo. Lo miré que salió en carrera con los otros cuatro guardias.

Entonces aproveché para zafarme. Por ahí vivía un señor que era colaborador y me ayudó a pasar, porque yo tenía que pasar dos cercos de alambres, uno estaba a la orilla de la calle, entonces el señor se salió de la casa, le puso la canilla al hilo de alambre y levantó el otro, porque yo iba renco. Luego hizo lo mismo con el otro cerco que había más adelante buscando el río.

Logré caminar unos 500 metros por un potrero cuando siento que me van alcanzado unas personas, y yo no sé si son guardias o gente civil, y entonces me parapeté en un poste de quebracho, de un antiguo cerco, y les digo, si siguen avanzando les voy a disparar y salieron en carrera. Eran civiles. . S

Seguí caminando hasta llegar al camino que iba para el otro lado, para la Montañita, que ahora es poblado, pero entonces era solitario. Me puse detrás de un palo porque venía gente a caballo. Como es marzo, ese palo está seco y entonces yo estoy allí detrás así quedito con la pistola en la mano, cuando miro que eran guardias los que venían, unos a pie y otros montados. Uno de ellos pasó y con el estribo se pasó llevando las ramas, yo estaba escondido, pero no me movía, entonces pasaron los guardias y yo salí en dirección de dónde ellos venían.

Mónica: ¿Ubas solo, y “Chicoo Chiquito”?

Adrián: “Chico Chiquito” se fue en dirección a la Escuela Normal, iba con un balazo en una nalga, con salida. Creo que era sábado, porque ahí había una fiesta y llega un muchacho en moto a dejar a una muchacha a la fiesta. Cuando la muchacha se baja de la moto y se va, le pone la pistola al motorista, y le dice: Sacame de aquí porque la Guardia me anda buscando”. Y lo fue a dejar a Santa Cruz.

Mónica: Donde Lisandro Orozco que menciona bastante Salvador Loza en su libro “Mística y Coraje”.13

Adrián: Sí, allí tenía gente. Y allí fue a dar él, ahí lo dejaron en la carretera, y él después lo buscó.

Mónica: ¿A dónde fuiste a dar vos?

Adrián: Fui a dar al lugar donde yo nací (La Queserita), que conocía como la palma de mi mano. Logré llegar a la casa de una señora que no quería a la Guardia porque le habían matado a un familiar delante de ella en Muelle de los Bueyes. Doña Guadalupe Benavides, la sobrina de Melesio Benavides. Ella miró que yo era viejo conocido, pero creía que iba bolo, y se puso a barrer. Le dije: Guadalupe, ponete las noticias, y hasta entonces me doy cuenta que Somoza estaba en Estelí cuando pone las noticias.

Y aparece lo de los cuatro agentes muertos, diciendo que los había matado un comando de 15 cubanos. Entonces le digo yo: esos 15 cubanos era yo, ¿cómo? me dice. ¡Eh!, no ves que vengo herido, y le enseño la herida. Entonces deja la escoba y se pone a hacer un café rápido, me lleva la taza de café caliente y una pastilla. Me tomé la pastilla y entonces me dice: “Mire, pero usted no puede estar aquí”. Cogió un machete y se fue debajo de unos palos de Matasanos, ahí limpió y puso un saco. “¡Acuéstese ahí!”.  Yo me acosté como a las 3, sentí que era un ratito y cuando me llegaron a despertar eran las 7 de la noche. 

Nota de Mónica: Respecto al enfrentamiento que relata Adrián, los informes oficiales brindados por la GN solo hablaron de un muerto. En “La Prensa” del 16 de marzo de 1970 se informa que el sábado 14 se produjo un enfrentamiento entre militantes del FSLN y agentes de la OSN. (“Precedió la visita del Titular del Ejecutivo a esa ciudad”). En el choque resultó muerto el agente OSN Francisco Rodríguez. Detallan que Somoza llegó a Estelí casi a la misma hora en que ocurrió el enfrentamiento, a las 8 de la noche, acompañado del ministro de Economía Lic. Juan José Martínez, de la vice ministro de Educación, Mary Coco Maltés de Callejas, el jefe político de Managua, William Cranshaw, y el secretario de la Presidencia, Luis Valle Olivares. Se alojó en la casa del diputado Rene Molina.

En “Novedades” del día 17 de marzo se desmiente a “La Prensa” y se afirma que Francisco Rodríguez no era de la OSN, sino de la Policía de Investigación, y se encontraba en la ciudad desde hacía varios meses.

Es probable que, a la baja mortal, reconocida oficialmente por el somocista, se hayan agregado bajas por heridas. y que Adrián haya creído que estaban muertos

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Adrián: En ese lugar donde yo nací, La Queserita, tenía un tío que era juez de mesta, pero la Guardia no sabía que era hermano de mi papá, porque le decían Pascual Gutiérrez, y a mi tío le decían Chavarría, porque verdaderamente nosotros somos Chavarría, no somos Gutiérrez. Además, él también era gato como mi papá, pero era moreno. Lo fui a ver y le dije: “Tío váyase usted al Comando, se presenta ahí como Juez de Mesta y le dice en qué les puede servir. Él se fue en su caballito, sacó su tajona que era la señal de que era Juez, y entró.

Ya lo conocían. Les dijo: “Bueno vengo a presentarme porque como se están dando algunos acontecimientos, y además que estuvo el Jefe”. Entonces le dijeron: “Ya que viniste, nos vas a hacer un trabajo. Te vas a ir a San Roque a buscar al Juez de Mesta de allí y decile que  va a guiar para el lado de La Queserita a 200 guardias, luego te vas a La Tunosa  y les decís que por ahí van a pasar cien guardias, y que busquen quién los guíe para La Queserita por una entrada que también va a dar al Pastoreo por donde Bernabé Espinoza, el Paso Ancho, por ahí deciles que van a entrar otros cien guardias, y luego te vas al Limón, por ahí hay otra entrada que sale al Pastoreo, porque ahí van a entrar otros cien guardias.

La cuestión es que mi tío, después que hace toda esa gira, me llega a decir, mirá van a entrar aquí como 500 guardias porque andan buscando al comando cubano. Está bueno que lo busquen, le digo yo. ¿y cuándo es que van a entrar? Dos días después. Cuando uno es joven tiene ideas audaces y pensé: Me voy a subir a una altura que había cerca del camino, con Esperanza Ponce, que desde entonces es mi compañera. es una linda persona, con unos pensamientos revolucionarios y con ella procreamos cinco hijos.

Ya estaba ahí el “Vietcong”, y le digo, cuando la Guardia pase, voy a bajar y me voy a ir por el camino por donde ellos entraron, porque, ¡ideay!, si ya pasó la Guardia y no me hizo nada, significa que la Guardia me conoce va a decir la gente, y así hice cuando pasaron los cien guardias. Se metieron a unas casas allí y luego siguieron su camino, entonces yo me bajé al camino y me vine tranquilo.

Mónica: Como que si no habías hecho nada.

Adrián: Si, no había matado a nadie. Sí. Yo iba tranquilo, entonces el “Vietcong” (Jorge Martínez) vino a Estelí, se encontró con José Benito Escobar y Emmet Lang, y les dijo: Ahí viene “El Chelito”. Como a las seis y media, en el empalme de La Tunosa ellos me recogieron, también venía una doctora.  Me llevaron a Somoto ese mismo día.

Esperanza: Después de que Adrián se va, la Guardia llegó a buscarme para capturarme, pero yo había salido huyendo con mi hija. Parece que los orejas dijeron que salí con un niño, porque llegaron a la casa y como estaba mi mamá con uno de mis hermanos, de unos gemelos que eran pequeños, se lo llevaron preso, dijeron que era para que yo me entregara, porque pensaban que era mío

Adrián: Estando en las afueras de Somoto llegaron los agentes de la Seguridad a la casa donde estábamos, pero Salvador Loza salió con un machete a hacer una ronda y llevaba dos granadas…No nos hicieron nada, como que sintieron que nosotros los teníamos apuntados. Estábamos afuerita de Somoto, los dueños eran una familia Maldonado y un cura.

Supimos que eran de la Seguridad porque andaban en unos jip Land Rover. Miré uno parqueado con una antena gruesa, llegaron diciendo que eran del Ministerio de Educación y andaban buscando una escuela que quedaba como a un kilómetro de allí.  Entonces les dijeron que la escuela está más abajo y hay otra en tal parte y hay que caminar para poder llegar. Ellos se fueron, pero como sabíamos que eran de la Seguridad, los dueños decidieron sacarme.

Mónica: También dice que en la casa de una tía que vivía afuerita de Somoto estuvo “El Danto” con el primer rifle Garand que él tuvo en sus manos que parece que recuperó Salvador Loza  en Cacaolí, comarca de Somoto. En esa casa done estuvo “El Danto” tenían como colaborador a Pastor Mendoza y a una tía que se llamaba Elena Maldonado.

Adrián: Exactamente allí fue donde me llevaron, donde Pastor Mendoza. Allí es donde estuve. De allí salgo para Honduras.. Salí para Honduras y estuve donde Pablito Velásquez, amigo o familiar de uno de los guerrilleros, de unos Velásquez que aparecen. Él era hondureño, pero estaba identificado con la guerrilla. Pablito Velásquez también era un agente cubano. Estuvo en Cuba y como sabía de telégrafos, le dieron un curso allá y se vino para Nicaragua para detectar todo lo que pudiera afectar a Cuba.

Mónica: ¿Qué pasó después que lográs salir a Honduras?

Adrián: Antes de llegar donde Pablito Velásquez estuve donde un médico que me miró la pierna herida. Después me contactaron los del Partido Comunista de Honduras. Estuvimos platicando y me contaron que estaban organizando un movimiento guerrillero, que es el movimiento Morazán. Me dijeron que lo podría ayudarlos a organizar las casas de seguridad. Todo esto fue en Choluteca. Entonces me fui con ellos a Tegucigalpa y comencé a enseñarles cómo debían ser las características de las casas de seguridad, y logramos formar varias.

Nosotros pensábamos realizar varias acciones, íbamos a asaltar dos bancos que tenían un millón de lempiras. Los gerentes habían hecho un desfalco y nos iban a dar lugar a que nos metiéramos, nos iban a tener el saco de riales. Ellos se les vino la idea, no me consultaron, de meter a un periodista, - y este era de la Seguridad de Honduras. Nos vendió. 

Para entonces había llegado a buscarnos Víctor Tirado López y andábamos juntos. Trabajábamos en una empresa donde se hacían colchones y lavaban ropa. Tirado aparecía como gerente. Comenzamos a trabajar con los del Partido Comunista. Íbamos organizar a la gente del campo con la experiencia nuestra de cómo organizar las células, yo iba a ir con ellos al campo. Comenzamos a hacer el trabajo, pero con ese hombre que se nos infiltra y nos vende. Así caímos presos con Jonathan González y Víctor Tirado

Como la relación de nosotros era con estudiantes universitarios cuando caímos presos hicieron unas grandes huelgas si no, nos hubieran matado. Nos sacan de allí y nos llevan para Ocotepeque, frontera con Guatemala y El Salvador. A Víctor Tirado lo mandaron a Guatemala.

Cuando llegamos allí, estábamos en manos de Migración y nos atienden bien, buenas comidas, nos daban cosas, pero de repente nos dicen que nos van a trasladar a Tegucigalpa. A Tirado López lo dejan allá porque lo van a mandar para México. A nosotros nos podían dar asilo en la embajada de Chile, pues ya había subido al poder Salvador Allende. México también nos daba asilo, había gente que estaba gestionando eso, pero no quisieron. Antes de que nos dieran la salida nos presentaron un documento que debíamos firmar. La fecha exacta es cuando liberaron a Carlos Fonseca.14

Cuando liberaron a Carlos Fonseca está la bulla sobre los comandos guerrilleros Cuando nos leen el documento que van a mandar a Nicaragua, yo les dije, miren, con esos documentos en cuanto nomás entremos a Nicaragua nos van a matar, pero un comando guerrillero les va a venir a pedir cuenta a ustedes.  Yo fui el que tuvo esa idea, los otros estaban más tímidos. Entonces me dicen, bueno, vamos a ver qué hacemos. Se fueron y como a los ocho días regresaron:  y dijeron que ya habían hallado la solución, ustedes van para Nicaragua con un documento diferente. Aquí dice que los capturamos por indocumentados.

Nos trajeron a pie, pasando por San Pedro Sula, y un montón de pueblos, hasta llegar a Choluteca, para sacarnos a Nicaragua. Pasamos 40 días caminando Saque la cuenta que eso fue en octubre y nosotros llegamos a El Espino en diciembre, desde Ocotepeque, eso es largo. Nos mandaban de comando en comando uno nos recibía y nos remitía al siguiente pueblo, el otro nos agarraba y nos llevaba a al siguiente, todo a pie.

Y todo ese trayecto veníamos amarrados. Entonces en esos cuarenta días yo vine solo la ropa, ya ni carne ni músculos se miraban, solo los huesos. Llegamos ahí al Espino, y nos recibió la Guardia. Me preguntaron, ¿y vos cómo te llamás?, fulano de tal, ¿cuántos hijos tenés?, tantos hijos, ¿cómo se llaman?,… Di mi nombre, de todas maneras venía en el documento. ¡Pues, te vamos a trasladar a Somoto! Llegamos a Somoto un día sábado, porque al día siguiente no había trabajo de oficina. El lunes muy de mañana nos manda a llamar el Coronel para preguntarnos qué andábamos haciendo en Honduras, nosotros le dijimos que andábamos trabajando.

Le dice Jonathan, él –Adrián- hace colchones, yo les hacía las bolsas porque como soy alistador y manejo bien la máquina. Le preguntan a Jonathan, ¿Y vos tenés familiares militares, algún político? Hombre, --le dice Jonathan.. yo tengo un cuñado que es oficial que trabaja en la Academia, es fulano de tal. ¿Y el teléfono?, y él se lo dio. ¡Pra! lo llama y suerteramente el hombre allí estaba. ¡Ah!, le dice,­ trasladármelo para acá, porque yo lo conozco. A ese hombre le gusta andar de vago, aquí podía estar trabajando conmigo.

Entonces el Coronel dice, esta gente tiene contactos con un militar, los voy a sacar, pero vayan y recojan 20 pesos cada uno.  En aquel tiempo recoger 40 pesos no era fácil. Entonces salimos con un guardia cada uno. Fuimos a los talleres y nos consiguieron los 20 córdobas para cada uno. 

Cuando estamos sentados negociando con el Coronel, él preguntó, ¿qué andaban haciendo allá, si aquí hay trabajo? Yo tengo una hacienda que se me está cayendo el café, era en diciembre, ¿por qué no se van a trabajar a mi hacienda? Yo los voy a dejar que se vayan a alistar, porque mañana pasa el camión. Vénganse ustedes a las seis de la mañana. Le decimos que sí.

Pero cuando estamos platicando con él, se aparece el teniente Cifuentes, me miró y dice: mirá, ya regreso, solo voy a hacer un mandado a El Espino. Yo me quedé helado, me dije, estoy muerto ya, porque yo sabía que él me había reconocido, y el gran clavón que tenía de los guardias y elementos de la Seguridad muertos. Cuando él se fue nosotros salimos, y cuando él regresó al Comando nosotros ya íbamos rumbo a Pueblo Nuevo

Mónica: ¿Él te reconoció pero creyó que estabas preso?

Adrián: Exactamente, creyó que estaba preso y no sabía que me estaban soltando. Cómo sería el color que tenía yo que inmediatamente mandaron a un batallón a buscarme y comenzaron a echar presa a la gente.

Venancio Alonso: Es que los Maldonado, Salomón Espinoza y otros compañeros, todos alborotados, recogiendo los tales veinte pesos. Entonces después que estos salen libres y se marchan, algunos cayeron presos. Uno de ellos fue don Salomón.

Adrián: Sí, Salomón era de los primeros colaboradores del Frente en Somoto, primero fue de la Juventud Socialista, después fue sindicalista y después del Frente Sandinista y tiene una trayectoria bien grande. Yo me muevo hacia Pueblo Nuevo, llegamos a Guasuyuca como a las siete de la noche donde un colaborador. Jonathan se va muriendo, no tiene fuerzas, se le bajó la presión, pero entonces el señor que estaba allí, y era colaborador, tenía una vaquita, le sacó como un litro de leche, la puso a cocer, la hizo con pinol y nos bebimos un vaso cada uno.

Mónica: Si es de Guasuyuca, podría ser Desiderio Castillo, de quien habla Bayardo Arce en su testimonio.15 Contános ¿qué pasó después, para dónde te fuiste?

Adrián: Me mantuve en Pueblo Nuevo, en una comunidad. Ahí llegaron Roberto Huembes y Camilo Ortega, eran unos chavalitos, unos jovencitos. Me dijeron que venían de Cuba, donde se encontraron con Carlos Fonseca, quien me mandó una razón con ellos: que tenía que ir para El Rama, que vos sabés dónde vas a ir, porque allí mandaron a una gente hace varios años, vos vas a ir a buscar a esa gente para que abrás la Ruta Sandino de la Cruz de Río Grande al Río San Juan. Entonces  me dieron el pasaje, y yo me fui a El Rama, exactamente llegué el 19 de marzo del 71.

Esperanza:  El grupo estuvo en la comunidad de Cofradía. Yo los fui a ver. Recuerdo que estaba Carlitos Vizcaya y Jonathan González, y otros más, Pero no recuerdo sus nombres. fue en diciembre que vino Adrián. Pero José Benito Escobar ya me había dicho que nosotros no podíamos vivir en Estelí, porque la Guardia nos iba a matar o capturar. Así que tomamos la decisión de salir para la Costa, donde no nos conocían.

Mónica: ¿Y qué gente tenías allí, con qué contactos contabas?

Adrián: Allí y empezamos a trabajar en la agricultura sembrando frijoles, maíz, yuca y arroz, pero en eso que estábamos sembrando, me iba a trabajar con los finqueros y me encontré con un señor que había andado con Sandino, era un viejito, cuando mataron a Sandino era chavalo. Él se fue a huir a Honduras y después se vino a trabajar e hizo su finquita aquí. Y surge un proyecto de alfabetización, que lo dirigían unas monjas y unos curas. En una reunión preguntaron, ¿quién sabe leer?, nadie sabía leer. Entonces yo le dije que sabía leer. --¿Qué te parece -me dice el cura- si empezás a dar clases? Nosotros te vamos a llevar a El Rama, allí vas a recibir preparación pedagógica…

Mónica: Y allí había un grupo de la Teología de la Liberación, dirigido por el padre Goyo, Gregorio Smutko

Adrián: Goyito, le decían… Entonces recibí pedagogía y comencé a enseñar a leer a los chavalos, pero no usaba mi nombre, sino “Ulises”. Luego me identificaron unos agentes de la Seguridad, me fueron a buscar y tuve que decirles a los curas que me iba. Ya tenía a dónde irme porque en Wawashán, que  queda lejos, habíamos carrilado entre cuatro la finca El Manzano. Pensaba irme para allí, entonces me dicen los curas, -nosotros tenemos una escuela en Yerbabuena, eso es cerca de Wawashan, y no tiene maestro, si querés te vas para allá--. Les dije que el problema era que me andaba siguiendo la Guardia. --No hombre allí, no hay problemas, allí no llegan--, y me fui a meter allí. 

Pero hasta ahí me llegó a buscar la Guardia, dijeron que buscaban al profesor, no mencionaron el nombre, dijeron que el profesor, a pues, les digo, ya no puedo estar aquí.

Allí dejé todo y contacté a la gente que había reclutado y les dije, miren, vamos a ir a formar una escuela militar, porque ya no puedo seguir legal.. Entonces me llevo como a quince gentes que íbamos a entrenar y cuando vamos pasando por un río, sale una muchacha y me dice: “Don Ulises, don Ulises, entre, figúrese que ahorita están dando la noticia que mataron a Pedro Joaquín Chamorro. Peor dije, esto se va a poner peor. Allí comencé a organizar la primera columna guerrillera pero como ya estaba detectado en esa zona, me trasladé a El Tortuguero, donde monté varias escuelas.

La cuestión es que con la ayuda de otras gentes que habían sido militares que andaban con el Frente, logré entrenar a 250 hombres que es una cosa que no la conoció Luis Carrión, por eso él dice que halló un grupito familiar, ¡ah!, pero yo tenía 250 entrenados en la zona de El Tortuguero y La Cruz de Río Grande.

Nota de Mónica:  Para cualquier conocedor de lo que era el trabajo político y de reclutamiento en ese tiempo, estas cifras son exageradas, sobre todo porque la zona nunca fue base de trabajo del FSLN. Pero está comprobado que Adrián logró crear una unidad guerrillera y cuando llegó Luis Carrión con otros  combatientes del FSLN a hacerse cargo de lo que se conocería como el Frente Oriental Carlos Roberto Huembes  y a organizar la columna Camilo Chamorro,  se encontraron con un trabajo previo realizado por Adrián Gutiérrez y una unidad que tenía algunas armas de cacería, muy dispuestos al combate, y rápidamente  participaron en las operaciones de ese Frente que comenzó a operar en mayo de 1979, atacando la guarnición de El Rama.

Según relato de Ricardo Pereira, uno de los cuadros político-militares que organizaría la columna Camilo Chamorro, en febrero de 1979 descubrieron un grupo de guerrilleros que se movía por el Rio Siquia, en el lugar llamado Loma Verde. Agustín Sequeira fue el encargado de contactarlos. Al llegar Luis Carrión, de la Dirección Nacional, se reunió con ellos en su campamento y quedaron subordinados orgánicamente.

Por su parte, Gerardo Arce, quien estaba como segundo al mando de Luis Carrión, dice:“ El primer contacto se establece en este sector de La Esperanza con un grupo que estaba encabezado por un viejo sandinista que había trabajado con el comandante Carlos Fonseca y que luego había perdido contacto con el Frente en 73 o 74. Se había retirado a esta zona huyendo de la represión y estaba trabajando de maestro en la zona de La Esperanza. Allí se le unieron Marvin Laguna y Reynaldo Blandón y ellos comenzaron a organizar un grupo con familiares y simpatizantes que llegaron a ser como 15, mal armados. Estos compañeros tenían un pequeño campamento por el rio Siquia, y eran sostenidos por algunos colaboradores como Napoleón Alaniz y Emilio Fajardo. Ellos les mandaban comida, dinero, etcétera. El compañero Agustín Sequeira, en la búsqueda de una zona donde organizarnos para esperar a la columna Jacinto Hernández y cumplir así con las decisiones de la DN, hizo contacto con este grupo. Antes de fusionarnos hubo una reunión en Presillas. (…) Luis decide ir personalmente a realizar la inspección y lo trasladan Agustín y el compañero Gerardo Bello en su bote (…). Después hubo reunión con todo el grupo, el cual aceptó ponerse bajo las órdenes de “Pancho”, Luis Carrión.16

Estos hechos fueron antes de Semana Santa de ese año 1979.

Esperanza: Gerardo está confundido porque no se llamabaMarvin, sino Asunción (Chon) Laguna, quien llegó a la Costa huyendo de la represión, pues fue herido por charneles en la primera insurrección de Estelí en septiembre de 1978. Reynaldo Blandón había emigrado de Estelí antes que Adrián, y les apoyó con otros contactos en la región. Cuando Adrián se fue a enmontañar, me quedé un tiempo en el puerto La Esperanza y ahí recibía las comunicaciones. Hasta que se instaló un campamento guerrillero en un lugar conocido como Zaragoza, y me incorporé como guerrillera, junto a todos mis hijos.

Asunción había sido parte de la columna Bonifacio Montoya que dirigía Omar Cabezas.

***

Adrián:  Nosotros comenzamos a combatir en mayo del 79, y entonces empieza la gente a venir a buscar la guerrilla. Como salgo herido en un combate, me quedé en la retaguardia entrenando a la gente, cerca de Laguna de Perlas. Yo me fui a huir largo.

Esperanza: El 11 de mayo estuvimos todos en un campamento con Luis Carrión, Gerardo Arce, “El Loco Valdez”  y todos, matamos una vaca. No volví a ver a Adrián, pero me di cuenta que había sido herido.

Adrián: Después del ataque al Rama tuvimos otro combate en la montaña. La Guardia nos iba siguiendo, allí estábamos sólo 18 porque unos se habían desertados y a otros los habían matado. Cuando me pegaron el balazo me quedé dormido, cuando desperté, miré cómo las granadas trozaban el zacate, era un colchón de piedras y zacate y encima una cantidad de charneles, porque nos tiraban una lluvia de granadas.

Nota de MBM: Adrián Gutierrez resultó herido en una emboscada que puso la GN como parte de la persecución después del ataque a Puerto Esperanza y al Comando GN de El Rama, entre el 14 y 17 de mayo de ese año. El ataque al Rama fue un revés, en donde murió heroicamente Anselmo Gaitán, cuando se tiró sobre una granada lanzada por los guerrilleros que había rebotado en un poste. Ese acto salvó la vida de los mandos. Anselmo era de esa región.

Después del ataque, la GN realizó una persecución, capturando y asesinando a los noveles combatientes que se retiraban en desbandada. La Guardia detectó el campamento, donde solo estaban el sanitario, una enfermera y algunos combatientes en vigilancia, los capturaron y asesinaron a todos, incendiando sus cadáveres. En persecución de los guerrilleros que se dirigían a Monte de Oro, la GN puso una emboscada que es donde hieren a Adrián Gutiérrez.17

Víctor Dávila (Monimbó) relata que de la mascre en el campamento, ubicado en el cerro La Virgen fue el único sobreviviente. Fueron asesinados Juan, el sanitario, Elena la enfermera, un combatiente al que le decían “el quemado”, primo de Juan, Manuel Fajardo hijo del dueño del cerro. Solo lograron retirar con vida dos, uno de ellos fue capturado y sobrevive Víctor, porque se quedó quieto en unos matorrales. En el Caño García se encontró con otro combatiente de seudónimo Eduardo, que había conocido en una  escuela de entrenamiento llamada “La estrella roja” Lograron reunirse con el resto dela columna Camilo José Chamorro en la finca Zaragoza, donde los recibieron con alegría  Luis Carrión (Cdte Pancho), “Héctor”, “Manolo”, “Vicente” “David” y “Silvio” 18

Esperanza: En el campamento el sanitario era Juancito, originario de Masaya. Y la muchacha se llamaba Maritza Zeledón. El campamento estaba en Zaragoza.  Yo salí del campamento ese día a las seis de la mañana con mis dos hijos pequeños, y la GN llegó por la tarde asesinándolos a todos, entre ellos a Jacinto Fajardo Benítez. Sus hermanos viven en El Rama. Mi otro hijo, Evenor Gutiérrez Ponce, también resultó herido. Una bomba lanzada por la aviación le quemó las nalgas. Cerca del lugar donde Adrián se replegó en El Tortuguero había una finca de mi papá y habían instalado un hospitalito de campaña.

Adrián: A la gente que yo había dejado entrenada los mandaba a combatir. No los conocían ninguno de los compañeros, porque los que estaban dirigiendo allí eran gente que se había entrenado en Cuba, eran estudiantes como Gerardo Arce, eran buenos compañeros, pero no tenían experiencia, entonces empecé a meter gente a las columnas guerrilleras, así que cuando yo llego herido a esa zona donde tenía mi gente, yo tenía un trabajo social muy bueno, era maestro entonces, la gente me respetaba.

También había hablado con jueces de mesta y a medida que fui agarrando confianza les dije, miren, soy sandinista, pero yo los respeto a ustedes, ustedes trabajan como jueces con la Guardia, pero ustedes no saben lo que están haciendo. Si aquí mismo se desarrolla un movimiento guerrillero la Guardia no los va a salvar a ustedes. Había una capitán de cañada que dominaba siete comunidades, y tenía un hijo que andaba en la guerrilla. Cuando llegué herido, se presentó y me dice: -Hombre don Ulises, ¿en qué le puedo servir? --Sí es de corazón lo que me está diciendo usted -le digo- me puede hacer un buen servicio.

Usted sabe que domina siete comunidades, y en cada comunidad hay un arma de guerra, una carabina, un Garand, recójame eso. Usted dígale a la gente que ya la guerrilla está desarrollada aquí en esta zona y que van a venir aquí y le van a hallar esos fusiles y los van a matar, entonces que me entreguen esos fusiles. Yo voy a saber los nombres de esa gente y cuando suceda algo, que me llamen a mí. Así fue.

El hombre no me dijo nada, sino que se fue y como a los ocho días se aparece con dos mulas cargadas. Me dice, --aquí le traigo su encargo Me traía siete fusiles de guerra, dos Garand y el resto eran carabinas, y con eso organicé una columna guerrillera. La gente estaba con una sed de combatir y entonces se van a El Tortuguero a atacar el puesto de la GN. Allí la Guardia estaba cuidando un buzón.  Allí había un muelle porque allí bajan dos ríos grandes y estaba atracado un barco.

Mónica: ¿Eso fue en junio del 79?

Adrián:  Eso fue como el 20 de junio. Como la mayor parte iba equipada con escopetas, el estruendo se oye como que cayó la bomba atómica en una selva, y entonces los guardias salieron huyendo, agarraron el barco y se fueron.

Mónica: Cuéntenme, ¿cómo cayo su hijo?

Adrián: Ausberto Gutiérrez Ponce, cayó el 16 de mayo del 79 después del ataque a El Rama, en una comunidad que se llama Raicilla. Hubo varios combates en esa zona. En uno de esos combates él cayó.

Esperanza: Tenía 17 años. La Guardia se tomó todo el lugar y no dejó que sacáramos su cadáver. Más adelante, con ayuda de campesinos, pude ir a buscar sus restos, pero lo habían despedazado los animales, prácticamente solo enterré sus huesos.

Después Adrián salió a Juigalpa a curarse. Ahí lo cauterizaron porque la herida que le entró en el omóplato y le salió por la espalda, era muy fea, le brotó toda la carne y estaba infectada. También Asunción fue herido, y lo sacaron para Costa Rica. A mi me querían enviar en ese avión, pero no quise porque aún no había podido enterrar a mi hijo.

Adrián: Yo me restablecí y pude entrar a Managua con el Frente Oriental. Cuando nosotros llegamos a la capital, allí no había nadie más que nosotros, entonces Luis Carrión se queda en el aeropuerto y a mí me manda a la Loma de Tiscapa, allí encontré un montón de cosas, aquella cantidad de fusiles que había, cajas de M-16 y fui a reconocer donde me habían tenido preso, no lo botó el terremoto.

Adrián cuenta que en los días posteriores al triunfo de la Revolución Sandinista le tocó poner el orden entre combatientes populares desorganizados que actuaban en el mercado Oriental, y que tuvo que quitarles las armas de las que se habían apropiado en el desorden, y proteger a comerciantes que, en agradecimiento le dieron algunos productos que pudo llevar a las comunidades de El Rama, donde había estado los últimos meses. La gente se alegró cuando llegó cargado de regalos

Mónica: Llegaste como Santa Claus a El Rama.

Adrián: Sí, llegué allá y alegres los combatientes y todo el pueblo pues no solo es eso, sino que llevaba un camión con uniformes,  botas  y escopetas con su caja de tiros. Empecé a llamar a la gente que había dado una pistola, que la había perdido, que me habían dado un rifle 22, que me habían dado una escopeta y les entregué las armas que llevaba.

Mónica: ¿Después del triunfo de la Revolución quedaste en la CST?

Adrián: Sí. Organicé los sindicatos en el campo. Todo mundo se quería organizar, porque en las haciendas no les habían pagado. Los sindicatos que tiene la ATC yo los organicé. En la Central Sandinista estuve poco tiempo Cuando Luis Carrión se fue al Ministerio yo estaba en el Ejercito, pero me llevó al Ministerio del Interior. Yo no iba muy a gusto.

Epilogo:

De la entrevista que le hice a Luis Carrión rescato estas referencias sobre Adrián Gutiérrez:

Mónica: En sus inicios, ustedes topan con una pequeña guerrillita cerca del Río Siquia, por Loma Verde. La había organizado un obrero sindicalista involucrado desde los primeros años con el Frente. Me parece increíble que “El Chelito” haya ido a parar allá

Luis: Sí, ahí estaba Adrián Gutiérrez, originario de Estelí. Era una escuadra de origen estiliano. Estaba como maestro de primaria en una comarca metida ahí en el infierno de esa montaña; y también estaba “Chico” Laguna, estiliano, que había salido en 1978, cuando la toma de Estelí. Él había andado no sé si con Omar Cabezas. Él dice que la explosión de un mortero lo dejó fregado, y entonces se fue al Rama, y allí se topó con Adrián

Hay una parte que realmente es bien enternecedora, hasta cierto punto. A través de Agustín Sequeira, que era mi baqueano dentro de esa zona, él me dice: –Ahí hay una gente. ¿Quiénes son? Yo no sé, pero dicen que son del Frente. Organizamos una reunión y me meto al monte donde están ellos; eran nueve o diez, en cuenta los hijos de Adrián, que tenían, uno 14, y el otro, 16 años, eran chavalitos; estaba Laguna, estaba una mujer, los demás eran gente de la zona. Pero Adrián era responsable político, Laguna era el responsable militar, y los demás eran combatientes. Tenían un rifle 22, dos revólveres 38 y una escopeta. Cuando llego y los veo, les digo: ¿Y ustedes qué pensaban? ¿Qué pensaban hacer con esto? Entonces me dice Adrián: Nosotros sabíamos, estábamos seguros de que íbamos a hacer contacto con el Frente Sandinista. Ellos tenían como dos meses de estar alzados y tenían su campamento.

Mónica: Eso es impresionante. Adriancito Gutiérrez es una biblia del Frente. Anduvo de apoyo desde Raití y se involucró en todas esas guerrillas. Estuvo directamente en Zinica, donde salió herido. Construyó una trayectoria que no da lugar a ninguna duda de su firmeza, su lealtad y de la calidad de su participación19


[1]El Dr. Alejandro Dávila Bolaños, nacido en Masaya, fue un médico y brillante intelectual. Aprendió la lengua Náhualt en México, y realizó importantes investigaciones sobre la cultura de nuestros antepasados indígenas. Fue militante del el Partido Socialista de Nicaragua (PSN) desde 1944 y acucioso estudiante de marxismo. Emigró a Estelí en 1947. Ahí desplegó una gran labor como formador de cuadros juveniles y sindicales entre los obreros de esa ciudad.

[2]Dato brindado por Francisco Rivera en su testimonio “La Marca del Zorro”, pág. 43.

[3]Se refiere al que llegó a ser coronel Sergio Cifuentes, quien cayó en manos de los guerrilleros en la toma de Jinotepe. Dio información sobre los movimientos de la GN a cambio de su libertad. El relato de esta rendición aparece en el libro de Carlos Núñez, Un pueblo en Armas.

[4]En junio de 1979 se alzaron los barrios occidentales de Managua, entre ellos barrio San Judas. Después de varios días de resistencia, los combatientes tuvieron que replegarse ante la superioridad militar de la GN,  se replegaron hacia el sur, hacia una hacienda que lleva el nombre de El Vapor. Ese repliegue se conmemora todos los años como “El Repliegue al Vapor”. Ahí cayeron muchos combatientes populares.

[5]Loza, Salvador, Mística y Coraje  1ª edición. Managua: Amerrisque, 2009., páginas 41 y 53.

Mística y Coraje. Testimonio del guerrillero Salvador Loza, págs. 41 y 53.

[6]https://memoriasdelaluchasandinista.org/view_stories.php?id=138  https://memoriasdelaluchasandinista.org/view_stories.php?id=40

[7]Loza, Salvador 2009, páginas 65-70.

[8]En la guerrilla de Pancasán en agosto de 1967, cayó Fausto Heriberto Rodríguez

[9]https://www.facebook.com/notes/carlos-mejia-godoy/y-el-verbo-se-hizo-canto-las-campesinas-del-cua/10150122543230706/

[10]Inés Hernández era parte de la familia de Jacinto Hernández (Ifigenio), campesino que llegó a ser miembro suplente de la Dirección Nacional del FSLN y cayó combatiendo en la emboscada de Kuskawás, en septiembre de 1975. Inés, conocido en las filas como “Pedrito”, fue uno de los mejores vaquianos de la guerrilla en la montaña. Al triunfar la Revolución Sandinista fue incorporado al Ejercito y alcanzó el grado de subcomandante. Sobrevivió a las guerras y murió en 2015.

[11]Pomares, German, 1989, páginas 97-98

[12]No pudimos aclarar a qué escuela se refería, pero obviamente es una escuela de entrenamiento político militar.

[13]Loza, Salvador. Mística y Coraje, Amerrisque 2009, página 98.

[14]Carlos Fonseca es liberado el 23 de octubre de 1970 por un comando centroamericano dirigido por Carlos Agüero a través de un secuestro de avión. Se exigió el traslado a México de Carlos Fonseca, Humberto Ortega, Plutarco Hernández y Rufo Marín, detenidos en cárceles de Costa Rica, a cambio de la liberación de los pasajeros. 

[15]En Memorias de la Lucha Sandinista volumen I, Bayardo Arce testimonia que en Santa Teresa de Guasuyuca, municipio de Pueblo Nuevo, vivía un viejo colaborador de nombre Desiderio Castillo, a quien le decían “El Sheriff”.

[16]Carrión Montoya, Luis, 1992, páginas 109-110.

[17]Carrión Montoya, Luis, 1992, página 113

[18]Comentario que hace Víctor Silva en el relato sobre los combates en El Rama

[19]Baltodano Mónica, 2010. MLS volumen III, páginas 419-420.




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